{"id":937,"date":"2022-01-25T13:53:42","date_gmt":"2022-01-25T13:53:42","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/01\/25\/moebius-el-dolor-como-via-de-satisfaccion\/"},"modified":"2022-01-25T13:53:42","modified_gmt":"2022-01-25T13:53:42","slug":"moebius-el-dolor-como-via-de-satisfaccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/moebius-el-dolor-como-via-de-satisfaccion\/","title":{"rendered":"MOEBIUS: el dolor como va de satisfaccin"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Solo el amor permite al goce condescender al deseo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(Jacques Lacan Seminario X, La angustia)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sabemos que el cine es contempor&aacute;neo del psicoan&aacute;lisis. Son dos discursos hijos de la modernidad. El cine es constante experimentaci&oacute;n, no deja de nutrirse con los avances tecnol&oacute;gicos, siempre para ir m&aacute;s all&aacute;. El psicoan&aacute;lisis, por su parte, no deja de mostrar las fallas y se&ntilde;uelos de la ciencia.<\/p>\n<p>En tanto que discursos contempor&aacute;neos, no son pocas las coincidencias: ambos, cine y psicoan&aacute;lisis, son discursos que se nutren y desarrollan en el campo de la ficci&oacute;n, la imagen y el tiempo que les resultan consustanciales. Tambi&eacute;n, l&oacute;gicamente, hay diferencias. El cine es una composici&oacute;n, hace un montaje, mientras que el psicoan&aacute;lisis hace un desmontaje. Ambos procedimientos son de la representaci&oacute;n, es decir, operan a partir de una historia que resulta siempre inaprensible.<\/p>\n<p>Desde su emergencia, ambos discursos han abordado fen&oacute;menos y conceptos que inquietan a cada &eacute;poca.<\/p>\n<p>Tal es el caso del incesto, tema ic&oacute;nico del psicoan&aacute;lisis y que es tratado en la &uacute;ltima pel&iacute;cula del hace poco fallecido director surcoreano Kim Ki-duk, <em>Moebius<\/em>, realizada en el 2013. Pel&iacute;cula pol&eacute;mica que fue restringida en Corea del Sur, obligando a su director a editar la versi&oacute;n final, quitando algunas escenas para que pudiera ser distribuida de manera comercial en ese pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Esta cinta est&aacute; precedida por <em>Pieta<\/em> (Piedad, 2012), ganadora del Le&oacute;n de Oro en el Festival de Venecia. Esta referencia es necesaria aqu&iacute; porque, de alguna manera, en <em>Pieta<\/em> el realizador tambi&eacute;n aborda el tema del incesto. No es de extra&ntilde;ar que la censura haya ca&iacute;do sobre el film de Kim Ki-duk sabiendo que el incesto ha sido desde siempre un tema <em>Tab&uacute;.<\/em> El incesto y su prohibici&oacute;n, tal y como encontramos documentado en el trabajo de L&eacute;vi-Strauss, son temas a los cuales la antropolog&iacute;a prest&oacute; una atenci&oacute;n especial desde sus inicios, haci&eacute;ndole incluso piedra fundante de la cultura.<\/p>\n<p>Un punto esencial del film <em>Moebius<\/em> es que se trata de una pel&iacute;cula donde las palabras no son nunca pronunciadas, eso no significa que no haya palabras, s&oacute;lo que son, por decirlo de alguna manera, palabras silentes.<\/p>\n<p><em>Moebius<\/em>, de Kim Ki-duk, nos lleva de entrada a la tragedia del tri&aacute;ngulo ed&iacute;pico: en la primera escena vemos una pelea de celos entre marido y mujer, ante la mirada at&oacute;nita de un hijo adolescente. Tras la pelea, &eacute;l sale de la casa para encontrarse con su amante, una tendera del barrio. Cuando regresa, la esposa lo descubre en un coche con su amante. Su hijo tambi&eacute;n lo ha visto. La esposa regresa en la noche a la casa visiblemente alterada; armada con un cuchillo, entra a la habitaci&oacute;n donde duerme su marido con la intenci&oacute;n de vengarse amput&aacute;ndole el pene. &Eacute;l consigue reaccionar y detenerla, empuj&aacute;ndola fuera de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La mujer, al ver frustradas sus intenciones, entra a la habitaci&oacute;n de su hijo, a quien ha visto antes masturb&aacute;ndose, y es con &eacute;l con quien puede efectuar la castraci&oacute;n y meterse el trozo de pene sangrante a la boca.<\/p>\n<p>Este es el n&uacute;cleo de la pel&iacute;cula. Van nueve minutos, ninguna palabra y s&oacute;lo este acto loco.<\/p>\n<p>La pel&iacute;cula, en este punto, se vuelve efectivamente una banda de moebius:<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a> todo pertenece al mismo orden, se hacen presentes los temas que son caros a la filmograf&iacute;a de Kim Ki-duk, la piedad &mdash;como ya dec&iacute;amos&mdash;, la crueldad, los sentimientos de culpa, el odio, la vida y la muerte, afectos de alguna manera ligados. Por ejemplo, el cuchillo con el que se cometi&oacute; la emasculaci&oacute;n se encuentra guardado bajo la pac&iacute;fica cabeza de un Buda.<\/p>\n<p>El padre, presa de la culpa, piensa en darse un balazo en el pene (&iquest;otra forma de suicidio?). No lo hace, a cambio decide practicarse un implante para donarle a su hijo su propio pene, haciendo as&iacute;, en lo real, la transmisi&oacute;n que tendr&iacute;a que tener lugar en lo simb&oacute;lico.<\/p>\n<p>La operaci&oacute;n se realiza, pero no puede tener una erecci&oacute;n (el psicoan&aacute;lisis dir&iacute;a que se trasplanta el pene pero no el falo). La ausencia de un &oacute;rgano peneano funcional hace al chico, y al propio padre, objeto de las m&aacute;s profundas humillaciones. El deseo y la imposibilidad se encuentran en el mismo circuito.<\/p>\n<p>Se trata, hasta aqu&iacute;, de una pel&iacute;cula con diversos centros argumentativos, sin embargo, todos en el mismo orden, en la misma banda de Moebius: la sexualidad como eje de la regulaci&oacute;n subjetiva y social.<\/p>\n<p>El hijo encara a la tendera, autora inmaterial de su desgracia, s&oacute;lo para encontrarse ante la incertidumbre de sus afectos: el odio y el deseo por ella se le presentan mezclados, inseparables. Sus compa&ntilde;eros de escuela se hacen presentes pero no como compa&ntilde;eros sino como sus m&aacute;s crueles jueces. Por el contrario, pero en la misma banda, un grupo de v&aacute;ndalos se hacen sus amigos despu&eacute;s de haber violado a la tendera, por lo que ir&aacute;n a la c&aacute;rcel.<\/p>\n<p>El padre, como respuesta ante las ideas suicidas del hijo en la c&aacute;rcel, se enfrasca en una fren&eacute;tica b&uacute;squeda de informaci&oacute;n sobre trasplantes y su efectividad en el funcionamiento sexual.<\/p>\n<p>A partir de esta b&uacute;squeda la cinta da un giro, siempre en la misma banda de Moebius, cuando el padre se entera que ante la imposibilidad de obtener satisfacci&oacute;n sexual mediante el &oacute;rgano peneano era posible alcanzar un orgasmo por otra v&iacute;a: el dolor.<\/p>\n<p>Mediante la frotaci&oacute;n de la piel con una piedra hasta sangrarse el padre busca alcanzar esa otra v&iacute;a para el goce sexual. Paulatinamente, el cuerpo er&oacute;tico se muestra. El cuerpo se expande, sale de sus goznes &ldquo;naturales&rdquo; para revelarse er&oacute;tico en las m&aacute;s inveros&iacute;miles zonas, los pies, las manos, las piernas. El placer y dolor se muestran sin divisiones, ah&iacute; se revelan los litorales del goce. Se muestra <em>M&aacute;s all&aacute; del placer<\/em> no hay m&aacute;s placer, hay dolor.<\/p>\n<p>El chico recibe la informaci&oacute;n de su padre y en prisi&oacute;n explora esta v&iacute;a, a trav&eacute;s del dolor, para el goce sexual. Esto le marca el camino. El padre transmite as&iacute; una v&iacute;a para el goce, la vulgar piedra alcanza estatuto f&aacute;lico, sost&eacute;n de la identificaci&oacute;n al padre. En este momento, propongo, se justifica plenamente la ausencia de palabras en la pel&iacute;cula, en tanto que lo que se transmite es del orden de lo indecible.<\/p>\n<p>Ya fuera de prisi&oacute;n, el chico busca a la tendera quien lo espera con un cuchillo, &eacute;l se postra ante ella hincado y ella le encaja la daga en la espalda y, contrario al dolor que se espera, &eacute;l experimenta un placer desbordado ante la mirada de los senos que ella le muestra al tiempo que mueve el chuchillo clavado en la espalda: la piedra es sustituida por la daga, en ese instante, entre ambos se susurran un pacto &iquest;de amor?<\/p>\n<p>La pel&iacute;cula es construida como una historia consistente, sin embargo, hay que notar que en medio de la tragedia, el director introduce una vena c&oacute;mica, en muy sutiles dosis, quiz&aacute; para atenuar en algo lo espeso de la narrativa, incluso dando licencia a lo inveros&iacute;mil. Como ocurre cuando el chico y la tendera deciden cobrar venganza y castrar al violador principal al salir de la c&aacute;rcel. Despu&eacute;s de cercenarle el pene, el chico lo toma y sale corriendo de la tienda con el maleante persigui&eacute;ndole hasta rodar por el suelo en una c&oacute;mica disputa por el preciado &oacute;rgano.<\/p>\n<p>La silente narraci&oacute;n est&aacute; marcada por los impulsos pasionales y las b&uacute;squedas sexuales de sus personajes, en ninguna secuencia est&aacute; ausente alg&uacute;n aspecto referente a lo sexual que se vuelve as&iacute; el punto de torsi&oacute;n de la banda de Moebius.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/figura_1col_moebius_5e7a400ff0.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Aunque encontr&oacute; otra v&iacute;a de satisfacci&oacute;n, el chico no consigue una erecci&oacute;n sino hasta que una noche aparece su madre, se recuesta junto a &eacute;l y lo toca. No deja de sorprender, ante esta secuencia, que Kim Ki-duk utiliza a la misma actriz en los papeles de la madre y de la tendera; en cierto sentido, y como ense&ntilde;a Freud, en la pel&iacute;cula la mujer, la tendera, es subrogada de la madre.<\/p>\n<p>Las secuencias siguientes son intensas. Los personajes muestran toda su pasi&oacute;n: una madre que busca &ldquo;hacer sentir&rdquo; al hijo con su nuevo pene, un padre que se siente ahora despreciado por su esposa y busca en un arrebato recuperar lo que ha donado; la tendera que se ve llevada a dar placer con la daga al maleante que antes la ha violado y con el que ahora constituyen una especie de cofrad&iacute;a del goce. El sadismo y masoquismo se hacen presentes basculando con intensidad en todo momento.<\/p>\n<p>Kim Ki-duk, en <em>Moebius,<\/em> se despoja por completo de la palabra para dar cabida plena al goce, que por definici&oacute;n es mudo; sin embargo, al faltar los di&aacute;logos (incluso en donde parecen imprescindibles), se resalta el uso del sonido. As&iacute;, se trata de una pel&iacute;cula sin palabras pero que no deja de hacerse escuchar.<\/p>\n<p>Es notable la fuerza interpretativa de los actores, aunque sin duda el peso de la actuaci&oacute;n recae en un actor novel, el joven Seo Young-ju quien hace hablar a la mirada. Tambi&eacute;n vemos a Jo Jae-hyeon con una interpretaci&oacute;n convincente al encarnar el sentimiento de culpa por la tragedia de su hijo, y desde luego, la actriz Lee Eun-Woo quien interpreta a la madre y a la voluptuosa tendera de una manera tan sorprendente que es dif&iacute;cil percatarse que se trata de la misma actriz.<\/p>\n<p>En esta pel&iacute;cula, como ya ocurr&iacute;a en su anterior <em>Pietas<\/em> (Piedad), Kim Ki-duk utiliza un lenguaje cinematogr&aacute;fico peculiar, sin concesiones para el espectador, cuestionando los convencionalismos y optando por una v&iacute;a transgresora clara y contundente, como no podr&iacute;a ser de otra manera si se aborda un tema tab&uacute; como el incesto.<\/p>\n<p>El final de <em>Moebius<\/em> no puede ser m&aacute;s nebuloso y tr&aacute;gico en esta historia edipica donde la circulaci&oacute;n del falo se muestra tan ca&oacute;tica y err&aacute;tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> La banda, cinta o anillo de Moebius es una superficie con una sola cara y un solo borde. Tiene la propiedad matem&aacute;tica de ser un objeto no orientable. Fue descubierta por el matem&aacute;tico alem&aacute;n August Ferdinand Moebius en 1858<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Solo el amor permite al goce condescender al deseo. (Jacques Lacan Seminario X, La angustia) &nbsp; Sabemos que el cine es contempor&aacute;neo del psicoan&aacute;lisis. Son dos discursos hijos de la modernidad. El cine es constante experimentaci&oacute;n, no deja de nutrirse con los avances tecnol&oacute;gicos, siempre para ir m&aacute;s all&aacute;. 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