{"id":517,"date":"2021-06-22T14:18:03","date_gmt":"2021-06-22T14:18:03","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/06\/22\/las-ruinas-del-imaginario\/"},"modified":"2021-06-22T14:18:03","modified_gmt":"2021-06-22T14:18:03","slug":"las-ruinas-del-imaginario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/las-ruinas-del-imaginario\/","title":{"rendered":"Las ruinas del imaginario"},"content":{"rendered":"<h6>Portada: Lucien Freud, <em>Autorretrato<\/em> (1985), detalle<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p>(La palabra es antigua. El coraz&oacute;n es nuevo)<\/p>\n<p><strong>Fujiwara Teika<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>Las palabras se anidaron en tu coraz&oacute;n: futuro, meta, objetivos, dinero, triunfo&hellip; Antiguas palabras en tu coraz&oacute;n nuevo, que construy&oacute; la vida en tu fr&aacute;gil imaginario, donde quien conquista sus metas y objetivos triunfa en el futuro y tiene dinero.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una noche mal dormida, te levantas sin acabar de despertar de tu sue&ntilde;o profundo y sabes que tienes que enfrentar el d&iacute;a, de cualquier manera. Nadie vendr&aacute; a pagar tus cuentas a fin de mes. Sabes que solo el moho crece como moho, no as&iacute; el dinero. Para poder sobrevivir hay que ser muy fuerte y vencer el sue&ntilde;o cada ma&ntilde;ana. Y cuando te jubiles ya no tendr&aacute;s sue&ntilde;o, porque los adultos mayores duermen menos.<\/p>\n<p>No quieres resignarte, pero las cosas no son como las pensaste antes de intentar probarlas. La vida, en resumen, es un juego de apariencias desde la juventud hasta la muerte. Simples apariencias. Y juegas sin saber por qu&eacute;. Lo &uacute;nico que sabes es que est&aacute;s obligado a sobrevivir y hay muchas cosas que hacen parte de la sobrevivencia: la construcci&oacute;n de tu imagen medi&aacute;tica, por ejemplo, es sumamente importante para que no caigas en obsolescencia. Pero sabes que no escapar&aacute;s a la muerte y con ella vendr&aacute;n la obsolescencia y el olvido, de cualquier manera.<\/p>\n<p>Piensas que tienes que consumir y demostrar a los dem&aacute;s, solo as&iacute; lograr&aacute;s sobrevivir. Te equivocas cuando piensas que est&aacute;s en lo correcto. Pero persistentemente te equivocas. Igual que siempre.<\/p>\n<p>No hay manual para la vida. Hasta el shampoo viene con instrucciones. No s&eacute; por qu&eacute; te ocurri&oacute; venir sin ellas&hellip; Obvio, cuando se trata de desgracias eres id&eacute;ntico a todos. Te limitas a permanecer callado. Inm&oacute;vil.<\/p>\n<p>Sabes que todo lo medi&aacute;tico es metaf&iacute;sico y simb&oacute;lico. Asimismo, crees en estas apariencias construidas con photoshop, m&aacute;s que en ti mismo. Otra vez, arribamos en lo pat&eacute;tico. A esas alturas ya sabes que la esencia de la vida est&aacute; compuesta de una masa penosa, lamentable o rid&iacute;cula. No te importa, esperas a que Facebook te muestre tus mejores recuerdos. Tampoco crees que tu memoria se est&aacute; perdiendo por tus nuevos h&aacute;bitos de estar siempre conectado al ciberespacio.<\/p>\n<p>Definitivamente, crees que si todos los dem&aacute;s hacen algo, entonces ese algo es bueno. Cuando t&uacute; y todos los dem&aacute;s ya no puedan recordar c&oacute;mo han logrado cruzar la vida, ser&aacute; el gran problema. Bueno, tampoco importar&aacute; qu&eacute; fue lo que pas&oacute; y c&oacute;mo llegaron a esa circunstancia. Ya estar&aacute;n sin memoria. Ni siquiera estar&aacute;s seguro de que les afecta un problema. Pero una cosa s&iacute; quedar&aacute; clara: las personas que los encuentren en esas circunstancias, tal vez cuando miren sus redes sociales, cuestionen qu&eacute; les pas&oacute;. Sin embargo es probable que ellas, por el adiestramiento sufrido durante generaciones, jam&aacute;s cuestionen o culpen al ciberespacio por tus circunstancias. Muchas cosas, desde ahora, ya est&aacute;n en los genes.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>De cualquier manera, la vida es un viaje a lo desconocido. Un viaje lento, cuando piensas que todo en tu existencia ya se ha dado, por edad o por experiencia. Aparecen cosas nuevas. Entonces reclamas por qu&eacute; no sucedieron antes, cuando a&uacute;n estabas joven, o en todo caso, por qu&eacute; no ten&iacute;as, cuando fuiste joven, la experiencia de ahora. Nunca lograste entender por qu&eacute; antes todo era demasiado pronto y despu&eacute;s todo sea demasiado tarde. A ese fen&oacute;meno la gente suele llamar vida. Y no existe nada que pueda salvaguardarte de ella. Especialmente porque la vida pasa y todas tus grandes conquistas, al final, ya no son importantes. Las conquistas poco a poco pierden el sentido. Y el mundo bullicioso que no conoce el silencio: tu mente. Ah&iacute;, donde duermen las palabras constantemente zumbiendo, como abejas a la espera de una flor. Al final, de muchas maneras, tu mente se pierde.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Todos los despojos de lo vivido, en ese instante, solamente existen fragmentados en la imaginaci&oacute;n. Todo lo que existi&oacute;, poco a poco va quedando atr&aacute;s, como el paisaje en un viaje en tren, que lentamente asume otra geograf&iacute;a y, casi siempre, simult&aacute;neamente, otra cultura. As&iacute;, la vivencia, de lo que fue (bueno o malo), se difumina en el tiempo para quedar, eternamente, en ruinas en el imaginario.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: Lucien Freud, Autorretrato (1985), detalle &nbsp; (La palabra es antigua. 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