{"id":573,"date":"2021-07-13T14:51:01","date_gmt":"2021-07-13T14:51:01","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/07\/13\/julio-verne-y-domenico-modugno\/"},"modified":"2021-07-13T14:51:01","modified_gmt":"2021-07-13T14:51:01","slug":"julio-verne-y-domenico-modugno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/julio-verne-y-domenico-modugno\/","title":{"rendered":"Julio Verne y Domenico Modugno"},"content":{"rendered":"<p>Cada vez que se habla de los vuelos espaciales tripulados, algo de emoci&oacute;n inunda nuestros corazones. Por cierto &iquest;Usted estar&iacute;a dispuesto a convertirse en el pr&oacute;ximo astronauta?<\/p>\n<p>El famoso compositor italiano Domenico Modugno, en su no menos famosa canci&oacute;n, &ldquo;Nel blu dipinto di blu&rdquo;, conocida como, &ldquo;Volar&eacute;&rdquo;, &ldquo;Volare&rdquo;, dada a conocer en 1958, dice:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Pienso que un sue&ntilde;o parecido no volver&aacute; m&aacute;s<\/em><\/p>\n<p><em>Y me pintaba las manos y la cara de azul<\/em><\/p>\n<p><em>Y de improviso el viento r&aacute;pido me llev&oacute;<\/em><\/p>\n<p><em>Y me hizo volar en el cielo infinito<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Volar&eacute;, oh-oh<\/em><\/p>\n<p><em>Cantar&eacute;, oh-oh-oh-oh<\/em><\/p>\n<p><em>Nel blu dipinto di blu<\/em><\/p>\n<p><em>Felice di stare lass&ugrave;<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Y volando, volando feliz<\/em><\/p>\n<p><em>Yo me encuentro m&aacute;s alto, m&aacute;s alto que el sol<\/em><\/p>\n<p><em>Y mientras que el mundo se aleja despacio de m&iacute;<\/em><\/p>\n<p><em>Una m&uacute;sica dulce ha tocado solo para m&iacute; &hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta versi&oacute;n (rumbera), a cargo de Gipsy Kings, permiten entender lo que la letra y m&uacute;sica de Modugno transmite en una serie de hermosas met&aacute;foras: el autor logra traspasar la materialidad de su humanidad para reconocerse como miembro del universo y volar m&aacute;s all&aacute; del Sol; ver a la Tierra chica, cada vez m&aacute;s chica, e integrarse al infinito.<\/p>\n<p>Algo parecido alcanz&oacute; Richard Branson, quien este domingo 11 de julio de 2021, a bordo de su cohete &ldquo;Unity&rdquo;, permaneci&oacute; cerca de la &oacute;rbita terrestre, experimentando la ingravidez espacial por casi cuatro minutos.<\/p>\n<p>Aunque el vuelo dur&oacute; apenas, una hora, abre las puertas para que cualquier persona con excelente estado de salud, acostumbrado a los deportes extremos y con una mentalidad dispuesta a la aventura, disfrute de mirar la curvatura de la Tierra alumbrada por los rayos del Sol en la inmensidad del espacio extraterrestre, o casi, porque Branson no sobrepas&oacute; la &oacute;rbita de nuestro planeta.<\/p>\n<p>El brit&aacute;nico Richard Branson es propietario de <em>Virgin Group<\/em>; su sue&ntilde;o, hacer del turismo espacial una realidad.<\/p>\n<p>Claro que, como siempre, en la literatura encontramos ejemplos de c&oacute;mo es que hombres visionarios, que no creen en lo imposible, aplicando la ciencia, empujan sus sue&ntilde;os y los de la humanidad.<\/p>\n<p>Por ello acudimos a Jules Gabriel Verne, mejor conocido como Julio Verne, quien en su novela <em>De la Tierra a la Luna<\/em>, pronostica el primer viaje al espacio exterior, narrando sus preparativos, inconvenientes y angustias, siendo su escenario el estado de Florida.<\/p>\n<p>&Eacute;rase el Gun-Club, asentado en Baltimore, Estados Unidos de Norteam&eacute;rica. Reunidos sus miembros, estadounidenses, expertos armamentistas, bajo la presidencia de Impey Barbicane, poco despu&eacute;s de concluida la Guerra de Secesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Barbicane efect&uacute;a una serie de c&aacute;lculos matem&aacute;ticos y de alta f&iacute;sica; as&iacute;, llega a la idea te&oacute;rica de que, lanzando un ca&ntilde;&oacute;n fundido en forma de proyectil gigante, podr&iacute;a llegar a la Luna cuando &eacute;sta pase m&aacute;s cerca de la Tierra:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&hellip; &mdash;Dejadme concluir &mdash;repuso tranquilamente&mdash;. He examinado la cuestion bajo todos sus aspectos, la he abordado resueltamente, y de mis calculos indiscutibles resulta que todo proyectil dotado de una velocidad inicial de doce mil yardas (unos once mil metros) por segundo, y dirigido hacia la Luna, llegara necesariamente a ella&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los miembros del club reaccionaron con un fervoroso apoyo. La noticia trascendi&oacute; a Europa. La respuesta no tard&oacute; en llegar. Un franc&eacute;s, compatriota de Verne, llamado Michel Ardan, mediante un telegrama recomend&oacute;:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&hellip; Reemplazad granada esf&eacute;rica por proyectil cilindro c&oacute;nico. Partir&eacute; dentro. Llegar&eacute; por vapor Atlanta&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Barbicane y el Gun-Club guardaron silencio para despu&eacute;s expresar:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&hellip;<\/em><\/p>\n<p><em>&mdash;&iexcl;Imposible!<\/em><\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Es inveros&iacute;mil!<\/em><\/p>\n<p><em>&mdash;&iexcl;Pura broma!<\/em><\/p>\n<p><em>&mdash;&iexcl;Se est&aacute; burlando de nosotros!<\/em><\/p>\n<p><em>&mdash;&iexcl;Rid&iacute;culo!<\/em><\/p>\n<p><em>&mdash;&iexcl;Absurdo!&#8230;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es natural: lanzar una bala o un gran cohete hasta llegar a la Luna, lograr que toque suelo, verificando as&iacute; las verdaderas capacidades mentales y hasta espirituales de los miembros del club, era algo, por decirlo as&iacute;, &ldquo;muy cient&iacute;fico&rdquo;. Mas enviar dentro de ese cohete a un ser humano, romp&iacute;a con todo. Ni siquiera el gran poeta Homero habr&iacute;a tenido una ocurrencia de esta naturaleza. &iquest;Alguien imagina a Ulises o al propio Aquiles volando?<\/p>\n<p>Porque la idea de volar, aun cuando a&ntilde;eja, hab&iacute;a sido considerada no s&oacute;lo como cosas de la imaginaci&oacute;n, sino sobre todo propia de los seres no humanos. Empero, seg&uacute;n Verne, un personaje llamado J.T. Manson, miembro destacado del Club, lo toma en serio y propone aceptar el reto.<\/p>\n<p>Nuevos desaf&iacute;os se presentan ante ellos, operaciones, mediciones, c&oacute;mputos m&aacute;s sofisticados. Las implicaciones econ&oacute;micas e incluso pol&iacute;ticas fueron consideradas. Despu&eacute;s de todo, quien hac&iacute;a tal propuesta, poniendo en riesgo su propia vida, era un franc&eacute;s, un europeo.<\/p>\n<p>Querido Lector, Julio Verne, en esta novela, recoge lo que la ciencia y la tecnolog&iacute;a hasta ese momento aportaban e imprime en los personajes los sentimientos que recorren a un empresario, a sus socios y a sus cient&iacute;ficos, antes, durante y despu&eacute;s de tama&ntilde;a proeza.<\/p>\n<p>No es cosa menor, porque en el a&ntilde;o de 1865, cuando la novela <em>De la Tierra a la Luna<\/em> fue publicada, se manten&iacute;a un distanciamiento importante entre el Viejo Mundo y Am&eacute;rica.<\/p>\n<p>Se cre&iacute;a que lo que proven&iacute;a de Europa era mucho mejor que lo que se hac&iacute;a en el continente americano. En aquel entonces, hasta los estadounidenses luchaban contra estos prejuicios.<\/p>\n<p>De suerte que Julio Verne, europeo y franc&eacute;s, al explicar c&oacute;mo los estadounidenses encontraban su propia ciencia y c&oacute;mo la aplicaban, divulgaba no s&oacute;lo el conocimiento como algo universal y com&uacute;n a los hombres, sino que tal vez, sin querer, iniciaba lo que hoy se conoce como &ldquo;ciencia ficci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, Verne, escritor, dramaturgo, poeta, humanista, experto en lenguas y ciencias, puso la piedra fundamental de este g&eacute;nero: todo es posible siempre y cuando los hombres de toda la Tierra, sin importar las nacionalidades ni sus recelos, se unan en un objetivo com&uacute;n y pac&iacute;fico.<\/p>\n<p>Porque es de hacerse notar: el gran ca&ntilde;&oacute;n de los estadounidenses devendr&iacute;a en el potente impulsor desde el que ser&iacute;a lanzado el cohete &ldquo;Columbiad&rdquo;, as&iacute; nombrado por Verne en esta novela.<\/p>\n<p>Desde luego, no era f&aacute;cil para los personajes <em>De la Tierra a la Lun<\/em>, aceptar que no se trataba de un fraude. Despu&eacute;s de todo hay mucha gente que s&oacute;lo busca fama, publicidad y el dinero ajeno.<\/p>\n<p>No obstante, Michel Ardan arriba, en la embarcaci&oacute;n &ldquo;Atlanta&rdquo;, a Tampa, &iquest;Y c&oacute;mo es &eacute;l?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&hellip;Era &eacute;ste un hombre de cuarenta y dos a&ntilde;os, alto, pero algo cargado de espaldas, como esas cariatides que sostienen balcones en sus hombros. Su cabeza energica, verdadera cabeza de leon, sacudia de cuando en cuando una cabellera roja que parecia realmente una guedeja. Una cara corta, ancha en las sienes, adornada con unos bigotes erizados como los del gato y mechones de pelos amarillentos que salpicaban sus mejillas, ojos redondos de los que partia una mirada miope y como extraviada, completaban aquella fisonomia eminentemente felina. Pero la nariz era de un dibujo atrevido, la boca perfecta, la frente alta, inteligente, y surcada como un campo que no ha estado nunca inculto. Un cuerpo bien desarrollado, descansando sobre unas largas piernas, unos brazos musculosos, que eran poderosas y bien apoyadas palancas, y un continente resuelto, hacian de aquel europeo un hombre solidamente constituido, que mas parecia forjado que fundido, valiendonos de una de las expresiones del arte metalurgico&hellip;<\/em><\/p>\n<p><em>&hellip;Estaba dotado de una naturaleza poderosa, exorbitante, superabundante; era un artista por instinto, ingenioso&hellip;En las discusiones se cuidaba muy poco de la l&oacute;gica; rebelde al silogismo&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin duda, Ard&aacute;n es un personaje carism&aacute;tico, osado y valiente, y por su presencia f&iacute;sica, es todo un h&eacute;roe.<\/p>\n<p>Caracter&iacute;sticas, sin las cuales, un astronauta, dif&iacute;cilmente sobrevivir&iacute;a a los embates de la prensa y de los cientos de fan&aacute;ticos.<\/p>\n<p>Barbicane y Ardan se arrojan a la aventura, forjando la identidad de una nueva comunidad, semejante a la que se experimenta cuando se quiere llegar a una meta y se hace lo incre&iacute;ble para conseguirlo, venciendo los obst&aacute;culos m&aacute;s asombrosos.<\/p>\n<p>A pesar de que a los cient&iacute;ficos actuales y a los divulgadores de ciencia serios les disguste que se mencione a autores fabulosos, por ejemplo, a Julio Verne, como los anticipadores de los progresos cient&iacute;ficos y sus efectos en la humanidad, no podemos alejarnos de la literatura, cuanto m&aacute;s, al ver en Richard Branson a un personaje semejante a Michel Ardan, due&ntilde;o de su propio negocio, promotor de los sue&ntilde;os de muchas personas y que seguramente har&aacute;, en el futuro, del viaje espacial algo tan com&uacute;n como transportarse en avi&oacute;n.<\/p>\n<p>Querido lector, &iquest;le gustar&iacute;a cantar desde una nave espacial?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&hellip;Volar&eacute;, oh-oh<\/em><\/p>\n<p><em>Cantar&eacute;, oh-oh-oh-oh<\/em><\/p>\n<p><em>Nel blu dipinto di blu<\/em><\/p>\n<p><em>Felice di stare lass&ugrave;&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como siempre, Usted tiene la &uacute;ltima palabra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez que se habla de los vuelos espaciales tripulados, algo de emoci&oacute;n inunda nuestros corazones. Por cierto &iquest;Usted estar&iacute;a dispuesto a convertirse en el pr&oacute;ximo astronauta? El famoso compositor italiano Domenico Modugno, en su no menos famosa canci&oacute;n, &ldquo;Nel blu dipinto di blu&rdquo;, conocida como, &ldquo;Volar&eacute;&rdquo;, &ldquo;Volare&rdquo;, dada a conocer en 1958, dice: &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":105,"featured_media":574,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-573","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-gorilas-en-trova"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/573","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/105"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=573"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/573\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/574"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=573"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=573"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=573"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}