{"id":639,"date":"2021-08-10T14:42:37","date_gmt":"2021-08-10T14:42:37","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/08\/10\/el-poemario-sobre-la-mesa-de-noche\/"},"modified":"2021-08-10T14:42:37","modified_gmt":"2021-08-10T14:42:37","slug":"el-poemario-sobre-la-mesa-de-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/el-poemario-sobre-la-mesa-de-noche\/","title":{"rendered":"El poemario sobre la mesa de noche"},"content":{"rendered":"<p><em>&ldquo;Amo tener mis fantasmas,<\/em><\/p>\n<p><em>y amo tener mis recuerdos&rdquo;<\/em><\/p>\n<p>Debbie Reynolds<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>Record&eacute; que desde que estoy aqu&iacute; siempre es domingo, a pesar de que ning&uacute;n d&iacute;a se repite. Ni las noches nunca son iguales. Es como las palabras unidas en versos: por m&aacute;s iguales que parezcan, jam&aacute;s se repiten o por m&aacute;s que se repitan no son iguales. Porque el dolor de ahora no es el mismo que fue o la alegr&iacute;a siempre ser&aacute; nueva y no se igualar&aacute; a la alegr&iacute;a pasada.<\/p>\n<p>Me gustar&iacute;a ser libre como la lluvia&hellip; Poder mojar los domingos amarillos, &eacute;stos que tienen un silencio mustio, que m&aacute;s que a pereza saben a melancol&iacute;a&hellip; Y cuando nos percatamos ponemos las manos en los bolsillos, buscando algo para mascar &mdash;como frutas secas, por ejemplo&mdash; para tratar de disimular el desconsuelo&hellip;<\/p>\n<p>En un domingo cualquiera, vi que segu&iacute;a all&iacute; sobre la mesa de noche el poemario que arropaba los secretos que el poeta se cans&oacute; de cobijar y decidi&oacute; gritar al mundo. Todo lo que no call&oacute; y con contundencia lo grit&oacute; en versos, como lo hacen quienes no tienen a d&oacute;nde arribar y no quieren, por nada del mundo, someterse al silencio.<\/p>\n<p>A m&iacute; el mundo me causa este sentimiento que ahueca mi vientre y no s&eacute; explicar&hellip; Tal vez, si fuera poeta, pudiera escribir sobre lo socialmente establecido y la ilimitada impresi&oacute;n que me causa el mundo; adem&aacute;s, todo lo que lentamente columpia en mi mente (mezcla de trenes, vacas y ladridos con hierba fresca).<\/p>\n<p>Lo que pasa es que no volv&iacute; a tocar el poemario. Apenas lo dej&eacute; all&iacute; y lo mir&eacute; como el albacea del dolor e impotencia del poeta. Creo que los versos son la mejor manera de dejar rebalsar el alma, por eso, sin querer, uno se hace poeta. Porque no debe ser una decisi&oacute;n personal hacer hablar a las palabras en forma de versos.<\/p>\n<p>En un verso es muy interesante lo que ocurre: &iexcl;la palabra, simplemente, explota! As&iacute;, sin ninguna invitaci&oacute;n para formar una ronda, con otras palabras&hellip; Como si el viento las hubiera llamado. Las palabras vienen, se unen de las manos en una ronda, cantan, gritan, se desahogan y se entregan al mundo, abandonando al poeta despu&eacute;s que &ldquo;el poeta toc&oacute; lo impalpable y escuch&oacute; la marea del silencio cubriendo un paisaje devastado por el insomnio&rdquo;, dijo Octavio Paz.<\/p>\n<p>El insomnio alarga la noche y trae los fantasmas del pasado. No deja la mente en paz y uno piensa todo y siente angustia, cansancio, miedo&hellip; Pero si todos fu&eacute;ramos poetas, escuchar&iacute;amos las olas del silencio de la noche y dejar&iacute;amos escurrir un verso por la pluma, tomar&iacute;amos las palabras, nos apoderar&iacute;amos de ellas y podr&iacute;amos poseer el verso mismo, a sabiendas que ser&iacute;a apenas por un momento fugaz, porque ning&uacute;n poeta posee para siempre su verso.<\/p>\n<p>Verdad. Ning&uacute;n poeta posee su verso. Despu&eacute;s que su pluma vierte las palabras en un papel, ellas ya no son suyas. Porque la voz del poeta se calla cuando su verso toca otros ojos y otras voces del mundo; en el espacio se escucha a lo lejos, mismo despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os, el eco de su voz y todo lo que dijo, en su confesi&oacute;n echa poema. Empero, en ese momento, el universo se apropia de las palabras, para, tal vez, prestarlas a otro poeta ahogado que quiera gritar su dolor en versos al mundo, para as&iacute; formar una poes&iacute;a que &ldquo;(&hellip;) es la uni&oacute;n de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse y que forman algo as&iacute; como un misterio&rdquo;, nos dijo Lorca.<\/p>\n<p>El misterio de la arena en el desierto en un domingo soleado no es el mismo misterio del domingo soleado en la ciudad, ni el misterio de un domingo soleado cualquiera en cualquier lugar.<\/p>\n<p>No conozco muchos lugares. Normalmente estoy resguardada por las paredes rosadas de mi habitaci&oacute;n. Aqu&iacute; o all&aacute;, siempre las paredes son rosadas y los cristales de las ventanas dejan traspasar el cielo de domingo. Por las noches, mis ventanas son iluminadas por las luces de otras ventanas que brillan mucho, como estrellas de ne&oacute;n, y no dejan que yo vea el cielo desde los cristales de mi ventana, pero puedo escuchar la voz interminable del viento.<\/p>\n<p>El viento sabe todo porque todo lo oye. Por eso es quien m&aacute;s se engalana con la belleza de las palabras que arrastra y descubre historias y secretos cuando remueve la arena. El viento carga la musicalidad de las palabras de todas las geograf&iacute;as. Cuando cierro mis ojos, escucho y me conecto con el viento y escucho lo que dijeron en otros pa&iacute;ses, eso me hace sentir muy c&oacute;moda mismo sin entender. En esas horas siento a&ntilde;oranza de las caminatas por la playa y recoger poemas como quien recoge caracolas en la arena. &iquest;Eso es lo que hac&iacute;amos o me equivoco?<\/p>\n<p>A menudo uno se equivoca, porque los recuerdos tienen un nivel f&iacute;sico y uno energ&eacute;tico. A veces no sabemos se hicimos todo lo que dijimos que har&iacute;amos o si nuestros planes se frustraron. O si lo que recordamos fue apenas un proyecto&hellip; Total, a&ntilde;oro las caminatas por la playa, all&aacute; donde el silencio siempre est&aacute; interrumpido por matices del silencio: cuando la ola revienta, cuando la ola llega a la playa y cuando el reflujo marino la absorbe otra vez para el interior del mar, dejando la arena mojada, borrando las palabras escritas en la arena.<\/p>\n<p>Las palabras escritas en la arena nunca van m&aacute;s all&aacute; del ancho mar. Son como los versos que el poeta no se atreve a confesar, son los poemas que no transitaran caminos porque duelen mucho, tanto as&iacute; que no deben ser pronunciados. Entonces se los aborta, para que no desnuden, con crudeza, los rebeldes vaivenes de la vida. Representan ciertas palabras que nunca se las fundir&aacute; en hermosos versos. Es doloroso, lo s&eacute;, pero aprend&iacute; que no adelanta evadir la oscuridad y so&ntilde;ar con el alba. Ya que siempre sonar&aacute; en la cabeza una voz secreta, que har&aacute; imaginar lo que la cordura no se atreve a pensar o escribir en versos.<\/p>\n<p>Record&eacute; que desde que estoy aqu&iacute; siempre es domingo, a pesar de que ning&uacute;n d&iacute;a se repite, especialmente aqu&iacute;, donde no hay rutina porque ya no volver&aacute;n los inviernos ni se repetir&aacute; alg&uacute;n verano. Siempre ser&aacute; domingo y me arreglar&eacute; al despertar, por si acaso vengas a visitarme y recoger el poemario que sigue inm&oacute;vil sobre la mesa de noche.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&ldquo;Amo tener mis fantasmas, y amo tener mis recuerdos&rdquo; Debbie Reynolds &nbsp; Record&eacute; que desde que estoy aqu&iacute; siempre es domingo, a pesar de que ning&uacute;n d&iacute;a se repite. 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