Portada: Leonora Carrington, La casa de enfrente, 1947.
Nadia ganó la Piñata Poética
Del año dos mil veintidós
Su silueta era música y clamor
Redimió las palabras de la noche
Para explotar como estrellas
En un Breve Espacio
Súper Novas
Polaris
Cinturón de Orión
En espectro y fulgor
Nadia ralentizó el tiempo
En perfecta antiataraxia
Nadia murió de cáncer
Hace más de quince años
Era una amiga infinita
Infinita de compasión
Me dijo un día
“Fer, tienes la mirada tan triste”
Ella era osmosis
De hidrocálida ternura
Fui a rezar su muerte
En el templo de San Felipe Neri
Una velada lluviosa
Me fui escurriendo por la alcantarilla
Entre agua y llanto
Nadia ganó cinco medallas de oro
En dos olimpíadas
Su ejecución para el diez
Fue simetría, equilibrio y brujería
Sus movimientos quedan en la mente
Como la danza de un hechizo
Nadia, nombrada
Heroína del trabajo comunista
Liberada por sí misma, después
Nadia nido
Nadia Coatlicue
Nadia espejo
Nadia llorona
Nadia Banshee
Nadia musa
Nadie como Nadia
Nadie como cada una de las Nadias
Del cosmos estelar






