{"id":872,"date":"2021-12-07T13:59:16","date_gmt":"2021-12-07T13:59:16","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/12\/07\/hipatia-la-primera-martir-de-la-misoginia\/"},"modified":"2021-12-07T13:59:16","modified_gmt":"2021-12-07T13:59:16","slug":"hipatia-la-primera-martir-de-la-misoginia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/hipatia-la-primera-martir-de-la-misoginia\/","title":{"rendered":"Hipatia, la primera mrtir de la misoginia"},"content":{"rendered":"<p>Hipatia, nacida en Alejandr&iacute;a &mdash;la ciudad fundada por Alejandro Magno en 331 a.C., que se convirti&oacute; r&aacute;pidamente en un centro de la cultura y aprendizaje para el mundo antiguo&mdash;, fue s&iacute;mbolo del pensamiento libre ante la intolerancia machista y sexista.<\/p>\n<p>Como es com&uacute;n con personajes de la antig&uuml;edad, el tiempo se llev&oacute; mucha informaci&oacute;n sobre Hipatia, pero varias fuentes hist&oacute;ricas dan fe de su existencia y su vida, as&iacute; que hay algunos datos claros: era hija de Te&oacute;n, un ilustre matem&aacute;tico, astr&oacute;nomo y prol&iacute;fico autor que edit&oacute; y escribi&oacute; comentarios en la obra de pensadores como Euclides. Hipatia era griega, natural de Egipto, que destac&oacute; en los campos de las matem&aacute;ticas y la astronom&iacute;a, construy&oacute; instrumentos cient&iacute;ficos, tambi&eacute;n fue miembro y cabeza de la escuela neoplat&oacute;nica de Alejandr&iacute;a a comienzos del siglo V, fil&oacute;sofa maestra y conferencista, dotada de profundos conocimientos en literatura y ciencia. Fue asceta por convicci&oacute;n, ejerciendo y practicando un estilo de vida austero y de renuncia a placeres materiales con el fin de adquirir h&aacute;bitos que conduzcan a la perfecci&oacute;n moral y espiritual.<\/p>\n<p>La biblioteca de Alejandr&iacute;a ardi&oacute; m&aacute;s de una vez y de su obra qued&oacute; muy poca documentaci&oacute;n, como un comentario a la <em>Aritm&eacute;tica<\/em> de Diofanto de Alejandr&iacute;a, el <em>Canon Astron&oacute;mico<\/em> y un comentario a las <em>Secciones C&oacute;nicas<\/em> de Apolonio de Perga.<\/p>\n<p>El historiador griego de la antig&uuml;edad, S&oacute;crates el Escol&aacute;stico, concuerda con que la sabidur&iacute;a de Hipatia era excepcional, as&iacute; como su habilidad para hablar en p&uacute;blico. Es dif&iacute;cil saber con precisi&oacute;n cu&aacute;les fueron los logros cient&iacute;ficos de Hipatia.<\/p>\n<p>Se conocen varios de sus disc&iacute;pulos, siendo el m&aacute;s importante Sinesio de Cirene, fil&oacute;sofo y cristiano de familia ilustre, que lleg&oacute; a ser nombrado Obispo de Tem&oacute;polis.<\/p>\n<p>La historia de Hipatia ha sido reinventada una y otra vez. Muchas veces considerada un mito; en resumidas cuentas, la vida de la admirada intelectual parece haber sido reflexiva, &uacute;til y tranquila.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n sus bi&oacute;grafos y muchos historiadores, Hipatia recibi&oacute; una educaci&oacute;n de esp&iacute;ritu esencialmente liberal para su &eacute;poca; Te&oacute;n supervis&oacute; la educaci&oacute;n de su hija, permitiendo que desarrollara sus excepcionales talentos y se convirtiera en astr&oacute;noma, fil&oacute;sofa y matem&aacute;tica. Posiblemente como resultado de la evoluci&oacute;n de una sociedad influenciada de manera creciente por el cristianismo en sus comienzos, que m&aacute;s adelante sufrir&iacute;a retrocesos al llegar a la Edad Media.<\/p>\n<p>Tras haber recibido ense&ntilde;anza en filosof&iacute;a y matem&aacute;ticas en Alejandr&iacute;a, Hipatia viaj&oacute; por Italia y Atenas, donde sigui&oacute; los cursos de la escuela filos&oacute;fica dirigida por Temistius, Plutarco el Joven y por su hija Asclepigenia.<\/p>\n<p>De regreso a Alejandr&iacute;a, se dedic&oacute; a ense&ntilde;ar matem&aacute;ticas, astronom&iacute;a, filosof&iacute;a y mec&aacute;nica a personas de todas las religiones, procedencias y razas, convirtiendo su casa en un gran centro intelectual que congregaba toda la &eacute;lite de Alejandr&iacute;a, en su mayor&iacute;a conformada por cristianos.<\/p>\n<p>Era amiga y consejera de Orestes, el prefecto del Imperio Romano de Oriente, tambi&eacute;n cristiano y representante de un Estado cristiano. Hipatia lleg&oacute; a simbolizar el fin de la ciencia antigua, muy probablemente, porque ning&uacute;n hombre se atrevi&oacute; a declararse libre pensante despu&eacute;s del horrible asesinato de esa mujer c&eacute;libe, porque ejerc&iacute;a la &#8220;Sofrosine&#8221; (el dominio de uno mismo a trav&eacute;s de las virtudes, entendidas como el control de los instintos y las pasiones), inteligente y culta.<\/p>\n<p>A pesar de que muchas cosas del mundo cl&aacute;sico no sobrevivieron, su nombre y los relatos sobre Hipatia han sido copiados y pasados de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Hoy no se sabe mucho sobre su vida, y de su obra se conoce s&oacute;lo una peque&ntilde;a parte gracias a los escritos de algunos de sus disc&iacute;pulos. Llegan a nuestros d&iacute;as mitos, leyendas y fragmentos hist&oacute;ricos que dan cuenta de una mujer de edad avanzada, ilustrada en las ciencias y otras ramas del saber, que fue martirizada por una turba de hombres ignorantes. La historia de un asesinato envuelto en misterio. Y el enigma no es qui&eacute;n lo cometi&oacute; ni c&oacute;mo, sino por qu&eacute;. Hasta hoy, las causas no est&aacute;n claras.<\/p>\n<p>Mujer muy influyente, dentro y fuera de Alejandr&iacute;a, cuyos disc&iacute;pulos pertenec&iacute;an a la aristocracia por nacimiento y, por ende, ocupaban puestos destacados al servicio del Imperio y de la Iglesia. La influencia de Hipatia se extendi&oacute; hasta Constantinopla, Cirene y Siria, siendo siempre muy querida y reverenciada por todos. Recibiendo constantemente honores y distinciones c&iacute;vicas. Admirada por todos los hombres debido a su extraordinaria dignidad y virtud. Siempre muy elogiada y respetada, cosas inusuales para una mujer de esa &eacute;poca.<\/p>\n<p>Qued&oacute; envuelto en misterio la brutal muerte de la primera matem&aacute;tica de la historia. Tuvo una muerte violenta aproximadamente a sus 60 a&ntilde;os, en el mes de marzo de 415 d. C. en Alejandr&iacute;a, Egipto. Su asesinato, por desollamiento a manos de la vulgar turba, nunca fue esclarecido, pero se presume que ella era cristiana, aunque ciertas fuentes quieran atribuir el brutal linchamiento y martirio a los cristianos, adem&aacute;s de marcar su asesinato como un punto de inflexi&oacute;n entre la cultura del razonamiento griego y el oscurantismo del mundo medieval porque su muerte coincidi&oacute; con los &uacute;ltimos a&ntilde;os del Imperio Romano.<\/p>\n<p>Es menester recordar que en esa &eacute;poca los paganos persiguieron masivamente, reprimieron, torturaron y mataron a los cristianos en nombre del paganismo y de razones que hoy nos parecen brutalmente irracionales, como lo constatan las propias actas de los juicios romanos.<\/p>\n<p>Obviamente que, entre el pueblo bajo de Alejandr&iacute;a, caracterizado por ser pagano e inculto, Hipatia no gozaba de popularidad. Junto a sus disc&iacute;pulos, ella viv&iacute;a apartada de las masas, no dirig&iacute;a sus ense&ntilde;anzas a las mayor&iacute;as y carec&iacute;a de influencia entre el populacho. Precisamente en una &eacute;poca que la plebe pugnaba con el Estado para mantener la religi&oacute;n hel&eacute;nica y las pr&aacute;cticas y creencias tradicionales.<\/p>\n<p>Todo ello en una &eacute;poca en que la mujer en Grecia y Roma no era libre. En Grecia la mujer era considerada como un objeto m&aacute;s de la casa, y en Roma no era una &ldquo;sui iuris&rdquo;, es decir, titular de derechos, sino que era considerada &ldquo;capiti diminutio&rdquo;, como un ni&ntilde;o o un incapacitado y, por tanto, estaba sometida a la tutela o la &ldquo;manus&rdquo; del padre o del marido.<\/p>\n<p>En el paganismo, los cl&aacute;sicos griegos y romanos confieren a la mujer un papel subalterno y esencialmente dom&eacute;stico y para nada vinculado a las instituciones p&uacute;blicas, excepto en determinados y espec&iacute;ficos cultos religiosos.<\/p>\n<p>Fue el cristianismo, con su concepci&oacute;n de igual dignidad de hombre y mujer, que consider&oacute; al hombre y a la mujer iguales en naturaleza, pues ambos son hijos de Dios y hermanos en Cristo; y prueba de ello es que las primeras manifestaciones de mujeres libres auto determin&aacute;ndose, pese a la voluntad de sus padres o del Estado, fueron las primeras m&aacute;rtires cristianas v&iacute;ctimas de las persecuciones romanas, tales como Santa In&eacute;s, Santa &Aacute;gata o Santa Cecilia.<\/p>\n<p>Hipatia fue despedazada por una muchedumbre que us&oacute; tejas de los techos y conchas de ostras para cortar la carne viva de su cuerpo. Sus bi&oacute;grafos concuerdan que ella era una persona que dif&iacute;cilmente se pensar&iacute;a que podr&iacute;a excitar tal furia de fundamentalistas religiosos.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, nunca se supo con exactitud qu&eacute; motiv&oacute; a los hombres que atacaron a Hipatia. A lo largo del tiempo se especula apuntando diversas causas como: divergencias religiosas o pol&iacute;ticas. Nunca, hasta el momento, ning&uacute;n historiador apunt&oacute; <strong>el odio a la mujer<\/strong> y el <strong>prejuicio arraigado contra la mujer<\/strong> como causa del asesinato de Hipatia.<\/p>\n<p>Pero mirando desde lejos, una mujer excepcional en un <strong>mundo atrasado<\/strong>: sexista, machista, con mayor&iacute;as incultas, donde los hombres estaban acostumbrados a tratar a las mujeres como objetos sexuales para su placer; en <strong>una &eacute;poca<\/strong> en que los hombres no se interesaban por los sentimientos de las mujeres y ten&iacute;an supremac&iacute;a sobre ellas, ellos simplemente se cre&iacute;an due&ntilde;os de sus cuerpos, due&ntilde;os de su vida y muerte. Tal vez, una situaci&oacute;n de <strong>envidia a la mujer culta<\/strong> por parte de hombres incultos gener&oacute; su tr&aacute;gica muerte.<\/p>\n<p>O tal vez, el asesinato de Hipatia est&aacute; relacionado al hecho de que ella opt&oacute; por no tener relaciones sexuales y, a la edad avanzada que ten&iacute;a, el hecho de mantenerse c&eacute;libe molestase a algunos hombres que no admit&iacute;an que una mujer sea virgen por opci&oacute;n propia y por eso decidieron utilizar su fuerza masculina, en grupo, como la <strong>manada<\/strong> de Santa Cruz de la Sierra o Pamplona o cualquier lugar del planeta que <strong>ataca<\/strong> sexualmente a una mujer porque se creen en su <strong>derecho de macho<\/strong> de utilizar su cuerpo y, si es muy d&eacute;bil o muy ni&ntilde;a, <strong>segar su vida<\/strong>.<\/p>\n<p>Es menester recordar que en grupo (en turba, mucho mejor), los <strong>hombres<\/strong> se dejan llevar por sus impulsos m&aacute;s instintivos y obran sin hacer <strong>uso del intelecto<\/strong> que les caracteriza normalmente, cometiendo <strong>atrocidades<\/strong>, que despu&eacute;s no saben explicar y atribuyen al alcohol o a alg&uacute;n demonio que les turb&oacute; la mente &mdash;&iexcl;Ah! Causa asco tanta infamia&mdash;. &iquest;Existe ofensa digna de la muerte? Si la respuesta es un s&iacute;, todos los feminicidios deben ser dignos de pena de muerte.<\/p>\n<p><strong>Seamos claros<\/strong>: tanto en la Alejandr&iacute;a Hel&eacute;nica como en Oruro, o cualquier diminuto lugar en el siglo XXI, las mujeres corren el mismo riesgo (desde que nacen) de ser abordadas en la calle o en sus casas por hombres ajenos o conocidos, solos o en turbas o manadas, y ser violadas y muertas. Porque la mentalidad de supremac&iacute;a sexual mantiene a muchos individuos del sexo masculino en un estado de salvajismo depravado, donde en sus mentes enfermizas solo est&aacute; el poder y el sexo, que se refleja en el placer de someter al otro, a lo mejor, a la otra.<\/p>\n<p>En pleno siglo XXI las mujeres estamos tan expuestas a la <em>turba<\/em> como en el siglo V, lamentablemente. Seguimos esperando que los <strong>hombres<\/strong> (individuos del sexo masculino) dejen de actuar como si todo lo que sucedi&oacute; nunca hubiera sucedido y dejen de mirar a las mujeres como objetos (de cualquier &iacute;ndole) que puede ser comprado, tomado, usado y desechado.<\/p>\n<p>Por eso, y porque las cifras de feminicidios se incrementan a cada d&iacute;a, la sociedad pensante del siglo XXI ya no quiere que ninguna mujer tenga un final tr&aacute;gico en manos masculinas como lo tuvo <strong>Hipatia la primera m&aacute;rtir de la misoginia<\/strong>; Los hombres y mujeres pensantes repudian con todo su entendimiento y sentimiento a los asesinatos de ni&ntilde;as y mujeres como <strong>el asesinato de Hipatia<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hipatia, nacida en Alejandr&iacute;a &mdash;la ciudad fundada por Alejandro Magno en 331 a.C., que se convirti&oacute; r&aacute;pidamente en un centro de la cultura y aprendizaje para el mundo antiguo&mdash;, fue s&iacute;mbolo del pensamiento libre ante la intolerancia machista y sexista. 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