{"id":417,"date":"2021-05-04T15:08:37","date_gmt":"2021-05-04T15:08:37","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/05\/04\/la-soledad-y-nosotros\/"},"modified":"2021-05-04T15:08:37","modified_gmt":"2021-05-04T15:08:37","slug":"la-soledad-y-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/la-soledad-y-nosotros\/","title":{"rendered":"La soledad y nosotros"},"content":{"rendered":"<p>La vida, y el dolor de vivirla como un eterno sobreviviente de uno mismo, creo que es lo que me impele a escribir d&iacute;a tras d&iacute;a, en el intento de contarme historias con palabras que puedo entender en el idioma que a&uacute;n no logro rezar, so&ntilde;ar o pensar.<\/p>\n<p>Como poeta, pienso que el amor es una cuesti&oacute;n de fe, que nace de nuestra decisi&oacute;n de espantar a la soledad y todos los demonios que la acompa&ntilde;an; sencillamente porque no queremos apropiarnos de algo tan nuestro, tan humano como es la soledad. As&iacute;, en el intento de despoblar el cuarto invisible donde habitan los demonios compa&ntilde;eros de la soledad, buscamos el amor y aseguramos amar. Y m&aacute;s, prometemos y juramos que es para toda la vida.<\/p>\n<p>Las juras de amor eterno y todo lo que las envuelve como actos deliberados, ante la sociedad que aprueba (o desaprueba) los actos individuales de cada ser humano, es apenas el empiezo de la <em>metamorfosis, a que nos sometemos en el intento de abandonar la soledad, <\/em>que a partir de ese momento se siente acompa&ntilde;ada. Porque dejamos de ser yo, para ser nosotros. Al tiempo en que garantizamos la reproducci&oacute;n del modelo social que nos fue impuesto, sin cuestionar nada, siquiera pensar si existe otra posibilidad de espantar demonios, sin unirlos a los demonios del otro, sin crear un peque&ntilde;o infierno tibio, mon&oacute;tono y repetitivo por los siglos de los siglos.<\/p>\n<p>Talvez, eso pase porque no preguntamos en qu&eacute; creemos y por qu&eacute; creemos. Apenas reproducimos el modelo impuesto, asumiendo la &eacute;tica que nos fue heredada. Empero, aseguramos que somos felices, <em>somos<\/em><strong> <\/strong>en el caso, es la suma de seres en los que nos multiplicamos al unirnos con el <em>otro<\/em>, sin haber identificado a los <em>otros<\/em><strong> <\/strong>que ya hac&iacute;an parte de <em>nosotros<\/em><strong> <\/strong>desde antes, cuando est&aacute;bamos oficialmente solos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&ldquo;Ellos tienen raz&oacute;n&rdquo;<\/em><\/p>\n<p>&ldquo;esa felicidad \\ al menos con may&uacute;scula \\ no existe \\ ah, pero si existiera con min&uacute;scula \\ ser&iacute;a semejante a nuestra breve \\ presoledad \\\\ despu&eacute;s de la alegr&iacute;a viene la soledad \\ despu&eacute;s de la plenitud viene la soledad \\ despu&eacute;s del amor viene la soledad (..)&rdquo;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As&iacute; habl&oacute; Mario Benedetti, sin pensar que yo me agarrar&iacute;a de su mano un d&iacute;a para tratar de entender el dolor de no poder llorar, cuando me siento as&iacute;, tan sola, tan triste y tan acompa&ntilde;ada&hellip;<\/p>\n<p>Eso ocurre porque, al fin y al cabo, la soledad es m&iacute;a, es tan m&iacute;a cuanto tuya. Es esta parte de nosotros que no queremos aceptar, como si fuera un defecto&hellip; Cuando apenas, es algo intr&iacute;nseco a todos. Es nuestra orfandad primigenia, que se manifiesta en la necesidad de conocernos a nosotros mismos a profundidad, porque cuando hacemos el viaje hacia adentro, el viaje interior, encontramos los demonios que nos acompa&ntilde;aron desde siempre y que no hab&iacute;an sido tan malos, como tratamos de imaginar <em>a priori<\/em>.<\/p>\n<p>&ldquo;(&hellip;) ya s&eacute; que es una pobre deformaci&oacute;n \\ pero lo cierto es que en ese durable minuto \\ uno se siente \\ solo en el mundo \\\\ sin asideros \\ sin pretextos \\ sin abrazos \\ sin rencores \\ sin las cosas que unen o separan \\ y en es sola manera de estar solo \\ ni siquiera uno se apiada de uno mismo (&hellip;)&rdquo; dijo Benedetti, sin pensar que vendr&iacute;a Erich Fromm a reforzar toda la teor&iacute;a social que nos fue impuesta de que, en vez de centrarnos en todo lo que nos falta, debemos recordar todo lo que tenemos y practicar la gratitud con la vida, con uno mismo: &ldquo;Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco lo ser&aacute;s&rdquo;, escribi&oacute; Erich Fromm, sin recordar que tal vez la soledad tan eterna que sentimos sea la manera m&aacute;s sencilla de manifestar la existencia del otro o de otros que nos acompa&ntilde;an, que nos pueblan, y que no admitimos y tratamos como demonios que deben estar ocultos en un cuarto oscuro, como demonios que no debemos mencionar, peor encontrar.<\/p>\n<p>Es cuando negamos la posibilidad de apiadarnos de nosotros mismos que buscamos el amor, como una salvaci&oacute;n miserablemente terrena que debe dejar de ser rom&aacute;ntico para ser conyugal, donde dejamos de ser yo para ser nosotros, donde el placer usa pantuflas y camina de la mesa de la cocina hasta el televisor. Pero aseguramos que somos felices, que todos somos felices.<\/p>\n<p>Sin pensar que Mario Benedetti ten&iacute;a raz&oacute;n: &ldquo;(&hellip;) hay diez cent&iacute;metros de silencio \\ entre tus manos y mis manos \\ una frontera de palabras no dichas \\ entre tus labios y mis labios \\ y algo que brilla as&iacute; de triste \\ entre tus ojos y mis ojos \\\\ claro que la soledad no viene sola (&hellip;)&rdquo; Porque entre nosotros existe la soledad de cada uno, la tuya que te envuelve en cinco cent&iacute;metros donde caben tus otros yos, y la m&iacute;a con cinco cent&iacute;metros de demonios que trato de no conocer, para que la sociedad no desapruebe mi actitud, en caso los conociera, y me rotule de loca.<\/p>\n<p>&ldquo;(&hellip;) si se mira por sobre el hombro mustio \\ de nuestras soledades \\ se ver&aacute; un largo y compacto imposible \\ un sencillo respeto por terceros o cuartos \\ ese percance de ser buenagente (&hellip;)&rdquo; porque, el poeta ya sab&iacute;a, antes de m&iacute;, que nuestra soledad anda acompa&ntilde;ada y sus acompa&ntilde;antes son los que nos hacen as&iacute;: medio melanc&oacute;licos y tristes cuando hay lluvia y cuando brilla el sol&hellip; Y nos recogemos a refugiarnos al medio de nosotros, o sea, nos recogemos a nuestro nido, <em>donde est&aacute;n todos los que hemos reproducido cuando aceptamos la metamorfosis de dejar de ser yo para ser nosotros y pensamos que el amor era eterno, como eterno es el olvido<\/em>&hellip;<\/p>\n<p>&ldquo;(&hellip;) a veces no me siento \\ tan solo \\ si imagino \\ mejor dicho s&iacute; s&eacute; \\ que m&aacute;s all&aacute; de mi soledad \\ y de la tuya \\ otra vez estas vos \\ aunque sea pregunt&aacute;ndote a solas \\ que vendr&aacute; despu&eacute;s \\ de la soledad&rdquo;, a veces pienso que el amor es una cuesti&oacute;n de fe, que nace de nuestra decisi&oacute;n de espantar la soledad y todos los demonios que la acompa&ntilde;an; y como un eterno sobreviviente de m&iacute; mismo, escribo cont&aacute;ndome historias con palabras que puedo entender, en el idioma que a&uacute;n no logro rezar, so&ntilde;ar o pensar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida, y el dolor de vivirla como un eterno sobreviviente de uno mismo, creo que es lo que me impele a escribir d&iacute;a tras d&iacute;a, en el intento de contarme historias con palabras que puedo entender en el idioma que a&uacute;n no logro rezar, so&ntilde;ar o pensar. 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