De encuestas, candidatos omitidos y aspirantes que se quedarán en el camino

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Rodolfo Ruiz R.

Un dato que hay que comenzar a registrar para no incurrir en lecturas sesgadas sobre las encuestas es el relativo a la tasa de rechazo, es decir, el indicador que mide el porcentaje de los ciudadanos que rehúsan ser entrevistados o no terminan de responder un cuestionario.

En Puebla este porcentaje ha ido en aumento al grado que de cada 10 peticiones de entrevista, en cuatro casos la respuesta es negativa. Esta situación, de acuerdo con algunos especialistas en la materia, revela una creciente desconfianza hacia las encuestas y las empresas que las realizan.

En el estudio de opinión que este martes se difundió de la firma Mas Data, la tasa del rechazo en domicilios fue del 41%.

La encuesta sobre intención de voto y preferencias partidistas ubicó a la esposa del gobernador Moreno Valle, Martha Erika Alonso Hidalgo, como la aspirante panista a la gubernatura más conocida y con más opiniones positivas que negativas de cara al 2018, seguida del ex alcalde capitalino Eduardo Rivera Pérez, y del presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del estado, Jorge Aguilar Chedraui.

Por el lado del PRI, Mas Data reveló que la senadora Blanca Alcalá Ruiz se mantiene como la aspirante a la gubernatura más conocida, pero con más opiniones negativas que positivas. Le siguen el actual delegado del IMSS, Enrique Doger Guerrero, y el subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós.

Tal evaluación hay que matizarla. De entrada porque la lista de aspirantes a la gubernatura está incompleta. Por el PAN fue excluido el presidente municipal sustituto de Puebla, Luis Banck Serrato, quien a mi juicio será uno de los protagonistas del 2018, y por el PRI su actual dirigente estatal, Jorge Estefan Chidiac, y a la carta del marinismo, Alberto Jiménez Merino.

De los resultados mostrados por Mas Data, para mí el más importante es el referido a la posición que ocupa Morena en preferencia partidista. Se ubicó en segundo lugar, por abajo del PAN en 12.3 puntos, y por arriba del PRI en 5.7 puntos.

Otro dato igualmente importante —por lo que podría esconder— es la suma de los porcentajes de aquellos que no expresaron ninguna preferencia, no quisieron revelarla o simplemente no contestaron esa pregunta: 42.6%.

¿Cuántos de estos ciudadanos en realidad sí saben por qué partido o candidato a presidente de la República votarán pero lo ocultan? ¿Qué partido o candidato podría ser el favorecido con este llamado voto silencioso?  ¿El PAN? ¿Morena o acaso López Obrador?

En lo personal estoy convencido que los candidatos a la gubernatura de Puebla estarán más en función de la coyuntura nacional, o de quién sea el candidato presidencial, que de factores locales.

Me explico.

Si Moreno Valle fuera el candidato presidencial del PAN o de otro partido como Nueva Alianza, creo que en automático su esposa Martha Erika Alonso quedaría eliminada de la puja por la gubernatura.

O que las posibilidades del ex alcalde Eduardo Rivera crecerían si Margarita Zavala Gómez del Campo fuera la nominada por el PAN a la presidencia de la República.

Entre los priístas creo que las posibilidades de Enrique Doger a la gubernatura disminuirían si el candidato presidencial fuera Miguel Ángel Osorio Chong, y que las de Jorge Estefan podrían crecer si Enrique Ochoa Reza se mantuviera en la presidencia del CEN del PRI o el nominado para suceder a Enrique Peña Nieto fuera el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade Kuribreña.

También creo que López Obrador podría ganar las elecciones de presidente de la República en Puebla y catapultar a los candidatos postulados por Morena a la gubernatura y la alcaldía capitalina, sean el aún priísta Enrique Doger o el diputado federal Rodrigo Abdala Dartigues.

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Trivia:

¿Qué aspirante a la gubernatura de Puebla ya enfrenta un veto para que no se difunda nada de él en un influyente grupo radiofónico?

Aquí algunos tips.

El aspirante a la gubernatura es actualmente miembro del PRI y funcionario en la administración pública federal.

La instrucción de negarle cualquier tipo de cobertura noticiosa proviene de uno de los dueños o concesionarios de ese medio radiofónico.

El aspirante a gobernador y el director de Noticias del medio en cuestión son amigos.

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¿Por qué ahora AMLO se abre a una alianza con el PRD?

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Rodolfo Ruiz R.

La decisión de Andrés Manuel López Obrador de abrirse a una alianza electoral con el PRD, partido del que fue dirigente nacional de 1996 a 1999, sólo se entiende en el contexto de la sucesión presidencial.

El fundador y dirigente nacional del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) parece que por fin entendió que el PAN podría volver a derrotarlo en 2018, si éste amarra una alianza con el PRD.

Si uno revisa los resultados de las últimas elecciones en varias entidades del país lo primero que salta a la luz es que el PRI no habría perdido siete de las doce gubernaturas sino nueve, si el PAN y el PRD se hubieran aliado en Hidalgo y Tlaxcala, como ocurrió en Quintana Roo.

Si el PAN mantiene la intención de voto que hoy le dan las encuestas y el PRD también, no hay la menor duda que ambos institutos podrían vencer a López Obrador y al PRI junto con sus partidos satélites.

Y esa parece ser la preocupación de AMLO y la razón por la que éste reconsideró su negativa a un acuerdo electoral entre Morena y el PRD.

En entrevista con el periodista Ciro Gómez Leyva, Andrés Manuel planteó por primera vez desde 2012, cuando abandonó las filas del PRD, la posibilidad de un acercamiento con ese partido “si el PRD se deslinda del PAN, el gobierno y lo que representa el Pacto por México y si mantiene una clara distancia con el régimen”.

Los comicios del año entrante en el Estado de México (EdoMex) juegan, en este contexto, un rol fundamental, pues lo que ahí suceda tendrá repercusiones para todo el país.

El PAN y PRD podrían aliarse para la gubernatura del Estado de México, el bastión por excelencia del PRI de Peña Nieto, como un ensayo previo de las elecciones presidenciales; pero también podrían hacerlo el PRD y Morena, ahora que López Obrador anda queriendo acercarse con los del sol azteca.

En tal coyuntura no habría que perder de vista al senador Alejandro de Jesús Encinas Rodríguez, quien a pesar de haber abandonado las filas perredistas podría convertirse en un factor de peso a favor de una alianza PAN-PRD o PRD-Morena.

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