{"id":3281,"date":"2026-05-19T13:26:29","date_gmt":"2026-05-19T13:26:29","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=3281"},"modified":"2026-05-19T13:26:32","modified_gmt":"2026-05-19T13:26:32","slug":"cuando-se-acaban-los-pastes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/narrativa\/cuando-se-acaban-los-pastes\/","title":{"rendered":"Cuando se acaban los pastes"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1M\u00e1tate! \u00a1M\u00e1tate ya!\u201d Le dec\u00eda la muchedumbre al Jerry-\u00f1ero desde abajo del edificio viejo que estaba al lado de un Oxxo. \u00c9l estaba parado en la orilla, con los brazos abiertos, y la mirada al cielo como esperando una se\u00f1al divina. Su cabello, a pesar de estar grasiento y enmara\u00f1ado, le llegaba hasta las rodillas. Ten\u00eda los ojos y la boca bien abiertos, como si un jaguar estuviera a punto de atacarlo. Ten\u00eda olor a sobaco y orines, tierra detr\u00e1s de las orejas y el abrigo h\u00famedo, apolillado y podrido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Yo creo que encontr\u00f3 a su vieja empiernada con otro wey y le entr\u00f3 la desesperaci\u00f3n \u2014dijo un pel\u00f3n de chaqueta y gafas negras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Es de esos que ya no saben qu\u00e9 hacer con tantas deudas y le pidi\u00f3 dinero prestado a un usurero que ya le est\u00e1 cobrando \u2014especul\u00f3 un cincuent\u00f3n de lentes y dientes amarillos de tanto fumar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Para m\u00ed que nada m\u00e1s est\u00e1 llamando la atenci\u00f3n y quiere hacerse famoso en Tik Tok \u2014coment\u00f3 un muchacho escu\u00e1lido, que tra\u00eda su mochila y uniforme de la secundaria mientras grababa al Jerry-\u00f1ero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n entre la multitud estaba el 666 V\u00e1zquez, que ten\u00eda rastas y era chimuelo, por lo que su sangre viajaba sin pasaporte a lo largo y ancho de sus enc\u00edas. Ten\u00eda los ojos varicosos y amarillos; portaba una bolsa de basura donde llevaba la merca que robaba mientras el Jerry-\u00f1ero las hac\u00eda de actor de cuarta desde arriba del edificio viejo: sacaba las carteras de los culitos o las bolsas de mano de las do\u00f1itas entre aquel p\u00fablico que ped\u00eda a gritos el autohomicidio de su amigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya se estaba nublando cuando la muchedumbre comenz\u00f3 a chiflarle a Jerry-\u00f1ero para que le apurara. El pel\u00f3n de chaqueta negra trajo un six de chelas del Oxxo, tom\u00f3 una y se la empez\u00f3 a tomar. Un patrullero que iba en moto se acerc\u00f3 a la gente que ya bloqueaba la calle. Les pidi\u00f3 que abrieran paso para que pudieran pasar los carros y luego se fue, aunque despu\u00e9s la muchedumbre volvi\u00f3 a bloquear la calle. En eso lleg\u00f3 Carmela Vaguita, otra de las amigas del Jerry-\u00f1ero, y luego de lanzarle varios chiflidos al Jerry-\u00f1ero, aprovech\u00f3 para mentarle la madre con su voz gangosa mientras recog\u00eda su brazo arrugado una y otra vez:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vas y chingas en toda tu puta madre, pinche Jerry-\u00f1ero apestoso con los huevitos de decoraci\u00f3n. Ya l\u00e1nzate, a ver si tan bravito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda comenzado a llover. El 666 V\u00e1zquez pens\u00f3 que la lluvia les iba a arruinar el negocio. Por eso le hizo una se\u00f1a a la Carmela Vaguita para que ella y el Jerry-\u00f1ero se dieran prisa con el teatro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Jerry temblaba de fr\u00edo. Un viento fuerte hizo que se tambaleara. La muchedumbre clam\u00f3. El cincuent\u00f3n de dientes amarillos sonri\u00f3. Jerry lanz\u00f3 un alarido doliente. Cayeron por sus mejillas l\u00e1grimas desesperadas y telenovelescas a raudales de su rostro basuresco y putiamargo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Miren c\u00f3mo me voy a matar \u2014dec\u00eda con sus negras manos con las que simulaba arrancarse sus cabellos inabarcables\u2014, miren c\u00f3mo no tengo los huevitos de decoraci\u00f3n como dice la Carmela Vaguita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sonrisa del cincuent\u00f3n de dientes amarillos se hizo m\u00e1s grande, el pel\u00f3n de chaqueta negra dej\u00f3 caer su chela al suelo y el l\u00edquido se desparram\u00f3, el chavo de secundaria se santigu\u00f3 mientras segu\u00eda sosteniendo su celular. El resto de la muchedumbre guard\u00f3 silencio y el viento y la lluvia se detuvieron, como si supieran lo que estaba a punto de pasar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no pasaba nada y luego de un rato se escucharon abucheos y varias personas abandonaron la multitud. El viento y la lluvia regresaron. La Carmela Vaguita tra\u00eda las zapatillas rojas aquel d\u00eda debajo de sus piernas velludas y llenas de v\u00e1rices. Apret\u00f3 los pu\u00f1os, se palp\u00f3 el su\u00e9ter de abuelita que tra\u00eda puesto a la altura de sus chichis de calcet\u00edn y sinti\u00f3 el fierro de pl\u00e1stico, o la pistola de juguete con la que le apunt\u00f3 al Jerry-\u00f1ero. \u00a1Pum! \u00a1Pim! Se escuch\u00f3 salir de su boca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Jerry-\u00f1ero se carcaje\u00f3 al ver los movimientos de pistolera de cuarta de Carmela Vaguita. Se deshizo de su abrigo todo mugriento y lo lanz\u00f3 a la multitud. Despu\u00e9s inclin\u00f3 su cuerpo hacia adelante en una reverencia chipocluda del siglo del caldo. Luego de ese agradecimiento magn\u00e1nimo, ese gracias corporal teatrero, le hizo cuernos a todo mundo y les sac\u00f3 la lengua sinti\u00e9ndose como el huelemelasalpargatas de la ciudad, llev\u00e1ndose uno y otro pie un poco m\u00e1s adelante, lo suficiente como para que el diablo le moviera el piso y se riera, porque el que r\u00ede al \u00faltimo r\u00ede mejor, y como le movi\u00f3 el piso hizo que se tambaleara de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Carmela Vaguita hab\u00eda estaba guardando la pistola mientras el Jerry-\u00f1ero daba las gracias magn\u00e1nimas. Se hab\u00eda llevado las manos a la espalda murmurado para s\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ya no estoy para estas pendejadas \u2014lo dec\u00eda como para recordarse que estaba vieja. Cuando le daba la espalda a toda esa multitud para disponerse a regresar al reloj monumental de la ciudad con el Jerry-\u00f1ero y el 666 V\u00e1zquez, escuch\u00f3 nada m\u00e1s que un grito como el de un gato pele\u00e1ndose en azotea y revolcado contra una orilla. Luego el topazo que part\u00eda la tierra y las quijadas, y el fino sonido de la varilla enterrada m\u00e1s all\u00e1 de las mejillas polvoreadas de amor callejero del Jerry-\u00f1ero, que despu\u00e9s de haberse tambaleado, cay\u00f3 desde la parte m\u00e1s alta de aquel viejo edificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 666 V\u00e1zquez estaba a rebosar de la merca robada en la bolsa negra, cuando vio el cuerpo del Jerry-\u00f1ero arponeado como una ballena ca\u00edda desde Saturno. Buscaba a Carmela Vaguita y en el instante en que se encontraron, ambos voltearon hacia la muchedumbre para cerciorarse que nadie los persegu\u00eda. Se alejaron del lugar. Carmela Vaguita y el 666 V\u00e1zquez le gritaron al Jerry-\u00f1ero que estaba en medio de un charco de sangre:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Ya lo chup\u00f3 el diablo! \u2014exclam\u00f3 Carmela Vaguita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Entre menos burros m\u00e1s olotes! \u2014vocifer\u00f3 el 666 V\u00e1zquez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 666 V\u00e1quez dio saltitos con un pie y sus rastas bailaron al estilo Bob Marley:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pues qu\u00e9 se le va a hacer. \u00a1As\u00ed es la vida! \u2014agreg\u00f3 el 666 V\u00e1zquez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces se fueron al reloj monumental, el emblema citadino y abrieron una puertecita en el suelo que los llev\u00f3 a su escondrijo en el estacionamiento debajo de la plancha de la explanada. El 666 V\u00e1zquez meti\u00f3 una mano dentro de su pantal\u00f3n guango y de lana, se rasc\u00f3 el popote-pene y sus dos latas-abolladas-test\u00edculos y luego llev\u00f3 esa misma mano dentro de la bolsa negra para repartir las carteras y el dinero entre \u00e9l y su amiga. La Carmela Vaguita hizo cara de fuchi y le devolvi\u00f3 la primera cartera que hab\u00eda sacado el 666 V\u00e1zquez para d\u00e1rsela. Pero el 666 V\u00e1zquez se la volv\u00eda a dar y ella se la volv\u00eda a regresar y as\u00ed sucesivamente. Aunque luego, recordando su condici\u00f3n, se olvid\u00f3 de aquella porquer\u00eda que hab\u00eda hecho su colega de calle al meter su mano en el pantal\u00f3n y le acept\u00f3 por fin la cartera al 666 V\u00e1zquez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Ahora s\u00ed ya nos alcanza para unos buenos pastes! \u2014declar\u00f3 el 666 V\u00e1zquez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Ay, s\u00ed! Uno de frijoles estar\u00eda bien \u2014le respondi\u00f3 Carmela Vaguita, a quien se le hac\u00eda agua la boca y se lam\u00eda sus labios con movimientos circulares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final ambos dieron gracias al Grande con una persignaci\u00f3n digna de Judas Iscariote.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1M\u00e1tate! \u00a1M\u00e1tate ya!\u201d Le dec\u00eda la muchedumbre al Jerry-\u00f1ero desde abajo del edificio viejo que estaba al lado de un Oxxo. \u00c9l estaba parado en la orilla, con los brazos abiertos, y la mirada al cielo como esperando una se\u00f1al divina. Su cabello, a pesar de estar grasiento y enmara\u00f1ado, le llegaba hasta las rodillas. 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