{"id":581,"date":"2021-07-20T13:29:21","date_gmt":"2021-07-20T13:29:21","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/07\/20\/versos-de-lorca-entre-mis-faenas-agrarias\/"},"modified":"2021-07-20T13:29:21","modified_gmt":"2021-07-20T13:29:21","slug":"versos-de-lorca-entre-mis-faenas-agrarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/versos-de-lorca-entre-mis-faenas-agrarias\/","title":{"rendered":"Versos de Lorca entre mis faenas agrarias"},"content":{"rendered":"<p><em>&iexcl;Qu&eacute; bonito es en pleno campo y en libertad el noble bruto! Y conste que no aludo a ning&uacute;n t&iacute;tulo del reino, sino al caballo. &iexcl;Oh! &iexcl;Qu&eacute; gallard&iacute;a! &iexcl;Qu&eacute; agilidad! &iexcl;Qu&eacute; manera de revolcarse y de cocear tan elegante! Animal hermoso, &uacute;til, sufrido, inteligente y (&iquest;por qu&eacute; no repetirlo?) noble por excelencia, el caballo es un cuadr&uacute;pedo que ha tenido en la historia representantes de fama universal. &iquest;Qui&eacute;n no ha o&iacute;do hablar del Pegaso, del Babieca, del Rocinante, del caballo de Carlos V y del caballo de copas?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Juan P&eacute;rez Z&uacute;&ntilde;iga, <\/em>Viajes morrocotudos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de esos d&iacute;as en mi finca, a la hora de guardar a los caballos (antes de la oraci&oacute;n, como dir&iacute;an los lugare&ntilde;os), yo llevaba a mi potrillo &Iacute;caro por la soga cuando me vino a la mente el recuerdo de que los caballos tuvieron relevancia en la literatura universal, muchas veces como personaje principal o coprotagonista en la obra de grandes autores. Es sobradamente conocido el n&uacute;mero de ejemplos de caballos que pertenecen a la literatura universal, ya que forman parte de la historia del hombre y por eso siempre fueron descritos como fragmento del paisaje.<\/p>\n<p>El poeta Federico Garc&iacute;a Lorca utiliz&oacute; el caballo como s&iacute;mbolo de pasi&oacute;n desenfrenada, horror, destrucci&oacute;n, muerte, instinto salvaje, lo asoci&oacute; a la vida libre del gitano, a la libertad y el vitalismo, tambi&eacute;n al presagio de muerte, en su obra po&eacute;tica <em>Romancero Gitano<\/em> (1928). Federico Garc&iacute;a Lorca escribi&oacute; los versos<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a> que me acompa&ntilde;an en este texto:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&mdash;Huye, luna, luna, luna,<\/em><\/p>\n<p><em>que ya siento sus caballos.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El caballo, junto con el perro, es un animal noble, fiel a su amo que, desde los primordios de la humanidad acompa&ntilde;a al hombre, otorg&aacute;ndole mucha confianza como animal dom&eacute;stico; adem&aacute;s, siempre demostrando su lealtad, inteligencia y sensibilidad. A lo largo del tiempo cambi&oacute; la relaci&oacute;n del hombre con el caballo, hoy se puede prescindir de un caballo por la estructura de la sociedad actual, pero antes era impensable la vida sin &eacute;l.<\/p>\n<p>Los caballos tienen un car&aacute;cter propio, que los individualiza. Son capaces de demostrar afecto y preferencias, entre tantas capacidades que poseen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El barco sobre la mar<\/em><\/p>\n<p><em>y el caballo en la monta&ntilde;a.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En realidad, los caballos ocupan un lugar de importancia en la historia de la humanidad, ya que sirvieron de medio de transporte, herramienta en la producci&oacute;n agr&iacute;cola e, infelizmente, de tecnolog&iacute;a de guerra (Buc&eacute;falo que cuente las haza&ntilde;as junto a su amo y con cu&aacute;nta sangre se regaron los caminos desde Asia).<\/p>\n<p>Mis caballos no poseen linaje. Son criollos: resistentes, inteligentes, caprichosos y mimados (hablando en cristiano: mal educados).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>mientras el cielo reluce<\/em><\/p>\n<p><em>como la grupa de un potro.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lazlos fue el primer caballo de Mahoma y el bueno Rocinante fue el compa&ntilde;ero de Don Quijote.<\/p>\n<p>&Iacute;caro es de color bayo, con una mancha blanca en la cara. Car&aacute;cter suave y d&oacute;cil. Espera que le acaricie y responde como un gato al rozar su cuello en mi cuerpo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Ojos chicos de mi cuerpo<\/em><\/p>\n<p><em>y grandes de mi caballo,<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los caballos han estado presentes primordialmente en la literatura &eacute;pica, donde se presentan hechos legendarios relativos a las haza&ntilde;as de los h&eacute;roes y a las luchas reales o imaginarias en las que han participado dichos h&eacute;roes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>el insomnio del jinete<\/em><\/p>\n<p><em>y el insomnio del caballo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En las grandes epopeyas de la literatura universal, los caballos legendarios cobraron fama. Tambi&eacute;n en la mitolog&iacute;a, tal como es el caso de Pegaso, el caballo alado que emergi&oacute; del cuerpo de Medusa tras ser decapitada por Perseo. O Ari&oacute;n que era un caballo fabuloso, famoso por ser m&aacute;s r&aacute;pido que el viento.<\/p>\n<p>El pr&oacute;ximo potro que nazca en la finca se llamar&aacute; Pegaso y, si fuera hembra, posiblemente se llame Nube.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Los caballos negros son.<\/em><\/p>\n<p><em>Las herraduras son negras<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Caballo de Troya, gigantesco caballo hueco de madera, ofrenda que permiti&oacute; a los helenos, ocultos en su interior, tomar la ciudad de Troya, descrito en la <em>Il&iacute;ada<\/em>, entre otros caballos cuyos nombres, gracias a la literatura, quedaron inscritos en el imaginario colectivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Un caballo malherido<\/em><\/p>\n<p><em>llamaba a todas las puertas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asimismo, las novelas de caballer&iacute;as, en las que las aventuras desarrolladas en este g&eacute;nero literario estaban centradas en un contexto muy espec&iacute;fico donde caballos y caballeros y sus actos heroicos protagonizaban una trama de acontecimientos hist&oacute;ricos y fabulados, a la vez, que se desarroll&oacute; a finales del siglo XV.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>con los caballos dormidos<\/em><\/p>\n<p><em>y las orzas de monedas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Varios poetas rindieron sus versos a ese hermoso animal, tan tierno e inteligente que cautiva a todos los que tienen la dicha de aproximarse y entrar en contacto con ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Por la calle brinca y corre<\/em><\/p>\n<p><em>caballo de larga cola,<\/em><\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la finca tengo a &Iacute;caro, hijo de Luna, y D&eacute;dalo, hijo de Brisa. Caballos con nombres que no recuerdan a corceles de historias &eacute;picas o corceles mitol&oacute;gicos. Sus nombres recuerdan otros personajes, de otros mitos: los que escaparon de Creta, de la prisi&oacute;n, &Iacute;caro y D&eacute;dalo alados&#8230; Pero, solo D&eacute;dalo lleg&oacute; vivo al suelo. Fall&oacute; &Iacute;caro por ser deslumbrado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> Versos de <em>Romancero gitano<\/em> de Federico Garc&iacute;a Lorca, obra po&eacute;tica publicada en 1928.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iexcl;Qu&eacute; bonito es en pleno campo y en libertad el noble bruto! Y conste que no aludo a ning&uacute;n t&iacute;tulo del reino, sino al caballo. &iexcl;Oh! &iexcl;Qu&eacute; gallard&iacute;a! &iexcl;Qu&eacute; agilidad! &iexcl;Qu&eacute; manera de revolcarse y de cocear tan elegante! 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