{"id":403,"date":"2021-04-27T14:15:07","date_gmt":"2021-04-27T14:15:07","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/04\/27\/baudelaire-hasta-el-mas-amargo-fin\/"},"modified":"2021-04-27T14:15:07","modified_gmt":"2021-04-27T14:15:07","slug":"baudelaire-hasta-el-mas-amargo-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/baudelaire-hasta-el-mas-amargo-fin\/","title":{"rendered":"Baudelaire hasta el ms amargo fin"},"content":{"rendered":"<p>Tal vez porque aburrirse forma parte de la existencia humana, el aburrimiento fue el espacio de inspiraci&oacute;n donde Charles Pierre Baudelaire (1821-1867), poeta y ensayista franc&eacute;s, encontr&oacute; las palabras exactas para unirlas en forma de versos y escribir sus m&aacute;s afamados poemas. Confirmando, as&iacute;, que &eacute;l era un ser humano excepcional, ya que somos tantos millones de millones de seres humanos en el planeta y s&oacute;lo sabemos utilizar el aburrimiento para aburrirnos y no para la creaci&oacute;n art&iacute;stica; en cambio, &eacute;l hizo del espacio de aburrimiento un espacio vital de creaci&oacute;n ya que jam&aacute;s lo rehuy&oacute; y tuvo la capacidad de transformarlo en producci&oacute;n art&iacute;stica.<\/p>\n<p>Cuentan sus bi&oacute;grafos que Charles Baudelaire identificaba el aburrimiento m&aacute;s importante como &ldquo;ennui&rsquo;, que se caracterizaba por ser m&aacute;s vital, una especie de tedio y llamaba <em>spleen<\/em> a la melancol&iacute;a que, para &eacute;l, era un tanto m&aacute;s fisiol&oacute;gico como la pereza. Sin embargo, sea cual fuere el tipo de aburrimiento, Baudelaire lo utilizaba como espacio vital de creaci&oacute;n, pues no lo tomaba como hora muerta o vac&iacute;a. Por el contrario, ese tiempo muerto m&iacute;nimamente serv&iacute;a para observar el mundo y sus circunstancias. &Eacute;l era un artista y un intelectual, una mente acostumbrada a pensar sin descanso. Tal vez as&iacute; se hizo poeta; tal vez por eso se hizo poeta.<\/p>\n<p>Su poes&iacute;a se caracteriz&oacute; por un enfoque c&aacute;ustico y un sentimiento de orfandad, unido a una b&uacute;squeda constante de la belleza formal.<\/p>\n<p>En su vida personal, mantuvo un comportamiento inapropiado para la &eacute;poca, que hizo fuera rechazado tanto por su familia como por su pa&iacute;s, como resultado de una aparente psicolog&iacute;a inversa. Eso lo llev&oacute; a la consagraci&oacute;n mediante el esc&aacute;ndalo.<\/p>\n<p>Al sentirse incomprendido por las mayor&iacute;as, que no apreciaban la profundidad de su esp&iacute;ritu, cre&oacute; una especie de mecanismo de defensa que lo llev&oacute; directo a la certificaci&oacute;n de su superioridad como artista y de la valoraci&oacute;n art&iacute;stica de su obra. Digamos que lo que le empuj&oacute; hacia adelante fue el honor del rechazo hacia todos aquellos pensamientos que &eacute;l ten&iacute;a y nadie entend&iacute;a ni supo ver.<\/p>\n<p>Su obra estuvo impregnada por la visi&oacute;n del mal y su vida marcada por la bohemia y los excesos. As&iacute;, su experiencia creadora se rige por la b&uacute;squeda de la experiencia extrema y diversa.<\/p>\n<p>Siendo que fue el poeta de mayor impacto en el simbolismo franc&eacute;s, afirmaba que: &ldquo;Por la modernidad me refiero a lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente que constituyen la mitad del arte, lo otro es el eterno y lo inmutable&rdquo;.<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a> Tal vez por eso fue considerado el iniciador de la poes&iacute;a moderna y quien acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;modernidad&rdquo; (<em>modernit&eacute;<\/em>). Sin su obra <em>Las flores del mal<\/em> no se entiende la poes&iacute;a de Rimbaud, de Verlaine, de Mallarm&eacute; y de los modernistas, ya que es la llave que abre la puerta a la poes&iacute;a de todo un siglo.<\/p>\n<p><em>Las Flores del Mal<\/em>, este poemario escrito a sus 23 a&ntilde;os resume el ideal est&eacute;tico de Charles Baudelaire, ya que representa su camino de b&uacute;squeda de la belleza y de los ideales que terminan en las zonas m&aacute;s profundas y sombr&iacute;as del esp&iacute;ritu humano, como la perversi&oacute;n, el sufrimiento, el desarraigo o la autodestrucci&oacute;n. Es una obra dividida en seis partes, aunque cada poema en s&iacute; mismo tiene un valor y significado caracter&iacute;stico.<\/p>\n<p>El primer poema, que sirve como introducci&oacute;n, est&aacute; dedicado al lector y es el que abre las diferentes secciones: &ldquo;<em>Spleen<\/em> e Ideal&rdquo;, &ldquo;Cuadros Parisinos&rdquo;, &ldquo;El vino&rdquo;, &ldquo;Las flores del mal&rdquo;, &ldquo;Rebeli&oacute;n&rdquo; y, por &uacute;ltimo, &ldquo;La muerte&rdquo;. En la primera parte el poeta exterioriza diversas formas de evasi&oacute;n atra&iacute;das por los ideales de belleza, de arte, de amor, concluyendo en el &ldquo;tedio&rdquo; y en &ldquo;la conciencia del mal&rdquo;.<\/p>\n<p>La segunda parte contempla la ciudad de Par&iacute;s y a sus habitantes, donde se acerca a los submundos de la ciudad y analiza el problema de la condici&oacute;n humana: &ldquo;el mal&rdquo;. En la tercera, los poemas contemplan el intento de huida a los para&iacute;sos artificiales y su fracaso. La cuarta parte, que da t&iacute;tulo al libro, trata de las inmensidades del mal y sus diferentes manifestaciones, por ejemplo: la perversi&oacute;n o la violencia. Extrayendo la poes&iacute;a de estas maldades como recurso a su fastidio. En la quinta parte el autor opta por la negaci&oacute;n, la blasfemia y por Satan&aacute;s. En la sexta parte, aspira al reposo y el descanso que s&oacute;lo son posibles con la muerte, dejando claro que, para &eacute;l, la muerte representa la esperanza de encontrar una salida al dolor y sufrimiento. Se invita a s&iacute; mismo a la muerte, al viaje final.<\/p>\n<p>La primera edici&oacute;n del poemario &ldquo;Las Flores del Mal&rdquo; data del a&ntilde;o 1857, el mismo de la muerte de su padrastro y del cambio de residencia de su madre &mdash;la persona que representaba su refugio y que tantas veces le socorr&iacute;a con dinero&mdash; a la localidad atl&aacute;ntica, normanda y costera de Honfleur, completamente alejada de Par&iacute;s.<\/p>\n<p>Mientras que la edici&oacute;n definitiva aparece en el a&ntilde;o 1868. En la primera edici&oacute;n fueron censurados varios poemas por ser considerados un ultraje a la moral p&uacute;blica, momento en que la obra fue difamada y calificada, en el diario franc&eacute;s <em>Le F&iacute;garo<\/em>, en los n&uacute;meros 5 y 12 de julio de 1857, en dos art&iacute;culos, como: &ldquo;Lo odioso choca con lo innoble; los repulsivos se al&iacute;an con los infecciosos &rdquo; o &ldquo;Un hospital abierto a todas las demencias del esp&iacute;ritu, a todas las podredumbres del coraz&oacute;n&rdquo;. Como consecuencia, Charles Baudelaire se vio obligado a comparecer ante el juzgado por delito de ofensa contra la moral p&uacute;blica. Baudelaire elabor&oacute; una estrategia de ardua defensa. Interpel&oacute; contra todos aquellos que le juzgaron la postura provocante del genio incomprendido, reivindicando la autonom&iacute;a del arte, desvi&oacute; a su favor una circunstancia desafortunada. Empero, Baudelaire y su editor tuvieron que pagar fuertes multas.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, en la misma ocasi&oacute;n seis poemas fueron censurados por insultar a la moral y fue prohibida su publicaci&oacute;n, hasta casi 100 a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando el Tribunal de Casaci&oacute;n anul&oacute; la condena y los poemas fueron rehabilitados el 31 de mayo de 1949.<\/p>\n<p>Los poemas censurados fueron: &ldquo;Les Bijoux&rdquo;, &ldquo;Le L&eacute;th&eacute;&rdquo;, &ldquo;Al que es demasiado gay&rdquo;, &ldquo;Damned Women&rdquo;, &ldquo;Lesbos&rdquo; y &ldquo;Les metamorphoses du Vampire&rdquo;.<\/p>\n<p>Baudelaire se convierte en colaborador de <em>Le Figaro<\/em> el 26 de noviembre de 1863. El mismo peri&oacute;dico que lanz&oacute; duras cr&iacute;ticas a su poemario a&ntilde;os antes, reconoci&oacute; su capacidad y genialidad. Escribe y publica poemas y art&iacute;culos en prensa, y tambi&eacute;n escribe un drama inconcluso.<\/p>\n<p>Desde sus tiernos veinte a&ntilde;os, su madre ya lo consideraba rebelde y perdido, tal vez por la influencia del marido, el padrastro de Charles Pierre, pero tambi&eacute;n porque el joven Baudelaire era demasiado turbulento, bastante revoltoso e indisciplinado. Asiduo cliente de prost&iacute;bulos &mdash;en uno de ellos, hab&iacute;a conocido a Louchette, su primer amor y fuente de inspiraci&oacute;n conocida&mdash;, fue bohemio empedernido; dilapid&oacute; la herencia paterna con sus despilfarros y empez&oacute; a endeudarse, lo que motiv&oacute; el bloqueo judicial de su herencia a petici&oacute;n de su familia.<\/p>\n<p>Por la truculenta vida er&oacute;tica que ten&iacute;a, contrajo s&iacute;filis &mdash;en una &eacute;poca en que no exist&iacute;an antibi&oacute;ticos&mdash;, por lo que el deterioro de su salud fue inevitable.<\/p>\n<p>Su vida privada fue inestable e imp&uacute;dica, tanto es as&iacute; que en tres a&ntilde;os, hasta 1845, alquila un piso en la Isla de Francia antes de vivir en cuarenta domicilios m&aacute;s, seguramente porque ning&uacute;n arrendador soportaba los esc&aacute;ndalos perpetrados por el memorable inquilino.<\/p>\n<p>En los burdeles que frecuentaba, trab&oacute; amistad con el escritor Th&eacute;ophile Gautier, su principal patrocinador en los a&ntilde;os siguientes; conoci&oacute; a la actriz mulata y haitiana Jeanne Duval (1820-1862) &mdash;su &ldquo;Venus negra&rdquo;, su &ldquo;amante entre las amantes&rdquo;, su gran y tempestuoso amor hasta el fin de sus d&iacute;as&mdash;, se intent&oacute; suicidar y public&oacute; su primer libro, &ldquo;Sal&oacute;n de 1845&rdquo;.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n se hizo amigo de los pintores Gustave Courbet &mdash;quien lo retrata&mdash; y de &Eacute;douard Manet &mdash;que retrat&oacute; a su amante, Jeanne Duval&mdash;. La concepci&oacute;n est&eacute;tica que Charles Baudelaire ten&iacute;a de la pintura abogaba por una modernidad y una ruptura con la tradici&oacute;n que vio en la obra de Eug&egrave;ne Delacroix, otro amigo suyo.<\/p>\n<p>Baudelaire cultiv&oacute; y propuso una modernidad po&eacute;tica y art&iacute;stica que tendi&oacute; un puente hacia el simbolismo y el decadentismo, empero, tom&oacute; pie en los furores rom&aacute;nticos para tomar su rumbo.<\/p>\n<p>La aparici&oacute;n de sus libros <em>Sal&oacute;n de 1845, 1846<\/em> y <em>1859<\/em> (cr&iacute;ticas de obras expuestas en los salones de arte parisinos de los respectivos a&ntilde;os), unidos a libros como <em>El arte rom&aacute;ntico 1852<\/em> y <em>El pintor de la vida moderna 1863<\/em>, hicieron de Baudelaire el mayor cr&iacute;tico del arte del siglo XIX, y tambi&eacute;n del arte moderno. Adem&aacute;s logr&oacute; reconocimiento como impulsor de la modernidad.<\/p>\n<p>En literatura, tradujo al franc&eacute;s varios de los libros de Edgar Allan Poe. Tambi&eacute;n estudi&oacute; e hizo un ensayo sobre Richard Wagner y sus composiciones.<\/p>\n<p>El talento no siempre anda acompa&ntilde;ado de la cordura, por eso Charles Baudelaire dej&oacute; el vino y otros licores y se dedic&oacute; al opio y al hach&iacute;s; adem&aacute;s empez&oacute; a frecuentar el selecto &ldquo;Club des Haschischins&rdquo;.<\/p>\n<p>Los estudiosos de su vida y obra convergen en que toda la presunta atracci&oacute;n de Baudelaire por lo diab&oacute;lico, por lo maligno o por lo carnal, no se dio en un grado de exaltaci&oacute;n positiva ni mucho menos, sino como reflejo de una desesperanzada imposibilidad de cumplir con la espiritual atracci&oacute;n opuesta: lo ang&eacute;lico, el bien y la virtud. Del mismo modo, pareci&oacute; encontrar el placer en el dolor o la belleza en la fealdad, la blasfemia como declaraci&oacute;n de fe y afirmaci&oacute;n de Dios.<\/p>\n<p>Una vida marcada por las drogas y los prost&iacute;bulos arrasan completamente con la salud del aun joven Charles Baudelaire y lo llevan hasta el m&aacute;s amargo fin, ya que a los 41 a&ntilde;os se encuentra arruinado, subvencionado por el Estado para sobrevivir, perseguido por los acreedores cuando Jeanne Duval fallece en 1862, marcando el comienzo del fin del poeta que empieza a sentir la pertinaz labor de la s&iacute;filis, que le trae v&eacute;rtigos, neuralgias y finalmente un desmayo que anuncia el final.<\/p>\n<p>Luego, la s&iacute;filis que padec&iacute;a le caus&oacute; un primer intento de par&aacute;lisis en 1865. Y los s&iacute;ntomas de afasia y hemiplej&iacute;a, que arrastrar&iacute;a hasta su muerte, aparecieron con violencia en marzo de 1866, cuando sufri&oacute; un ataque en la iglesia de Saint Loup de Namur. Fue trasladado de urgencia, por su madre, a una cl&iacute;nica de Par&iacute;s. Permaneci&oacute; sin habla, pero l&uacute;cido, hasta su fallecimiento.<\/p>\n<p>Hemipl&eacute;jico y mudo durante un a&ntilde;o, Baudelaire vivi&oacute; bajo los auspicios de su madre, se someti&oacute; a duros tratamientos en un sanatorio de agresivas terapias. Nada result&oacute;. Su cuerpo se encontraba totalmente deteriorado. Tras una prolongada agon&iacute;a, muri&oacute; el 31 de agosto de 1867 y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse, en la tumba de su padrastro, a la espera de la llegada, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, del cuerpo de su madre. En la l&aacute;pida se lee &ldquo;Rogad por ellos&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf&iacute;a<\/strong><\/p>\n<p>Medina Arjona, E. (2009). &ldquo;Lectura. Recepci&oacute;n de Baudelaire en Espa&ntilde;a&rdquo;. En li&ntilde;a, <em>Rapsoda, Revista de literatura<\/em>, (1), 128-134.<\/p>\n<p>Mogollon Zapata, J. M. (2018). &ldquo;De culpable a perseguido: Baudelaire y el proceso de <em>Las Flores del Mal<\/em>&rdquo;. <em>Revista literatura: teoria, hist&oacute;ria, cr&iacute;tica<\/em>, 20(1), 167-189.<\/p>\n<p>Vila, P. (2015). <em>Baudelaire: Comentario a Las Flores del Mal<\/em>.<\/p>\n<p>Ruiza, M., Fern&aacute;ndez, T. y Tamaro, E. (2004). &ldquo;Biografia de Charles Baudelaire&rdquo;, en <em>Biograf&iacute;as y Vidas. La enciclopedia biogr&aacute;fica <\/em><em>en<\/em><em> l&iacute;nea<\/em>. Barcelona (Espa&ntilde;a).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> <strong>Charles Baudelaire<\/strong>, &ldquo;The Painter of Modern Life&rdquo; in The Painter of Modern Life and Other Essays, edit&oacute; y tradujo Jonathan Mayne. London: Phaidon Press, 13.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal vez porque aburrirse forma parte de la existencia humana, el aburrimiento fue el espacio de inspiraci&oacute;n donde Charles Pierre Baudelaire (1821-1867), poeta y ensayista franc&eacute;s, encontr&oacute; las palabras exactas para unirlas en forma de versos y escribir sus m&aacute;s afamados poemas. 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