{"id":3351,"date":"2026-06-16T16:24:17","date_gmt":"2026-06-16T16:24:17","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=3351"},"modified":"2026-06-16T16:24:19","modified_gmt":"2026-06-16T16:24:19","slug":"borges-el-doble-y-lo-siniestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/borges-el-doble-y-lo-siniestro\/","title":{"rendered":"Borges: el doble y lo siniestro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Soy yo, pero soy tambi\u00e9n el otro, el muerto<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">J. L. Borges.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tema del doble ha sido un t\u00f3pico constante en la literatura universal de todos los tiempos; el mito tambi\u00e9n forma parte de las fantas\u00edas recurrentes en todas las culturas, lo mismo que es un t\u00f3pico que abordar\u00e1 la psiquiatr\u00eda fundamentalmente como un delirio. Pienso de botepronto en una novela de Jos\u00e9 Saramago, <em>El hombre duplicado<\/em>, donde se juega con la idea de que un d\u00eda cualquiera Tertuliano M\u00e1ximo Afonso, profesor de historia, se encuentra consigo mismo al ver una pel\u00edcula que le ha prestado su colega y profesor de matem\u00e1ticas. Tertuliano, de manera siniestra, en la cinta, se ve en otro que es a la vez \u00e9l mismo pero siendo otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos que en la antig\u00fcedad el uso de la figura del doble era recurso frecuente, tanto en las dramaturgias de car\u00e1cter dram\u00e1tico como en la comedia; la figura del doble ha sido motivo constante de equ\u00edvocos y enredos. Algunos ecos de estos planteamientos los podemos encontrar en una importante cantidad de obras literarias modernas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como paradigma literario tenemos que mencionar, sin duda, la novela de misterio <em>El extra\u00f1o caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde<\/em>, de Robert L Stevenson. Se narra ah\u00ed que el Dr. Jekyll, durante sus experimentaciones qu\u00edmicas, hace surgir dentro de \u00e9l a una extra\u00f1a presencia que reconoce como \u00e9l mismo pero a la vez es alguien absolutamente desconocido. Dentro del Dr. Jkyll vive Mr. Hayde, personaje que se permite placeres que el recatado doctor no concibe siquiera reconocer. La apetencia de placer de Mr. Hayde va en aumento, como una adicci\u00f3n, hasta que invade la vida toda del Dr. Jekyll, quien termina por suicidarse en su laboratorio con la idea de que as\u00ed escapar\u00eda de \u201ceso\u201d que le habita. Sin embargo, al encontrar el cuerpo del suicida, se trata ni m\u00e1s ni menos que de Mr. Hayde, mientras que al Dr. Jekyll no se le encuentra por ning\u00fan lado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su parte, el poeta Antonio Machado escribe: \u201csomos v\u00edctimas \u2014pensaba yo\u2014 de un doble espejismo\u201d. El doble funciona como espejo, se trata de una imagen (o presencia) que nos duplica, pero \u2014y este es el punto\u2014 en el doble se deja ver lo desconocido que nos habita, nos duplica pero no sin su falla, hasta entregarnos a lo abominable de la repetici\u00f3n del error hasta el infinito, como quiere Jorge Luis Borges.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escritor argentino, quien muri\u00f3 el 14 de junio de 1986, lo sabemos, aborrec\u00eda los espejos (tanto como aborrec\u00eda la paternidad, es decir, reproducirse). Tambi\u00e9n hablaba del horror que le produc\u00eda la idea de que al verse reflejado en ellos en alg\u00fan momento pudiera ver algo que no era \u00e9l; se refiere al horror personal que conlleva la disoluci\u00f3n del yo, el fen\u00f3meno de <em>border<\/em>, la despersonalizaci\u00f3n que, lo mismo que a la p\u00e9rdida de la identidad, amenaza con la p\u00e9rdida de la unidad ilusoria del yo. Borges lleva a la idea del doble como s\u00edmbolo del Mal, su objeto maldito es el espejo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribe Borges, en <em>Quinta noche<\/em>: \u201cRealmente es terrible que haya espejos, creo que Poe lo sinti\u00f3 tambi\u00e9n [\u2026] Nos hemos acostumbrado a los espejos, pero hay algo terrible en esa duplicaci\u00f3n visual de la realidad\u201d. El tema de la evaporaci\u00f3n de la identidad asume en Borges caracter\u00edsticas de pesadilla especular donde el yo se va desdoblando hasta disolverse. Lo espeluznante ha de resultar del encuentro desdoblado con uno mismo: este es el n\u00facleo de la pesadilla en Borges, el encuentro con lo Real. Que no podr\u00eda ser sino el encuentro imaginario con la propia muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Borges, el tema del otro (del otro-yo) es recurrente y su insistencia, como ya vimos que ocurre con el Dr. Jekyll y Mr. Hayde, la experimenta consigo mismo, se desdobla y escribe <em>Borges y yo, <\/em>dice ah\u00ed: \u201cAl otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas\u201d. Pero el otro yo no es el semejante, no es el ideal, se trata de lo siniestro, lo m\u00e1s desconocido que habita al yo: la muerte. En su poema <em>Jun\u00edn<\/em> afirma el escritor argentino: \u201cSoy yo, pero soy tambi\u00e9n el otro, el muerto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de las m\u00faltiples referencias literarias, una m\u00e1s. El escritor ruso Fi\u00f3dor Dostoievski escribe en 1846 su segunda novela llamada, justamente, <em>El doble<\/em>, donde Yakov Petrovich Goliadkin, un buen d\u00eda entra en contacto con un hombre que es id\u00e9ntico a \u00e9l. Ser dos resulta atractivo en un principio, incluso divertido, pero no por mucho tiempo. Pronto ese \u201cotro Goliadkin\u201d empieza a hacer cosas que el original no consentir\u00eda: estafa a sus jefes y termina provocando su desgracia. Parece que la constante es que el doble opere en contra del sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigmund Freud, el inventor del psicoan\u00e1lisis, en 1919 escribe dos textos relevantes que no se pueden desligar, por un lado, <em>M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer, <\/em>texto que marca un giro determinante de su propuesta te\u00f3rica, ah\u00ed postula que, contrario a lo que hab\u00eda sostenido en el sentido de que la vida an\u00edmica estaba comandada por el principio del placer, reconoce ahora que hay una fuerza m\u00e1s primitiva que gobierna la vida ps\u00edquica y confiesa que no le queda m\u00e1s que llamarle <em>Pulsi\u00f3n de muerte<\/em>. Por otra parte, en el mismo a\u00f1o, escribe <em>Das Unheimliche<\/em> que ha sido traducido como <em>Lo Ominoso<\/em> o <em>Lo Siniestro<\/em>, y tambi\u00e9n mencionado como <em>El eterno retorno de lo igual<\/em> o retorno de lo que ha quedado reprimido. Lo siniestro es aquello que, siendo de lo familiar, pertenece al orden de lo terror\u00edfico, lo que angustia y produce horror. Siguiendo a Schelling, Freud se\u00f1ala que <em>Lo siniestro<\/em> es todo lo que, estando destinado a quedar en secreto, ha salido a la luz. Lo ominoso es aquello que es a un tiempo lo m\u00e1s familiar y lo m\u00e1s desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea de esta convivencia permanente con el doble, seg\u00fan Freud, tiene su origen en una en\u00e9rgica desmentida del poder de la muerte y es, entonces, el \u201calma inmortal\u201d lo que constituye el primer doble del cuerpo; escribe el m\u00e9dico vien\u00e9s, hablando justamente de la figura del doble: \u201cestas representaciones han nacido sobre el terreno del irrestricto amor por s\u00ed mismo, el narcisismo primario, que gobierna la vida an\u00edmica del ni\u00f1o; con la superaci\u00f3n de esta fase cambia el signo del doble: de un seguro de supervivencia, pasa a ser el ominoso anunciador de la muerte\u201d. En el fondo de lo siniestro esta lo que ha sido reprimido y que, convertido en angustia, que no cesa de retornar, as\u00ed es como se puede pasar de lo familiar a lo ominoso, lo extra\u00f1amente familiar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el psicoanalista franc\u00e9s, Jacques Lacan, la idea del doble se encuentra asociada con los celos, que en su base no tienen a la rivalidad sino una identificaci\u00f3n mental con el otro, y con esa premisa en 1938 escribe un trabajo llamado <em>La familia<\/em> donde hace referencia a San Agust\u00edn para ilustrar la agresividad que se desencadena en la identificaci\u00f3n especular: \u201cHe visto con mis ojos, y he observado a un peque\u00f1o que todav\u00eda no hablaba, c\u00f3mo dominado por los celos, no pod\u00eda mirar sin palidecer el espect\u00e1culo amargo de su hermano de leche, prendido al seno de su madre\u201d. Pero as\u00ed como la idea del doble se cuela con toda su fuerza destructiva en los celos, tambi\u00e9n la encontramos en la paranoia. Haciendo referencia a un trabajo de Freud, quien escribe en 1922 <em>De algunos mecanismos neur\u00f3ticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad<\/em>. Lacan destaca que el inventor del psicoan\u00e1lisis se\u00f1ala que \u201cla hostilidad que el perseguido encuentra en otros es el reflejo especular de sus propios sentimientos hostiles hacia esos otros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En fin, es por lo insoportable que el doble nos revela, que los cr\u00edmenes de odio (donde se busca exterminar al otro), como los feminicidios, la homofobia, la misoginia o los genocidios no sean sino actos radicales que buscan acallar lo ominoso que nos habita.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soy yo, pero soy tambi\u00e9n el otro, el muerto J. L. Borges. 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