Caminando por las calles de la Merced o Sulivan, nos encontramos por toda la calle a mujeres ejerciendo evidentemente la prostitución. Ahí es cuando me surgen tres ideas:
- La Moralista: es la gente que juzga a las mujeres que son un mal ejemplo para la sociedad, que no deberían de existir ese tipo de mujeres, les gusta la vida fácil, que se pongan a trabajar.
- El Capitalista: es la gente que está de acuerdo que se ejerza la prostitución, que son libres de decidir sobre su cuerpo, que viva la prostitución.
- La Reflexiva: ¿qué tiene que pasar para que una mujer llegue a la prostitución?, ¿le gusta ser prostituta?, ¿qué hay atrás de una prostituta?, ¿hay una red de prostitución?
Calígula, digno de analizar, dentro de sus locuras se cuenta que utilizó a las mujeres como símbolo sexual y otras barbaries. Un ejemplo de maltrato son sus hermanas, a las cuales prostituyó. Se podría decir que Calígula era lo que hoy conocemos como un proxeneta, que contaba con una cosecha de mujeres. Llevaba a cabo fiestas sexuales dentro del palacio, donde tomaba incluso a las esposas de funcionarios y senadores. Su perversión llegó a tal punto que construyó su propio burdel para satisfacer sus deseos y lo convirtió en un negocio.
Una de mis autoras favoritas es Rita Laura Segato (2019), quien retoma a la supuesta primera mujer, Eva: “la historia del castigo a la desobediencia femenina anclada en un mito fundacional que se transformó en un orden político que se reactualiza día tras día. Un inicio vinculado a la insubordinación y al castigo. ¿Cuundo Eva es castigada comienza o termina el mundo? Es una ficción que debe ser narrada para sostener la idea de que las mujeres necesitamos ser disciplinadas por los hombres.” Rita Segato entiende la violación como una extensión de este pensamiento, como un acto desde el cual el violador cree estar aplicando un castigo y, por lo tanto, se percibe como un ser moral. “El ataque y la explotación sexuales de las mujeres son hoy actos de rapiña y consumición del cuerpo que constituyen el lenguaje más preciso con que la cosificación de la vida se expresa. Sus deyectos no van a cementerios, van a basurales. La repetición de la violencia produce un efecto de normalización de un paisaje de la crueldad y, con esto, promueve en la gente los bajos umbrales de empatía indispensables para la empresa predadora. La crueldad habitual es directamente proporcional a formas de gozo narcisista y consumista…”
Como sostiene Ixchel Yglesias, “la prostitución existe por el tema del patriarcado, el control sexual y porque hay una demanda por cuerpos de mujeres, esta idea del mal necesario sigue vigente en nuestra sociedad se sigue pensando que si no hubiera prostitutas habría más violaciones; se sigue pensando que ellas están cumpliendo una función para que los hombre se desahoguen, todo juega con eso con la idea de las necesidades sexuales, con la idea que tiene que haber mujeres que estén dispuesta para que a las mujeres de bien no se les toque”.
América Soto López, en su libro El Género en Simone de Beauvoir, afirma: “La mujer es necesaria en la medida que en que sigue siendo una idea en la cual el hombre proyecta su propia trascendencia; como realidad objetiva, está limitada a sí porque ella es un falso infinito, un ideal sin verdad, se descubre como finitud y mediocridad, y al mismo tiempo como mentira, representa lo cotidiano de la vida, y es tontería, prudencia, mezquindad y fastidio. Ha sido demasiado despreciada o demasiado respetada. Demasiado cotidiano, como la esposa que deja de ser objeto erótico mientras la prostituta es fuente de pecado y, por lo tanto, sigue siendo el mal necesario; se desea propia pero que siga siendo extraña, por eso se la sueña sirvienta y reina a la vez”.
Ixchel Yglesias menciona que somos una “sociedad que poco reflexiona, donde la lectura se reduce a leer memes. […] Poco nos informamos. Es maravillosa la prostitución porque les resuelve la vida a las mujeres y a quien le resuelve el problema es al Estado”.
Michel Foucault, en 1978 en su curso “Seguridad, territorio, población”, critica la figura del Estado, a ese Estado que va a estar al servicio de un programa económico, donde surge el control de la vida, la natalidad, la mortalidad, la longevidad. Foucault menciona que el Estado es el encargado del control y la regulación de la población y los procesos biológicos por medio de aparatos reguladores y estos, a su vez, vigilan, controlan y castigan a las mujeres sexuales.
Esto me recuerda “When You Were Young”, una canción de mi banda favorita The killers, dedicada a esa sociedad que somete a las mujeres a una serie de creencias que solo pueden tener un hombre en toda su vida y que tiene que parecerse lo más posible a Jesús, que no importa si tú, como mujer, eres infeliz; no importa si te maltrata físicamente o psicológicamente, que te viole, que te engañe, que te venda como trabajadora sexual, porque al final esas viejas costumbres moralistas aún están presentes una mujer, para eso es educada.
You sit there in your heartache
Waiting on some beautiful boy to
To save you from your old ways
You play forgiveness
Watch it now, here he comes
He doesn’t look a thing like Jesus
But he talks like a gentlemen
Like you imagined when you were young






