“Panparan-pararapapan Panparan-paparapapan Pararapanpan Paarapanpan”. Este es un intento muy burdo de imitar la gran “Marcha de Superman”, realizada por el genio de John Williams para la película Superman, en 1978, cuando la tecnología y la computación hicieron que el hombre de acero lograra volar por los cielos sin verse “falso”. Por supuesto que ahora se ve bastante chafa, pero en aquel entonces representó un avance espectacular para los efectos especiales y la cinematografía en general, volviendo a Superman un paradigma para las películas de superhéroes, así como en los comics el hombre de acero se volvió el primero, solo que esta vez en romper la taquilla.
Como era de suponerse, el Superman de Cristopher Reeve, acompañado de Marlon Brando (Jor-el), Gene Hackman (Lex Luthor) y Margot Kidder (Lois Lane), fue un éxito rotundo llevando a los productores avorazados a realizar no una sino tres secuelas, las cuales bajaron la calidad conforme avanzaron, al punto en que casi nadie recuerda que son cuatro. Gracias a su trabajo en estos filmes, Cristopher Reeve se volvió un icono de Hollywood y el mejor Superman.
Pasaron muchos, pero muchos años y el último hijo de Krypton parecía relegado por su compadre, el Batman, quien rompía la taquilla mientras él simplemente aparecía en series de televisión como Smallville, la más destacada aún con su muy decepcionante final, y seamos honestos: todos los chamacos de mi generación cantamos “Somebody save me” a todo pulmón. Sin embargo, no fue hasta que la Warner Brothers y DC Comics se dieron cuenta que Marvel les estaba comiendo el mandado bien sabroso, que decidieron darle un chance a Kal-El de regresar a la pantalla grande. (Ojo, no se me olvidó Superman Regresa, del 2006, solo se me hace tan horrible que prefiero evitarla lo más posible).
Así, en 2013 se estrenaría la muy fallida película El hombre de acero, de Zack Snyder, quien supuestamente intentó humanizar más al personaje, sin embargo, no funcionó, ya que nunca conectas con el personaje ni como Superman y mucho menos como Clark Kent y mira que desperdiciar al papucho de Henry Cavill debería ser un pecado, ya que él, junto con Amy Adams como Lois son de lo mejorcito.
No contentos con su fracaso, y ansiosos de más sufrimiento, los ejecutivos de Warner le delegaron nuevamente a Snyder la siguiente peli, solo que ahora pediría ayuda de su compa el Batman para ver si así mejoraban. Lamentablemente ni así lograron hacer una buena chamba y nos entregaron el bodrio de Batman vs Superman: el origen de la Justicia (2016).
Ya desesperados por la madrina que les estaba poniendo Marvel a nivel comercial Warner y DC apostaron todas sus fichas en La liga de la Justicia (2017), filme que tuvo un montón de problemas en su realización incluido un cambio de director sobre la marcha, algo muy notorio, ya que resultó en una auténtica porquería. Pero empiezo a imaginar que en aquel entonces a los ejecutivos de Warner les gustaba sufrir y gastar dinero a lo sonso. Tuvieron la “brillante” idea de sacar una nueva versión de La liga de la Justicia, pero ahora con la novedad de que sería el “Snyder Cut”. ¡Qué brutos! De verdad pensaron que Snyder los iba a salvar, jeje. El resultado: el mismo bodrio pero ahora de ni más ni menos que de cuatro horas, ¡santa madre de Dios!
Con el evidente fracaso del famoso Snyderverse, Warner dio un nuevo giro a sus pelis de superhéroes, trayendo ni más ni menos que a James Gunn, un viejo conocido de la casa del vecino. Si no puedes con ellos, úneteles, para reiniciar su universo cinematográfico. Debo admitir que esta decisión fue bastante acertada, ya que el tipo hizo la mejor película de Marvel: Guardianes de la Galaxia (2014), y aunque las siguientes dos no son tan buenas siguen siendo de lo mejorcito de Marvel; también con El escuadrón suicida lo hizo bien y sobre todo el saber que está detrás de las pelis live action de Scooby Doo me dio esperanza.
Así llegamos a la semana pasada, cuando hicimos la inversión de ver la peli en IMAX, nos sentamos en la butaca con palomitas e Icee, nos echamos tres aves marías y un “que Dios nos agarre confesados” para la nueva peli de Supermán estuviera chida; y debo decir con una sonrisa en el rostro que el señor James Gunn lo volvió a hacer: Superman es una buena película. Cuenta con buenos efectos, buenas actuaciones sobresaliendo la química de Lois (Rachel Brosnahan) y Clark/Superman (David Corenswet), un Lex bastante traumado pero bien maldito, excelentemente interpretado por Nicholas Hoult, buenas secuencias de acción y el sentido del humor ya característico del director. Sin embargo, lo mejor de la película está en la historia. Hagan de cuenta que Gunn juntó Superman Regresa y El hombre de acero, pero bien logrados, es decir la trama de un Lex queriendo hacer su propio país y humanizar al semidios, solo que aquí sí funcionan y la razón es muy simple: no lo exageró, ni quiso verse preciso como Snyder, simplemente dijo “este Superman va a ser más humano que extraterrestre, pero sobre todo va a ser más humano que héroe”. Al final ser amable es el nuevo punk.
Bueno, banda, ya se la saben: celulares y carteras, no cierto, jeje, pero si le recuerdo el lema de la choza “No hay peor película que no la ves”. Así que no corran, vuelen para ver la nueva peli de Superman que vale mucho la pena, “deveritas, deveritas”. Se despide su siempre camarada, el Dr. Profesor Muffin, invitándoles a participar y hacer comentarios, se vale todo menos mentadas de madre, porque mi jefecita no tiene la culpa de tener un hijo todo baboso, jeje. Hasta la siguiente choza de los cinéfilos, ahí nos olemos.
(Mención honorífica al soundtrack, que es una delicia; por cierto, la canción del final se llama “Punk Rocker”, de la banda sueca Teddy Bears, con el siempre poderoso Iggy Pop)
Superman (2025)
Director: James Gunn
País: Estados Unidos
Duración: 129 minutos
Cast: David Corenswet, Rachel Brosnahan, Nicholas Hoult, Edi Gathegi, Isabela Merced, etc.
Calificación: tres y medio Kryptonianos muffins de sabrosura ½






