{"id":765,"date":"2021-10-12T15:31:59","date_gmt":"2021-10-12T15:31:59","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/10\/12\/nueces-en-los-bolsillos\/"},"modified":"2021-10-12T15:31:59","modified_gmt":"2021-10-12T15:31:59","slug":"nueces-en-los-bolsillos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/nueces-en-los-bolsillos\/","title":{"rendered":"Nueces en los bolsillos"},"content":{"rendered":"<p>En <em>Epitafio para la tumba de Adolfo Baez Bone<\/em>, Ernesto Cardenal escribi&oacute;:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Te mataron y no nos dijieron d&oacute;nde enterraron su cuerpo,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>pero desde entonces todo el territorio nacional es tu sepulcro;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>o m&aacute;s bien; en cada palmo de territorio nacional en que no est&aacute; tu cuerpo, t&uacute; resucitaste.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Creyeron que te mataban con una orden de &iexcl;fuego!<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Creyeron que te enterraban<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>y lo que hac&iacute;an era enterrar una semilla.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El poema habla de una represi&oacute;n en Nicaragua, pero bien hubiera podido hablar de la represi&oacute;n en cualquier otro lugar del mundo.<\/p>\n<p>Con algunas variantes, la frase &ldquo;Quisieron enterrarnos y no sab&iacute;an que &eacute;ramos semillas&rdquo;, est&aacute; en boca de uno de los personajes de la pel&iacute;cula <em>La Promesa<\/em>, sobre el Genocidio Armenio, y sintetiza el sentir de ese pueblo, de las v&iacute;ctimas directas y de sus descendientes.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n ese fue lema de lucha, en una Espa&ntilde;a con Franco reci&eacute;n muerto, durante la larga huelga obrera a la empresa catalana Roca Radiadores, que ten&iacute;a por entonces 4,700 obreras, lucha que recuperaba, en medio del continuismo franquista, lo que cada d&iacute;a la dictadura les hab&iacute;a negado: los derechos de reuni&oacute;n, de expresi&oacute;n, de manifestaci&oacute;n, de huelga cuando todav&iacute;a estaban prohibidos y prescritos.<\/p>\n<p>Y esa misma frase, o una muy parecida, acompa&ntilde;a la lucha por los normalistas mexicanos de Ayotzinapa. Los normalistas son <a href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/internacional\/2014\/10\/08\/actualidad\/1412801067_711839.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">estudiantes <\/a>de magisterio de corte socialista y asambleario, el de la escuela rural Ra&uacute;l Isidro Burgos, donde recib&iacute;an formaci&oacute;n los 43 alumnos desaparecidos en Iguala, que tiene una historia especialmente combativa. <a href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2014\/10\/08\/album\/1412803534_823408.html#1412803534_823408_1412804032\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El centro educativo<\/a> es un internado que recibe a estudiantes de las zonas m&aacute;s pobres del pa&iacute;s y se describe como una instituci&oacute;n &ldquo;formadora de hombres libres, &iacute;ntegros, dignos representantes de la carrera magisterial&rdquo;. Las escuelas normales, los centros educativos que imparten la licenciatura de <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/magisterio\/a\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Magisterio<\/a>, nacieron con la Revoluci&oacute;n Mexicana, cuando el pa&iacute;s era todav&iacute;a una sociedad fundamentalmente campesina. Entre 1921 y 1924, el gobierno de la revoluci&oacute;n emprendi&oacute; una cruzada por la educaci&oacute;n basada en los maestros rurales, a quienes eligi&oacute; como figuras para expandir el esp&iacute;ritu de la revoluci&oacute;n. &ldquo;Se pretend&iacute;a dar a los mexicanos sentido de pa&iacute;s. El maestro ense&ntilde;aba lo mismo a leer y a escribir que a hacer jab&oacute;n o carpinter&iacute;a&rdquo;. A lo largo de la historia que vino despu&eacute;s, muchas veces quisieron cerrarlas, pero no era una tarea sencilla porque tambi&eacute;n representaban la &uacute;nica oportunidad para la gente del campo.<\/p>\n<p>El 26 de septiembre pasado se cumplieron siete a&ntilde;os de la desaparici&oacute;n de los 43 estudiantes de magisterio del estado de Guerrero. Ese a&ntilde;o, cuando apenas hab&iacute;an sucedido las desapariciones, escuch&eacute; en la Feria del Libro de Guadalajara a Estela de Carlotto, que hab&iacute;a viajado a apoyar la b&uacute;squeda y acompa&ntilde;ar a los familiares, hablar de la dimensi&oacute;n temporal de la lucha. La larga lucha.<\/p>\n<p>No tanto despu&eacute;s, uno de los 43 estudiantes desaparecidos, Alexander Mora Venancio, fue identificado por el Equipo Argentino de Antropolog&iacute;a Forense, que analiz&oacute; los restos encontrados cerca de un basurero en Cocula, estado de Guerrero. El sitio oficial de la Escuela Isidro Burgos, donde estudiaban los normalistas, puso un mensaje como si el que hablara fuera el estudiante mismo: &ldquo;Compa&ntilde;eros, a todos los que nos han apoyado, soy Alexander Mora Venancio. A trav&eacute;s de esta voz les hablo. Soy uno de los 43 ca&iacute;dos del d&iacute;a 26 de septiembre en manos del narcogobierno. Hoy, 6 de diciembre, le confirmaron los peritos argentinos a mi padre que uno de los fragmentos de los huesos encontrados me corresponde&rdquo;.<\/p>\n<p>Mora Venancio, de 19 a&ntilde;os, era originario de El Peric&oacute;n y cursaba el primer a&ntilde;o de magisterio. De acuerdo con su padre, Ezequiel Mora, desde hacia a&ntilde;os el joven hab&iacute;a decidido ser maestro. &ldquo;Era un buen muchacho, nosotros somos campesinos y &eacute;l nos ayudaba en el campo&rdquo;. El padre confirm&oacute; que el cuerpo de su hijo fue quemado y que los peritos argentinos lo identificaron por un fragmento de hueso y una muela que localizaron en Cocula.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El a&ntilde;o pasado hallaron un hueso, a orillas de un r&iacute;o, identificado como el de uno de los estudiantes.<\/p>\n<p>Huesos que brotan para decir una verdad.<\/p>\n<p>En un libro de entrevistas a la documentalista chilena Carmen Castillo, Diego Tati&aacute;n cuenta que Horacio Gonzalez cuenta que el poeta Ren&eacute; Char (quien fue partisano de la resistencia francesa) cont&oacute; que cierta vez tuvieron que disponer de un campo para que aterrizaran aviones ingleses que apoyaban a los partisanos. El due&ntilde;o del campo al que pertenec&iacute;a el suelo apropiado, puso como condici&oacute;n que no se derribara un viejo nogal.<\/p>\n<p>Pero la condici&oacute;n era imposible de cumplir y el campesino termin&oacute; aceptando que quitaran el &aacute;rbol.<\/p>\n<p>Pero resulta que el &aacute;rbol cae. Los hombres escarban para desenterrar la ra&iacute;z principal y advierten que esa ra&iacute;z &mdash;profunda, por cierto&mdash; llega &mdash;los lleva&mdash; hasta el f&eacute;mur de un guerrero enterrado ah&iacute; desde la Edad Media. Hab&iacute;a sido sepultado con su armadura y una nuez en el bolsillo. Y de esa nuez hab&iacute;a nacido el nogal. Dice Tati&aacute;n, que dice Gonz&aacute;lez, que dice Char: supondremos que los muertos inhumados tienen nueces en los bolsillos y que alg&uacute;n d&iacute;a fortuitamente el &aacute;rbol surgir&aacute;.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Epitafio para la tumba de Adolfo Baez Bone, Ernesto Cardenal escribi&oacute;: &nbsp; Te mataron y no nos dijieron d&oacute;nde enterraron su cuerpo, pero desde entonces todo el territorio nacional es tu sepulcro; o m&aacute;s bien; en cada palmo de territorio nacional en que no est&aacute; tu cuerpo, t&uacute; resucitaste. 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