{"id":893,"date":"2021-12-21T13:24:49","date_gmt":"2021-12-21T13:24:49","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/12\/21\/fue-la-mano-de-sorrentino\/"},"modified":"2021-12-21T13:24:49","modified_gmt":"2021-12-21T13:24:49","slug":"fue-la-mano-de-sorrentino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/cine\/fue-la-mano-de-sorrentino\/","title":{"rendered":"Fue la mano de Sorrentino"},"content":{"rendered":"<p>Si eres futbolero y cin&eacute;filo te sentir&aacute;s en la obligaci&oacute;n de ver el nuevo estreno de Netflix: <em>Fue la mano de Dios<\/em>, un t&iacute;tulo que advierte presencia retro de futbol y familias. No es una pel&iacute;cula sobre Maradona ni algo que tenga que ver con religi&oacute;n, sino la historia autobiogr&aacute;fica de un director italiano que tiene el ego m&aacute;s hinchado que El Diego, el Papa y cuanta deidad se asome: Paolo Sorrentino.<\/p>\n<p>Trata de un chico que crece en N&aacute;poles en los a&ntilde;os ochenta. S&iacute;, la &eacute;poca en la que Diego Armando consigui&oacute; t&iacute;tulos y volvi&oacute; loca a una ciudad que estaba muy alejada de la gloria futbolera. Fabio Schisa, un tierno muchacho que est&aacute; por convertirse en adulto, va por todos lados con su walkman, vive sus primeras fantas&iacute;as sexuales y tiene sue&ntilde;os de llegar a ser cineasta, mientras su vida deviene un sube-y-baja de tragedias, emociones, alegr&iacute;as y tristezas, aderezadas con algo de comicidad.<\/p>\n<p>La primera secuencia exhibe a la sensual t&iacute;a Patrizia (Luisa Ranieri) en un plano que resalta sus curvas, mientras permanece en la parada del autob&uacute;s. De pronto es abordada por un millonario que le ofrece un milagro de maternidad: un inicio que engancha y sorprende, pero que se diluye al pasar de los minutos, cuando notamos que todo fue un capricho inserto con calzador, de esos que solo pueden permitirse ciertos directores consagrados.<\/p>\n<p>En la cinta se menciona varias veces a Federico Fellini, faltaba menos. Quien tuvo la oportunidad de ver <em>Amarcord<\/em> o <em>Roma<\/em> (la italiana) se dar&aacute; cuenta que lo de Sorrentino es un intento neo-mileniero-pand&eacute;mico por hacer algo parecido a lo del genio de Rimini. Pasa que Fellini hizo esas pel&iacute;culas en los setenta y, por lo tanto, los primeros planos de gordas o pechugonas grotescas resultaban m&aacute;s graciosos antes que ahora. El despertar sexual de Fabio, interpretado por Filippo Scotti, resulta tard&iacute;o comparado con las andanzas de los adolescentes fellinianos que besaban bocas y pechos por igual, cincuenta a&ntilde;os atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Menos mal que el personaje de Maradona no luce demasiado en el filme, pues es representado a lo lejos por un flaco gre&ntilde;udo de pie plano que aparece para cobrar algunos tiros libres con la zurda. En la escena, un Fabietto emocionado en las gradas obvia el hecho de que su &iacute;dolo no se perfila como profesional para hacer tirar a gol. Quienes hemos visto futbol sabr&iacute;amos que quien encarna a Maradona no es ni la sombra de un jugador de primera divisi&oacute;n, Sorrentino est&aacute; seguro de que as&iacute; es el futbol que &eacute;l vivi&oacute;. &ldquo;Recuerdo que vi a Diego en el mundial de&hellip; creo que era 1986&rdquo;, duda el director italiano en un corto conmemorativo del estreno en Netflix. Incre&iacute;ble que Paolo no sepa de memoria en qu&eacute; mundial fue el mejor gol de la historia o la llamada &ldquo;mano de Dios&rdquo; y despu&eacute;s se atreva a hacer una pel&iacute;cula con ese t&iacute;tulo. Cosas de su ego.<\/p>\n<p>Las secuencias que muestran ese N&aacute;poles ochentero, efervescente por la gloria futbolera, apenas ense&ntilde;an unos cuantos aficionados que salen de un estadio San Paoli casi siempre vac&iacute;o, como si se tratara de una plaza de tercera divisi&oacute;n. En fin, es una pel&iacute;cula que cojea en verosimilitud, pero que tambi&eacute;n goza de virtudes.<\/p>\n<p>Lo mejor de <em>Fue la mano de Dios<\/em> es la genial fotograf&iacute;a (obra de Daria D&rsquo;Antonio), la puntada de incluir a un personaje que solo puede hablar con la ayuda de un micr&oacute;fono y la relaci&oacute;n del protagonista con su familia que, si bien se ci&ntilde;e a los roles estereot&iacute;picos de la sociedad italiana, es retratada con soltura, bromas y amor, sin la necesidad de hablar de mafia y violencia. Los Schisa, sus alegr&iacute;as y tristezas, nos hacen recordar a cualquiera de nosotros en esos a&ntilde;os ochenta y logran el objetivo de Sorrentino de evocar con fuerza una &eacute;poca en que la fama era alcanzada a trav&eacute;s del cine, el futbol y una tele que necesitaba de un bast&oacute;n para poder cambiarle de canal sin moverse del sill&oacute;n.<\/p>\n<p>Ya son casi diez a&ntilde;os de que se estren&oacute; <em>La gran belleza<\/em>, la fant&aacute;stica pel&iacute;cula que puso a este director italiano en el olimpo de la cinematograf&iacute;a y del que, para m&iacute;, baj&oacute; como gorda de Fellini en tobog&aacute;n, luego de sus siguientes estrenos. Pese a todo, me gust&oacute; m&aacute;s <em>Fue la mano de Dios<\/em> que otras de sus obras recientes. Puedes darle una oportunidad, aunque no seas futbolero o cin&eacute;filo, pero sigo sin entender que Sorrentino se sienta el Maradona del cine&hellip; y que tenga tantos fans.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si eres futbolero y cin&eacute;filo te sentir&aacute;s en la obligaci&oacute;n de ver el nuevo estreno de Netflix: Fue la mano de Dios, un t&iacute;tulo que advierte presencia retro de futbol y familias. No es una pel&iacute;cula sobre Maradona ni algo que tenga que ver con religi&oacute;n, sino la historia autobiogr&aacute;fica de un director italiano que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":153,"featured_media":894,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-893","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/893","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/153"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=893"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/893\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/894"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=893"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=893"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=893"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}