{"id":359,"date":"2021-04-06T16:24:31","date_gmt":"2021-04-06T16:24:31","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/04\/06\/lo-grotesco-y-la-estetica-de-lo-feo\/"},"modified":"2021-04-06T16:24:31","modified_gmt":"2021-04-06T16:24:31","slug":"lo-grotesco-y-la-estetica-de-lo-feo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/lo-grotesco-y-la-estetica-de-lo-feo\/","title":{"rendered":"Lo grotesco y la esttica de lo feo"},"content":{"rendered":"<h5>Portada: Francis Bacon, &ldquo;Papa&rdquo;, 1991 (detalle)<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&ldquo;El arte tiene que convertir en uno de sus temas lo feo y lo proscrito&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Theodor Adorno<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El diccionario de la Real Academia de la Lengua de Espa&ntilde;a define lo grotesco a partir del vocablo italiano <em>grottesco<\/em>, un derivado de <em>grotta<\/em>, gruta. Pero tambi&eacute;n se refiere a lo grotesco como <em>Rid&iacute;culo<\/em> <em>y extravagante<\/em>, adem&aacute;s de <em>Irregular<\/em>, <em>grosero<\/em> <em>y de mal gusto<\/em>. Lo grotesco rompe con la buena forma, introduce una ruptura con el orden, se sostiene en lo que sale de la norma.<\/p>\n<p>Lo grotesco se opondr&iacute;a a la acepci&oacute;n m&aacute;s generalizada de la est&eacute;tica como lo que se ocupa de lo bello. De la misma manera en que <em>El Mal<\/em> se define como aquello que queda por fuera de lo que se acota como El Bien. As&iacute;, al definirse lo bello como sin&oacute;nimo de lo espl&eacute;ndido, lo bondadoso, o lo exquisito, en contraste, aquello que sale de esa definici&oacute;n constituir&iacute;a lo feo, lo grosero y lo grotesco.<\/p>\n<p>Aunque se trata de valoraciones absolutamente subjetivas, que cambian de &eacute;poca en &eacute;poca, lo grotesco est&aacute; determinado por el poder realizador del lenguaje. Cuando la ley se pronuncia produce lo que queda fuera-de-la-ley. En este sentido, Alain Badiou en <em>La &eacute;tica, tratado de la conciencia del mal<\/em>, va a decir que &ldquo;la &eacute;tica determina el Mal como, en cierta manera, eso de lo que ella no goza&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin embargo, como ya se dijo, las definiciones de lo que se considera grotesco van cambiando de acuerdo con cada &eacute;poca. De esta manera, el arte y lo est&eacute;tico no siempre coinciden en los c&aacute;nones de belleza. Si es as&iacute;, entonces, &iquest;lo que ahora es grotesco, o rid&iacute;culo y de mal gusto, puede ser en otro momento algo est&eacute;tico? &iquest;Ser&aacute; esa gruta (<em>grotta<\/em>), a la que se hace referencia en la etimolog&iacute;a de lo grotesco, lo que haga distancia entre &eacute;poca y &eacute;poca, regi&oacute;n por regi&oacute;n, etc&eacute;tera? Quiz&aacute;s el arte, referencia de lo est&eacute;tico por antonomasia, se nos muestra aqu&iacute; como la v&iacute;a en donde se buscar&iacute;a darle un lugar a lo que excede al lenguaje, lo que escapa al decir. En otras palabras: &iquest;ser&aacute; el arte la v&iacute;a para darle un lugar en la est&eacute;tica a lo feo y lo grotesco? Si hay un artista que haga conjunci&oacute;n est&eacute;tica de lo grotesco y lo feo, teniendo al cuerpo humano como <em>leimotiv<\/em> es Francis Bacon.<\/p>\n<p>La obra de Francis Bacon nos hace visible <em>la gruta<\/em> que es propia de lo humano. Nos muestra lo grotesco, rid&iacute;culo, y amorfo que es el cuerpo humano. Pero al mismo tiempo nos hace ver la sensualidad que habita lo amorfo, lo descolocado del cuerpo. Sus cuerpos desmembrados y desfigurados nos dejan ver lo m&aacute;s oscuro del fantasma de lo humano. Su obra hace valer su m&aacute;xima: &ldquo;que la pintura pase directamente al sistema nervioso&rdquo;, y efectivamente, observar su propuesta pl&aacute;stica produce una gruta en el espectador, una gruta en sus percepciones, concepciones y prejuicios anteriores sobre el cuerpo y el ser, en fin, sobre lo est&eacute;tico. Sin duda no es el &uacute;nico artista que nos lleva a esa confrontaci&oacute;n con lo grotesco para poder extraer de ah&iacute; lo bello. Francis Bacon mismo nos muestra, (en su obra <em>Tr&iacute;ptico en honor de Lucien Freud<\/em>), a otro artista que roza <em>la gruta<\/em> de lo humano. Para el &iacute;cono de la cr&iacute;tica, John Berger, la obra de Lucien Freud es de una &ldquo;naturalismo doloroso&rdquo;. Su obra, como la de Bacon, ha sido calificada como chocante, violenta y &ldquo;algo podrido&rdquo;. Ambos creadores, remueven las entra&ntilde;as del espectador y lo confrontan en sus ideas y prejuicios de la est&eacute;tica ligada a lo bello.<\/p>\n<p>En su <em>Teor&iacute;a de la est&eacute;tica<\/em>, Theodor Adorno escribe que: &ldquo;El arte tiene que convertir en uno de sus temas lo feo y lo proscrito&rdquo;, pero dice m&aacute;s, y creo en el sentido preciso de lo que se intenta mostrar aqu&iacute;: &ldquo;pero no para integrarlo, para suavizarlo o para reconciliarse con su existencia [&hellip;] tiene que apropiarse de lo feo para denunciar en ello a un mundo que lo crea y reproduce a su propia imagen&rdquo;. La historia del arte, quiz&aacute;, tambi&eacute;n pueda ser una historia de lo grotesco o de lo feo.<\/p>\n<p>Por su parte Umberto Eco hace una monumental <em>Historia de la fealdad<\/em> y se&ntilde;ala ah&iacute; que los criterios para distinguir lo bello y lo feo no son estrictamente est&eacute;ticas. Con frecuencia tienen sentido pol&iacute;tico o econ&oacute;mico, incluso para Marx, &ldquo;el dinero suple a la fealdad&rdquo;. El dinero embellece al feo y al tullido y lo hace acceder a lo bello.<\/p>\n<p>Para Eco, hay una distinci&oacute;n de la fealdad en tres fen&oacute;menos distintos: la fealdad en s&iacute; misma, la fealdad formal y la representaci&oacute;n art&iacute;stica de ambos.<\/p>\n<p>Dentro de esas representaciones, en la historia del arte se ha dado un lugar recurrente al v&iacute;nculo entre la fealdad y lo femenino. Entre la Edad Media y la &eacute;poca barroca, se&ntilde;ala el escritor Italiano, prospera el tema del vituperio (<em>vituperatio<\/em>) contra la mujer cuya fealdad, se dec&iacute;a, manifiesta dos cosas: la maldad interior y el poder de seducci&oacute;n. Por ello, la mujer tendr&aacute; que recurrir al maquillaje o cosm&eacute;ticos, para ocultar la fealdad propia de su ser mujer. Se maquillaba para enmascarar sus defectos f&iacute;sicos y el alma. Eco cita el trabajo de Patricia Betella quien distingue tres fases para el desarrollo del tema de la mujer y la fealdad: a) en la Edad Media, con la representaci&oacute;n de la vieja, s&iacute;mbolo de la decadencia tanto f&iacute;sica como moral, en oposici&oacute;n al elogio o exaltaci&oacute;n de la juventud y la belleza; b) en el Renacimiento, donde la fealdad femenina se vuelve objeto de diversi&oacute;n burlesca; y c) en la &Eacute;poca Barroca, donde hay una revalorizaci&oacute;n positiva de las imperfecciones femeninas como elemento de atracci&oacute;n.<\/p>\n<p>La &ldquo;est&eacute;tica de lo feo&rdquo;, si la podemos pensar, nos muestra de la manera m&aacute;s clara la descolocaci&oacute;n que el cuerpo tiene en su constituci&oacute;n misma. No es de extra&ntilde;ar que sea el cuerpo femenino el que sea hist&oacute;ricamente considerado como fuente de esa descolocaci&oacute;n, lo fuera de orden, lo excesivo. Se trata de esa condici&oacute;n del cuerpo propio de ser nuestro mayor desconocido, portador de malestares indecibles, que el psicoan&aacute;lisis pudo conceptualizar.<\/p>\n<p>Se trata de un cuerpo que se organiza m&aacute;s all&aacute; de lo biol&oacute;gico. Un cuerpo cuyas formas no est&aacute;n determinadas s&oacute;lo por el orden anat&oacute;mico o fisiol&oacute;gico sino esencialmente por el significante. Un cuerpo afectado por la lengua. El cuerpo es para el psicoan&aacute;lisis un cuerpo que habla. Un cuerpo que, en tanto que est&aacute; atravesado por el lenguaje (lenguaje que es fuente de malentendidos, como se&ntilde;ala Antoine de Saint-Exup&eacute;ry), no contempla, en ning&uacute;n momento, la buena forma; m&aacute;s a&uacute;n, est&aacute; habitado de dolor, sufrimiento sexual y muerte.<\/p>\n<p>En el dispositivo psicoanal&iacute;tico se nos muestran las grutas, las desgarraduras propias de un cuerpo fragmentado, desfigurado, amorfo, por efectos del significante. Ah&iacute; se escuchan los residuos de una fragmentaci&oacute;n del cuerpo y las desgarraduras de la existencia que no termina nunca de superarse y que en las psicosis se puede percibir con toda su potencia. Posiblemente la escucha en an&aacute;lisis, la escritura del sujeto que ah&iacute; se genera, sea tambi&eacute;n, como en la pintura, una forma est&eacute;tica darle lugar a lo feo y lo grotesco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: Francis Bacon, &ldquo;Papa&rdquo;, 1991 (detalle) &nbsp; &ldquo;El arte tiene que convertir en uno de sus temas lo feo y lo proscrito&rdquo; Theodor Adorno &nbsp; El diccionario de la Real Academia de la Lengua de Espa&ntilde;a define lo grotesco a partir del vocablo italiano grottesco, un derivado de grotta, gruta. 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