{"id":3268,"date":"2026-05-12T17:37:45","date_gmt":"2026-05-12T17:37:45","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=3268"},"modified":"2026-05-12T17:37:47","modified_gmt":"2026-05-12T17:37:47","slug":"el-despertar-de-la-primavera-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/el-despertar-de-la-primavera-2\/","title":{"rendered":"El despertar de la primavera"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Tras los agresivos reproches de toda clase que con frecuencia las ni\u00f1as dirigen a sus madres hay, en realidad, una \u00fanica acusaci\u00f3n: la de no haberles dado la clave de acceso a la feminidad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Massimo Recalcati<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Para Triana y para Melody<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexualidad humana en la lectura del psicoan\u00e1lisis, seg\u00fan lo ha planteado Sigmund Freud en <em>Tres ensayos para una teor\u00eda sexual<\/em>, acontece en dos tiempos l\u00f3gicos, y entre ambos se presenta un periodo de latencia. Esta secuencia es justamente lo que va a diferenciar al ser humano de todas las dem\u00e1s especies animales y lo va a alejar, sexualmente hablando, de manera radical del circuito de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el primer tiempo, tambi\u00e9n llamado de la sexualidad infantil, la sexualidad quedar\u00e1 marcada por las elecciones de objeto teniendo como sede el propio cuerpo. El goce se condensa en sus orificios y superficies, que devienen zonas er\u00f3genas, hasta llegar al complejo de Edipo y sucumbir a la represi\u00f3n. Se trata de un periodo, en principio, con car\u00e1cter autoer\u00f3tico, por lo que el chupeteo y las pr\u00e1cticas masturbatorias ser\u00e1n muestras de la exteriorizaci\u00f3n de esta sexualidad infantil. S\u00f3lo m\u00e1s tarde, se espera alcance el estatus de la primac\u00eda genital y \u00e9sta sea sofocada por la represi\u00f3n y as\u00ed dar paso as\u00ed al periodo intermedio llamado de latencia. Durante este primer momento fundante, el cachorro humano enfrenta sin mayor defensa su primer pasaje al acto normativo: dejarse caer en el campo del Otro que le precede, como se\u00f1ala la psicoanalista Silvia Amigo. Se trata de la primera alienaci\u00f3n fundante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde, en el periodo de latencia, se va a constituir (o no) lo que despu\u00e9s ser\u00e1n los diques de la sexualidad: el asco, el sentimiento de verg\u00fcenza y los reclamos ideales en lo est\u00e9tico y lo moral que se refleja en el pudor. Aqu\u00ed el flujo de los impulsos sexuales no ha cesado, pero su energ\u00eda es desviada del uso sexual y aplicada a otros fines. La cultura se convertir\u00e1 en la fuente de donde vendr\u00e1n las satisfacciones que antes proven\u00edan de su propio autoerotismo. Despu\u00e9s de este periodo de latencia, por cierto cada vez m\u00e1s corto, con la pubertad se van a introducir los cambios que llevan la vida sexual infantil a su conformaci\u00f3n definitiva, heteroer\u00f3tica. Se trata de este periodo de la vida que Freud va a llamar <em>Las metamorfosis de la pubertad<\/em> en el tercero de sus ensayos de teor\u00eda sexual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en 1905 cuando Freud escribe los mencionados ensayos, no existe en alem\u00e1n la palabra <em>adolescente<\/em>, por lo que la palabra que usa Freud es pubertad. Freud va a se\u00f1alar dos procesos relevantes en esta etapa, partiendo de la maduraci\u00f3n gen\u00e9sica, las transformaciones corporales propias de la madurez sexual y los cambios psicol\u00f3gicos que le acompa\u00f1an. Estos dos aspectos son: un marcado desasimiento de la autoridad de los padres y, adem\u00e1s, el hallazgo del objeto exog\u00e1mico a partir de la diferencia de los sexos. Se incorpora la posibilidad del encuentro con el cuerpo sexual del Otro. No se trata en ning\u00fan momento de algo natural, se trata del encuentro con el deseo. Como tal, el deseo se dirige siempre hacia el Otro. Es deseo de Otro deseo, es deseo del deseo del Otro, como ense\u00f1a Jacques Lacan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la pubertad, con la tensi\u00f3n genital que le es propia (la edad de la cosquilla o de la punzada le dicen y no sin raz\u00f3n) se re-edita el drama del complejo de Edipo y castraci\u00f3n. Esto presenta una complicaci\u00f3n dado que se est\u00e1 ya en condiciones f\u00edsicas para hacer posible el incesto y el parricidio: esas dos tendencias pulsionales que habr\u00e1n de quedar reprimidas. De tal modo que esta nueva oleada de sexualidad (en muchos casos resulta devastadora ps\u00edquicamente hablando, al grado de hacer surgir la psicosis o demencia precoz) deber\u00e1 opon\u00e9rsele una renovada represi\u00f3n que le lleve a abandonar los objetos ed\u00edpicos y posibilitar as\u00ed el hallazgo del objeto exog\u00e1mico y heterosexual (haciendo referencia al \u201chetero\u201d como alteridad, como otro, diferente de s\u00ed, sea del otro sexo o del mismo). M\u00e1s a\u00fan, tambi\u00e9n con la pubertad se abre con toda su magnitud el terreno de la fantas\u00eda, donde se desarrollar\u00e1, en principio, el encuentro con el objeto de satisfacci\u00f3n. Un encuentro que, en sentido estricto, es un reencuentro. No podemos soslayar que muchos cambios se han dado desde que Freud planteaba sus ideas (aunque hay que decir que a los tres ensayos le hizo comentarios hasta incluso 1925) y lo que hoy vivimos con la adolescencia. Por ejemplo, la pubertad inicia cada vez m\u00e1s temprano y se prolonga hasta muy tarde en la vida de los sujetos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el desasimiento se prolonga, la compleja tarea de construirse un proyecto propio se ve obstaculizado. Adem\u00e1s, en una \u00e9poca socio-hist\u00f3rica marcada por el capitalismo salvaje que impone su mandato de consumo, los adolescentes quedan excluidos de lo social. Freud en 1905, aunque lo intenta, no se puede desprender de cierto tufo evolucionista, por m\u00e1s que marque diversas l\u00edneas en torno a la constituci\u00f3n del sujeto que lo van a distanciar de lo biol\u00f3gico (como ubicar la sexualidad en dos tiempos). Por lo tanto, ser\u00e1 Jacques Lacan quien vendr\u00e1 a marcar una ruptura con la idea de una psicog\u00e9nesis o desarrollo psicol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lacan nos recuerda que en la reuni\u00f3n de la Sociedad Psicoanal\u00edtica de Viena del mi\u00e9rcoles 13 de febrero de 1907 se abord\u00f3 el tema del Despertar de la primavera, obra de teatro del dramaturgo Frank Wedekind presentada en 1891. Esta obra de teatro fue titulada en principio Eine Kindertrag\u00f6die (<em>La tragedia de los ni\u00f1os<\/em>) y narra la tragedia que viven tres adolescentes (Moritz, Melchior y Wendla), de entre 13 y 14 a\u00f1os, en su despertar a la sexualidad en la adolescencia. Justamente, se utiliza el significante primavera para aludir al despertar de lo que se encontraba ya pero latente. El argumento es tan intenso como simple y pleno de actualidad: el estudiante Melchior y Wendla encuentran respuestas a sus preguntas sobre la sexualidad en una granja. Wendla le pregunta a su madre \u00bfc\u00f3mo nacen los ni\u00f1os?, la respuesta es el silencio de la madre. Wendla busca a Melchior y queda embarazada. Su madre la obliga a practicarse un aborto, algo sale mal y antes de morir, la adolescente vuelve a preguntar: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 nunca me hablaste de estas cosas?\u201d Por otro lado, Moritz, amigo de Melchior, se suicida porque ha tenido malas notas en la escuela. El perturbado padre, revisando la habitaci\u00f3n de Moritz encuentra un escrito obsceno sobre el coito; la letra le resulta desconocida, y luego descubre que es de Melchior, que le hab\u00eda dado a leer lo que hab\u00eda escrito sobre sus interrogantes sexuales. Melchior es expulsado de la escuela y, al huir del reformatorio al que lo llevaron sus padres, llega a un cementerio. Mientras lee la inscripci\u00f3n en la tumba de Wendla que reza \u201cMuri\u00f3 de anemia. Bienaventurados los que tienen puro el coraz\u00f3n\u201d (vemos a una madre que se niega reiteradamente a reconocer a su hija como sexuada). Repentinamente ve a Moritz que se ha levantado de su tumba y se le acerca llevando la cabeza en las manos. Moritz intenta seducir a su amigo vivo para que se una a \u00e9l en el reino de la muerte, donde no hay soledad ni sufrimiento. Sin embargo, en medio de esta escena de mort\u00edfera seducci\u00f3n, aparece un misterioso \u201chombre enmascarado\u201d y obliga al fantasma a volver a su tumba y lleva a Melchior consigo ofreci\u00e9ndole un plato de sopa caliente, dejando de culparse por el disgusto de sus padres. Este hombre enmascarado, al poner en juego el falo significante, hace un agujero en lo real de la muerte y, por tanto, hace un lugar a la vida, a la sexualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lacan, en un texto de 1974, sintetiza este argumento diciendo que el dramaturgo para se\u00f1alar que se presenta en la adolescencia lo que Lacan se\u00f1ala como la irrupci\u00f3n de lo real del cuerpo lo que no se reduce a los cambios som\u00e1ticos o caracteres sexuales secundarios. El despertar de la primavera ser\u00e1 entonces una irrupci\u00f3n de lo real del sexo. En ella, se enfrenta el adolescente a la ausencia de un saber sobre el sexo. Es un encuentro brusco, despertante literalmente, con lo real que hace que el sujeto se vea obligado a bordear con significantes esa masa que irrumpe. Se requiere, desde lo simb\u00f3lico, un intento de anudamiento con lo imaginario que podr\u00eda apartar de lo real su tendencia inercial a la muerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras los agresivos reproches de toda clase que con frecuencia las ni\u00f1as dirigen a sus madres hay, en realidad, una \u00fanica acusaci\u00f3n: la de no haberles dado la clave de acceso a la feminidad. 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