{"id":879,"date":"2021-12-14T13:15:01","date_gmt":"2021-12-14T13:15:01","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/12\/14\/hace-muchos-anos\/"},"modified":"2021-12-14T13:15:01","modified_gmt":"2021-12-14T13:15:01","slug":"hace-muchos-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/hace-muchos-anos\/","title":{"rendered":"Hace muchos aos"},"content":{"rendered":"<p>Hace muchos a&ntilde;os, durante mis m&aacute;s tiernas mocedades, hice una excursi&oacute;n al bosque de R&iacute;o Fr&iacute;o para una clase de biolog&iacute;a en la que deb&iacute;amos recolectar hongos y musgos para pasarlos por el microscopio. Eran las siete de la ma&ntilde;ana, aproximadamente, cuando llegamos al kil&oacute;metro 63 de la Autopista M&eacute;xico-Puebla y bajamos a desayunar antes de internarnos en el cerro. Debo decir que no pod&iacute;a ver m&aacute;s all&aacute; de mis narices debido a la espesa niebla y el fr&iacute;o era una verdadera calamidad; fue esa impresi&oacute;n la que se me qued&oacute; grabada para siempre acerca de aquel lugar. Entramos, entonces, a uno de los muchos &ldquo;changarros&rdquo; y fondas que hay ah&iacute; a comprar tamales y champurrado. El profesor Celedonio, de cuyo apellido no me acuerdo, nos dijo, como quien cuenta una leyenda, palabras m&aacute;s, palabras menos: &ldquo;Aqu&iacute; pasaban las diligencias que asaltaban los famosos bandidos de R&iacute;o Fr&iacute;o&rdquo;. Seg&uacute;n &eacute;l, los dichosos bandidos se internaban en el bosque y no pod&iacute;an encontrarlos pues s&oacute;lo ellos conoc&iacute;an los caminos; nunca los atraparon ni se supo quienes fueron. Una vendedora de tamales del lugar corrobor&oacute; lo dicho, pero &ldquo;aument&aacute;ndole&rdquo; que aquellos sucesos acaecieron en &ldquo;los tiempos de la Revoluci&oacute;n&rdquo;. Dijo Celedonio, seg&uacute;n recuerdo: &ldquo;Que baje la niebla y nos internamos, pero no se separen ni se alejen, que si se pierden no los podremos encontrar&rdquo;. El bosque, aun con poca niebla, me impresion&oacute; mucho y me result&oacute; tan vasto e imponente que sent&iacute; miedo de perderme y nunca m&aacute;s ser encontrado.<\/p>\n<p>Cada vez que paso por la Autopista M&eacute;xico-Puebla procuro, en la medida de lo posible, hacer una pausa en uno de esos &ldquo;changarros&rdquo; y almorzar algo. Y siempre me asalta un pensamiento, sobre todo las veces que he estado ah&iacute; muy temprano con la niebla matinal o cayendo la noche cuando el bosque se comienza a volver l&uacute;gubre y terrible. &iquest;C&oacute;mo habr&aacute;n sido los viajes en diligencia durante la primera mitad del siglo XIX, sin luz alguna, sin posibilidades de ver nada por la espesa niebla? &iquest;C&oacute;mo habr&aacute;n vivido los verdaderos bandidos de R&iacute;o Fr&iacute;o, cuya leyenda parecen todos conocer a media voz? &iquest;Por qu&eacute; pervive en la memoria colectiva ese grupo de bandoleros, como un mito del que se sabe poco, pero se dice mucho? Cuando le&iacute; por primera vez la novela de Manuel Payno, me di cuenta que en mi primera visita a R&iacute;o Fr&iacute;o me hab&iacute;an mentido mi profesor y la comerciante de tamales. Si bien la figura del coronel Juan Y&aacute;&ntilde;ez emerg&iacute;a de entre las dudas y le daba verosimilitud a la leyenda a trav&eacute;s de la lectura, lo cierto es que la extensa novela de Manuel Payno va m&aacute;s all&aacute;. Es evidente que&nbsp;<em>Los bandidos de R&iacute;o Fr&iacute;o<\/em>&nbsp;es una obra important&iacute;sima para la literatura nacional, un referente obligado del siglo XIX, un cl&aacute;sico, una joya, un monolito, etc&eacute;tera. &iquest;Pero por qu&eacute;? &iquest;Cu&aacute;l es el valor literario de la novela? &iquest;En d&oacute;nde reside su literaturidad? &iquest;Tiene que ver ese tono legendario que se pregona a media voz?<\/p>\n<p>Mucho se ha escrito sobre la insigne novela de Manuel Payno y mucho se podr&iacute;a decir por mucho tiempo m&aacute;s. La novela, en su extensi&oacute;n, tiene un universo basto para la exploraci&oacute;n en niveles hist&oacute;ricos, antropol&oacute;gicos, sociol&oacute;gicos y literarios. Durante mi estancia en la maestr&iacute;a encontr&eacute; lecturas especializadas en este tema de lo m&aacute;s variopintas, desde art&iacute;culos como &ldquo;Los verdaderos bandidos de R&iacute;o Fr&iacute;o&rdquo;, de Tom&aacute;s de Castro, o &ldquo;Pr&oacute;logo a Extracto de la causa formal al ex Coronel Y&aacute;&ntilde;ez y socios por varios asaltos y robos cometidos en despoblado&rdquo;,<em>&nbsp;<\/em>de Antonio Alvarado, que describ&iacute;an lo que ya se sabe de la &ldquo;veracidad&rdquo; de la novela, pero aportando nuevos datos, documentos y evidencias de archivo que ratifican lo que Manuel Payno ya nos ha contado a lo largo de casi mil p&aacute;ginas. Por otro lado, hay trabajos como&nbsp;<em>Les bandits de R&iacute;o Fr&iacute;o, Politique e litterature au Mexique a travers de l&rsquo;oeuvre de Manuel Payno<\/em>, de Robert Duclas, quien dice m&aacute;s o menos lo mismo, pero en franc&eacute;s. Y as&iacute;, un extenso estado de la cuesti&oacute;n sobre las andanzas del coronel Y&aacute;&ntilde;ez, alias Relumbr&oacute;n, como personaje hist&oacute;rico y de sus relaciones con el presidente Santa Anna, la dictadura de &ldquo;El Quince u&ntilde;as&rdquo;, la corrupci&oacute;n, las logias yorkinas y escocesas, la guerra con Estados Unidos, los verdaderos bandidos de R&iacute;o Fr&iacute;o; el bosque y el camino entre Puebla y la Ciudad de M&eacute;xico; la econom&iacute;a, la sociedad de la primera mitad del siglo XIX; el bandido como figura heroica de la cultura mexicana, etc&eacute;tera. Nada que no dijera Payno a lo largo de p&aacute;ginas y p&aacute;ginas de iron&iacute;a, ubicando cada cosa con su nombre y siendo muy claro de lo que estaba hablando. Hubo momentos en los que pens&eacute; que muchos autores especialistas no hab&iacute;an le&iacute;do la novela, pues poco o casi nada dec&iacute;an de &eacute;sta.<\/p>\n<p>Margo Glantz, sin embargo, en su art&iacute;culo &ldquo;Hu&eacute;rfanos y bandidos&rdquo;, sali&eacute;ndose del lugar com&uacute;n, establece que m&aacute;s all&aacute; de todo lo que se ha dicho de la novela de Payno, &eacute;sta contiene una maravillosa alegor&iacute;a: M&eacute;xico es un pa&iacute;s de hu&eacute;rfanos y despose&iacute;dos, ya sea ind&iacute;genas, mestizos o criollos, en busca de identidad, y encuentran &eacute;sta, aferr&aacute;ndose con frenes&iacute; demencial, ya sea como bandidos, comerciantes, artesanos, hu&eacute;rfanos, soldados, fruteras o emperadores aztecas. Y esta alegor&iacute;a que plantea Glantz abri&oacute; una brecha pues se mencionaba la presencia de Manuel Payno como creador y artista, y no como un simple antologista de relatos hist&oacute;ricos o un cronista con sentido del humor. Si hab&iacute;a una alegor&iacute;a, entonces hab&iacute;a una cadena de met&aacute;foras puestas deliberadamente por Manuel Payno para describir a M&eacute;xico, no como sociedad sino como una entidad po&eacute;tica.<\/p>\n<p>No obstante, la novela y su complejidad, la estructura en la que se dispone al lector, complicaba la tarea de desentra&ntilde;arla como si fuera un poema o una novela &ldquo;com&uacute;n&rdquo;. Tomando en cuenta que la obra fue escrita originalmente en formato de follet&iacute;n, estaba sujeta a vaivenes abruptos y cortes de trama. Las historias estaban sujetas a factores externos y, a veces, ajenos al autor, quien de una u otra forma deb&iacute;a resolver para poder mantener al p&uacute;blico entretenido. &iquest;C&oacute;mo cohesionaba tantos personajes e historias en espacios y tiempos tan dis&iacute;miles sin perder coherencia? Es claro que la alegor&iacute;a de la que hace menci&oacute;n Margo Glantz es el andamio principal por el que se conduce el autor, pero deb&iacute;a haber m&aacute;s. Tomando esto en cuenta, cabe destacar que los bandidos y el bosque de R&iacute;o Fr&iacute;o no son el tema de la novela. Si bien Manuel Payno tuvo en mente, en un principio, que la novela fuera de aventuras de bandidos, conforme la narraci&oacute;n avanza, m&aacute;s y m&aacute;s lejos quedan Relumbr&oacute;n y sus secuaces, quienes entran hacia el final de la historia casi con un calzador. El autor se centra y se extiende en personajes cuya profundidad va m&aacute;s all&aacute; de las aventuras de pillaje, como el ni&ntilde;o Juan Robre&ntilde;o (quien Glantz considera el eje de la obra, aunque yo disiento de esa opini&oacute;n) o el tornero Evaristo. El conflicto de los protagonistas va m&aacute;s all&aacute; de ser o no ser bandido en la cuadrilla de Relumbr&oacute;n y hacerse de oro; el tema es mucho m&aacute;s profundo y obedece a esa alegor&iacute;a de Glantz. El espacio y el tiempo de la novela supera el <em>leitmotiv<\/em> de asaltos a carretas y tiroteos. Payno dibuja, colorea y enmarca paisajes m&aacute;s complicados, hace retratos muy complejos. Y m&aacute;s que hacer una simple estampa, un manual de pictoricismo jacarandoso o un cuadro de costumbres del periodo presidencial de Santa Anna, Manuel Payno trata de establecer un panorama completo de la Historia de M&eacute;xico con todo su abanico multicolor y atemporal. &iquest;C&oacute;mo es posible que una novela que describe un M&eacute;xico extinto pueda parecer tan actual? Por momentos, al leerla y releerla, sent&iacute;a que Manuel Payno estaba contando algo que pudo pasar hace quince d&iacute;as. Los personajes son tan veros&iacute;miles que podr&iacute;an ser cualquier persona de hoy. &iquest;En realidad est&aacute; hablando de un momento hist&oacute;rico espec&iacute;fico o m&aacute;s bien engloba todas las &eacute;pocas? Ni siquiera podr&iacute;a precisarse a ciencia cierta en qu&eacute; a&ntilde;os exactamente ubica la historia. Luis Gonzales Obreg&oacute;n, por ejemplo, la sit&uacute;a entre 1836 y 1839, Madame Calder&oacute;n de la Barca menciona los cr&iacute;menes atroces que ocurr&iacute;an en el camino a la capital, para enterarse despu&eacute;s que fueron cometidos por el coronel Y&aacute;&ntilde;ez a quien conoci&oacute; por el presidente Santa Anna en&nbsp;<em>La vida en M&eacute;xico<\/em>. Eso nos sit&uacute;a espec&iacute;ficamente en 1839. Seg&uacute;n Margo Glantz, en su libro&nbsp;<em>Ensayos sobre la literatura popular mexicana del siglo XIX,<\/em>&nbsp;sit&uacute;a la historia entre 1820 y 1839; Robert Duclas, al tener la &ldquo;mejor biograf&iacute;a de Payno&rdquo;, da otros n&uacute;meros. Empero, la novela no menciona la Guerra con Texas en 1836 o la Guerra de los Pasteles en 1838 y por momentos, parece que la novela se desarrolla despu&eacute;s de la Guerra con Estados Unidos entre 1846 y 1848, debido a ciertas intervenciones del autor. Esto quiere decir que la coherencia cronol&oacute;gica no era indispensable para Payno, pero s&iacute; era indispensable para retratar la Historia Nacional como un todo. Un libro lleno de formas y texturas, como el almohad&oacute;n que tall&oacute; tan pulcramente, con finas maderas, el malvado Evaristo, el verdadero protagonista de la novela, en mi opini&oacute;n.<\/p>\n<p>Tomando en consideraci&oacute;n las deducciones de Glantz, en 1820 a&uacute;n era la Nueva Espa&ntilde;a y la monarqu&iacute;a dominaba cuando el ni&ntilde;o Juan Robre&ntilde;o naci&oacute;, pero se siente un aire de libertad en la lectura, como si la colonia estuviera m&aacute;s que sepultada por los Insurgentes; por eso, m&aacute;s que una cronolog&iacute;a para archivo, la intenci&oacute;n de Payno era establecer los conflictos que sucedieron durante todos esos a&ntilde;os tumultuosos en los que los monarquistas, los imperialistas, las logias, los republicanos, la iglesia y la sociedad civil se comportaron (&iquest;y se sigue comportando?). Un retrato de castas, de criollismo y mestizaje, de hu&eacute;rfanos y bandidos; de horrores e injusticias que eran presentes y visibles a&uacute;n en 1892, cuando se publica la novela en M&eacute;xico, en el apogeo del Porfiriato; en plena antesala a la Revoluci&oacute;n Mexicana. Y en pleno positivismo, donde la verdad era probar y corroborar la historia en su car&aacute;cter hegem&oacute;nico, Payno crea una novela no hist&oacute;rica que tiene, en muchos sentidos, m&aacute;s Historia que las novelas hist&oacute;ricas. Y es que Payno retoma de Balzac la Comedia Humana, la de la sociedad mosaico, la historia que se escribe a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples detalles, en la que la sociedad es el personaje principal. Poco importaba el valor de archivo que pudiera tener la novela; ni hablar de la pol&iacute;tica exterior o interior de M&eacute;xico con precisi&oacute;n microsc&oacute;pica, para eso Manuel Payno hab&iacute;a escrito ya&nbsp;<em>Rese&ntilde;a Hist&oacute;rica de la Invasi&oacute;n a M&eacute;xico.&nbsp;<\/em>Se establec&iacute;a una nueva forma de entender M&eacute;xico a trav&eacute;s de su novela.<em>&nbsp;<\/em>Sin embargo, y a pesar de nuevas revisiones,&nbsp;<em>Los bandidos de R&iacute;o Fr&iacute;o<\/em>&nbsp;segu&iacute;an ocultado a la vista su literaturidad y polisemia.<\/p>\n<p>Si la alegor&iacute;a de la orfandad es el elemento cohesivo, entonces est&aacute; ligada directamente a los personajes y sus situaciones particulares. Existe una voluntad de estilo, de elecciones del autor, de ideas para crear un tono narrativo que, al ser llevado imprevisiblemente por el formato de follet&iacute;n, pudiera mantener esta cohesi&oacute;n. Y el resultado apunta a que Relumbr&oacute;n y los bandidos, por si no estaba claro, no son el tema de la obra, mucho menos la dictadura de Santa Anna, sino que la novela muestra en una serie de contrastes a nivel espacial, temporal que dejan ver otros matices; cada prosopopeya y etopeya nos deja entrever una dial&eacute;ctica muy bien establecida, una fuerza de contrarios que perviven. Signos binarios que se complementan en cada edificio, en cada car&aacute;cter, en cada situaci&oacute;n y en cada di&aacute;logo. &iquest;Pero c&oacute;mo es que operan con tan asombrosa claridad, a pesar de que la novela nunca encuentra un tono regular y uniforme? &iquest;C&oacute;mo a pesar de tener una narrativa saltimbanqui que juega con costumbrismo, naturalismo y romanticismo, puede ser as&iacute; de cohesiva? La iron&iacute;a, sin duda alguna, es el veh&iacute;culo principal, pero &eacute;sta obedece exclusivamente al autor. Y es un autor que nos hace ver que est&aacute; ah&iacute;, que es &eacute;l quien conoce la Historia pol&iacute;tica de M&eacute;xico y sus detalles, pero no los detalles de la Historia decimon&oacute;nica, sino la historia del individuo y su colectividad; una biograf&iacute;a social que se expresa por medio de un sin fin de recursos estil&iacute;sticos. Payno es un autor que hace referencia a s&iacute; mismo, que interpela el discurso e interviene en el relato. Deja ver los andamios del&nbsp;<em>Yo l&iacute;rico<\/em>. Es un autor confesional que termina su novela de forma descabellada, como quien termina un diario o unas memorias: &ldquo;Me rindo&rdquo; casi nos dice al final en su cap&iacute;tulo &ldquo;Cosas de otros tiempos&rdquo;. No pudo con su propia Comedia Humana, que resulta ser la Comedia Humana de todos los mexicanos. Es nuestra propia biograf&iacute;a como pa&iacute;s, esa es la iron&iacute;a que cohesiona todas las met&aacute;foras en la extensa alegor&iacute;a de la orfandad mexicana, de esa entidad po&eacute;tica llamada M&eacute;xico: ah&iacute; reside lo est&eacute;tico y lo literario en&nbsp;<em>Los bandidos de R&iacute;o Fr&iacute;o<\/em>, en lo absurdamente ir&oacute;nico de esa biograf&iacute;a social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace muchos a&ntilde;os, durante mis m&aacute;s tiernas mocedades, hice una excursi&oacute;n al bosque de R&iacute;o Fr&iacute;o para una clase de biolog&iacute;a en la que deb&iacute;amos recolectar hongos y musgos para pasarlos por el microscopio. 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