{"id":607,"date":"2021-07-30T14:43:22","date_gmt":"2021-07-30T14:43:22","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/07\/30\/politica-cognitiva-y-soberania-nacional\/"},"modified":"2021-07-30T14:43:22","modified_gmt":"2021-07-30T14:43:22","slug":"politica-cognitiva-y-soberania-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ubu\/politica-cognitiva-y-soberania-nacional\/","title":{"rendered":"Poltica cognitiva y soberana nacional"},"content":{"rendered":"<p>Resulta trascendente preguntarse &iquest;cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre las pol&iacute;ticas de Educaci&oacute;n, de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n y la soberan&iacute;a nacional? Esto ha sido abordado particularmente para Latinoam&eacute;rica por Renato Dagnino (Universidad de Campinas, Brasil), quien se enfoca en los casos de Brasil y Argentina, siendo necesario que lo hagamos tambi&eacute;n para M&eacute;xico. La reflexi&oacute;n acerca de ello es fundamental para definir con claridad los proyectos de naci&oacute;n, buscando remontar la ideolog&iacute;a de la neutralidad del conocimiento y su despolitizaci&oacute;n, caracter&iacute;sticas del cientificismo y la tecnocracia.<\/p>\n<p>Para Dagnino (&ldquo;Elementos para una pol&iacute;tica cognitiva popular y soberana&rdquo;, <em>Revista: Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Pol&iacute;tica<\/em>, 2018), &ldquo;En el caso de nuestros pa&iacute;ses, las pol&iacute;ticas de Ciencia, Tecnolog&iacute;a, Innovaci&oacute;n y de Educaci&oacute;n, en especial la de educaci&oacute;n superior, deber&iacute;an ser pensadas como un todo sist&eacute;mico&rdquo;. Esto es lo que se denomina &ldquo;Pol&iacute;tica Cognitiva&rdquo;. Esta nueva categor&iacute;a articula y engloba como una totalidad esas cuatro vertientes que no deben concebirse de manera desarticulada, sino integral, remontando las visiones fragmentarias de la realidad, de esas particiones producto del esp&iacute;ritu del capitalismo que surgen en el siglo XIX y que se fueron complejizando en el siglo XX y ahora en el XXI.<\/p>\n<p>En este orden de ideas, el autor plantea que: &ldquo;Las pol&iacute;ticas Educativas y de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n que deber&iacute;an impulsar y desarrollar los movimientos sociales, populares y de izquierda requieren un significativo cambio del marco anal&iacute;tico-conceptual, que sea coherente con la magnitud de las transformaciones que se pretenden y que nuestras sociedades requieren. La dimensi&oacute;n de este desaf&iacute;o en los planos econ&oacute;mico, social, pol&iacute;tico, ambiental y de recursos naturales, nos exige una conducta semejante a la que adoptan los pa&iacute;ses de capitalismo avanzado para establecer las metas de su llamada &lsquo;sociedad del conocimiento&rsquo;&hellip; El neoliberalismo, al establecer como verdad que la innovaci&oacute;n se hace en las empresas y que adem&aacute;s, v&iacute;a derrame, son ellas las que posibilitan el desarrollo social, agreg&oacute; oportunistamente &mdash;<em>et pour cause<\/em>&mdash; el t&eacute;rmino innovaci&oacute;n a lo que se trataba como pol&iacute;tica de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, dando origen a la expresi&oacute;n pol&iacute;tica de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n (PCTI). A medida que esta expectativa de &lsquo;derrame&rsquo; se frustr&oacute;, la PCTI pas&oacute; a ser tratada en conjunto con la pol&iacute;tica de educaci&oacute;n, ya que debido a que funcionan como pol&iacute;ticas-medio, son las responsables de viabilizar las pol&iacute;ticas-fin que abarcan, en cascada, pol&iacute;ticas sectoriales y sociales referentes a los planes, condiciones y oportunidades que permiten alcanzar las metas estrat&eacute;gicas globales&rdquo;.<\/p>\n<p>La discusi&oacute;n de estas ideas es muy importante en el contexto del M&eacute;xico de hoy, donde se hace necesario que el gobierno de izquierda (la 4T), se plantee un redise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas considerando la idea de &ldquo;Pol&iacute;tica Cognitiva&rdquo;, priorizando una agenda del conocimiento, m&aacute;s all&aacute; de las visiones utilitarias impuestas en los diferentes sexenios del periodo neoliberal a partir del gobierno del presidente Miguel de la Madrid, donde se busc&oacute; consolidar un modelo educativo, cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico acorde a un sistema capitalista, que dejara del lado el &eacute;nfasis en el Ser de los individuos, para considerarlos un producto al servicio del capital, como ganado para el mercado, abandonando la formaci&oacute;n integral, cient&iacute;fica y human&iacute;stica, que involucr&oacute; durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari la idea de &ldquo;excelencia acad&eacute;mica&rdquo; como un postulado crucial para la educaci&oacute;n neoliberal.<\/p>\n<p>La problem&aacute;tica de la PCTI es muy compleja y debe abordarse como una &ldquo;arena epist&eacute;mica&rdquo;, donde se hace necesario pensar en cient&iacute;ficos comprometidos con la sociedad y no solo con las empresas, cuando de manera aberrante se comenzaron a destinar recursos p&uacute;blicos del CONACyT a multinacionales privadas, expresi&oacute;n de la intencionalidad privatizadora de la educaci&oacute;n superior, la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n. Como se&ntilde;ala Dagnino: &ldquo;Otro elemento a tener en cuenta es que cada vez es m&aacute;s inadecuada la diferenciaci&oacute;n entre investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y desarrollo tecnol&oacute;gico. De hecho, los dos recortes &mdash;espacial y temporal&mdash; tradicionalmente empleados para distinguirlos y separar ciencia y tecnolog&iacute;a, son obsoletos frente a la realidad observada. El 70% de los recursos asignados a la investigaci&oacute;n en el mundo se gastan en empresas (y el 70% de estos en compa&ntilde;&iacute;as multinacionales). El 30% restante, que se gasta en instituciones p&uacute;blicas, est&aacute; claramente sometido a los intereses empresariales. Mantener esa separaci&oacute;n limita la acci&oacute;n de los gobiernos; sobre todo de aquellos que se orientan al cambio social y econ&oacute;mico. Por esta raz&oacute;n se adopta aqu&iacute; el concepto de Tecnociencia para dar cuenta y enfatizar esa convergencia. Adem&aacute;s, es muy probable que aquella separaci&oacute;n (ciencia, de un lado, y tecnolog&iacute;a, del otro) haya sido una manipulaci&oacute;n ideol&oacute;gica del capital para hacernos creer que hay algo intr&iacute;nsecamente verdadero y bueno &mdash;la ciencia&mdash; que puede ser &lsquo;usado&rsquo; para el &lsquo;bien&rdquo; o para el &lsquo;mal&rsquo;&mdash;la tecnolog&iacute;a&mdash;. Falacia que encubre que los valores e intereses del capital est&aacute;n impregnados en el conocimiento tecnocient&iacute;fico&rdquo;.<\/p>\n<p>Acertadamente, Dagnino sostiene: &ldquo;La evidencia emp&iacute;rica global muestra que, contrariamente a lo que difunde la &eacute;lite cient&iacute;fica, la conveniencia de colocar la investigaci&oacute;n realizada en la universidad al servicio del lucro (o &lsquo;competitividad&rsquo;) de la empresa, no beneficia &mdash;ni cognitiva ni econ&oacute;micamente&mdash; a ninguno de estos dos actores. Por un lado, en todo el mundo la importancia del resultado de la investigaci&oacute;n universitaria para las empresas es muy peque&ntilde;a. En los EE.UU., por ejemplo, s&oacute;lo el 1% del gasto en investigaci&oacute;n de las empresas se destina a proyectos que involucran universidades o institutos de investigaci&oacute;n. Esto no significa que los resultados de la investigaci&oacute;n en la universidad no sean esenciales para la innovaci&oacute;n y la competitividad de las empresas estadounidenses. La importancia est&aacute; en el personal entrenado en investigaci&oacute;n en la universidad que participa en la I+D empresarial&rdquo;.<\/p>\n<p>El autor continua argumentando que, de hecho, m&aacute;s de la mitad de los mag&iacute;steres y doctores formados en ciencias en las universidades &ldquo;son contratados por las empresas para realizar I+D. Sin embargo, esto no ocurre as&iacute; en los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos donde las empresas no aprovechan a los posgraduados para innovar. En el caso de Brasil, esta situaci&oacute;n nada tiene que ver con el supuesto retraso de los empresarios &lsquo;brasile&ntilde;os&rsquo;, ya que la mayor&iacute;a son de firmas multinacionales que operan en ramas de alta intensidad tecnol&oacute;gica. Estas empresas en sus pa&iacute;ses de origen tienen que hacer I+D para innovar, pero en Brasil, al igual que las empresas de capital nacional, &lsquo;innovan&rsquo; comprando m&aacute;quinas y equipos. La ancestral dependencia cultural y la adopci&oacute;n de un modelo euroc&eacute;ntrico de organizaci&oacute;n social &mdash;caracter&iacute;stica de nuestra condici&oacute;n perif&eacute;rica&mdash; hace que pr&aacute;cticamente todo lo que se fabrica aqu&iacute; en el &lsquo;Sur&rsquo;, en la periferia del capitalismo, ya fue producido en el &lsquo;Norte&rsquo;. Las empresas locales prefieren innovar a trav&eacute;s de la adquisici&oacute;n de tecnolog&iacute;a ya desarrollada; en especial la incorporada en m&aacute;quinas y equipamientos (como afirman el 80% de las empresas llamadas innovadoras)&rdquo;.<\/p>\n<p>Este es un buen ejemplo para repensar la realidad de otros pa&iacute;ses como M&eacute;xico, donde el desprecio del sector empresarial a la investigaci&oacute;n b&aacute;sica es una constante y cuando se refieren a la necesidad de apoyos a la ciencia, tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n, se refieren a la inversi&oacute;n estatal, sin que busquen aportar nada, tal como es el caso de &ldquo;las turbinas de Vladimiro, donde en publicidad gubernamental el gobierno de Enrique Pe&ntilde;a Nieto se ufanaba el apoyo a la tecnolog&iacute;a, cuando la empresa que desarrollaba esas aereopartes, con recursos del CONACyT, es propiedad de General Electric.<\/p>\n<p>Retomando a Dagnino: &ldquo;Los casos exitosos de desarrollo tecnocient&iacute;fico en varios pa&iacute;ses perif&eacute;ricos ocurrieron en &aacute;reas donde no es posible (como dec&iacute;a Jorge Sabato) robar, copiar o comprar tecnolog&iacute;a; y fueron financiados o fueron iniciativa del Estado. En el caso de Brasil algunos ejemplos son: la creaci&oacute;n del Instituto Agron&oacute;mico de Campinas y el Instituto Oswaldo Cruz a finales del siglo XIX, para combatir la plaga del caf&eacute; y la fiebre amarilla; la creaci&oacute;n de la empresa estatal Embrapa para desarrollar tecnolog&iacute;a inexistente que permitiera viabilizar las exportaciones del agronegocio; los programas de investigaci&oacute;n de Petrobras para la extracci&oacute;n de petr&oacute;leo en aguas profundas. Por otro lado, el esfuerzo desplegado para la formaci&oacute;n de personal y los proyectos de investigaci&oacute;n en las empresas Embraer, Telebras, Eletrobras y otras compa&ntilde;&iacute;as estatales muestran que cuando una &eacute;lite de poder econ&oacute;mico o pol&iacute;tico presiona a trav&eacute;s del Estado para que se desarrolle la tecnociencia demandada por sus intereses, &eacute;sta es generada. Lo mismo se verifica en el caso de Argentina donde ha sido el Estado y no el sector privado el responsable por las innovaciones y desarrollos aut&oacute;nomos realizados en las &aacute;reas nuclear, espacial, etc&rdquo;.<\/p>\n<p>Se trata, sin duda, de una problem&aacute;tica estrat&eacute;gica donde los pa&iacute;ses latinoamericanos deben modificar sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, para conseguir que la PCTI contribuya al fortalecimiento de la soberan&iacute;a nacional y no a la consolidaci&oacute;n voraz de los grandes capitales.<\/p>\n<p>Ub&uacute; Rey no afront&oacute; estos problemas, no tuvo tales preocupaciones. Su mundo era distinto. Pero si hubiera tenido las condiciones para ello, se habr&iacute;a aliado a las grandes multinacionales y sus capitales, en detrimento de la mayor&iacute;a de la sociedad, para fortalecer su prop&oacute;sito de continuar siendo &ldquo;el Se&ntilde;or de las phinanzas&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&iexcl;Para m&iacute; es suficiente! &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ubu.mexicano@gmail.com<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resulta trascendente preguntarse &iquest;cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre las pol&iacute;ticas de Educaci&oacute;n, de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n y la soberan&iacute;a nacional? 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