{"id":505,"date":"2021-06-15T11:59:23","date_gmt":"2021-06-15T11:59:23","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/06\/15\/francisco-de-goya-los-disparates-y-el-psicoanalisis\/"},"modified":"2021-06-15T11:59:23","modified_gmt":"2021-06-15T11:59:23","slug":"francisco-de-goya-los-disparates-y-el-psicoanalisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/francisco-de-goya-los-disparates-y-el-psicoanalisis\/","title":{"rendered":"Francisco de Goya: los disparates y el psicoanlisis"},"content":{"rendered":"<p>Francisco de Goya y Lucientes es un amalgamador: conjunta lo tr&aacute;gico y lo grotesco, la luz y la oscuridad; es, a un tiempo, pintor de la Corte y tambi&eacute;n transgresor de la forma pict&oacute;rica. En cada impresi&oacute;n, en diversos momentos de su vida, nos deja ver con muchos a&ntilde;os de antelaci&oacute;n lo que Sigmund Freud m&aacute;s tarde habr&iacute;a de ense&ntilde;ar: una obra de arte es un enigma.<\/p>\n<p>Goya inaugura la modernidad en la pintura. Introduce en su obra el mundo interior; se trata, en ese sentido, de un autor original en tanto que origina y fundamenta una &eacute;poca. Hay que decir que Goya usa una doble fase: se trata, por un lado, de un pintor de la Corte (una imagen donde se muestra como gris, sumiso al poder), mientras que por el otro se nos muestra como un ser humano inconforme con la vida de carencias que la &eacute;poca impone.<\/p>\n<p>Su vida no fue para nada f&aacute;cil. Es el hijo n&uacute;mero seis de una madre depresiva, con un matrimonio frustrado y la muerte de la mayor&iacute;a de los hijos. Con una vida marcada por la persecuci&oacute;n por parte de la Inquisici&oacute;n, por m&aacute;s que se tratara de una persecuci&oacute;n <em>sui generis<\/em> en tanto que no es por ideas religiosas sino por una obra: <em>La maja desnuda<\/em>.<\/p>\n<p>Las vivencias de la batalla contra la Inquisici&oacute;n quedaron plasmadas en la serie de grabados conocida como <em>Caprichos.<\/em> En 1793 en Espa&ntilde;a son tiempos de imaginer&iacute;a, suspicacia, control y dominaci&oacute;n eclesial; eran tiempos de brujas.<\/p>\n<p>Precediendo al psicoan&aacute;lisis, Francisco de Goya se interesa por el mundo de los sue&ntilde;os, esos que producen monstruos. La soledad, la oscuridad y el silencio ser&aacute;n plasmados en cada una de las obras del pintor en esta &eacute;poca. Goya retrata una dimensi&oacute;n subjetiva muy particular: el miedo. El miedo que experimentamos, nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, sin duda es heredero de ese miedo irracional de los tiempos de Goya.<\/p>\n<p>Su mundo cambia radicalmente en la medida en que se va quedando sordo, se vuelve interior, pinta el silencio, lo que no se deja escuchar intenta dejarlo ver: nos muestra lo s&oacute;rdido de lo humano, lo no escuchado de la condici&oacute;n humana. En ese sentido tambi&eacute;n se anticipa al psicoan&aacute;lisis, que se inventar&aacute; dando voz a lo que no se escucha de la histeria.<\/p>\n<p>Goya no fue sordo de nacimiento, a los 46 a&ntilde;os deviene sordo, quiz&aacute; por una s&iacute;filis (una enfermedad tan com&uacute;n en su &eacute;poca) o producto del contacto del plomo utilizado en el preparado de sus materiales para la pintura, mal que se conoc&iacute;a como <em>saturnismo<\/em>,<em> <\/em>una expresi&oacute;n debida al romanticismo.<\/p>\n<p>Diremos que Goya fue uno de los m&aacute;s avezados precursores de la modernidad en el arte. Desde el arte contribuye poderosamente con la desmitificaci&oacute;n de lo humano, aun cuando &eacute;l no se aleja nunca de la Corte, la aristocracia y la Iglesia. Su vida transcurri&oacute; en un momento fecundo y convulso donde la ciencia empieza a derrumbar el poder de la Iglesia, la raz&oacute;n impone el pensamiento laico y con ello acota el poder eclesi&aacute;stico. Las ideas de la Ilustraci&oacute;n, la Revoluci&oacute;n francesa y las guerras napole&oacute;nicas marcan su vida al dejarle ver atrocidades hasta entonces inveros&iacute;miles.<\/p>\n<p>Si socialmente nunca comprometi&oacute; sus privilegios, en la pintura es un tenaz cr&iacute;tico y revolucionario. La Ilustraci&oacute;n privilegia la raz&oacute;n, sin embargo Goya, en <em>El sue&ntilde;o de la raz&oacute;n produce monstruos<\/em>, nos viene a decir que lo que domina a lo humano es la sinraz&oacute;n, la crueldad. En este sentido, podemos ver que Goya nos mostrar&aacute; que lo que anima a lo humano es no la conciencia sino esa otra instancia llamada inconsciente.<\/p>\n<p>Entre 1815 y 1824 Goya realizar&aacute; una serie de 22 obras que denominar&aacute; <em>Disparates<\/em>. Se trata de estampas de la vida cotidiana que enmarca con un significante que termina por no ser sino un rasgo que no limita la interpretaci&oacute;n. Aqu&iacute; tambi&eacute;n muestra un v&iacute;nculo con el discurso del psicoan&aacute;lisis, que a&uacute;n no existe. El psicoan&aacute;lisis, en su dimensi&oacute;n cl&iacute;nica, a&uacute;n con su declarada orientaci&oacute;n cient&iacute;fica, no cierra la escucha a los disparates. Las ocurrencias, lo que escapa a la raz&oacute;n, los bucles de la racionalidad tienen un lugar en la terap&eacute;utica que emana del psicoan&aacute;lisis. Aunque traducida como Proverbios, las obras de Goya exceden esa nominaci&oacute;n. Un proverbio es una sentencia, una f&aacute;bula incluso, pero no se trata de un disparate en tanto que &eacute;ste &uacute;ltimo alude a la raz&oacute;n pero en su tropiezo, ah&iacute; donde falla. Alude a la raz&oacute;n, s&iacute;, pero extraviada. Un disparate ocurre cuando la raz&oacute;n resbala, es una cr&iacute;tica, un desv&iacute;o en acto se trata de un desvario. El disparate lleva nombre pero los nombres no le determinan: &ldquo;amarga presencia&rdquo;, &ldquo;Populacho&rdquo;, &ldquo;ni por esas&rdquo;, &ldquo;estragos de la guerra&rdquo;, son formas en que Goya quiere signar lo que representa pero la escena lo rebasa, las estampas est&aacute;n realizadas para la ambig&uuml;edad, son im&aacute;genes desorbitadas, desbordadas, son incomprensibles. El psicoan&aacute;lisis trabajar&aacute;, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, al costado de la academia, con eso que escapa a la raz&oacute;n, se trata, con el psicoan&aacute;lisis, vaya cosa, de una <em>ciencia de las ocurrencias<\/em>. Los disparates evocan lo negro del alma, la parte inaccesible de la raz&oacute;n, ah&iacute; donde las heridas del ser est&aacute;n vivas.<\/p>\n<p>Freud hasta 1919 hab&iacute;a sostenido que lo que mueve a la vida humana es el principio del placer, regulado por el principio de realidad. Sin embargo, debe reconocer que hay una fuerza m&aacute;s primitiva, indome&ntilde;able, oscura, llamada pulsi&oacute;n de muerte. Goya nos deja ver esa fuerza puesta en la crueldad, nos acerca a lo oscuro de la condici&oacute;n humana.<\/p>\n<p>La revoluci&oacute;n de Goya en el arte se ubica no en esas pinturas cargadas de oscuridad donde se adentra en lo m&aacute;s aciago de la condici&oacute;n humana, sino en que introduce el deseo en la pintura con <em>La maja desnuda<\/em>. Tal es la trascendencia de Goya que en nada exageramos si decimos que con &eacute;l nace el arte moderno, es decir, el arte que no puede ser sin que represente una postura pol&iacute;tica.<\/p>\n<p>Por esta obra Goya es perseguido por la Inquisici&oacute;n, siendo el pintor de la Corte y la Iglesia. Su obra marca un punto de quiebre en tanto que, ligado al poder, no se limita a lo que es para ir m&aacute;s all&aacute; mediante el goce de la creaci&oacute;n y la libertad.&nbsp;<\/p>\n<p>Con <em>La maja desnuda<\/em> se introduce el desnudo a la pintura; la mujer es no s&oacute;lo objeto de veneraci&oacute;n sino ahora tambi&eacute;n de deseo. La obra nos atrapa, la <em>maja<\/em> nos mira y hace que el cuadro cumpla con su funci&oacute;n, que es, seg&uacute;n Lacan, la de ser &ldquo;un atrapamiradas&rdquo;.<\/p>\n<p>Goya se nos muestra como un hombre moderno, dividido en su vida y su obra: la libertad de la creaci&oacute;n en la sumisi&oacute;n a la Corte y la Iglesia. La oscuridad de la &ldquo;Serie negra&rdquo;, donde nos muestra lo m&aacute;s negro de las miserias de la condici&oacute;n humana y el deseo puesto en la mirada de <em>La maja desnuda<\/em>. Y esta divisi&oacute;n propia del hombre moderno la muestra sin salvaci&oacute;n (y con esto tambi&eacute;n se anticipa al psicoan&aacute;lisis), por ello no participa en las revoluciones, hace una pero no para salvarse sino para dar lugar a su deseo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco de Goya y Lucientes es un amalgamador: conjunta lo tr&aacute;gico y lo grotesco, la luz y la oscuridad; es, a un tiempo, pintor de la Corte y tambi&eacute;n transgresor de la forma pict&oacute;rica. 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