¿Quién podría imaginar que la muerte de un perro causaría tanto revuelo? Fue en 2014 cuando, debido a la muerte de su mascota, el gran John Wick comenzó una saga épica que, de la mano del gran Keanu Reeves, nos entregaría cuatro pelis sumamente vibrantes y espectaculares. Un poco antes de que terminara este gran viaje, se dio el anuncio de que la saga se expandiría a través de un spin-off protagonizado ni más ni menos que por la talentosa actriz cubana Ana de Armas. Por supuesto que la noticia impactó e iluminó a los fans de la saga, incluyendo a su servidor. Después de varios años de espera, por fin llegó, y el pasado jueves pudimos disfrutar de Ballerina.
Ballerina capuchina, como dice la chaviza, es sin duda una buena película que cumple absolutamente con lo esperado: acción, violencia, armas y sangre se hacen presentes en otra historia de redención bastante interesante que busca darle un nuevo giro a la saga, lo cual, debo admitir, se logra a medias. Si bien es cierto que logramos empatizar con Eve desde un principio —gracias a la construcción del personaje junto con la actuación y carisma de Ana de Armas—, la triste realidad es que no logra separarse del todo de John Wick (alerta de spoiler), y no me refiero solo a la aparición del personaje (el cual, extrañamente, habla igual o más que en toda su saga). Y aunque ese es el factor más importante, la realidad es que nunca se siente como el verdadero inicio de una nueva saga. Quizás sea por el peso tan grande del personaje anterior; sin embargo, en la apreciación de su servilleta, el error viene desde el guion.
Es verdad que el personaje principal está bien construido. El problema es la trama, donde claramente no dejan alternativa a que no salga el papu de papus, a.k.a. John Wick. Existe un momento donde parece que realmente Eve sí se va a rifar los cochazos ella solita (o no tan solita), pero insisto en el hecho de que querían meter a “Baba Yaga” con calzador y eso se nota. Algunos podrán decir que la neta no interfiere tanto, pero el punto es que, al chile, no tendría que aparecer más que para decir dos palabritas y ya. A pesar de esto, la película funciona bastante bien y es bastante entretenida. A nivel técnico, está perfectamente bien hecha, con grandes secuencias de acción; sin embargo, no se siente la separación y termina siendo una película más de John Wick sin John Wick, por absurdo que parezca.
He aquí el meollo del asunto: uno esperaría que cualquier spin-off mantenga la esencia del producto original, pero también que se separe de él y nos entregue algo “nuevo” del mismo universo. El mejor ejemplo es, obviamente, Better Call Saul, serie que es igual o incluso mejor que su predecesora. En el caso de Ballerina, logra lo primero pero no lo segundo, quitándole calidad al film. Ahora, todo esto genera una gran pregunta: ¿realmente era necesario un spin-off de John Wick?
La respuesta es un claro y contundente no. La realidad es que la gran mayoría de los spin-offs no son necesarios; simplemente surgen debido a la fama del producto original. Esto no es ni malo ni bueno, solo ocurre, existiendo productos de mayor o menor calidad. Ahora, la triste realidad del cine comercial en la actualidad es que nos estamos llenando de productos reciclados como los spin-offs, secuelas, remakes, refresh y adaptaciones. Tan solo en la cartelera están: Lilo y Stitch, Misión Imposible (ya ni sé qué número), Destino Final, Karate Kid… Al ver esto grité: “¡Por Dios, mi máquina del tiempo funciona!” Ya después me di cuenta de que estaba en público y salí corriendo, jeje.
Pero bromas aparte, me parece que desde hace años existe una crisis creativa en cuanto al cine comercial, particularmente en Hollywood, donde ya casi nada es original. (Ojo, tres aclaraciones: la primera es que esto solo aplica al cine comercial; la segunda es que no por no ser completamente originales ya son malas a priori; y la tercera, me parece que el cine de terror cuece aparte).
¿A qué se debe esta falta de originalidad? Existen varios puntos. Uno es que es realmente complicado crear algo completamente original. En segundo lugar, los estudios cinematográficos ya no se arriesgan tanto como antes, debido también a varios fracasos taquilleros masivos como Un mundo extraño, de Disney, película que absolutamente nadie recuerda. También, como espectadores, tenemos un cierto grado de culpa, ya que, siento yo, últimamente nos invade la nostalgia y queremos que todo se parezca a lo que nos es familiar, en lugar de arriesgarnos a algo nuevo.
Sea cual sea el caso, vivimos en un momento sin imaginación en el cine comercial, donde el futuro no se ve muy prometedor. Tan solo en este año nos faltan: Cómo entrenar a tu dragón (esa sí la voy a ver, ¿y qué?), Jurassic Park o World (ya no recuerdo), otra versión de Superman y Los Cuatro Fantásticos, Avatar 3, 28 años después, Tron: Ares, entre otras, las cuales seguramente mi cinéfilia y mi nerdés me harán ir a verlas, porque, pues, se ven chidas al sobres… pero eso no quita mi desencanto.
Así, de remakes, secuelas, spin-offs y adaptaciones están llenos los panteones, y sobre todo el cine comercial, pero pos solo queda apechugar y esperar que por lo menos sean buenas pelis, como al final es el caso de Ballerina, la cual cumple su cometido de manera bastante agradable.
Se despide su amigo, compadre, homie y sobre todo camarada: el Dr. Profesor Muffin, con este nuevo capítulo de La Choza de los Cinéfilos, prometiendo ya ser frecuente (“es que la crisis está fuertísima”), siempre diciéndoles: “No hay peor película que la que no ves”, por eso échenle un ojito a Ballerina, que se la van a pasar bien, sobre todo si les gusta la acción y las explosiones
Ballerina (2025)
Director: Len Wiseman
País: Estados Unidos
Duración: 125 min.
Cast: Ana de Armas, Keanu Reeves, Ian McShane, Anjelica Huston, Gabriel Byrne, Lance Reddick, etc.
Calificación: Tres consistentes y respetables muffins de sabrosura






