{"id":913,"date":"2022-01-07T14:34:34","date_gmt":"2022-01-07T14:34:34","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/01\/07\/conversacion-con-el-tio-de-la-mina\/"},"modified":"2022-01-07T14:34:34","modified_gmt":"2022-01-07T14:34:34","slug":"conversacion-con-el-tio-de-la-mina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/conversacion-con-el-tio-de-la-mina\/","title":{"rendered":"Conversacin con el to de la mina"},"content":{"rendered":"<p>Creo en el destino. Y por esas cosas del destino, fui a vivir en el norte de Potos&iacute; en mi juventud. Fue una especie de exilio voluntario&#8230;<\/p>\n<p>Existen muchos tipos de exilio; como el exilio pol&iacute;tico, por ejemplo, que lo sufren los dirigentes sindicales por su capacidad de mover un amplio sector de la poblaci&oacute;n, con ideas que representan un gran peligro para el gobierno de turno; pero despu&eacute;s que las cosas se calman los exiliados pol&iacute;ticos vuelven a su lugar, o sea al a&ntilde;orado suelo patrio.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n existe el pseudo exilio pol&iacute;tico, al que se acogen los pol&iacute;ticos corruptos o empresarios que tienen cuentas pendientes con el Estado, con el fin de encubrir sus actos delictivos y fraudulentos. Cuando cambia el gobierno, si el nuevo gobierno es de los suyos, vuelven para seguir enriqueci&eacute;ndose. En caso de que no fuera oportuno, permanecen en el pa&iacute;s que les acogi&oacute;, ya que da igual ser rico en cualquier parte.<\/p>\n<p>Entre otros, se encuentra el famoso exilio dorado, que es el que buscan muchos sujetos oriundos de los pa&iacute;ses emergentes que no tienen mayores perspectivas en sus vidas. Entonces debandan de su patria en busca de d&iacute;as mejores en un pa&iacute;s rico. Estos individuos ya no se interesan en volver a radicar en su tierra, pero eventualmente suelen visitarla para presumir que viven afuera, pues, para esos exiliados, radicar en el exterior es la mejor carta de presentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por m&iacute; parte, me acog&iacute; al exilio voluntario. Sal&iacute; de un pa&iacute;s con mejores condiciones al pa&iacute;s que me acogi&oacute;, y a condiciones de vida inferiores a las que ten&iacute;a en mi pa&iacute;s. No regres&eacute; a mi suelo patrio, pero el ser extranjera fuera de mi patria no es mi carta de presentaci&oacute;n; m&aacute;s bien es una circunstancia que sirve para que yo me sienta y me perciban como m&aacute;s nacional que muchos nacionales por haber elegido con el coraz&oacute;n la nueva patria.<\/p>\n<p>Esa peque&ntilde;a digresi&oacute;n viene a cuenta de que en mis a&ntilde;os j&oacute;venes fui a radicar al norte de Potos&iacute;, en una especie de confinamiento voluntario; fui a vivir en el famoso centro minero Siglo XX-Catavi. All&aacute; donde el invierno ladra en las calles casi todo el a&ntilde;o. All&aacute; donde el cuerpo humano tiene que soportar una altitud de m&aacute;s de tres mil quinientos metros en la calle; pero cuando un trabajador minero tiene su paraje muy abajo en el subsuelo, &eacute;l tiene que descender al infierno y trabajar en calzoncillos por el sofocante e insoportable calor.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a las minas despu&eacute;s del Decreto 21060, en el momento en que los mineros de Comibol ya se hab&iacute;an ido, cuando termin&oacute; la fantas&iacute;a de vivir en un campamento minero con todo subsidiado. Llegu&eacute; cuando la Marcha por la Vida hab&iacute;a asustado de muerte al gobierno y marcado un hito en la historia nacional. Cuando las cooperativas mineras se hab&iacute;an instalado y unos pocos mineros se negaban a retirarse de Comibol. Los campesinos en b&uacute;squeda de ascensi&oacute;n social, en una metamorfosis inaudita, se volvieron los nuevos mineros. Muchos ex mineros de Comibol fracasaron en la ciudad y regresaron a Siglo XX- Catavi para intentar, esta vez como cooperativistas mineros.<\/p>\n<p>Fue muy interesante participar de la vida del pa&iacute;s en un momento tan crucial. Un momento de tantos cambios. Un momento de tanta lucha.<\/p>\n<p>Los ex mineros de Comibol abandonaron los centros mineros en una fiebre citadina, llevando sus muebles y dem&aacute;s pertenencias, su prole y la acreditada indemnizaci&oacute;n del tres por uno, que cre&iacute;an suficiente para ser ricos en un centro urbano.<\/p>\n<p>La burocracia gubernamental tard&oacute;, si mal no recuerdo, dos a&ntilde;os para conformar las cooperativas mineras, con la intenci&oacute;n de que los mineros retirados se relocalicen. Pero, por muchos factores, en el intrincado de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, las cosas se escaparon de la l&oacute;gica esperada. Muchos de los ex mineros de Comibol, en vez de ir a conformar las cooperativas mineras, se quedaron a engrosar el caos socio econ&oacute;mico de los centros urbanos. Los campesinos aparecieron en escena y fueron rumbo a las minas.<\/p>\n<p>En aquel momento hist&oacute;rico, tan importante en la vida nacional, los campesinos en busca de ascensi&oacute;n social, abandonaron el campo y fueron, apenas, con su fuerza de trabajo y sus hijos a poblar los campamentos mineros abandonados y a conformar las cooperativas mineras. En su imaginario, era de mayor status social ser minero que campesino.<\/p>\n<p>Algunas ciudades sufrieron una explosi&oacute;n demogr&aacute;fica para la cual no estaban preparadas, ya que carec&iacute;an de planificaci&oacute;n, infraestructura y recursos financieros y econ&oacute;micos para asimilar la ola humana que llegaba.<\/p>\n<p>El campo se vaci&oacute;. Los cooperativistas nacieron sin conocimiento previo de lo que era el cooperativismo y de lo que era la miner&iacute;a.<\/p>\n<p>Yo presenci&eacute; estos fen&oacute;menos sociales. Puedo testificar sobre todo lo que vi, aprend&iacute;, viv&iacute; y compart&iacute; con la gente en Llallagua, Unc&iacute;a, Miraflores, Siglo XX, Canca&ntilde;iri y Catavi.<\/p>\n<p>Por mucho tiempo negu&eacute; ciertos recuerdos de aquellos a&ntilde;os de intenso aprendizaje, quiz&aacute; porque pod&iacute;an pasar el l&iacute;mite entre la cordura y la locura. Tengo muchas cosas en el enmara&ntilde;ado de mi mente, pero no soy obsesiva. De modo que hoy, tan distante de todo, envejecida por el paso de mi vida por el tiempo, decid&iacute; contar una conversaci&oacute;n extra&ntilde;a que tuve en aquellos a&ntilde;os, nada m&aacute;s y nada menos que con el T&iacute;o de la Mina.<\/p>\n<p>Yo viv&iacute;a en Catavi, en la casa Tipo-F n&uacute;mero 12. En la vera del p&oacute;rtico de la casa hab&iacute;a un hermoso sauce llor&oacute;n, que farfullaba con el viento de agosto. Una noche, por el viento fuerte, se cort&oacute; la luz. Me sent&eacute; en la sala que ten&iacute;a una ventana de vidrio en la pared lateral y vidrios en la mitad de la puerta de ingreso.<\/p>\n<p>La luz de la luna me permit&iacute;a ver sombras a trav&eacute;s de los vidrios. Estuve distra&iacute;da, absorta en mis pensamientos, cuando sent&iacute; que una mirada desde la puerta pesaba sobre m&iacute;. Me estremec&iacute;, pero mir&eacute; fijamente hacia la puerta. Hab&iacute;a una sombra. No muy alta. Ni muy corpulenta. Sin moverme pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Quien est&aacute; ah&iacute;? &ndash;tard&oacute; un instante, que m&aacute;s parec&iacute;a una eternidad, en contestarme. Ten&iacute;a una voz suave y agradable:<\/p>\n<p>&ndash;Vengo en son de paz. Vivo al frente. &iquest;Puedo pasar? &ndash;pens&eacute; &ldquo;que sea lo que Dios quiera&rdquo;.<\/p>\n<p>No tuve tiempo de contestar nada y la sombra pas&oacute; por la puerta cerrada. Ya estaba adentro de la sala antes de que yo pudiera pronunciar palabra. El miedo corri&oacute; por mis venas. Tembl&eacute; desde el tu&eacute;tano hasta el alma. Enmudecida, pens&eacute; en quien podr&iacute;a pasar por la puerta cerrada, ten&iacute;a que tratarse de algo sobrenatural. En aqu&eacute;l momento pens&eacute; en Dios, en m&iacute;, en el que hab&iacute;a traspasado la puerta, en Dios otra vez&hellip;<\/p>\n<p>De pronto recuper&eacute; el aire y sent&iacute; que mi alma regresaba al cuerpo. Repet&iacute; en mi mente que estaba todo bien&hellip; Entonces escuch&eacute; la voz suave y agradable decirme:<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;. Est&aacute; todo bien. Vengo en intenci&oacute;n de paz y prosperidad.<\/p>\n<p>Era extra&ntilde;o que estuviera all&iacute; hablando de paz pero hab&iacute;a traspasado la puerta cerrada. Para m&iacute; &eacute;l era un misterio. El misterio suele robar la paz, porque est&aacute; poblado de preguntas y supuestas respuestas. El misterio inquieta. Adem&aacute;s, tiene tiempo y nosotros, por el contrario, tenemos prisa.<\/p>\n<p>Es complicado eso de ser humanos. Somos un c&uacute;mulo de preguntas. Tenemos miedo y verg&uuml;enza de dar respuestas, no expresamos todas las preguntas, entonces nos transformamos en un gran silencio o en un c&uacute;mulo de preguntas y respuestas no pronunciadas. Construimos otro mundo en nuestro interior y vivimos y morimos con nuestro otro yo bajo nuestra superficie.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; quieres preguntarme? No tengas miedo &mdash;dijo interrumpiendo mi silencio. Interrumpiendo su silencio, tambi&eacute;n. Su voz calmada me agradaba. Lo que no me gustaba es que me hubiese sorprendido. Desde ni&ntilde;a, no me gustan las sorpresas.<\/p>\n<p>&ndash;Definitivamente no eres ning&uacute;n vecino del frente. &iquest;D&oacute;nde vives?<\/p>\n<p>&ndash;Justo al frente, detr&aacute;s de la fila de casas geminadas. En el cerro que vislumbras desde tu puerta.<\/p>\n<p>&ndash;No hay casas en el cerro, estoy muy segura.<\/p>\n<p>&ndash;No todo lo que existe se ve en la superficie. T&uacute; misma ocultas otro mundo debajo de tu mente. Todos tenemos mundos subterr&aacute;neos en nuestro interior. La tierra y los cerros tambi&eacute;n los tienen. Por adentro los cerros son muy distintos y mismo los que adentran no perciben todo lo que hay.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Me est&aacute;s diciendo que vives en el interior de la monta&ntilde;a? &iexcl;Yo creo en Dios!<\/p>\n<p>&ndash;Yo soy una especie de Dios.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; especie?<\/p>\n<p>&ndash;El que ya estaba ah&iacute; antes de la colonia. El que no fue del todo comprendido por los pueblos originarios y menos a&uacute;n por los colonizadores.<\/p>\n<p>&ndash;Pero, dicen que eres el diab&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;No pronuncies eso. No es as&iacute;. Son representaciones, fruto de la amalgama cultural que ocurri&oacute; en &eacute;ste lugar. Eran las experiencias de los que viv&iacute;an aqu&iacute;, mezcladas con la interpretaci&oacute;n maliciosa de los que llegaron.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Pero la imagen que hay en el interior de la mina?<\/p>\n<p>&ndash;Es la representaci&oacute;n del miedo de quienes la crearon. El miedo a entrar en las entra&ntilde;as de la tierra y tal vez no salir. Tantos miedos acumulados en cada hombre&hellip; El miedo es la expresi&oacute;n m&aacute;s aut&eacute;ntica del alma humana.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Me dices que no eres t&uacute;, que la imagen es la representaci&oacute;n del miedo de quienes la crearon y la llaman con tu nombre?<\/p>\n<p>&ndash;De cualquier modo, no est&aacute; hecho a mi imagen o semejanza. Cada uno cree en lo que necesita creer. Y materializa la fuente de su creencia, seg&uacute;n los sentimientos m&aacute;s fuertes que se apoderan de su esp&iacute;ritu o de su mente. El mundo en que ustedes viven est&aacute; lleno de simbolismo e imaginaci&oacute;n. Es el anhelo, de los que entran a trabajar en las entra&ntilde;as de la monta&ntilde;a, de reflejar un mundo totalmente ignoto.<\/p>\n<p>&ndash;Por eso hablas de miedo. Pero los mineros te rinden culto y pleites&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;Por lo mismo. Son las costumbres superando la raz&oacute;n. Es el dualismo que acompa&ntilde;a al ser humano; el dualismo que separa lo visible de lo invisible; el dualismo que crea los mitos ante la falta de entendimiento de ciertos fen&oacute;menos naturales. Es el dualismo humano que necesita concretizar lo abstracto para poder entenderlo. Es el hombre en acci&oacute;n en el mundo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Pero recibes ofrendas de sangre?<\/p>\n<p>&ndash;Cada uno da lo que tiene. Yo no pido nada. &iquest;El Dios en que t&uacute; crees te pide algo?<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;No!<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Entonces? &iquest;Logras entender que soy un ser de paz y prosperidad?<\/p>\n<p>&ndash;L&oacute;gico. &iquest;Pero, qu&eacute; pas&oacute;?<\/p>\n<p>&ndash;Unos empezaron a realizar ofrendas c&iacute;clicamente y los que vinieron despu&eacute;s lo hicieron a diario. Hay otros que ofrecen hojas de coca cada vez que pasan por la imagen que construyeron para representarme. Es muy humano, es la manera de depositar sus temores y esperanzas en otras manos en el intento de lograr sus objetivos inmediatos, sin ser totalmente responsables por aquellas cosas que no ocurren como esperaban.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y las cosas que cuentan de ti y de la mina?<\/p>\n<p>&ndash;Son la expresi&oacute;n rica en simbolismo e imaginaci&oacute;n de un ser ontol&oacute;gico generado en un mundo emp&iacute;rico impregnado de ambivalencia. Son cuentos. Son la expresi&oacute;n de sentimientos muy internos saliendo a la superficie como si ocurrieran afuera. Es el luzco fusco de la mente humana.<\/p>\n<p>&ndash;Pero, los mineros cuentan que cuando no te ofrecen nada, ellos mueren, se accidentan o m&iacute;nimamente desaparece la veta.<\/p>\n<p>&ndash;Ellos trabajan en condiciones lamentables, donde sus vidas est&aacute;n constantemente expuestas a grandes riesgos; entonces atribuyen sus infortunios a esa imagen, que piensan que me representa, y a la falta de ofrenda o seriedad en hacerla. &iquest;Entiendes que yo no invent&eacute; el diezmo?<\/p>\n<p>&ndash;Empiezo a entender muchas cosas&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;La imaginaci&oacute;n est&aacute; muy unida al desconocido y ella invoca constantemente la posibilidad del bien y del mal; dependiendo de las costumbres de cada individuo, la imaginaci&oacute;n libera una fuerza m&aacute;s intensa en la extraordinaria unidad de la vida y la experiencia.<\/p>\n<p>Dijo eso y estuvimos en silencio por un breve momento. Yo pens&eacute; que deber&iacute;a invitarlo a sentarse. Tambi&eacute;n pens&eacute; en c&oacute;mo deb&iacute;a referirme a &eacute;l. Instant&aacute;neamente vino la respuesta de parte de &eacute;l:<\/p>\n<p>&ndash;Ll&aacute;mame T&iacute;o de la Mina. No deseo sentarme, estoy muy c&oacute;modo; adem&aacute;s, estoy de salida. Si me permites, volver&eacute; en otra ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Ciertamente que me gustar&iacute;a conversar mucho m&aacute;s. Si puedes regresar, para m&iacute; ser&aacute; un honor, T&iacute;o de la Mina.<\/p>\n<p>En un movimiento de retro, &eacute;l sali&oacute; de espaldas por la puerta cerrada. El d&iacute;a que regres&oacute;, atravesando la puerta cerrada otra vez, hab&iacute;a electricidad. Pero fue otra conversaci&oacute;n. En verdad, fueron muchas conversaciones, todas muy esclarecedoras, por cierto. Adem&aacute;s, una m&aacute;s interesante que la otra&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creo en el destino. 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