{"id":681,"date":"2021-09-01T15:53:09","date_gmt":"2021-09-01T15:53:09","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/09\/01\/victor-baca-y-su-mito-burocrata-universal\/"},"modified":"2021-09-01T15:53:09","modified_gmt":"2021-09-01T15:53:09","slug":"victor-baca-y-su-mito-burocrata-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/victor-baca-y-su-mito-burocrata-universal\/","title":{"rendered":"Vctor Baca y su mito, Burcrata Universal"},"content":{"rendered":"<h6>Portada: V&iacute;ctor Baca. Fotograf&iacute;a de Maritza Flores Hern&aacute;ndez<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>V&iacute;ctor Baca acepta conversar sobre su proceso creativo para construir una novela. Con generosidad, como todos los aut&eacute;nticos poetas y escritores, no tiene secretos para hablar sobre los autores que lo han influido, a los que ha admirado e incluso a los que ha aprendido a mirar desde otro &aacute;ngulo.<\/p>\n<p>Plantea el reto del &ldquo;mito de la burocracia&rdquo;, provocando la reflexi&oacute;n de &ldquo;hasta qu&eacute; punto la ficci&oacute;n alcanza a la realidad&rdquo;. Vea Usted, querido lector:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&mdash;V&iacute;ctor Baca, sabemos que eres un destacado poeta, muy interesante, en la l&iacute;nea de la poes&iacute;a alemana. Sin embargo, ahora nos sorprendes con el Premio Estatal Letras Confinadas, con la novela <\/em>Tiempos Libres<em>. &iquest;C&oacute;mo es posible que un poeta pasa de crear poes&iacute;a a escribir novela?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;En mi caso, escribir poes&iacute;a es muy complicado. Te puedo decir que hay poemas que me han llevado mucho m&aacute;s tiempo del que me llev&oacute; esta novela. Pero desde siempre, yo escrib&iacute;a las cosas que pasaban. Trabaj&eacute; 22 a&ntilde;os para el gobierno federal. Pasaban muchas cosas y yo escrib&iacute;a y escrib&iacute;a y esto sali&oacute;. La novela fue producto de la pandemia. Durante ella, me puse a organizar; de repente, encontr&eacute; archivos de temas semejantes y apareci&oacute; &eacute;ste que era un escrito mucho m&aacute;s extenso. Le quit&eacute; tres cap&iacute;tulos para ce&ntilde;irme a las condiciones de la convocatoria, porque era un poco de novela breve, de 120 cuartillas.<\/p>\n<p>Es importante que sepan: a mi original le suprim&iacute; tres cap&iacute;tulos. Y al final le quit&eacute; algo muy interesante que dec&iacute;a: &ldquo;el pueblo Iztacalco, oto&ntilde;o 2002&rdquo;. Desde el 2002 no le met&iacute; mano; as&iacute; que para el concurso lo que hice fue quitarle cap&iacute;tulos y mandarla a concursar. Pero s&iacute;, lo admito, todos dicen que es una novela<\/p>\n<p><em>&mdash;Alguna vez comentaste que era un divertimento, &iquest;por qu&eacute;?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Recuerdo que, con mi amigo Germ&aacute;n Castro jug&aacute;bamos a hacer retratos de los maestros que llegaban, y los le&iacute;amos cuando se iban los maestros. Eran descripciones hilarantes que, si los maestros las hubieran le&iacute;do, nos hubieran corrido.<\/p>\n<p><em>&mdash;No haremos spoiler de la novela, no es correcto para el lector. Pero el personaje Crist&oacute;bal S&aacute;nchez es un servidor publico que, a su vez, habla de otro y de otro y que coincide con su nombre curiosamente. <\/em><em>E<\/em><em>sto es metaficci&oacute;n, &iquest;as&iacute; planeaste el texto?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;No tengo ning&uacute;n secreto. Cada cap&iacute;tulo de la novela es un homenaje a alguien, pero dejo que mis lectores los vayan adivinando. Esta novela la termin&eacute; en el 2002. Es producto de un libro que escrib&iacute; en 2002. En esa &eacute;poca escrib&iacute; tres ensayos: <em>Breves intersticios del escritorio<\/em>. Entonces quer&iacute;amos iniciar la editorial que fundamos, Cuadrivio. Dijimos que quer&iacute;amos iniciar con ensayos b&aacute;sicamente y yo tra&iacute;a el asunto de que quer&iacute;a escribir.<\/p>\n<p>Te aclaro, en primer lugar, yo estudio sociolog&iacute;a, me empiezan a castrar los grandes enunciados, palabras como Libertad, Democracia, Gobierno, que las escriben con may&uacute;sculas.<\/p>\n<p><em>Breves intersticios del escritorio<\/em>, trata de los escritorios porque el tama&ntilde;o del escritorio determina el tama&ntilde;o del poder. Se compone de tres ensayos completados con cinco traducciones. Adem&aacute;s, en 1998 dec&iacute;an que yo era una especie de <em>l&rsquo;enfant terrible<\/em> y mi ego fue m&aacute;s grande que mi l&oacute;gica y decid&iacute; publicar al lado de los tres ensayos, cinco traducciones. Las cuales coinciden, por un lado, con lo que viv&iacute;a en la oficina y, por otra parte, me di cuenta que muchos escritores escriben sobre lo escabrosos de las oficinas, as&iacute; que en mi novela van a aparecer Kafka, Musil y Tahar Ben Jelloun, pero tambi&eacute;n Chejov.<\/p>\n<p>Entonces, en <em>Breves intersticios del escritorio<\/em> me aventur&eacute; a traducir algunos fragmentos de estos autores, donde hablan de los escritorios; por que el escritorio se vuelve una especie de esquema de la forma de gobierno, porque el escritorio y los papeles tienen miles de interpretaciones.<\/p>\n<p>En ese libro escribo lo que se me ocurri&oacute;. Ten&iacute;a la idea de que ten&iacute;amos que construir mitos. El m&iacute;o, la democracia a partir de algo muy sencillo: el rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda.<\/p>\n<p>Recuerda: una de las condiciones que puso Arturo para que la mesa fuera redonda era que nadie fuera diferente: la democracia. Es la democracia ironizada<\/p>\n<p>Pero Sir Lancelot, como ya vimos en muchas partes, por el asunto de Exc&aacute;libur y Guinivere, que llaman Ginebra, deja vacante su lugar y todos quieren ocupar ese lugar.<\/p>\n<p>Tampoco voy a espoilear ese libro, pero era un poco un homenaje cerrado a uno de los autores que a m&iacute; me cautiv&oacute; cuando era yo un muchacho: &Eacute;tienne de la Bo&eacute;tie, con <em>Discurso de la servidumbre voluntaria<\/em>.<\/p>\n<p>Fue en ese entonces cuando empiezo a elucubrar el mito de la burocracia, creo que el mito s&iacute; me sali&oacute; porque, al no estar Lancelot, todos quieren ocupar su lugar. En la burocracia eso se llama &ldquo;vacante&rdquo;.<\/p>\n<p>Y viene el divertimento: entre ellos se hacen trampa, se meten el pie, dicen chismes. &Eacute;se es el esp&iacute;ritu de la burocracia, no les voy a contar m&aacute;s.<\/p>\n<p>Excepto algo muy importante: Hay alguien que est&aacute; dentro y afuera en medio de la mesa: Merl&iacute;n, que es un mago pero no es un mago; es el consejero, pero no es cualquier consejero; es el consejero t&eacute;cnico; &eacute;l dice c&oacute;mo atacar, qu&eacute; hacer; es el asesor.<\/p>\n<p>El infaltable asesor en todas las oficinas de gobierno que parece resolver cualquier problema falso o cierto. De esa manera yo cierro la idea del mito de la burocracia.<\/p>\n<p>Para entender que el tama&ntilde;o del escritorio era determinante, sobretodo los que vivimos la democracia desde que no tenemos oficina, conforme si te la dan o no. Si est&aacute;s afuera, los escritorios son peque&ntilde;itos y todos iguales, hasta que llegas al del gran jefe: es un gran escritorio de otras caracter&iacute;sticas.<\/p>\n<p>El poder no siempre estuvo detr&aacute;s del escritorio. Antes, en la Edad Media, hab&iacute;a un rey con espacio libre para que la gente llegara hasta &eacute;l.<\/p>\n<p>Pero a alguien se le ocurri&oacute; poner un escritorio para separar a la autoridad del resto de la gente y decir &ldquo;no somos iguales&rdquo;.<\/p>\n<p>Era una teor&iacute;a muy curiosa es la teor&iacute;a del <em>bureau<\/em> (bur&oacute;). La burocracia es el poder del escritorio, la gente no lo sabe, pero <em>bureau<\/em>, en franc&eacute;s, es escritorio; <em>kratos<\/em> es poder. Entonces, es el poder del escritorio; por lo que el tama&ntilde;o del escritorio determina el poder que tienes dentro de la oficina.<\/p>\n<p>Pero eso es s&oacute;lo un pretexto. Cuando termino el libro, me doy cuenta que se quedaron muchas cosas fuera, cap&iacute;tulos de aforismos, etc.<\/p>\n<p>En ese entonces, a principios de 2000, me doy cuenta que tengo muchos comentarios sueltos. Los transfiero a Crist&oacute;bal S&aacute;nchez, quien tiene en la novela un papel de antih&eacute;roe.<\/p>\n<p>En 1999 armo mi libro que se llama <em>Entre la plata y el hierro<\/em>, una serie de ensayos de la literatura eslava de 1890 a 1940. Tengo un ensayo muy simp&aacute;tico que tambi&eacute;n se va a meter en esta novela, se refiere al h&eacute;roe de Mija&iacute;l L&eacute;rmontov. &Eacute;l escribi&oacute; una novela: <em>Un h&eacute;roe de nuestro tiempo<\/em>, pero no es un h&eacute;roe, lo es s&oacute;lo nominativamente, como Crist&oacute;bal tampoco es un h&eacute;roe.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_1_3aed8f4c4c.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><em>&mdash;<\/em><em>Cuando leemos esta novela, se piensa en &ldquo;<\/em><em>Bartleby, el escribiente&rdquo;, de Herman Melville, que es una especie de bur&oacute;crata. &iquest;En alg&uacute;n momento lo tuviste en cuenta para tu novela?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;No. Yo conoc&iacute;a la monumental <em>Moby Dick<\/em>, de Melville. Pero vine a conocer mucho despu&eacute;s al personaje de la famosa frase, &ldquo;preferir&iacute;a no hacerlo&rdquo;. Mucho despu&eacute;s. As&iacute; que mi novela no tiene nada que ver con el Bartleby de Melville.<\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Crees que las personas que trabajan en la burocracia podr&iacute;an sentirse aludidos, halagados?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Algunos me han reclamado, algunos se sintieron aludidos. Sin embargo, estos personajes poblanos no se acuerdan de que yo llegu&eacute; a Puebla cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de que escrib&iacute; la novela en la que se han sentido aludidos. Y para m&iacute; es maravilloso, porque entonces s&iacute; hay un bur&oacute;crata universal.<\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Crees que, de alguna manera, este bur&oacute;crata universal se adapta a lo que expon&iacute;a Max Weber respecto de la burocracia?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Max Weber camina en esta novela. Comenc&eacute; dici&eacute;ndote que la novela proviene de ensayos te&oacute;ricos de uno de mis autores predilectos que me encargu&eacute; de borrar y t&uacute; lo has sacado, pero evidentemente Max Weber camina por toda la novela. El de Weber era un libro te&oacute;rico; mi novela es un divertimento. Me estoy burlando de la teor&iacute;a: es un chisme de oficina, obscena y hasta er&oacute;tica por momentos, pero Max Weber desaparece por completo.<\/p>\n<p><em>&mdash;<\/em><em>En la novela, <\/em><em>hay una musa muy importante, llena de bondad y pureza. &iquest;Realmente existe en la burocracia una musa as&iacute;?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Hay una relaci&oacute;n muy fuerte. Hay un sue&ntilde;o de una mujer que entra en esos espacios que son de por s&iacute; tenebrosos, &iquest;qui&eacute;n es esa musa? El lector tiene que adivinarla. Pero en t&eacute;rminos reales, la musa es la &uacute;nica realidad que tiene la novela.<\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Crees posible tanta pureza fuera de la ficci&oacute;n?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;La musa (que s&iacute; tiene nombre en la novela) es a la &uacute;nica persona a quien yo pudiera ponerle nombre y apellido en la realidad. Pero es el amigo del h&eacute;roe quien escribe el relato, y le reclama por eso. Si lees el principio de la novela parece, seg&uacute;n algunos lectores, un cuento de terror; pero no es de terror, es una historia divertida. Un amigo me dijo: &ldquo;c&oacute;mo pudiste escribir esto&rdquo;.<\/p>\n<p><em>&mdash;<\/em><em>En la novela aparece Fouch&eacute;, otro gran personaje.<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Fouch&eacute;, el de las cinco formas de gobierno. Es un homenaje a Stefan Zweig. Fouch&eacute; es un prototipo de bur&oacute;crata. Crist&oacute;bal pretende serlo; por eso reta Kafka. Crist&oacute;bal sabe que le averg&uuml;enza que la gente se entere que le gusta leer, pero al que lee es a Kakfa, el &uacute;nico autor que respeta. No obstante, lo reta, hay que ver el lugar donde eso ocurre.<\/p>\n<p>La novela son tanto ensayos literarios como otros g&eacute;neros. En t&eacute;rminos metodol&oacute;gicos, lo que s&iacute; hay es lo o que se llama autoplagio.<\/p>\n<p>La novela no debi&oacute; haber salido a nombre de V&iacute;ctor Baca, pero la Secretar&iacute;a se empe&ntilde;&oacute;. Yo la present&eacute; con un pseud&oacute;nimo, Aldo B&aacute;ez, a quien yo le robo la novela. Pueden decir, V&iacute;ctor Baca es un robo, porque le rob&eacute; a mi heter&oacute;nimo Aldo B&aacute;ez. Al final, &eacute;l es el hombre que escribe todo, es el hombre culto. V&iacute;ctor Baca solamente es poeta.<\/p>\n<p><em>&mdash;Esta entrevista pasa por escrito, &iquest;te gustar&iacute;a citar para el lector, alguna frase de tu novela?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Los ep&iacute;grafes de la novela son de los heter&oacute;nimos. Por ejemplo, Alan Espinosa, traiciona su soledad, dice &ldquo;La soledad es el inmenso pretexto que preferimos no descubrir para no darnos cuenta que est&aacute; enfrente de nosotros&rdquo;. Los ep&iacute;grafes que formaban parte de la novela son de Alan, de Aldo Baez, de Alexandro Reyes, ellos son los responsables.Yo al &uacute;nico al que le voy a responder es a Aldo.<\/p>\n<p>Creo que la soledad es una preocupaci&oacute;n personal. Aunque la idea es que la gente se divierta.<\/p>\n<p>&mdash;En alg&uacute;n momento, el personaje dice: &ldquo;A ninguna mujer jam&aacute;s se le debe confiar nada&rdquo;. &iquest;El personaje es mis&oacute;gino?<\/p>\n<p>&mdash; Hace 20 a&ntilde;os que conclu&iacute; la novela. Es mis&oacute;gina, elitista, sectaria. Esa es la vida real. Mas lo que ocurre ahora es una verdadera verg&uuml;enza. A nombre de V&iacute;ctor Baca me averg&uuml;enzo de todo por lo que han dejado de pensar y de luchar; esa es la gran se&ntilde;al de que <em>Tiempos libres<\/em> pudiera ser menos violenta, para darnos cuenta que, la neta, nos hemos convertido en peores monstruos de los que creen ver en la novela. No he le&iacute;do a Crist&oacute;bal S&aacute;nchez; termin&eacute; la novela, hace 20 a&ntilde;os; le rob&eacute; el nombre Aldo y estoy avergonzado de todos nosotros, de lo que est&aacute; pasando. Dec&iacute;a Jorge Cuesta &ldquo;no esperaba nada de m&iacute; y a&uacute;n as&iacute; me pude decepcionar de m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>No hay realidad, todo es ficci&oacute;n.<\/p>\n<p>No hay espejos. Pero s&iacute; soledad.<\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; la soledad es una preocupaci&oacute;n personal?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;La soledad es involuntaria, no la eliges, la vives, es un destino. Porque t&uacute; estas sola, yo estoy solo, ella est&aacute; sola, &eacute;l est&aacute; solo, al final todos estamos solos. La gente se acostumbra a la soledad, y hasta decimos, &ldquo;qu&eacute; bueno que estoy solo&rdquo;. A veces, dice, es preferible estar s&oacute;lo que mal acompa&ntilde;ado. Esas son excusas. La mala compa&ntilde;&iacute;a no existe. Una vez que la hemos perdido, la inventamos, parafraseando a Walter Bejamin, dir&iacute;amos, los solitarios somos gracias a aquellos que todav&iacute;a lo son.<\/p>\n<p>&mdash;Sabemos que V&iacute;ctor Vaca estudia, de manera sistem&aacute;tica y met&oacute;dica, sociolog&iacute;a, ciencias pol&iacute;ticas, filosof&iacute;a, literatura, lenguas, etc. &iquest;Hacen falta 20 a&ntilde;os de estudios para escribir una novela como &eacute;sta?<\/p>\n<p>&mdash;La novela fue escrita hace 20 a&ntilde;os, en tres a&ntilde;os. &nbsp;Podr&iacute;a escribir una segunda parte, aclaro, por ning&uacute;n lado existe lo que se conoce como la &ldquo;no ficci&oacute;n&rdquo;. La &ldquo;no ficci&oacute;n&rdquo; no existe. Es un invento de William Burroughs, de Paul Auster, John le Carr&eacute;. Ellos hacen ficci&oacute;n todo el tiempo y dicen que hacen no ficci&oacute;n. Eso se demuestra tanto ahora como antes; de otra forma, que me digan si esta novela es ficci&oacute;n no ficci&oacute;n. Para m&iacute;, la &ldquo;no ficci&oacute;n&rdquo;, no existe, la novela la escrib&iacute; hace 20 a&ntilde;os, lo dije desde hace 20 a&ntilde;os.<\/p>\n<p><em>&mdash;Cuando leemos alguna escena de <\/em>Los miserables<em>, de V&iacute;ctor Hugo, se nos escapan las l&aacute;grimas, lo sentimos realmente. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si alguien creyera que lo que narras en tu novela, <\/em>Tiempos libres<em>, no es ficci&oacute;n sino realidad?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Por eso escribo literatura, no hay m&aacute;s. Si es otra cosa, me declaro incompetente. Me acusan de ser el gran novelista, porque puedo hacer historia. Les pido que igualen la pr&oacute;xima novela de Crist&oacute;bal; a lo mejor, est&aacute;n participando en ella; igual te digo: &ldquo;a ver si apareces ah&iacute;, a ver si te encuentras&rdquo;. Yo ofendo constantemente a todos mis personajes, son dignos de un bestiario de la burocracia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>V&iacute;ctor Baca charla de estas cosas, de la ficci&oacute;n y de la realidad, entre risas y de buen humor. Desde luego, nos deja la reflexi&oacute;n de muchos temas, &iquest;c&oacute;mo es el mito de la burocracia?, &iquest;qui&eacute;nes son los personajes de la novela?, &iquest;la bondad y el terror existen?<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: V&iacute;ctor Baca. Fotograf&iacute;a de Maritza Flores Hern&aacute;ndez &nbsp; V&iacute;ctor Baca acepta conversar sobre su proceso creativo para construir una novela. 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