El universo onrico de Juan Rulfo

Antonio Bello Quiroz

Portada: Juan Rulfo, Nada de esto es sueo, 1949 (detalle).

Ah tienes que haba una vez un muchacho ms loco, que toda su vida se la haba pasado suee y suee.
Juan Rulfo

El universo de Juan Rulfo es onrico, lo mismo en su literatura que en su obra fotogrfica, sus dos pasiones. Quin no evoca un ambiente fantasmtico con slo leer el inicio de Pedro Pramo, ms an si conocemos el primer nombre que llev la novela, Los murmullos: Vine a Comala porque me dijeron que ac viva mi padre, un tal Pedro Pramo. La forma en que habla el protagonista, Juan Preciado, nos hace escuchar (ms que leer) un deambular de fantasmas, rumores y murmullos que matan al mismo narrador y hacen que el lector se sumerja en un mundo de difuntos.
Juan Rulfo, en las pocas referencias que hace de s mismo, se describe como una entidad imaginaria. As lo escribe al inicio de la compilacin de sus obras: Ah tienes que haba una vez un muchacho ms loco, que toda su vida se la haba pasado suee y suee (Juan Rulfo, Obras, FCE, 1987). La vida y la escritura y la fotografa de Juan Rulfo se vuelven una ficcin parecida a la de los sueos, donde los pensamientos viven: Y t sabes que al estarse sentado y quieto le llena a uno la cabeza de pensamientos. Y esos pensamientos viven y toman formas extraas y se enredan de tal modo que, al cabo del tiempo, a la gente que eso le ocurre se vuelve loca. Aqu tienes un ejemplo: yo, escribe Rulfo. Un mundo, una vida, que es un sueo y un sueo que es una locura, la propia locura del deseo, as es el universo rulfiano.
Sigmund Freud publica en 1900 su obra magistral, La interpretacin de los sueos. Al hacerlo incluye un epgrafe tomado de la Eneida de Virgilio que reza Flectere si nequeo superos, acheronta movebo (Si no puedo persuadir a los dioses del cielo, mover a los de los infiernos), y con ello nos abre un universo que ya no puede dejarse de escuchar: el mundo de los sueos y sus mecanismos de produccin de saber. Y parece que Juan Rulfo tambin apela a los dioses infernales, aquellos que se presentan en los sueos, ah donde se realizan los deseos que estn impedidos en la vida diurna. Quiz sea ste el valor narrativo de la obra de Rulfo: inventar una nueva temporalidad subjetiva que no puede pensarse slo como un efecto de la historia consciente; se trata de una temporalidad inconsciente donde se conjugan los tiempos en un juego del lenguaje entre el pasado, el presente y el futuro, como seala el psicoanalista Juan Manuel Rodrguez Penagos. Se trata del tiempo del fantasma, se que le da sentido al sujeto y su deseo.
La fotografa de Juan Rulfo, su otra gran pasin, desarrollada entre los aos 1940-1958, tambin refiere a un universo fantasmtico. Imgenes que evocan presencias ausentes y hacen ver lo que no est. Nos muestra lo que falta al objeto. Quiz la imagen ms evocadora del universo fantasmtico de Rulfo sea la que lleva como ttulo el paradjico Nada de esto es sueo. Ante esta imagen, no es posible dejar de hacer asociacin con las primeras imgenes literarias de Pedro Pramo, donde Juan Preciado va junto al arriero que lo gua rumbo a Comala. La fotografa es de 1949 (de las pocas que el propio Rulfo consinti que se publicaran); la novela es de 1955, por lo que no creo arriesgado afirmar que se trata de una imagen que alimenta la construccin de la obra literaria.

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Juan Rulfo, Nada de esto es sueo, c. 1949. FJR

La interpretacin de los sueos es un texto que da cuenta de los mecanismos mediante los cuales operan los sueos: condensacin, desplazamiento, figurabilidad, etctera. Es ah tambin que Freud establece que en el sueo se realiza un deseo y que se presenta mediante dos discursos, uno latente y otro manifiesto.
En lo que se refiere a Rulfo, propongo que la fotografa opera como discurso latente de lo que ser manifiesto en la obra literaria. Ambas, literatura y fotografa, son construcciones fantasmticas, por los derroteros de lo onrico, que operan como diques contra lo enigmtico del deseo. Quiz por ello Rulfo se concibe como un nio que suea y suea.
La nocin de fantasma para el psicoanlisis es de marcada relevancia. Se desprende de las primeras concepciones freudianas sobre la fantasa que es una representacin, un guin escnico imaginario donde se pone en escena, de manera ms o menos disfrazada, un deseo. El fantasma es el particular teatro interior donde se juegan los deseos inconscientes y eventualmente se presentan de manera consciente en la ensoacin, por ejemplo. El fantasma, en particular ciertos fantasmas llamados originarios, hacen referencia al origen del sujeto: su concepcin (fantasmas de la escena primaria), su sexualidad (fantasmas de seduccin) y el origen de la diferencia de los sexos (fantasmas de castracin).
Se impone preguntarse sobre la funcin que tiene el fantasma en la vida subjetiva de cada sujeto, y por tanto en la vida y obra de Juan Rulfo. Para el psicoanlisis el sujeto, en tanto que est atravesado por el lenguaje, se plantea como producto de la relacin con el gran Otro, que es concebido como una lgica de automatismo que maneja los hilos de tal manera que el sujeto cuando habla ms bien es hablado sin ser consciente de ello. El Otro es el mecanismo que hace operar el orden simblico conocido como campo del lenguaje: se trata de eso enigmtico que nos constituye, ordena y estructura el deseo, pero que escapa al propio saber: la cultura, el lenguaje, la ley, el cuerpo. Se trata de Otro que no est, por lo que se distingue del otro que es el semejante. En tanto que desconocido, el Otro es portador de un aterrador enigma en tanto que no sabemos lo que quiere (Che vuoi?) de nosotros esa instancia impenetrable que determina el propio deseo, que se nos muestra a su vez como enigmtico. No slo no sabemos qu quiere el Otro de nosotros, sino que tampoco sabemos nada de nuestro deseo: eso es terrorfico, insoportable, la pura deriva, la incertidumbre acechante, el ominoso encuentro con la Cosa (diablica) que es el objeto ltimo de nuestro deseo. As, el fantasma es justamente una construccin que intenta poner lmites a lo insondable, nos auxilia ante el horror del abismo del Otro. Se trata, en el fantasma, de un orientador del deseo. El fantasma es una frmula privada, dice Slavoj Zizek, que nos posibilita responder a la imposibilidad de la relacin sexual.
As, el universo fantasmtico de Rulfo, su mundo onrico, es usado para hacernos transitar por lo insondable que es el mundo de los muertos, lo mismo que nos acerca, en sus fotografas, con lo lacnico del abandono, el campo rido, el camino que no termina. Nos muestra, en sus universos, el abandono subjetivo del que cada sujeto es portador, el extravo subjetivo que nos habita, nos lleva a vivir el dolor de existir con otros, semejantes que nos muestran su monstruosidad, la monstruosidad de ser Otros.

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Antonio Bello Quiroz

Psicoanalista. Miembro fundador de la Escuela de la Letra Psicoanaltica. Miembro fundador de la Fundacin Social del Psicoanlisis. Ha sido Director fundador de la Maestra en Psicoanlisis y Cultura de la Escuela Libre de Psicologa. Ha sido Director de la Revista *Erinias*. Es autor de los libros *Ficciones sobre la muerte*; *Pasionario: ensayos sobre el crimen* y *Resonancias del deseo*. Es docente invitado de diversas universidades del pas y atiende clnica en prctica privada en Puebla.

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