{"id":653,"date":"2021-08-17T14:16:37","date_gmt":"2021-08-17T14:16:37","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/08\/17\/bella-ciao\/"},"modified":"2021-08-17T14:16:37","modified_gmt":"2021-08-17T14:16:37","slug":"bella-ciao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/bella-ciao\/","title":{"rendered":"Bella ciao"},"content":{"rendered":"<p>El 23 de abril de este a&ntilde;o muri&oacute; Maria Ilva Biolcati, conocida como Milva. Estuve otra vez escuch&aacute;ndola cantar <em>Los pajaros perdidos<\/em>, los poemas de Alda Merini y su conocida version de <em>Bella Ciao<\/em>, aquella canci&oacute;n de resistencia de los pueblos que usamos durante mucho tiempo de cortina para la versi&oacute;n radiof&oacute;nica de esta columna. Despues, como una cosa lleva a la otra, fueron apareci&eacute;ndome en youtube distintas versiones de esa canci&oacute;n emblem&aacute;tica y entonces averigu&eacute; m&aacute;s sobre ella, y eso es lo que quiero contarles hoy.<\/p>\n<p>Se ha dicho que <em>Bella Ciao<\/em> se inspira en melod&iacute;as tradicionales jud&iacute;o-italianas, especialmente de la zona romana, donde esa comunidad relativamente peque&ntilde;a fue (como en muchos otros sitios) perseguida, deportada, asesinada. Tradici&oacute;n musical que conlleva dolor, melancol&iacute;a, pero a la vez una gran vitalidad, como si del sufrimiento pudieran (se puede, creo) extraerse fuerzas y capacidad de resistencia.<\/p>\n<p>Como pasa habitualmente con las canciones populares, es dif&iacute;cil precisar c&oacute;mo nace, d&oacute;nde arranca. Hay quienes encuentran en <em>Bella Ciao<\/em> relaci&oacute;n con la letra de una canci&oacute;n piamontesa de amor campesino, una canci&oacute;n del siglo XIX llamada <em>Fior di tomba<\/em> (<em>Esta ma&ntilde;ana<\/em>, <em>\/<\/em> <em>me he levantado<\/em>, <em>\/<\/em> <em>Me he levantado antes del sol; \/ He ido a la ventana, \/ He visto a mi amor<\/em><em>) <\/em>y con la m&uacute;sica<em> <\/em>de una canci&oacute;n infantil, tambi&eacute;n piamontesa, cuyo ritmo es pr&aacute;cticamente el mismo. Esa canci&oacute;n que en algunos lugares usan las madres y los ni&ntilde;os todav&iacute;a se llama algo as&iacute; como <em>Mi abuela viejecita<\/em> (Mi abuela est&aacute; viejita \/ Me hace chao \/ Me hace chao, chao, chao, \/ Me manda que vaya a la fuente \/ A buscar agua para cenar. \/\/ Yo voy a la fuentecita \/ y ella me hace chao. Me hace chao, chao, chao \/ A la fuentecita yo no voy \/ porque el agua me puede mojar)<\/p>\n<p>Ambas canciones, una por la letra, otra por el ritmo, habr&iacute;an dado paso, hacia finales del siglo XIX, a dos canciones que comienzan una con <em>Alla mattina appena alzata<\/em> y otra con <em>Lavoreremo in libert&agrave;<\/em>, que cantaban las jornaleras en los arrozales del valle del Po y cuya letra ya reclamaba justicia.<\/p>\n<p>Considerada hoy por todo el mundo el himno de los partisanos, <em>Bella Ciao<\/em> se apropi&oacute; de &ldquo;Alla mattina, appena alzatta&#8230;&rdquo; (por la ma&ntilde;ana al despertar). Alguien (uno o tal vez varios) modific&oacute; su letra y acab&oacute; convertida en un himno internacional contra la opresi&oacute;n. Primero se trat&oacute; de una canci&oacute;n de la resistencia italiana, pero s&oacute;lo en el centro de Italia, entre los a&ntilde;os 1944 y 1945; y ni siquiera fue la preferida de todos los partisanos, porque el ala comunista cantaba <em>Fischia il vento<\/em>, basada en una canci&oacute;n rusa con una letra que alud&iacute;a claramente al imaginario comunista y que, traducida, comenzar&iacute;a m&aacute;s o menos as&iacute;: <em>El viento silba y la tormenta brama \/ y lo mismo tengo que partir \/ rotos los zapatos \/ a conquistar la primavera roja \/ y el sol del porvenir). <\/em><\/p>\n<p>Al parecer fue para unificar las distintas vertientes partisanas y consensuar un himno de lucha contra el invasor lo que, despu&eacute;s de terminada la guerra, llev&oacute; a incluirla como la canci&oacute;n partisana por excelencia en el nuevo cancionero italiano y en un espect&aacute;culo con el t&iacute;tulo <em>Bella Ciao<\/em>, que se abr&iacute;a con la versi&oacute;n de las jornaleras y se cerraba con la de los guerrilleros, como reflejo de la unidad de los partidos y homenaje a la rep&uacute;blica nacida de la resistencia.<\/p>\n<p>Pero bastante antes de todo esto, muchos antes de la segunda guerra y de la lucha partisana, en 1919, un acordeonista gitano cristiano, nacido en Odessa y due&ntilde;o de un restaurante en Nueva York, grab&oacute; una canci&oacute;n llamada <em>Koilen<\/em>, muy parecida a <em>Bella Ciao<\/em> y a sus anteriores. Esa canci&oacute;n reelabora a su vez una vieja melod&iacute;a yiddish llamada <em>Una bolsita de carb&oacute;n.<\/em> A la vez, el folclore yiddish recibi&oacute; m&uacute;ltiples influencias de las tradiciones musicales rumana y b&uacute;lgara, as&iacute; como de la m&uacute;sica &aacute;rabe, la gitana y la provenzal. Como quiera que sea, muchas manos, corazones, o&iacute;dos y bocas entraron en la cocci&oacute;n de este himno a la libertad que se canta hoy en manifestaciones y luchas de todo el mundo.<\/p>\n<p>&iquest;D&oacute;nde empieza una canci&oacute;n, un poema, una novela, una sonata, una pintura, una obra de teatro? Mientras escrib&iacute;a estas l&iacute;neas para contarles a ustedes lo que fui aprendiendo, escuch&eacute; muchas versiones adem&aacute;s de la de Milva: la de Ives Montand o la de Mercedes Sosa, las de muchos coros de resistencia del planeta, la versi&oacute;n super rabiosa de los Modena City Ramblers o la de Les Anarchistes, grupo italiano que revisita canciones populares de la tradici&oacute;n anarquista universal. O la agitanada interpretaci&oacute;n de Goran Bregovic, que lleva el ritmo hasta la exasperaci&oacute;n, y otra donde una cantante joven acompa&ntilde;a de un hombre que toca la verdulera, en una versi&oacute;n de completa modestia, que me lleva a las sobremesas de domingo de mi infancia con mi papa tocando el banjo y cantando en familia. O la tremenda versi&oacute;n de Lucilla Galeazzi, donde ella, plantada en el escenario como una hero&iacute;na griega, hace un giro, se corre completamente del ritmo pegadizo y del aliento hacia la lucha y la lleva al colmo de su dramaticidad, demora la voz, la baja al susurro, se convierte en grito, la vuelve extra&ntilde;a, nueva, rara, tal vez con el prop&oacute;sito de evitarnos el automatismo algo engolosinador que la hizo (a partir de la repetici&oacute;n) apropiada para todas las luchas y causas y nos la devuelve, como una papa caliente, desde el fuego vivo de donde naci&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 23 de abril de este a&ntilde;o muri&oacute; Maria Ilva Biolcati, conocida como Milva. 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