{"id":781,"date":"2021-10-19T12:04:09","date_gmt":"2021-10-19T12:04:09","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/10\/19\/la-resistencia-de-los-olivos\/"},"modified":"2021-10-19T12:04:09","modified_gmt":"2021-10-19T12:04:09","slug":"la-resistencia-de-los-olivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/la-resistencia-de-los-olivos\/","title":{"rendered":"La resistencia de los olivos"},"content":{"rendered":"<p>&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os vive un &aacute;rbol? Aunque la vida media de los &aacute;rboles var&iacute;a seg&uacute;n la especie a la que pertenece, los que crecen r&aacute;pido viven menos y los de crecimiento lento, como los olivos, viven mucho tiempo. Tal vez por eso los olivos tienen ese car&aacute;cter simb&oacute;lico que se relaciona con la paz, con la resistencia ante la adversidad, con la celebraci&oacute;n y el honor y con el agradecimiento.<\/p>\n<p>Hace unos 6000 a&ntilde;os la aceituna se cultiv&oacute; por primera vez en las costas del Mediterr&aacute;neo, a lo largo del L&iacute;bano y Palestina, y los asentamientos fenicios fueron los primeros en domesticar y adaptar el acebuche com&uacute;n, mediante mejora por competitividad entre individuos. El acebuche es el olivo en estado silvestre y se destaca por su rusticidad y resistencia. Se adapta a pr&aacute;cticamente todos los suelos, incluso a los m&aacute;s pobres, soporta la sequ&iacute;a y el calor, puede crecer tanto a nivel del mar como en altitudes de hasta 1500 metros. Los bereberes lo llamaban <em>azzemur<\/em>, de ah&iacute; deriv&oacute; en el castellano acebuche.<\/p>\n<p>El olivo silvestre, que los antiguos griegos distingu&iacute;an del olivo cultivado, se utilizaba para modelar la corona con la que se premiaba a los vencedores en los Juegos Ol&iacute;mpicos. El antiguo olivo silvestre sagrado de Olimpia, de donde se sacaban las ramas para la coronaci&oacute;n, se encontraba cerca del Templo de Zeus, el patr&oacute;n de los juegos.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n recordaban los griegos que el h&eacute;roe Aristeo, creador de las artes de la apicultura y la fabricaci&oacute;n del queso, fue quien &ldquo;prens&oacute; por primera vez el fruto de la aceituna&rdquo; y en la <em>Odisea<\/em>, cuando Ulises naufraga y es arrojado a tierra, se encuentra con un olivo silvestre con las ramas pegadas &mdash;gemelas&mdash; a las de un olivo cultivado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Debajo de dos aceitunas brotaron de la misma ra&iacute;z<\/em><\/p>\n<p><em>un olivo silvestre, el otro linaje de buena raza<\/em><\/p>\n<p><em>Ning&uacute;n viento empapado podr&iacute;a atravesarlos&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Tan densos como crecieron juntos, enredados uno al lado del otro.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n dice la leyenda que H&eacute;rcules inclin&oacute; su garrote de madera de olivo, echando ra&iacute;ces en la tierra, y el garrote volvi&oacute; a crecer y sigue vivo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El L&iacute;bano es el hogar de 16 olivos majestuosos conocidos como los olivos de No&eacute;, que est&aacute;n entre los olivos m&aacute;s antiguos del mundo. Situados en el norte de ese pa&iacute;s, la leyenda dice que, de uno de ellos, arranc&oacute; la paloma de No&eacute; la rama que indicaba la presencia de tierra tras el diluvio. Pero la del diluvio no es la &uacute;nica leyenda relacionada con los olivos. En el a&ntilde;o 330 a. C, Alejandro Magno se lanz&oacute; sobre Atenas con su ej&eacute;rcito para arrebat&aacute;rsela a Jerjes, rey de los persas. Para vencerlo, orden&oacute; prender fuego a la ciudad y arrasarla hasta hacer desaparecer todo el pasado enemigo. En la ciudad arrasada, los griegos vieron un olivo centenario que hab&iacute;a logrado resistir. Esto emocion&oacute; tanto a sus habitantes que lo eligieron s&iacute;mbolo de renacimiento ante las adversidades.<\/p>\n<p>De otras adversidades, horrores y destrucciones da cuenta un &aacute;rbol de olivo, el &uacute;nico que sobrevivi&oacute; a la &ldquo;limpieza&rdquo; de lo que fue el centro clandestino de detenci&oacute;n, un olivo que creci&oacute; junto a lo que fue la sala de torturas. En alg&uacute;n momento, un proyecto art&iacute;stico hizo una serie de fotograf&iacute;as de ese ejemplar &uacute;nico. El olivo de frutos amargos que nadie podr&iacute;a tragar sin lentamente elaborar, sin hacer que traspire el dolor en un agua m&aacute;s salada que las l&aacute;grimas. Gabriela Morales, cuyo padre fue asesinado en La Perla, y particip&oacute; de la experiencia de fotografiar ese &aacute;rbol testigo del horror, anot&oacute;: &ldquo;Pienso en el proceso que hay que hacer para comer aceitunas, ponerlas en sal, sacarles el amargo&hellip; Me gustar&iacute;a inventar un sistema para sacarle informaci&oacute;n al &aacute;rbol.&rdquo;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los incendios griegos de este a&ntilde;o, el fuego destruy&oacute; un olivo de 2500 a&ntilde;os de edad, un &aacute;rbol que naci&oacute; en tiempos de Alejandro Magno y aparece nombrado hace 2000 a&ntilde;os en los escritos del fil&oacute;sofo y ge&oacute;grafo Estrab&oacute;n. El &aacute;rbol estaba situado en el olivar de Rovia, en la isla Evia, la segunda m&aacute;s grande de Grecia, cerca del continente, al noreste de Atenas. Era tan enorme que se necesitaban diez personas para rodear su tronco. Nunca perdi&oacute; la fertilidad y ha dado aceite a m&aacute;s de cien generaciones, sobrevivi&oacute; al imperio romano, a los hunos, a los t&aacute;rtaros, a la invasi&oacute;n turca, a las guerras mundiales.<\/p>\n<p>Muri&oacute; recientemente en la oleada de incendios que afectan a Grecia y a Turqu&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;Nuestros hijos nunca ver&aacute;n nuestra tierra de la misma manera que la vimos nosotros&rdquo;, afirm&oacute; el alcalde de Rovia y dijo tambi&eacute;n que para que esa zona de Grecia vuelva a su estado anterior, se necesitar&aacute;n d&eacute;cadas.<\/p>\n<p>Bajo la informaci&oacute;n del alcalde en un sitio de internet, un lector escribi&oacute;: &ldquo;Seguro que brota de nuevo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y yo no pude dejar de pensar en un video que me mostro Pablo Sigismondi cuando lo acompa&ntilde;aba en la organizaci&oacute;n de su libro de fotograf&iacute;as de mujeres de distintas culturas.<\/p>\n<p>En el video, hay una mujer parada sobre los escombros de una ciudad completamente en ruinas, y entre los escombros apenas una ramita, un hilo de verde en medio de las ruinas y la muerte, y ella que dice: &ldquo;no comprendo por qu&eacute; nos destruyen, no sirve para nada, porque nosotros volvemos a empezar&rdquo;. Y se&ntilde;alando esa mota de verde agrega: &ldquo;brotamos de nuevo&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os vive un &aacute;rbol? Aunque la vida media de los &aacute;rboles var&iacute;a seg&uacute;n la especie a la que pertenece, los que crecen r&aacute;pido viven menos y los de crecimiento lento, como los olivos, viven mucho tiempo. 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