{"id":911,"date":"2022-01-07T14:32:52","date_gmt":"2022-01-07T14:32:52","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/01\/07\/ano-nuevo-jano-y-el-acto-creador\/"},"modified":"2022-01-07T14:32:52","modified_gmt":"2022-01-07T14:32:52","slug":"ano-nuevo-jano-y-el-acto-creador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/ano-nuevo-jano-y-el-acto-creador\/","title":{"rendered":"Ao Nuevo: Jano y el acto creador"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Las palabras del a&ntilde;o pasado pertenecen al lenguaje del a&ntilde;o pasado. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Las palabras del pr&oacute;ximo a&ntilde;o esperan otra voz.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">T.S. Eliot<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El a&ntilde;o nuevo es oportunidad de renovar deseos y hacer comienzos. Los antiguos romanos ten&iacute;an en Jano al Dios de los nuevos comienzos en todas sus formas. Era el guardi&aacute;n bifronte que ve tanto hacia adentro como hacia afuera, por ello se encontraba en las puertas de las ciudades y en algunas ocasiones en los p&oacute;rticos de las casas nobles. Preside las entradas y salidas, el adentro y el afuera, y tambi&eacute;n fundamentalmente, el pasado y el futuro. El dios Jano era tambi&eacute;n quien posibilitaba contactar con los otros dioses ya que, siendo su origen humano, ten&iacute;a cualidades divinas. Se trata, en principio, de un rey de la regi&oacute;n de Lacio a quien, por su bondad, justicia y amor, se le concedieron poderes divinos. Cuando Saturno fue expulsado del cielo, Jano le dio cabida en Lacio, por lo que el dios melanc&oacute;lico le concedi&oacute; la capacidad de ver el pasado, el presente y el futuro. Por ello, una de sus caras mira al pasado, mientras que la otra lo hace al futuro y se encuentra, en tanto que estatua, en el presente. Jano conoce el pasado y lo que ha de venir. Con frecuencia tambi&eacute;n se le representa con un rostro femenino y, en contraposici&oacute;n, un rostro masculino, por lo que representar&iacute;a la frontera entre los sexos. Otro elemento que se destaca en su &iacute;cono es que porta una llave en la mano derecha y un b&aacute;culo en la izquierda, con lo que es el guardi&aacute;n de las puertas y de los caminos.<\/p>\n<p>Cada uno de los rostros, como los heter&oacute;nimos de Pessoa, tiene su nombre propio: Jano <em>Patulsios<\/em> y Jano <em>Clusivius<\/em>. Jano es el dios romano protector del Estado, sin equivalente en el pante&oacute;n griego. El mes de enero (mes bisagra entre un a&ntilde;o y otro) debe su nombre, <em>jenuarius<\/em>, janero, al dios Jano. En otros idiomas tambi&eacute;n se percibe su influencia: <em>january<\/em> en ingl&eacute;s, <em>janvier<\/em> en franc&eacute;s.<\/p>\n<p>La llegada del a&ntilde;o nuevo es fuente de celebraciones y expresiones de deseos. El fil&oacute;sofo alem&aacute;n no escapa a la convocatoria de manifestar sus deseos para a&ntilde;o nuevo y en <em>La ciencia jovial<\/em> nos los revela:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Con motivo de a&ntilde;o nuevo. Todav&iacute;a vivo, todav&iacute;a pienso: tengo que seguir viviendo, porque tengo que seguir pensando. <em>Sum, ergo cogito: cogito, ergo sum<\/em>. Hoy en d&iacute;a todo el mundo se permite expresar su deseo y su m&aacute;s querido pensamiento; pues bien, tambi&eacute;n yo quiero decir lo que hoy desear&iacute;a para m&iacute; mismo y que fue el pensamiento que primero corri&oacute; este a&ntilde;o por mi coraz&oacute;n, &iexcl;un pensamiento que ser&aacute; para m&iacute; fundamento, aval y dulzura de toda la vida ulterior! Quiero aprender cada vez m&aacute;s a ver lo necesario de las cosas como bello: as&iacute; ser&eacute; uno de los que hacen bellas las cosas. <em>Amor fati<\/em>: &iexcl;sea &eacute;ste a partir de ahora mi amor! No quiero hacerle la guerra a lo feo. No quiero acusar, no quiero acusar ni siquiera a los acusadores. &iexcl;Mirar a otro lado sea mi &uacute;nica negaci&oacute;n! Y, en general y en definitiva: &iexcl;quiero, alg&uacute;n d&iacute;a, ser alguien que s&oacute;lo dice s&iacute;!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin duda, el valor del cambio de a&ntilde;o tiene car&aacute;cter simb&oacute;lico, se&ntilde;ala un cambio en un discontinuo permanente. El cambio de a&ntilde;o marca el franqueamiento de un umbral simb&oacute;lico que no tiene posibilidad de retorno (lo que ocurre, no obstante, todos los d&iacute;as y cada instante). Sin embargo, se nombra como A&ntilde;o Nuevo: &ldquo;&iexcl;Feliz a&ntilde;o nuevo!&rdquo;, se desea a los seres queridos.<\/p>\n<p>Pero, &iquest;por qu&eacute; nuevo?, se pregunta el psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan. Se&ntilde;ala que no se trata de algo nuevo, sino de algo que, en la dimensi&oacute;n de lo real, no tiene un principio que se pueda fijar. Nueva &ndash;dice&ndash; la luna, que en alg&uacute;n momento desaparece y renace, nueva. Para el a&ntilde;o no hay <em>nuevo<\/em>. Para el a&ntilde;o no hay un principio que se pueda fijar; sin embargo, tiene que haber uno, que tendr&aacute; car&aacute;cter simb&oacute;lico y que se denomina justamente &ldquo;a&ntilde;o&rdquo;, una localizaci&oacute;n significante de lo que podr&aacute; definirse como ciclo. Ese car&aacute;cter significante, corte en lo real, es lo que posibilita que no se marque el A&ntilde;o Nuevo en la misma fecha en el mundo cristiano que en el jud&iacute;o, o en los mundos precolombinos, o bien en la cultura china. Y entonces, se pregunta nuevamente Lacan, &ldquo;&iquest;D&oacute;nde ubicar el comienzo del a&ntilde;o?&rdquo; Y declara: &ldquo;Ah&iacute; est&aacute; el <em>acto<\/em>&hellip; el a&ntilde;o nuevo me da la oportunidad de abordarlo por esa punta. Un acto est&aacute; ligado a la determinaci&oacute;n del comienzo, y muy especialmente all&iacute; donde hay necesidad de hacer uno precisamente porque no lo hay.&rdquo; Un acto es la creaci&oacute;n de un comienzo, se crea ah&iacute; donde no hay.<\/p>\n<p>El a&ntilde;o nuevo est&aacute; marcado por la determinaci&oacute;n de un comienzo, que es la posibilidad de una renovaci&oacute;n. Por ello, dentro de los rituales de a&ntilde;o nuevo se incluyen los votos renovados, los deseos por cumplir, no sin antes barrer o quemar lo viejo, y no antes de una limpia.<\/p>\n<p>La poes&iacute;a tampoco ha sido ajena. Cerremos nuestra primera colaboraci&oacute;n del A&ntilde;o Nuevo con el poema &ldquo;Final de a&ntilde;o&rdquo;, de Jorge Luis Borges:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ni el pormenor simb&oacute;lico<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">de reemplazar un tres por un dos<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">ni esa met&aacute;fora bald&iacute;a<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">que convoca un lapso que muere y otro que surge<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">ni el cumplimiento de un proceso astron&oacute;mico<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">aturden y socavan<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">la altiplanicie de esta noche<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">y nos obligan a esperar<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">las doce irreparables campanadas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La causa verdadera<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">es la sospecha general y borrosa<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">del enigma del Tiempo;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">es el asombro ante el milagro<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">de que a despecho de infinitos azares,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">de que a despecho de que somos<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">las gotas del r&iacute;o de Her&aacute;clito,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">perdure algo en nosotros:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">inm&oacute;vil.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las palabras del a&ntilde;o pasado pertenecen al lenguaje del a&ntilde;o pasado. 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