{"id":691,"date":"2021-09-07T15:10:00","date_gmt":"2021-09-07T15:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/09\/07\/argonautas-del-siglo-xxi\/"},"modified":"2021-09-07T15:10:00","modified_gmt":"2021-09-07T15:10:00","slug":"argonautas-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/argonautas-del-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"Argonautas del siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p>En medio de un congestionamiento surrealista y ca&oacute;tico en la urbe alte&ntilde;a, intentando salir de la ciudad sede de gobierno de Bolivia, miraba, desde el asiento del acompa&ntilde;ante, los tres carriles api&ntilde;ados de minibuses parados esperando para llenarse de pasajeros desde el carril que se mov&iacute;a tan lento como una boa digiriendo un toro, porque en el cruce un cami&oacute;n viejo repleto de personas se tranc&oacute; al intentar pasar en sem&aacute;foro rojo y, sin poder andar ni atr&aacute;s ni adelante, cortaba el paso del &uacute;nico carril que no ten&iacute;a minibuses parados&hellip;<\/p>\n<p>Con los vidrios cerrados para no dejar escapar la refrigeraci&oacute;n, escuchaba los sonidos del exterior y me sent&iacute;a en zozobra entre tantos bocinazos, voceadores &mdash;gritando el trayecto de cada minib&uacute;s a voz en cuello&mdash; transe&uacute;ntes buscando un espacio para cruzar la avenida, vendedores ambulantes de todo lo humanamente imaginable, bajo el sol del mediod&iacute;a.<\/p>\n<p>Yo soy una persona que tiene profundo apego al silencio, entonces, realmente, en aquellos momentos me sent&iacute;a como un argonauta, navegando por el ruidoso altiplano pace&ntilde;o. Miraba en el ornato p&uacute;blico todas las cosas feas y rotas que los manifestantes lugare&ntilde;os, en distintas ocasiones, destrozaron demostrando que no ten&iacute;an ni un &aacute;pice de sentido com&uacute;n.<\/p>\n<p>Cada minib&uacute;s que se llenaba quer&iacute;a salir de su carril cortando por la derecha a la fila indiana del &uacute;nico carril en supuesto movimiento, casi raspando las movilidades en marcha lenta. Siempre frenaban a escasos cent&iacute;metros antes del choque.<\/p>\n<p>Yo miraba las aceras, convertidas en colorido mercado, donde los vendedores dejaban casi nada de espacio para los transe&uacute;ntes que, por prisa y sin tiempo para respirar, caminaban entre los autos en una especie de ritual, ofrendando sus vidas.<\/p>\n<p>Lo bueno, era el color del cielo, que siempre es m&aacute;s puro en el altiplano; y no se ve&iacute;a nubes en el cielo iridiscente que her&iacute;a la vista, la nublaba si uno miraba directamente por mucho tiempo.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Mi esposo estaba al volante, yo sab&iacute;a que estaba estresado, reclamaba por la falta de autoridad para hacer que se cumplan las leyes en el pa&iacute;s. Yo no sab&iacute;a qu&eacute; contestarle para no caldear m&aacute;s el fuego e irritarlo m&aacute;s ante la precariedad del ordenamiento vial.<\/p>\n<p>Un microb&uacute;s intent&oacute; cortarnos por la derecha y fren&oacute; muy cerca de mi puerta, mientras mi esposo me pregunt&oacute; si yo vi que el transportista no utiliz&oacute; luces de se&ntilde;alizaci&oacute;n. Si, vi&hellip; Tuve miedo que nos chocara&hellip;<\/p>\n<p>Esos terribles minibuses, de industria china, tienen puertas para pasajeros en el lado izquierdo y derecho, los choferes abren las dos puertas y las personas van subiendo a lo largo de la avenida de forma desordenada, indistintamente por los dos lados.<\/p>\n<p>Vi las cholas con sus polleras elegantes frot&aacute;ndose en nuestra camioneta para poder abordar un minib&uacute;s. Coment&eacute; que era bonita su pollera y que era una pena que hab&iacute;a tanta gente y que se frot&oacute; en la camioneta, a lo que mi esposo respondi&oacute;, sin sacar la mirada del camino, que por lo menos limpi&oacute; un poco el polvo acumulado del &uacute;ltimo viaje.<\/p>\n<p>Los minutos en el embotellamiento ten&iacute;an m&aacute;s segundos que lo normal. As&iacute; que la angustia iba en crecimiento, proporcional al tiempo que transcurr&iacute;a a cuentagotas, observando los dramas en el teatro al aire libre, en la avenida 6 de marzo de la ciudad m&aacute;s joven de Bolivia.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a la izquierda, hacia una bocacalle, y vi una banda de m&uacute;sica y un centenar de personas bailando por alg&uacute;n preste cat&oacute;lico, y comprend&iacute; por qu&eacute; no se mov&iacute;a el carril que supuestamente estaba expedito. Escuch&eacute; la diana. Todos pararon de bailar y tomaron cerveza en plena calle, mientras las movilidades esperaban&hellip; Coment&eacute; sobre el supuesto caso de que apareciera una ambulancia&hellip; Mi esposo, con la voz desesperanzada, contest&oacute; que &ldquo;estar&iacute;an fregados&rdquo;. A&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;cu&aacute;ntos ya murieron as&iacute;, los pasantes de las fiestas son tan despiadados cuanto los bloqueadores, y no otorgan ninguna importancia a la vida, peor si es ajena&rdquo;.<\/p>\n<p>Los m&uacute;sicos, con sus trajes naranja y lila, volvieron a tocar y los danzantes, en grandes pompas, lentamente se alejaron por la calle, despejando el crucero. En su camino iban soltando petardos, con sus caras transfiguradas por la alegr&iacute;a y la cerveza, con los ojos brillantes y las mejillas sonrojadas sin importarles el trastorno causado a su paso, ni los minutos que robaban a la vida de todos los infortunados que est&aacute;bamos en su camino.<\/p>\n<p>Apenas pasamos el cruce, estuvimos parados otra vez&hellip; No sab&iacute;amos si se trataba de otro preste, otro cami&oacute;n o qu&eacute; diablos era lo que imped&iacute;a que el supuesto carril expedito siguiera su marcha.<\/p>\n<p>En m&iacute; agon&iacute;a, silenciosa como una piedra, descalc&eacute; mis botas. Mi esposo me pregunt&oacute; si yo sent&iacute;a calor, le dije que no. &ldquo;Es pura ansiedad&rdquo;, complet&eacute;. Tratando de consolarme, dijo que faltaba poco para salir de la avenida y entrar a la carretera, y por suerte no era domingo ni jueves, pues en esos d&iacute;as hay feria y el terror se multiplica exponencialmente por la afluencia de comerciantes y compradores que vienen de todas las partes, hasta de Per&uacute;.<\/p>\n<p>Desconsolada, mir&eacute; hacia el segundo piso de un edificio muy colorido. Vi por una ventana abierta una cabeza de elefante de estuco y una de delf&iacute;n en tama&ntilde;os gigantescos, pendiendo del techo como parte de la grotesca construcci&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>&iexcl;No lo pod&iacute;a creer! Describ&iacute;, para mi esposo, tomada por el asombro, todo lo que estaba viendo en el extravagante techo, a lo que &eacute;l respondi&oacute; con una sonrisa. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; esperabas? Si tienen tanto dinero como mal gusto. Para ellos es glamoroso&rdquo;. Al escuchar su explicaci&oacute;n, empec&eacute; a sonre&iacute;r sin despegar la mirada de la ventana abierta del segundo piso del edificio colorido. Tal vez esperando ver algo m&aacute;s fenomenal que ocultaban adentro, no lo sab&iacute;a, pero esperaba ver algo m&aacute;s despu&eacute;s de todo. Hasta que avanzamos lentamente y dej&eacute; atr&aacute;s el edificio m&aacute;gico e irreal con cabezas de elefantes y delfines en el techo que ten&iacute;a, en el centro, una gran ara&ntilde;a de cristal.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Los bocinazos y desmandes de los choferes en la avenida segu&iacute;an, naturalmente mezclados con los transe&uacute;ntes, los perros callejeros, el asfalto reblandecido y con la eternidad para avanzar una cuadra, entretejiendo un mundo improvisado dentro de otro mundo no mucho m&aacute;s organizado. Un espect&aacute;culo multicolor, bullicioso en medio de la gran desaz&oacute;n generalizada, causada por los m&uacute;ltiples problemas que presenta el pa&iacute;s que no logra despegar y busca, por muchos medios, justificativas para su propio subdesarrollo.<\/p>\n<p>Todo nos parec&iacute;a absurdo, alocado, irracional y fuera de toda l&oacute;gica, pero yo segu&iacute;a impactada por los delfines y elefantes en el interior del edificio. Entonces empec&eacute; a poner atenci&oacute;n a todos los edificios de la ecl&eacute;ctica arquitectura andina, que hace una curiosa amalgama entre lo cholo y el chalet en la urbe alte&ntilde;a, teniendo como resultado el cholet &mdash;curiosa denominaci&oacute;n que reciben los edificios pertenecientes a un estilo arquitect&oacute;nico andino desarrollado en El Alto. El t&eacute;rmino fue originado por la combinaci&oacute;n de las palabras &#8220;cholo&#8221; y &ldquo;chalet&rdquo;, en representaci&oacute;n del &eacute;xito del propietario y del nacimiento de la nueva burgues&iacute;a aimara.<\/p>\n<p>Lo que pasaba es que los cholets siempre estuvieron en el mismo lugar y nunca me importaron. Por el contrario, me parec&iacute;an construcciones alegres adornando la sobriedad del paisaje. Pero despu&eacute;s de ver la fauna colgando del techo, despu&eacute;s de haberme ahogado con la visi&oacute;n, sin poder imaginarme la sensaci&oacute;n de estar en un lugar as&iacute;, empec&eacute; inmediatamente a querer divisar la intimidad ajena, mirando al interior de toda ventana que ve&iacute;a abierta en espera de encontrar algo m&aacute;s soberbio que lo anterior.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>As&iacute; que pas&eacute; los siguientes minutos infinitos escudri&ntilde;ando la existencia ajena, con curiosidad febril y olvidando la precariedad mezclada con el polvo, las jardineras rotas, donde alguna flor enmohecida insist&iacute;a en brillar. Ya no puse atenci&oacute;n a las elegantes polleras, con sombreros apresurados y un hijo colgado a la espalda como una especie de sortilegio que adivina la repetici&oacute;n del cosmos por los siglos de los siglos.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Hasta que logramos recorrer, al t&eacute;rmino de dos horas, los escasos 40 km que nos separaban de la carretera que nos llevar&iacute;a a nuestro destino. Pudimos, aliviados, divisar la geograf&iacute;a del altiplano y respirar desahogados, admirando el hermoso paisaje mezclado con el esmaltado cielo azul. Era como haber navegado, con todas las peripecias del caso, desde P&aacute;gasas hasta la C&oacute;lquide, como argonautas del siglo XXI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En medio de un congestionamiento surrealista y ca&oacute;tico en la urbe alte&ntilde;a, intentando salir de la ciudad sede de gobierno de Bolivia, miraba, desde el asiento del acompa&ntilde;ante, los tres carriles api&ntilde;ados de minibuses parados esperando para llenarse de pasajeros desde el carril que se mov&iacute;a tan lento como una boa digiriendo un toro, porque [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":131,"featured_media":692,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-691","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-desde-el-sur"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/691","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=691"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/691\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/692"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=691"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=691"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=691"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}