No soy trofeo ni perdición. Ni modelo ni musa. No soy elíxir ni veneno: sólo soy una mujer. Conozco el laberinto de mis incongruencias. Reclamo el atractivo de mis asimetrías. Suelo reírme o llorar frente al muro de espejos. Facetas, tengo muchas. ¡Tengo miles de rostros! No intentes recortarme o definirme. Y menos, entenderme.
Soy la piel que a veces se resiste a su aliento, pero construye un nido en el hueco de su mano.
Soy la que se apasionó y no se arrepintió; pero recuerda triste la expiación de las mariposas y lo inquietante de su revoloteo.
Soy la que alberga un árbol tan leñoso que hizo rugosa mi carne y terca mi voluntad. La que trepó a ese árbol, cual vigía, y escapó del desierto sin un mapa.
Soy la que se sabe torre, cariátide, fortaleza, pero teme volverse de mármol o de piedra.
¡Soy la que siente tanto que, a veces, preferiría no sentir, no pensar, sólo huir!
O sólo estar.
Soy la que aprieta el nudo en la garganta y la única capaz de deshacerlo.
Soy la que conoció el dolor de la ternura inmensa. Y el de la desolación. La que remendó su alma, enjuagó su cara y se dispuso a comenzar el día.
Soy la que a veces canta… pero calla al no encontrar palabras porque brotan en lenguaje de pájaros. ¿Quién sabe traducirlo?
Una mujer con cabeza de ave, desprovista de alas, no es capaz de cumplir su destino. Si está rota por dentro y sólo piensa en lo que ya no existe, en la que ya no es, en paraísos perdidos, en abismos y dudas; si ya se convenció que volar es menos importante que respirar, se resigna a media vida.
Mujeres-hermanas: ¡revelen el universo que tienen escondido y los anhelos a punto de parir! ¡Libérenlos hacia el éter como quien suelta globos! Y si no, ¡como un grito!
Porque presienten que lo infinito no cabe en lo finito y se angustian. Y el tiempo no perdona…
Recuerden que hay belleza en lo pequeño y efímero, no tanto en lo perfecto.
Yo les digo:
¡Habrá que atreverse! A sentir, a pensar, a existir de otros modos posibles. Rehuyendo el vacío. Habitando la piel con menos ansiedades y más ganas. Abrazando las luces y las sombras, aceptando los grises y las contradicciones.
¡Habrá que celebrar! Y proponerse ser MUJER, rompiendo el propio molde.
Portada: Playa insomne, acuarela, 2019.
1. Cargando el propio corazón, tinta y acuarela, 2017.

2. Tres mujeres devoradas por la luna nueva, tinta y acuarela, 2017.

3. Lo que callas, acuarela y bordado, 2019.

4. Dicotomías, tinta y acuarela, 2017.

5. Paisaje interior, acuarela, 2017.

6. Mariposas de la noche, acuarela, 2018.

7. Introspección, tinta-acuarela-lápiz acuarelable.

8. Mujer-misterio, acuarela-tinta-lápiz acuarelable, 2021.

9. Los mandatos, acuarela y tinta, 2017.

10. Amar, temer y partir, acuarela y lápiz acuarelable, 2020.

11. Re-conocerse, acuarela, 2019.






