{"id":413,"date":"2021-04-30T13:36:10","date_gmt":"2021-04-30T13:36:10","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/04\/30\/infancia-memoria-y-cabras-en-la-mar\/"},"modified":"2021-04-30T13:36:10","modified_gmt":"2021-04-30T13:36:10","slug":"infancia-memoria-y-cabras-en-la-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/infancia-memoria-y-cabras-en-la-mar\/","title":{"rendered":"Infancia, memoria y cabras en la mar"},"content":{"rendered":"<p>Atinar a una definici&oacute;n de la infancia es tan f&aacute;cil como hablar del mar o tan complejo como los millones de memorias que la simple palabra refieren. Por cierto, &iquest;Usted, a qu&eacute; jugaba cuando era ni&ntilde;o?<\/p>\n<p>Para responder a tan enorme pregunta acudimos a los poetas, quienes de por s&iacute; suelen ser verdaderos ni&ntilde;os; tal vez por eso son los eternos melanc&oacute;licos o los sensibles observadores de la naturaleza humana.<\/p>\n<p>Vicente Gerbasi, en los primeros versos de su poema, &ldquo;Te amo, infancia&rdquo;, da buenas pistas:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&hellip;Te amo infancia, te amo<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;porque a&uacute;n me guardas un c&eacute;sped con cabras, <\/em><\/p>\n<p><em>tardes con cielos de cometas <\/em><\/p>\n<p><em>y racimos de frutas en los pesados ramajes&hellip;<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Te amo infancia, te amo <\/em><\/p>\n<p><em>porque me regalaste la lluvia <\/em><\/p>\n<p><em>que hace crecer riachuelos de mi aldea, <\/em><\/p>\n<p><em>porque le diste a mis ojos un arco&iacute;ris sobre las colinas&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gerbasi, reconocido escritor, poeta y diplom&aacute;tico venezolano, expone c&oacute;mo su infancia permanece viva a&uacute;n en su edad adulta; pues las cosas habituales de cuando ni&ntilde;o &mdash;pastorear a las cabras, volar cometas, y observar y disfrutar de los frutos pendientes de los &aacute;rboles&mdash;, le producen sentimientos de paz, de alegr&iacute;a, de bondad.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, ver la lluvia mojando a su aldea y acreciendo a los riachuelos, provocando arco&iacute;ris, lo motivan a conocer a su pueblo y reconocerlo en los cambios de la naturaleza; maravillas que estimulan su sensibilidad.<\/p>\n<p>Y son esas emociones las que perviven cuando retoma el recuerdo, as&iacute; que su ni&ntilde;ez es motivo de un amor que le permite ratos de sosiego, incluso en su etapa de diplom&aacute;tico.<\/p>\n<p>De suerte que para Gerbasi la infancia no es s&oacute;lo cosa de juego, sino, adem&aacute;s, de tiempo.<\/p>\n<p>Aprovechemos esta oportunidad para acercarnos a la poetisa colombiana Olga Isabel Chams Eljach, mejor conocida como Meira Delmar, para quien la infancia es, ante todo, el paso del tiempo.<\/p>\n<p>Es una &eacute;poca de la vida como la que experimenta un ni&ntilde;o a trav&eacute;s de sus juegos, inventando aventuras que s&oacute;lo existen en ese espacio creado por &eacute;l y por los otros jugadores; de este modo, en su poema, &ldquo;Palabras al mar&rdquo;, dice:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&hellip;Mar de mi infancia. Caracolas, <\/em><\/p>\n<p><em>arena de oro, velas blancas.<\/em><\/p>\n<p><em>Si alguien cantaba entre la noche <\/em><\/p>\n<p><em>a las sirenas recordaba.<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Simbad ven&iacute;a en cada ola <\/em><\/p>\n<p><em>sobre la barca de mi sue&ntilde;o, <\/em><\/p>\n<p><em>y me nombraba capitana <\/em><\/p>\n<p><em>de su fant&aacute;stico velero&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es el mundo fant&aacute;stico construido a partir de la imaginaci&oacute;n, donde todos los imposibles tienen una llave secreta que abre la puerta a tantos viajes como granos de &ldquo;arena de oro&rdquo; hay en la infancia.<\/p>\n<p>Es la memoria que ha despertado gracias a la voz de un ni&ntilde;o, quien no se vale de las caracolas ni de las velas blancas, tan solo de sus dulces cantos para traer del fondo m&aacute;s rec&oacute;ndito de su esencia los relatos de sirenas y de marinos.<\/p>\n<p>Es la realidad trastocada a prop&oacute;sito para iniciar el viaje, cuya traves&iacute;a y destino se desconocen, pero nunca se dejan de ignorar dos elementos: uno, que siempre &ldquo;eres el capit&aacute;n de tu propio velero&rdquo;; otro, el ocio siempre est&aacute; de tu lado, seg&uacute;n lo desvela Meira Delmar en los siguientes versos del mismo poema:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&hellip;El viento izaba las gaviotas <\/em><\/p>\n<p><em>alto m&aacute;s alto de sus m&aacute;stiles.<\/em><\/p>\n<p><em>Y por las nubes entreabiertas <\/em><\/p>\n<p><em>pasaba el cielo con sus &aacute;ngeles&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As&iacute; la infancia no tiene l&iacute;mites, pues es la emoci&oacute;n experimentada en el justo momento de la exploraci&oacute;n de la naturaleza, de los sentidos y de los sentimientos; y del descubrimiento del conocimiento.<\/p>\n<p>De igual forma es la percepci&oacute;n de las vivencias pasadas a partir del presente, porque finalmente todos los juegos tienen premios; la poetisa Delmar lo comparte en los &uacute;ltimos versos de este poema &ldquo;Palabras al mar&rdquo;:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&hellip;Los compa&ntilde;eros no sab&iacute;an <\/em><\/p>\n<p><em>yo nunca dije mi destino <\/em><\/p>\n<p><em>que en el anillo de la ronda<\/em><\/p>\n<p><em>iba la novia del marino&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos los ni&ntilde;os y todas las infancias tienen sus secretos y sus sorpresas, por ejemplo, ir tejiendo los futuros puertos en cada juego. Y no importa si se aventura con arco&iacute;ris, arenas o cabras en la mar, de cualquier forma, hay que jugar.<\/p>\n<p>Ahora que hemos disfrutado (s&iacute;, Usted tambi&eacute;n) de dos grandes poetas, quiz&aacute; sea posible confeccionar una idea de infancia m&aacute;s actual. An&iacute;mese.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Atinar a una definici&oacute;n de la infancia es tan f&aacute;cil como hablar del mar o tan complejo como los millones de memorias que la simple palabra refieren. Por cierto, &iquest;Usted, a qu&eacute; jugaba cuando era ni&ntilde;o? 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