{"id":787,"date":"2021-10-19T12:16:58","date_gmt":"2021-10-19T12:16:58","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/10\/19\/la-muerte-fria\/"},"modified":"2021-10-19T12:16:58","modified_gmt":"2021-10-19T12:16:58","slug":"la-muerte-fria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/la-muerte-fria\/","title":{"rendered":"La muerte fra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">&ldquo;<em>La ciencia moderna a&uacute;n no ha producido un medicamento <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>bondadosas<\/em>&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Sigmund Freud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para Enrique Yuri Valdez Santiago, en su memoria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La muerte adopta el rostro de cada &eacute;poca. En la nuestra, en la &eacute;poca que vivimos, a&uacute;n sin pandemia, la muerte ten&iacute;a ya el rostro de la indiferencia y el olvido. Una muerte fr&iacute;a. Una sociedad que venera la imagen y el progreso impone que la muerte y el duelo sean s&oacute;lo pasajes breves que no distraigan del mandato &uacute;nico: el consumo. La cadena de producci&oacute;n y consumo no permite lugar al dolor, a la tristeza. Por el contrario, mandata volver lo antes posible a la vida, a la felicidad. Entonces, se anuncia en las redes y se contin&uacute;a con la &ldquo;vida&rdquo;.<\/p>\n<p>La muerte, que en la antig&uuml;edad era tan familiar, colectiva, incluso pedag&oacute;gica, se volvi&oacute; fr&iacute;a, ausente, olvidada, en ocasiones sin duelo, sin destino, sin lugar. Hasta finales del siglo XIX la muerte y el duelo a&uacute;n conservan ese rostro colectivo y humano. Ocurr&iacute;a en familia, lo que permit&iacute;a que se hiciera la ceremonia del adi&oacute;s. La familia se reun&iacute;a en torno al enfermo moribundo (incluidos los ni&ntilde;os, por tanto ten&iacute;a car&aacute;cter pedag&oacute;gico), y &eacute;l se volv&iacute;a el oficiante de su despedida, dejaba indicaciones, establec&iacute;a tareas, quiz&aacute; recib&iacute;a el benepl&aacute;cito del perd&oacute;n, se desped&iacute;a y mor&iacute;a. Una muerte rom&aacute;ntica, s&iacute;, pero humana, p&uacute;blica, social, quiz&aacute; sin angustia, o con menos angustia. Humanizada porque los seres humanos somos palabra, nos constituimos en y desde el lenguaje. Por tanto, al permitirle a quien muere tomar la palabra, al permitirle pronunciar quiz&aacute; sus &uacute;ltimas palabras, tambi&eacute;n le estamos haciendo un reconocimiento a su humanidad, respetamos su singularidad y valoramos la dignidad de su vida, <em>more majorum<\/em>. &ldquo;Siempre se mor&iacute;a en p&uacute;blico. De ah&iacute; el sentido fuerte de la frase de Pascal, qui&eacute;n se muere solo, porque entonces nunca se estaba f&iacute;sicamente solo en el momento de la muerte. Hoy no tiene m&aacute;s que un sentido trivial, porque realmente hay muchas posibilidades de morir en la soledad de una habitaci&oacute;n de hospital&rdquo; se&ntilde;ala Philippe Ari&egrave;s en su libro enciclop&eacute;dico <em>El hombre ante la muerte<\/em>.<\/p>\n<p>Se mor&iacute;a en la cama, ya fuera de muerte &ldquo;natural&rdquo;, es decir, sin enfermedad o sufrimiento, o bien aquejados por la fiebre o la apostema u otras enfermedades graves y quiz&aacute; desconocidas, pero siempre en la cama familiar. Incluso cuando se mor&iacute;a en un accidente era llevado a la cama y ah&iacute; se le reconoc&iacute;a y se valoraba o pon&iacute;a en cuesti&oacute;n su vida para que pudiera ir en paz. Una muerte pasada por la palabra, &uacute;nico lugar de la muerte y de la dignidad de la vida.<\/p>\n<p>Pero las cosas han cambiado, junto con la sociedad. La muerte se fue haciendo cada vez m&aacute;s fr&iacute;a y ausente. A partir de los inicios del siglo XX ocurre un paulatino desplazamiento del lugar de la muerte. Ahora ya no se muere en la casa, con los suyos; se muere en el hospital y a solas. La muerte tiene un nuevo sitio, las fr&iacute;as salas de un hospital. Este desplazamiento se funda en la idea, cada vez m&aacute;s incierta, de que en el hospital se podr&iacute;an brindar los cuidados que ya no pueden darse en la casa. La realidad de la muerte es otra, dice Ari&egrave;s en <em>La muerte en occidente<\/em>: &ldquo;Se muere en el hospital porque los m&eacute;dicos no lograron curar al paciente. Se va o se ir&aacute; al hospital no ya para curarse sino precisamente para morir&rdquo;. La muerte se vuelve una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica, no ya humana sino fr&iacute;a, silenciosa, lograda mediante la suspensi&oacute;n de los cuidados, ya sea por incapacidad m&eacute;dica, por negligencia, o lo peor, por olvido y abandono del paciente.<\/p>\n<p>La muerte fr&iacute;a, que ya reinaba durante la modernidad tard&iacute;a (con sus amos los m&eacute;dicos y el gris sistema hospitalario, deshumanizado en su interior mismo<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a>), con la pandemia del covid 19 la muerte se volvi&oacute; adem&aacute;s silenciosa y ausente. Los ritos funerarios tambi&eacute;n cambiaron radicalmente. Se trata de reducir al m&iacute;nimo las operaciones destinadas a hacer desaparecer el cuerpo. Sin lugar para el funeral, sin la ceremonia del adi&oacute;s, sin la familia, se pasa de la fr&iacute;a sala del hospital a la fr&iacute;a y vac&iacute;a sala funeraria.&nbsp;<\/p>\n<p>La pandemia que atravesamos, o nos atraviesa, nos ha mostrado la precariedad de la existencia, nos ha expuesto a todos de manera global, nos mostr&oacute; la supeditaci&oacute;n de la vida a la muerte, sin embargo, tambi&eacute;n ha mostrado que la muerte (democr&aacute;tica como es) ha ca&iacute;do en las garras del capitalismo salvaje. Su afecci&oacute;n y tratamiento ha mostrado la debilidad de las instituciones y pol&iacute;ticas de salud. El virus nos ha mostrado nuestra absoluta indefensi&oacute;n frente a la bio-pol&iacute;tica de la enfermedad y la muerte. La pandemia, como avatar, nos mostr&oacute; esa dimensi&oacute;n oscura de la vida, esa donde alguien puede ser muerto (por la incapacidad de la medicina, por la corrupci&oacute;n que permea en las instituciones de salud, por el olvido de los pacientes, por las condiciones econ&oacute;micas del enfermo, etc.) sin que se constituya un crimen.<\/p>\n<p>En otro momento he calificado a la pandemia llamada Covid 19 como una <em>Tormenta perfecta<\/em>, dado que de manera global nos afecta en esas tres dimensiones que son fuentes de sufrimiento humano seg&uacute;n consigna Sigmund Freud en <em>El malestar en la cultura<\/em>: en principio es una enfermedad que se presenta como invisible, como una fuerza del exterior ante la cual nos quedamos inermes (a nivel de contagio y, en muchas ocasiones a nivel de tratamiento); la pandemia toma al cuerpo como su caja de resonancia y lo hace de manera multifac&eacute;tica, multisist&eacute;mica. Frente al da&ntilde;o corporal, hasta ahora, pese a la vacunaci&oacute;n, nos encontramos sin defensa. Por &uacute;ltimo, y quiz&aacute; lo m&aacute;s importante, afecta los v&iacute;nculos entre los sujetos, inserta una condici&oacute;n de sospecha en el v&iacute;nculo social, devenimos posibles fuente de contagio, los v&iacute;nculos est&aacute;n &ldquo;patologizados&rdquo;. La secuela es que fobias, miedos, depresiones, estr&eacute;s, ansiedad, etc., se han incrementado de manera significativa. Adem&aacute;s, el largo aislamiento ha provocado en muchas familias afectaciones quiz&aacute; irreversibles: lo mismo entre los que quedaron separados como en los que quedaron confinados en situaciones de violencia o vulnerabilidad econ&oacute;mica. El da&ntilde;o se prev&eacute; de largo plazo.<\/p>\n<p>A partir del desarrollo y evoluci&oacute;n de la pandemia, se han inventado neologismos como <em>S&iacute;ndrome post-covid-19<\/em> que se define, seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, por la persistencia de signos y s&iacute;ntomas cl&iacute;nicos que surgen durante y despu&eacute;s de padecer la Covid-19, permanece m&aacute;s de 12 semanas y no se explican por un diagn&oacute;stico alternativo. Se trata de una entidad heterog&eacute;nea que incluye la secuela de m&uacute;ltiples &oacute;rganos y los efectos de la hospitalizaci&oacute;n grave con cuidados intensivos. Parece que esta condici&oacute;n de enfermedad permanente, o Covid-19 prolongado, como se le ha dado en llamar, nos condena a quienes hemos transitado por la enfermedad a ser cr&oacute;nicos consumidores de la voracidad de la industria farmac&eacute;utica y la frialdad de las instituciones hospitalarias, y las pr&aacute;cticas inhumanas de muchos servidores de los sistemas de salud.<\/p>\n<p>En el nivel psicol&oacute;gico o subjetivo, las cosas no est&aacute;n mejor. En la pr&aacute;ctica del psicoan&aacute;lisis nos encontramos con signos de este Covid prolongado, tales como ansiedad, p&aacute;nico, temores generalizados, alteraciones de la atenci&oacute;n, la memoria y el sue&ntilde;o, irritabilidad o tristeza sin motivaci&oacute;n aparente. Tampoco podemos decir que las pr&aacute;cticas de la psicolog&iacute;a est&eacute;n al alcance de toda la poblaci&oacute;n. M&aacute;s evidente es lo contrario, hay una casi total inexistencia de una escucha que priorice la singularidad de las desgarraduras del ser que la enfermedad y sus secuelas impone. Parece que cada vez, por el contrario, las pr&aacute;cticas de la psicolog&iacute;a se ci&ntilde;en a su tradicional funci&oacute;n de ser una pr&aacute;ctica que refrenda las producciones imaginarias, contribuyendo para hacer vigentes las &ldquo;sociedades de control&rdquo; que imponen la muerte fr&iacute;a.<\/p>\n<p>No vemos la salida para este panorama angustiante, aunque quiz&aacute;s un atisbo exista en los espacios donde el amor se hace discurso y escucha.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> No puedo dejar de se&ntilde;alar aqu&iacute; las condiciones infralaborales (infrahumanas) que se imponen a los residentes, jornadas extenuantes que los &ldquo;jefes&rdquo; imponen, para que ellos, los jefes, puedan atender su consulta privada. Es decir, la atenci&oacute;n primaria recae en los m&eacute;dicos en formaci&oacute;n. En muchos casos es muy cuestionable el tratamiento de h&eacute;roes que se les quiere reconocer al personal de salud. Hay excepciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&ldquo;La ciencia moderna a&uacute;n no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas&rdquo; Sigmund Freud. &nbsp; Para Enrique Yuri Valdez Santiago, en su memoria. &nbsp; La muerte adopta el rostro de cada &eacute;poca. 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