{"id":853,"date":"2021-11-23T12:35:43","date_gmt":"2021-11-23T12:35:43","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/11\/23\/orfandad-el-dolor-del-desamparo\/"},"modified":"2021-11-23T12:35:43","modified_gmt":"2021-11-23T12:35:43","slug":"orfandad-el-dolor-del-desamparo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/orfandad-el-dolor-del-desamparo\/","title":{"rendered":"Orfandad: el dolor del desamparo"},"content":{"rendered":"<h6>Portada: Vasily Perov, <em>Ni&ntilde;os dormidos<\/em><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>La p&eacute;rdida del padre es el evento m&aacute;s importante en la vida de un ser humano.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Sigmund Freud<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una &eacute;poca tan convulsa como la que nos ha tocado vivir, una &eacute;poca en la que no tenemos ya m&aacute;s mitos que nos orienten o consuelen, una &eacute;poca marcada por las guerras, la violencia y la enfermedad, uno de los saldos poco visibles es la orfandad. Las cifras son escalofriantes: tan s&oacute;lo en M&eacute;xico, antes de la pandemia, hab&iacute;a 1,700,000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en orfandad. La pandemia, hasta la fecha, ha dejado a 24,700 ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes en esta terrible situaci&oacute;n. Las consecuencias son inenarrables: abuso sexual, trata, violencia, explotaci&oacute;n laboral, abandono escolar, anomia social, endurecimiento del alma, etc.<\/p>\n<p>Los niveles de orfandad es una cuesti&oacute;n multimodal y de profundo calado en lo social. Bien podr&iacute;amos calificarla como una crisis humanitaria que impacta en lo educativo, lo econ&oacute;mico, y en la construcci&oacute;n del lazo social. Especial afectaci&oacute;n se presenta a nivel psicol&oacute;gico o emocional. En todos estos aspectos de la orfandad hay instituciones y ONG&rsquo;s que realizan estudios y proponen acciones de atenci&oacute;n. Sin embargo, no se perciben pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de atenci&oacute;n a los hu&eacute;rfanos, en particular los hu&eacute;rfanos y hu&eacute;rfanos de la violencia y del Covid-19. M&aacute;s all&aacute; de la relevancia y urgencia de atenci&oacute;n al fen&oacute;meno, hay una dimensi&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s olvidada que es la que ata&ntilde;e a lo subjetivo. La orfandad es una cuesti&oacute;n que se vive en lo profundo de la vida ps&iacute;quica, se vive desde la singularidad de quien experimenta ese estatus. Es la dimensi&oacute;n que aqu&iacute; nos interesa.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n establece el <em>Diccionario esencial de la lengua espa&ntilde;ola<\/em> de la RAE, <em>Orfandad<\/em> tiene tres acepciones: Orfandad. F. 1. Estado del hu&eacute;rfano. 2. Pensi&oacute;n que por derecho o por otro motivo disfrutan los hu&eacute;rfanos. 3. Falta de ayuda, favor o valimiento en que una persona o cosa se encuentra. Mientras que en el mismo diccionario, <em>Hu&eacute;rfano, na.<\/em>, se consigna como: 1. Dicho de una persona menor de edad: A quien se le ha muerto el padre y la madre o uno de los dos. 2. Falto de algo, y especialmente de amparo.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; la tercera acepci&oacute;n es la que nos pudiera introducir a lo que aqu&iacute; propongo en tanto que destaca la condici&oacute;n de falta de valimiento en la orfandad y de desamparo en la condici&oacute;n del hu&eacute;rfano, na. Partamos de una pregunta: &iquest;qu&eacute; hace tan profundamente dolorosa la condici&oacute;n de orfandad? &iquest;Ser&aacute; que con la orfandad (como ocurre con el desamor) se actualiza una condici&oacute;n que nos acompa&ntilde;a desde nuestra m&aacute;s primera infancia? Sigmund Freud, en 1919, escribe un texto que se denomina <em>Lo Ominoso<\/em> o lo Siniestro, a partir del concepto de &ldquo;lo extra&ntilde;o inquietante&rdquo; (<em>Unheimlich<\/em>), que ya el fil&oacute;sofo alem&aacute;n Schelling hab&iacute;a definido como &ldquo;lo que deb&iacute;a de haber quedado oculto, secreto, pero que se ha manifestado&rdquo;. Seg&uacute;n el trabajo de Freud, <em>unheimlich<\/em> es el ant&oacute;nimo de <em>heimlich,<\/em> que designa algo que es familiar, conocido, sin embargo, en un segundo sentido, tambi&eacute;n designa lo secreto, lo que est&aacute; oculto. Por tanto <em>Unheimlich<\/em>, lo siniestro, emerge cuando algo que deber&iacute;a estar oculto se hace presente. As&iacute;, con la orfandad, la condici&oacute;n de desamparo que nos acompa&ntilde;a, pero que debiera estar oculto, en secreto, para poder &ldquo;disfrutar&rdquo; de lo familiar de la vida, de lo cotidiano, se ve interrumpido de s&uacute;bito por lo siniestro de la p&eacute;rdida. La orfandad hace coincidir, y por eso es doloroso, la presencia interior de quien se perdi&oacute; y, al mismo tiempo, la constataci&oacute;n de su ausencia. La p&eacute;rdida del padre o la madre (tambi&eacute;n tendr&iacute;a que aplicar para la p&eacute;rdida del ser amado) nos devuelve al desamparo que hab&iacute;a quedado velado por las identificaciones narcisistas.<\/p>\n<p>Freud destaca la condici&oacute;n de desamparo (<em>Hilflosigkeit<\/em>) en que nacemos. Los seres humanos nacemos de manera prematura (aun cuando el nacimiento se de en t&eacute;rmino), incapaces de realizar acciones espec&iacute;ficas para satisfacer las propias necesidades, por lo tanto, estamos al momento de nacer completamente dependientes de un adulto. Esta dependencia inicial ser&aacute; generadora de un desconocimiento de nosotros mismos, a partir de un saber y deseo que viene del otro: como sujetos nos constituimos siempre en el lugar del Otro. Lo que produce una &ldquo;alteridad esencial del sujeto&rdquo; que permanece a lo largo de su vida con car&aacute;cter inconsciente. Dependencia y desconocimiento de s&iacute; son nuestras huellas m&aacute;s tempranas, lo m&aacute;s propio de lo humano, lo que nos resulta m&aacute;s primitivo y familiar. No podr&iacute;amos vivir en desamparo permanente, la presencia de Otro que habla (y al que eventualmente se ama) tiene la funci&oacute;n de generar la ilusi&oacute;n de unidad que permita apaciguar la tensi&oacute;n y conmoci&oacute;n propias del nacimiento, su presencia mitiga la angustia.<\/p>\n<p>El desamparo para Freud es producto de un exceso de est&iacute;mulo o excitaci&oacute;n Reize. Veamos, la condici&oacute;n de prematuraci&oacute;n del nacimiento lleva a un estado de tensi&oacute;n interna (hambre o sed) que duele y lo empuja a llamar a otro, se le demanda una acci&oacute;n adecuada por parte del otro, de su acci&oacute;n depender&aacute; la mitigaci&oacute;n de la angustia. El desamparo, <em>Hilflosigkeit<\/em>, se expresa tambi&eacute;n ante el estado de desesperaci&oacute;n y trauma que se vivencia ante la ausencia, real o imaginaria, de aquel, aquella o aquello que, con su acci&oacute;n adecuada, mitiga nuestra angustia, nos ampara al darnos valimiento, reconocimiento. Ante la muerte del padre o la madre, o ante la ausencia del ser amado, el desamparo se reaviva. El sujeto queda a la intemperie, doblemente expuesto: al dolor interno, sobre est&iacute;mulo <em>reize<\/em>, y al peligro y exigencias de lo exterior.<\/p>\n<p>Para Freud, la muerte del padre es &ldquo;la m&aacute;s terrible en la vida de un hombre&rdquo;, sin embargo, parece que el paradigma de lo m&aacute;s terrible se desliz&oacute; a la muerte de un hijo. Para Jean Allouch, este desplazamiento es posible en tanto que la muerte del padre es la muerte de alguien que ha dejado huellas, es la muerte de alguien que en el momento de su muerte ha dejado de producir noticias, como si su cuenta estuviera completa. El trabajo del duelo se realiza a partir de las huellas dejadas por el padre. Mientras que con la muerte de un hijo, el dolor de la p&eacute;rdida no s&oacute;lo es por un ser amado sino por lo que potencialmente un hijo pudiera brindar, lo que duele es la potencia de la vida perdida. Para Allouch, la medida del horror de quien est&aacute; de duelo se mide en funci&oacute;n de la no realizaci&oacute;n de la vida de quien muri&oacute;.<\/p>\n<p>Aunque el abordaje y atenci&oacute;n de la orfandad la realizan fundamentalmente las ciencias sociales y la psicolog&iacute;a, es la literatura quien, adelant&aacute;ndose nuevamente al psicoan&aacute;lisis, ha dado lugar al dolor del desamparo y al desgarramiento del ser que produce la orfandad. <em>Ant&iacute;gona<\/em>, de S&oacute;focles, es una excelsa muestra del dolor del desamparo que la literatura ha dado. Aunque no se trata de la p&eacute;rdida de un padre, Ant&iacute;gona vive el dolor del desamparo ante la muerte de su hermano Polinice y la injusticia de dejarlo sin sepultura. &iquest;En qu&eacute; se fundamenta su inmenso dolor y su &eacute;tica negaci&oacute;n a dejar a su hermano insepulto aunque el precio fuera ser enterrada en vida? Ella misma nos lo dice: &ldquo;Si fuera madre y se tratara de mis hijos, o si fuera mi marido el que estuviera muerto, no habr&iacute;a violado la ley para rendirle estos deberes. Entonces &iquest;qu&eacute; desvar&iacute;o me ha sostenido? Me dije que, de quedar viuda, me volver&iacute;a a casar y que si perd&iacute;a a mi hijo, mi segundo esposo me har&iacute;a madre otra vez, pero un hermano, ahora que mis padres ya no est&aacute;n sobre la tierra, ya no tengo esperanzas de que nazca otro&rdquo;.<\/p>\n<p>La muerte del padre o de la madre reclama una elaboraci&oacute;n y con ello ha dado lugar a la producci&oacute;n literaria. Incluso Freud mismo inventa el psicoan&aacute;lisis a partir de la muerte de su padre Jacob. Sabemos del extraordinario texto de Roland Barthes, <em>Diario de duelo<\/em>, que realiza al d&iacute;a siguiente de haber sepultado a su madre con la que vivi&oacute; 64 a&ntilde;os. Algo semejante ocurre con Paul Auster: ante la muerte de su padre, escribe <em>La invenci&oacute;n de la soledad<\/em>, hace un recuento de su historia familiar, escribe como dec&iacute;a, sobre las huellas de su padre. Se cuestiona como hijo sobre su padre y tambi&eacute;n sobre su ser padre de su propio hijo. Tambi&eacute;n Philip Roth, quien escribe <em>Patrimonio una historia verdadera<\/em> ante la muerte del padre despu&eacute;s de una dolorosa lucha contra un tumor en el cerebro. Con el portento de su escritura, Roth le da vida a quien ha muerto. Transita tambi&eacute;n por las huellas de ese padre fuerte, lleno de vida, encantador, genial. Pero tambi&eacute;n hace recuento de la dif&iacute;cil relaci&oacute;n padre hijo, y de la muerte y el miedo que la muerte nos produce. Con <em>Patrimonio<\/em> el escritor salda una deuda de amor con el padre.<\/p>\n<p>Parece que el mensaje es claro: ante el desamparo de la orfandad, elaboraci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: Vasily Perov, Ni&ntilde;os dormidos &nbsp; La p&eacute;rdida del padre es el evento m&aacute;s importante en la vida de un ser humano. 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