{"id":695,"date":"2021-09-07T15:11:35","date_gmt":"2021-09-07T15:11:35","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/09\/07\/montaigne-y-la-fluidez-del-pensamiento\/"},"modified":"2021-09-07T15:11:35","modified_gmt":"2021-09-07T15:11:35","slug":"montaigne-y-la-fluidez-del-pensamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/montaigne-y-la-fluidez-del-pensamiento\/","title":{"rendered":"Montaigne y la fluidez del pensamiento"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>A la memoria de Jes&uacute;s Bonilla, excelso ensayista<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Toda nuestra escritura ser&iacute;a eso: el af&aacute;n por lo que jam&aacute;s fue escrito<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Maurice Blanchot<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pensar y escribir requiere paciencia, tiempo, y tiempo libre de las ataduras de la inmediatez. El pensamiento requiere paciencia. Es posible que la flojera para pensar, como signo de nuestro tiempo, seg&uacute;n acu&ntilde;&oacute; Heidegger, sea producto de que el tiempo se encuentra comprometido con la producci&oacute;n y el consumo, y no queda tiempo para m&aacute;s, mucho menos para el pensamiento. Franz Kafka se&ntilde;alaba muy puntualmente que: &ldquo;hay dos pecados humanos principales, de los que se derivan todos los dem&aacute;s: impaciencia e indolencia&rdquo;. C&oacute;mo no tener presente la sentencia de aquel escritor habitante de la hermosa Praga cuando se intenta abordar algo de la vida y obra de un escritor universal como resulta ser Michel de Montaigne. Hombre que se ha mantenido presente desde hace varios siglos. A&uacute;n en nuestros convulsos tiempos, ocupa el reinado en el linaje de los escritores que aventuran su b&uacute;squeda y escritura por los caminos del ensayo, ese g&eacute;nero de escritura que coquetea tan abiertamente con la filosof&iacute;a y la ficci&oacute;n literaria.<\/p>\n<p>Los ensayos de Montaigne fueron escritos epis&oacute;dicamente. Son, en ese sentido, un reflejo fiel de la fluidez del pensamiento. Su pensamiento y escritura son testimonio claro del abigarramiento cultural que vive el hombre que, para escribir, decide &ldquo;apartarse del mundo&rdquo; y encerrarse en su biblioteca. Escribe en soledad pero no sin compa&ntilde;&iacute;a, su prosa est&aacute; cargada de referencias provenientes del mundo greco-latino, lo que en realidad no resulta nada extra&ntilde;o en un hombre culto de la Europa renacentista.<\/p>\n<p>Montaigne, desde su torre, mantiene un di&aacute;logo con el mundo ausent&aacute;ndose de &eacute;l; sin embargo, no lo hace sin br&uacute;jula. Sus muchas horas de lectura, su saber generalizado y profundo, pero sobretodo su pregunta constante sobre su saber, le orientan. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de renunciar a las solicitudes de sus cargos en la vida p&uacute;blica, Montaigne hizo acu&ntilde;ar una medalla con la pregunta &ldquo;<em>&iquest;Qu&eacute; s&eacute; yo?<\/em>&rdquo;. Pregunta con la que se permite incursionar en lo m&aacute;s profundo de s&iacute; mismo, del pensamiento m&aacute;s profundo de s&iacute;, pensar es pensarse en el mundo. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; se yo?&rdquo; no es una pregunta sobre el ser sino sobre el saber que lo habita. Escribir es dejar salir lo que me habita y desconozco. Montaigne, como podr&iacute;amos generalizar para todo ensayista, al tomar su propio yo como objeto de an&aacute;lisis, lo hace con la finalidad de que sus observaciones sean &uacute;tiles a los dem&aacute;s y se ampara en la idea de que todos los hombres llevan en su interior la forma entera de la condici&oacute;n humana. Para lograrlo, se propone exponer sus faltas sin &ldquo;omisi&oacute;n ni paliativo&rdquo;. Sin concesiones morales o cobard&iacute;as &eacute;ticas. Sin coartadas. En ese sentido, el fil&oacute;sofo franc&eacute;s Jacques Derrida, en <em>Estados de &aacute;nimo del psicoan&aacute;lisis<\/em>, se&ntilde;ala que el psicoan&aacute;lisis se acerca a su objeto de estudio (el inconsciente, el s&iacute;ntoma, el sufrimiento subjetivo, las desgarraduras del sujeto, etc&eacute;tera) sin coartadas.<\/p>\n<p>En los ensayos de Montaigne resulta inevitable encontrar que el autor interpreta, escribe, ejecuta su pensamiento, en dos dimensiones: por una parte, en su enorme erudici&oacute;n, a partir de un reconocimiento a lo mejor de la humanidad, que el ensayista encuentra en las aportaciones de la cultura literaria cl&aacute;sica y, por otra, y de manera m&aacute;s &iacute;ntima, en la formulaci&oacute;n reiterada de un escepticismo melanc&oacute;lico y desenga&ntilde;ado que lo lleva al aislamiento, lo que pudiera significar, al mismo tiempo, que ha asumido las ideas socr&aacute;ticas de la imposibilidad de hacer que la virtud sea la norma de vida de las colectividades organizadas, como esperar&iacute;a el escritor franc&eacute;s que escribe montado en una moralidad que pretende entronar en la conducci&oacute;n de lo humano. Sosteniendo esta doble y contradictoria postura, Montaigne ser&iacute;a el prototipo del esp&iacute;ritu moderno.<\/p>\n<p>Montaigne public&oacute; sus primeros ensayos en 1580, despu&eacute;s de haber renunciado a la funci&oacute;n de alcalde. La distancia en el tiempo hasta nuestros d&iacute;as resulta ser significativa, por lo que sus escritos pueden ser tomados con facilidad como precursores de lo que el conocimiento habr&iacute;a de generar en los siglos subsecuentes, sin embargo, todas las referencias que lo ubiquen como precursor de algo deber&aacute;n de ser necesariamente ambiguas: as&iacute; por ejemplo, con relativa facilidad lo podr&iacute;amos se&ntilde;alar como precursor de la psicolog&iacute;a en tanto que hace, as&iacute; lo declara, trabajo de introspecci&oacute;n con la finalidad de que la sociedad m&aacute;s inmediata se sirva de sus reflexiones; lo mismo puede ser tomado como precursor de la educaci&oacute;n como forma escolar, al respecto se&ntilde;ala: &ldquo;No es de extra&ntilde;ar que aquellos que, seg&uacute;n nuestras costumbres, intentan educar varias inteligencias de muy diversas medidas y formas, con la misma lecci&oacute;n e igual procedimiento de conducta, encuentren apenas dos o tres en toda una poblaci&oacute;n de ni&ntilde;os que recojan alg&uacute;n fruto de su ense&ntilde;anza.&rdquo; En el mismo sentido, sobre su postura en torno a la educaci&oacute;n se&ntilde;ala Durkheim: &ldquo;Montaigne no est&aacute; lejos de alcanzar una especie de nihilismo pedag&oacute;gico m&aacute;s o menos consistente. De hecho considera que el educador no puede influir en absoluto sobre lo que constituye el fondo de nuestra naturaleza. No se habla de cultura propiamente intelectual, de cultura que tenga por finalidad formar la inteligencia como tal.&rdquo;<\/p>\n<p>El ensayista, observ&aacute;ndose y observando el mundo, al escribir conversa en tiempo presente pero haciendo uso de las potencias de la memoria y sus ambig&uuml;edades, el ensayista se pierde gustoso en la fluidez del pensamiento y en el constante medio-decir. Eso es ensayar, probar a decir lo indecible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la memoria de Jes&uacute;s Bonilla, excelso ensayista &nbsp; Toda nuestra escritura ser&iacute;a eso: el af&aacute;n por lo que jam&aacute;s fue escrito Maurice Blanchot &nbsp; Pensar y escribir requiere paciencia, tiempo, y tiempo libre de las ataduras de la inmediatez. El pensamiento requiere paciencia. Es posible que la flojera para pensar, como signo de nuestro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":696,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-695","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/695","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=695"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/695\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/696"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=695"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=695"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=695"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}