{"id":631,"date":"2021-08-06T12:39:20","date_gmt":"2021-08-06T12:39:20","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/08\/06\/una-experiencia-lectora-prolongacion-de-la-noche\/"},"modified":"2021-08-06T12:39:20","modified_gmt":"2021-08-06T12:39:20","slug":"una-experiencia-lectora-prolongacion-de-la-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/una-experiencia-lectora-prolongacion-de-la-noche\/","title":{"rendered":"Una experiencia lectora: prolongacin de la noche"},"content":{"rendered":"<p>El libro <em>Prolongaci&oacute;n de la noche<\/em>, de Ignacio Solares (Alfaguara, 2018), re&uacute;ne m&aacute;s de 45 relatos cortos que ondulan entre lo fant&aacute;stico, lo hist&oacute;rico, lo real cotidiano y lo enigm&aacute;tico. La obra inicia con un peque&ntilde;o texto, &ldquo;El jubilado&rdquo;, donde logra resumir la contradicci&oacute;n circunstancial que subsana las peque&ntilde;as adversidades a las que tarde o temprano tendremos que enfrentar. Su brevedad e impacto nos evoca el ingenio de Monterroso, logrando que el lector pase de identificarse con la peque&ntilde;a angustia inicial hasta la redenci&oacute;n en no m&aacute;s de nueve l&iacute;neas. Los textos de <em>Prolongaci&oacute;n de la noche<\/em> muestran a la fantas&iacute;a como aquella paradoja de lo posible, aquella que nos permite visualizar personas que no existen m&aacute;s entre nosotros y que, sin embargo, se van engendrando en los adentros al mismo tiempo. La fantas&iacute;a como veh&iacute;culo de lo posible y no tanto como el planteo imposible que extiende e inhibe la concreci&oacute;n de nuestros juicios en el mundo de lo real.<\/p>\n<p>En &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n elige sus sue&ntilde;os?&rdquo;, otro relato del mismo libro, el tema central es el secreto como parte de la condici&oacute;n humana. El autor plantea, a trav&eacute;s de la historia, que todos tenemos secretos y que, dicho sea de paso, no son otra cosa que un silencio externo precedido de una tensi&oacute;n interna que nos carcome. Al final nos terminamos preguntando: &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de nosotros si esos mismos secretos pudieran ser alcanzados, develados por cualquiera, a trav&eacute;s de los sue&ntilde;os? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si nuestros sue&ntilde;os fueran esa ventana abierta a la que cualquiera pudiera acceder sin que nosotros lo supi&eacute;ramos? Seguramente el sue&ntilde;o nocturno es lo m&aacute;s &iacute;ntimo que tenemos y el hecho de que cualquiera pueda alcanzarlo nos puede resultar perturbador.<\/p>\n<p>Ahora bien, <em>Prolongaci&oacute;n de la noche<\/em> no s&oacute;lo es un planteamiento de tensi&oacute;n y fantas&iacute;a, tambi&eacute;n es la de la Historia (y sus historias) como posibilidad esc&eacute;nica, como una plataforma que nos devela nuestro rol y por tanto nuestro destino. Aunque rehusemos, aunque de cara al futuro no logremos explicar por qu&eacute; en algunos pasajes de nuestra historia nacional o de otras latitudes tuvieron que suceder las cosas de esa manera. Es sabido que existen varios pasajes que no son ni siquiera una posibilidad dentro de la ficci&oacute;n, sino en verdad contienen tal inverosimilitud dentro de lo real que la &uacute;nica manera de explicarlos es a trav&eacute;s de las oportunidades que nos ofrece la imaginaci&oacute;n, eso s&iacute;, con cierta aura de resignaci&oacute;n. Este es el caso del relato titulado &ldquo;El cuarto hombre&rdquo;, que versa sobre un episodio entre Victoriano Huerta, Francisco I. Madero y su hermano, Gustavo A. Madero, dentro de los d&iacute;as que precedieron a la Decena Tr&aacute;gica, escenario de altas traiciones y tragedias. En el mismo sentido, en el relato &ldquo;La horca&rdquo; este juego se encuentra de modo inverso: lo inveros&iacute;mil es posible gracias a lo real y, sobre todo, a los l&iacute;mites que empujamos dentro de esa misma realidad. De cualquier forma, lo que recordamos con Solares es que la Historia y sus historias implican un reto a la imaginaci&oacute;n y, por tanto, un replanteamiento ficticio. En este sentido, la ficci&oacute;n es tambi&eacute;n una posibilidad contrafactual de la historia, como reflexi&oacute;n en torno a la complejidad de los hechos y tambi&eacute;n como reflexi&oacute;n en torno a las posibilidades truncadas. Con Solares, como con otros autores que se apoyan en la ficci&oacute;n para contar pasajes de la historia (tambi&eacute;n puede ser al rev&eacute;s), nos asomamos sutilmente a la cotidianidad y las tensiones de distintas &eacute;pocas, como la de la Guerra Cristera, de la cual la historia oficial todav&iacute;a nos debe algunas explicaciones, tal y como ocurri&oacute; tambi&eacute;n con la Guerra de Castas en Yucat&aacute;n y la Guerra de los Yaquis. En este sentido, la literatura nos ayuda siempre a imaginar, visibilizar y humanizar los vac&iacute;os que encontramos dentro de las narrativas oficiales.<\/p>\n<p>Conforme avanzamos en la lectura, nos encontramos con piezas como &ldquo;El reflejo&rdquo;, donde las preguntas desde la condici&oacute;n lectura surgen: &iquest;qu&eacute; tanto la certeza de existir se encuentran en la im&aacute;genes que nos confirman a nosotros mismos? Los espejos se vuelven, as&iacute;, una delgada l&iacute;nea que parece separarnos de una fuerza m&aacute;s poderosa que nuestra propia voluntad interpretativa. En suma, con este y otros relatos, asistimos a lecturas que nos muestran un conjunto de testimonios que reafirman esa misma vulneraci&oacute;n ante lo que nos supera y ese mismo anhelo de hacerle frente al destino y a lo real. Por eso, la pregunta surge: &iquest;qu&eacute; tanto &ldquo;fantasear&rdquo; con las posibilidades nos puede llevar a concretar lo que acechamos? &iquest;Qu&eacute; tanto eso nos termina por desligar de nuestra realidad? El libro mismo parece empujarnos en esa direcci&oacute;n: nos impulsa a repensar viejos u ocultos anhelos. Por ejemplo, uno de ellos, que quiz&aacute; algunas personas hemos sentido en alg&uacute;n momento, es la de estar frente a un espacio o sitio hist&oacute;rico y, estando ah&iacute;, imaginar el encuentro con una persona que no habita nuestro mismo tiempo. Imaginar para estirar las posibilidades cu&aacute;nticas y, para tarde o temprano, coincidir aunque f&iacute;sicamente nos resulte imposible.<\/p>\n<p>Finalmente, otro aspecto en la literatura de Solares es el de <em>la resignaci&oacute;n<\/em> como eje constructor del destino humano. Textos como &ldquo;Nadar de muertito&rdquo; y &ldquo;Barbudo y el sue&ntilde;o&rdquo; dan cuenta de esto, retomando as&iacute; la antigua tradici&oacute;n de la profec&iacute;a autocumplida. Eso s&iacute;, dentro del propio libro se nos muestra que a veces la resistencia al destino y, en cambio, la valent&iacute;a de decidir (vaya paradoja), implican una renuncia a otras posibilidades, una renuncia perpetua a un camino paralelo, de lo que pudo ser y no ser&aacute;. Las consecuencias de decidir no las sabremos nunca, aunque los costos, tarde o temprano, nos pasen factura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro Prolongaci&oacute;n de la noche, de Ignacio Solares (Alfaguara, 2018), re&uacute;ne m&aacute;s de 45 relatos cortos que ondulan entre lo fant&aacute;stico, lo hist&oacute;rico, lo real cotidiano y lo enigm&aacute;tico. La obra inicia con un peque&ntilde;o texto, &ldquo;El jubilado&rdquo;, donde logra resumir la contradicci&oacute;n circunstancial que subsana las peque&ntilde;as adversidades a las que tarde o [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":143,"featured_media":632,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-631","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/631","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/143"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=631"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/631\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/632"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=631"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=631"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=631"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}