{"id":609,"date":"2021-07-30T14:44:20","date_gmt":"2021-07-30T14:44:20","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/07\/30\/arroz\/"},"modified":"2021-07-30T14:44:20","modified_gmt":"2021-07-30T14:44:20","slug":"arroz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/arroz\/","title":{"rendered":"Arroz"},"content":{"rendered":"<p>Todos los pueblos del mundo tienen un alimento base, un tipo de grano o un tub&eacute;rculo (papa, mandioca, trigo, quinoa, ma&iacute;z, arroz) que est&aacute; en el hueso de sus identidades, en torno a cuyo cultivo nacieron y cuyo origen se funde con el mito.<\/p>\n<p>En un libro titulado <em>Las maravillas de Italia<\/em>,<strong><em> <\/em><\/strong>Carlo Emilio Gadda &mdash;que adem&aacute;s de escribir sab&iacute;a cocinar&mdash; anot&oacute; la receta de un <em>risotto, <\/em>tan<em> <\/em>precisa en la descripci&oacute;n de los granos de arroz (un arroz que los piamonteses y lombardos, prefieren no descascarado por entero), que hoy se la considera una obra maestra de la prosa italiana. All&iacute; dice que los amantes del buen arroz apenas permiten algo de parmesano y que si bien se le puede agregar hongos o incluso &ldquo;finas rebanadas de trufas secas&rdquo; (es la zona de las trufas), ni los hongos ni las trufas llegan a pervertir la nobleza y la elegancia del arroz.<\/p>\n<p>En los arrozales del Po cantaban las mujeres, con el agua hasta las rodillas, <em>Lavoreremo in libert&agrave;<\/em>, una letra nacida a fines del siglo XIX que reclama justicia. Y en esos mismos arrozales se film&oacute; <em>Arroz amargo<\/em>, aquella pel&iacute;cula emblem&aacute;tica del neorrealismo donde se dio a conocer Silvana Mangano.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n es sobre el arroz &mdash;<em>Los siete platos de arroz con leche<\/em>&mdash; uno de los textos fundantes de nuestra literatura. Lo escribio Lucio V. Mansilla, quien relata una escena en casa de su t&iacute;o Juan Manuel de Rosas, y que mas tarde publica en <em>Las causeries de los jueves<\/em>, unas cr&oacute;nicas o columnas period&iacute;sticas que escrib&iacute;a para el diario <em>Sud Am&eacute;rica<\/em>, en las que el dandi de la generaci&oacute;n del ochenta da su visi&oacute;n sobre la elite a la que pertenece.<\/p>\n<p>Hace unos meses, China &mdash;es decir la quinta parte de los habitantes de la tierra&mdash;, estuvo de duelo por la muerte, a los 90, de Yuan Longping, creador del arroz h&iacute;brido, una modificaci&oacute;n gen&eacute;tica que termin&oacute; con 10.000 a&ntilde;os de hambrunas. Los experimentos de Longping comenzaron en los sesenta, despu&eacute;s del proyecto mao&iacute;sta de industrializaci&oacute;n que, sumado a una gran sequ&iacute;a, produjo millones de muertos por hambre entre 1959 y 1963. &ldquo;No hab&iacute;a nada en el campo; se com&iacute;a pasto, semillas, ra&iacute;ces de helecho, corteza de &aacute;rbol y arcilla blanca&#8230;&rdquo;, dice Longping, quien se propuso desde entonces &ldquo;trabajar para que el pueblo tuviera suficiente comida&rdquo;. Busc&oacute; en la naturaleza variedades superiores a la m&aacute;s com&uacute;n para transmitirle sus genes. Dio con la que buscaba en la isla de Hain&aacute;n y en 1973, despu&eacute;s de sucesivos cruzamientos, obtuvo un arroz que rindi&oacute; 30 por ciento m&aacute;s. El arroz h&iacute;brido, el m&aacute;s consumido del mundo, que cuadruplic&oacute; la producci&oacute;n arrocera china desde 1950 hasta hoy.<\/p>\n<p>La evidencia m&aacute;s antigua de consumo de arroz apareci&oacute; en la Cueva Yuchanyan, hace 14.000 a&ntilde;os y su cultivo comenz&oacute; hace m&aacute;s de 9500 a&ntilde;os. Los chinos tienen 5000 a&ntilde;os de historia documentada y hace m&aacute;s de 4000, el descubrimiento de la t&eacute;cnica arrocera los sedentariz&oacute; junto al r&iacute;o Amarillo. La concepci&oacute;n del tiempo y la vida se volvi&oacute; c&iacute;clica a partir del arroz. Mezclado con az&uacute;car, lo usaron como adhesivo entre los ladrillos de la Gran Muralla y modific&oacute; el paisaje desde el r&iacute;o Amarillo hasta la costa sureste, donde se levantaron aldeas junto a los campos de cultivo y los canales eran v&iacute;as de conexi&oacute;n. As&iacute; se cohesion&oacute; una cultura que sobrevive &mdash;incluso hoy en la ciudad&mdash;, se agruparon en aldeas con cada familia muy vinculada al vecino y trabajando en com&uacute;n. As&iacute; se normaliz&oacute; durante miles de a&ntilde;os el rigor del esp&iacute;ritu colectivo chino, amenazado por constantes sequ&iacute;as, inundaciones e invasiones que generaban hambrunas. El confucianismo jer&aacute;rquico que rige en cada familia y se convirti&oacute; en teor&iacute;a de Estado, brot&oacute; de esa l&oacute;gica comunitaria. El sujeto subsumido al grupo, respetando la autoridad familiar y estatal, en funci&oacute;n de mantener la armon&iacute;a del Tao, donde la estabilidad est&aacute; por encima de la libertad individual.<\/p>\n<p>No habr&iacute;a China sin arroz. Longping cedi&oacute; su saber al Instituto Internacional de Investigaci&oacute;n en Arroz y fue a India, Madagascar y Liberia a ense&ntilde;arlo. En 2004 recibi&oacute; el Premio Mundial de Alimentaci&oacute;n, en 2008 llev&oacute; la antorcha ol&iacute;mpica, en 2019 le dieron la Medalla de la Rep&uacute;blica, el mayor honor en China (solo 8 personas lo han recibido) y una universidad y un asteroide llevan su nombre.<\/p>\n<p>Para cerrar este recorrido sobre el arroz, les comparto algunos p&aacute;rrafos de un cuento que lleva ese nombre. Lo escribi&oacute; la escritora argentina Alejandra Kamiya, y relata el encuentro de una mujer con su padre en un restor&aacute;n de San Telmo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>De repente, en medio de una frase, &eacute;l dice &ldquo;&hellip; limpiar arroz&hellip;&rdquo; y junta las manos haciendo un aro con los dedos y las mueve arriba y abajo como si golpeara algo contra el borde de la mesa. Lo que ocurre de repente no es que &eacute;l diga esas palabras, sino que yo me doy cuenta de que no s&eacute; c&oacute;mo se limpia el arroz<\/em>&hellip;. <em>S&eacute; que mi padre en sus manos debe estar sujetando un manojo de algo que yo no veo<\/em>. ..<em>As&iacute;, viendo los gestos de mi padre, puedo llegar al pasado, a Jap&oacute;n o a la historia de mi padre, que es la m&iacute;a. <\/em><\/p>\n<p><em>Si &eacute;l se agarra la cabeza cuando dice que corr&iacute;an por campos de t&eacute;, yo s&eacute; que pasan aviones por el cielo que no veo y que bombardean.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo lo que no pregunt&eacute; en a&ntilde;os vuelve a m&iacute;. Cada pregunta vuelve y trae otras. Quiero saber por qu&eacute; mi padre eligi&oacute; este pa&iacute;s. Quiero saber c&oacute;mo fue el d&iacute;a en que supo que hab&iacute;a comenzado la guerra, c&oacute;mo fueron cada uno de los d&iacute;as que siguieron hasta el d&iacute;a en que lleg&oacute; a esta tierra. <\/em><\/p>\n<p><em>Quiero que me cuente cada d&iacute;a, para que no lo sople el tiempo. Tal vez para escribirlo: dejarlo agarrado con tinta a un papel para siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>&Eacute;l sonr&iacute;e, toma un papel y saca un l&aacute;piz negro del bolsillo del saco. Dibuja l&iacute;neas muy juntas, algunas paralelas y otras que se entrecruzan. Luego otra, perpendicular y ondulada. Son las plantas de arroz en el agua. Despu&eacute;s hace unos c&iacute;rculos muy peque&ntilde;os en las puntas: los granos. Me dice que se van llenando y vuelve a trazar las l&iacute;neas, pero en lugar de rectas, curvas en los extremos: las plantas cuando el arroz madura.<\/em><\/p>\n<p><em>&ldquo;Cuanto m&aacute;s lleno est&aacute; uno, cuanto m&aacute;s educado es, m&aacute;s humilde debe ser&rdquo;, dice. &ldquo;Uno debe inclinarse como la planta de arroz por el peso de los granos&rdquo;.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos los pueblos del mundo tienen un alimento base, un tipo de grano o un tub&eacute;rculo (papa, mandioca, trigo, quinoa, ma&iacute;z, arroz) que est&aacute; en el hueso de sus identidades, en torno a cuyo cultivo nacieron y cuyo origen se funde con el mito. 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