{"id":3179,"date":"2026-03-25T22:41:59","date_gmt":"2026-03-25T22:41:59","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=3179"},"modified":"2026-03-25T22:42:01","modified_gmt":"2026-03-25T22:42:01","slug":"o-d-i-o-a-m-o-r-a-c-i-o-n","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/o-d-i-o-a-m-o-r-a-c-i-o-n\/","title":{"rendered":"O.D.I.O.A.M.O.R.A.C.I.\u00d3.N"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Todos los d\u00edas te quiero y te odio irremediablemente<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jaime Sabines<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Si el amor aspira al desarrollo del ser del otro, el odio aspira a lo contrario: a su envilecimiento, su p\u00e9rdida, su desviaci\u00f3n, su delirio&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jacques Lacan<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo no anda en la relaci\u00f3n entre los sexos, es una evidencia que se muestra en la vida cotidiana y se escucha en la cl\u00ednica de los y las psicoanalistas. La violencia en la pareja, en sus diversos matices, es la evidencia m\u00e1s dolorosa de esta imposibilidad de responder a la inadecuaci\u00f3n estructural en las relaciones de pareja, con independencia de la orientaci\u00f3n sexual de sus componentes. Si pensamos que la violencia es la no-palabra, parece que en esos v\u00ednculos donde la palabra no tiene lugar se establece un \u201cv\u00ednculo\u201d que transita por el odio. El psicoanalista franc\u00e9s Jacques Lacan acu\u00f1a un t\u00e9rmino que intenta dar cuenta de esa extra\u00f1a asociaci\u00f3n entre un cierto tipo de amor y el odio: odioenamoraci\u00f3n (<em>Hainamoration<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las llamadas por el psicoanalista las pasiones del ser, el amor y el odio se encuentran al nivel de la ignorancia, aunque es hasta el 23 de marzo de 1973, en el seminario 20, cuando se acu\u00f1a el t\u00e9rmino \u201codiamoraci\u00f3n\u201d, que, dice, debe escribirse o.d.i.o.a.m.o.r.a.c.i.o.n. Con esta expresi\u00f3n vincula fundamentalmente al amor con el saber y lo hace el n\u00facleo de la experiencia en la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica. Odioenamoraci\u00f3n se constituye en una sola palabra, una sola entidad indisociable, no se trata del amor y el odio por separado sino un deslizamiento. Aunque los v\u00ednculos entre el amor y el odio han sido se\u00f1alados desde siempre, \u201centre el amor y el odio no hay sino un paso\u201d, s\u00ed, la cuesti\u00f3n est\u00e1 en el l\u00edmite entre ambos. El odio, dec\u00eda Lacan desde 1954, tras el amor, no se satisface con la desaparici\u00f3n del adversario, lo que quiere \u201ces su disminuci\u00f3n, su derrota, su desv\u00edo, su delirio, su subversi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las relaciones amorosas de pareja, insisto que con independencia de la orientaci\u00f3n sexual de sus componentes, al inicio se sustentan en una ilusi\u00f3n de hacer del dos, Uno. Una ilusi\u00f3n de unidad donde el otro podr\u00e1 otorgar lo que falta para una vida plena, obviando necesariamente que en tanto que el amor se funda en un hecho de contingencia, no se puede programar, por tanto conlleva el desencuentro, aunque los amantes sostengan que se trata de un encuentro se\u00f1alado por el destino. En este sentido, el amor es esencialmente un encuentro de dos carencias, de dos faltas. Y este hecho le da su car\u00e1cter de extraordinario al encuentro: lo que se pone en juego eso que les falta a los <em>parteneires<\/em>, se funda en lo que se inventan para darse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el fundador del psicoan\u00e1lisis, Sigmund Freud, el amor y el enamoramiento son cuestiones distintas. El segundo se comporta esencialmente como un fen\u00f3meno de masa, por m\u00e1s que, aclara, la masa est\u00e9 constituida por dos sujetos; se trata de ese instante en el que el sujeto cae rendido ante la certeza de haber encontrado en el otro lo que tanto anhelaba, aquel que colma su falta. Se produce en el enamorado un vaciamiento del yo por investidura del objeto que se vuelve todo para \u00e9l, se convierte en el ideal del yo, no es por tanto una exageraci\u00f3n escuchar decir \u201csin ti mi muero\u201d en estado de enamoramiento. Freud establece una analog\u00eda entre el enamoramiento, la hipnosis y la sumisi\u00f3n al l\u00edder. En el cl\u00edmax del enamoramiento, en pleno arrobamiento, el enamorado no advierte que la mirada que lo sostiene s\u00f3lo le devuelve su imagen invertida. Pero el encuentro es una ilusi\u00f3n, como hemos dicho. Estructuralmente se trata de un desencuentro, es decir, hay un l\u00edmite que eventualmente se resquebraja, esto es el desencuentro estructural se hace presente y el amor se desliza hacia el odio. Freud advierte que en el enamoramiento puede ocurrir que se vac\u00ede la libido del yo en la persona del amado dando lugar a ese deslizamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, \u00bfde d\u00f3nde proviene ese af\u00e1n por alcanzar el ideal de una verdadera complementariedad, hacerse Uno, por la v\u00eda del amor? El anhelo de complementariedad con la pareja es lo que caracteriza al amor en la modernidad. \u201cDar lo que no se tiene\u201d es lo que dec\u00eda Lacan con respecto al amor, lo que indudablemente tiene que ver con el concepto de falta. Una v\u00eda para analizar esta frase es por la v\u00eda del Don, pero otra, que aqu\u00ed seguiremos, hace referencia a que amar es mostrarse en falta, dejar al descubierto que algo quiere alcanzarse en el otro. El otro que, al revelarme mi falta, se vuelve objeto de deseo, como si el otro tuviera lo que me falta. Amor, dec\u00eda Lacan, es lo que enga\u00f1a. Es en el amor donde se crea la ilusi\u00f3n de que dos puedan hacerse uno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Lacan el amor \u201ces lo que coloca al narcisismo al servicio de un enga\u00f1o\u201d. No s\u00f3lo es un enga\u00f1o, tambi\u00e9n para el psicoanalista se trata de una falsedad, una negaci\u00f3n, incluso como un monstruo, como inoportuno y, m\u00e1s a\u00fan, de una m\u00e1scara. Pero, de qu\u00e9 enga\u00f1o se trata, justamente en que el amor es un don de lo que no se tiene. Claramente en el amor se juega un enga\u00f1o, que ocurre por lo menos en dos dimensiones: a) se ama a quien se supone un saber, aunque tambi\u00e9n se lo odia por lo mismo, no se trata entre ambos de una oposici\u00f3n sino que se trata de una continuaci\u00f3n a partir de ese otro componente del v\u00ednculo que es el desenga\u00f1o; b) hay enga\u00f1o posible desde que el amor se ofrece como intr\u00ednsecamente limitado y, cuando haciendo caso omiso a esa determinaci\u00f3n, uno espera m\u00e1s. En ambos sentidos se pone en juego el odioenamoramiento. Jean Allouch dir\u00e1 en <em>El amor Lacan<\/em>: \u201cEn efecto, configurado como obtenci\u00f3n de un amor que no se obtiene, el amor Lacan es claramente odioenamoraci\u00f3n: no puede m\u00e1s que dejar abierta la posibilidad de su viraje puro y simple al odio, se esmera incluso en forma decidida a ello al no descuidar su no-obtenci\u00f3n, al colocarla permanentemente en el orden del d\u00eda\u201d. El odio surge como continuaci\u00f3n del amor, ante la no-obtenci\u00f3n del amor, y nunca se obtiene, cuando el amor decepciona, y la decepci\u00f3n es un componente del amor de pareja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo se juega en esa dial\u00e9ctica imposible entre el amor (que apunta al Uno) y la singularidad del goce en cada sujeto que no genera lazo social. Justamente ah\u00ed radica el fracaso que el encuentro amoroso implica: el goce no puede hacer de dos Uno, ese es el problema insalvable del amor que opera siempre como suplencia de esa inequidad entre los goces, el odio aparece cuando se revela que la relaci\u00f3n sexual no existe, y la suplencia del amor no alcanza, el odio es el efecto de esa frustraci\u00f3n, y en ese sentido, si el objeto de la frustraci\u00f3n es real, el da\u00f1o que se produce es imaginario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el v\u00ednculo entre los <em>partenaires<\/em> se muestran dos tendencias en constante contraposici\u00f3n: el amor apunta a la ilusi\u00f3n de unidad, hacer del dos Uno, mientras que el odio lo desgaja. Y algo m\u00e1s, en tanto que el amor como el odio se vinculan con el saber: se ama a quien se le reconoce un saber, mientras que el odio deriva de la interrogaci\u00f3n de ese saber, el odio se produce cuando se quiere saber todo del otro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un punto m\u00e1s, entre el par componente de la pareja se produce como elemento insoslayable una tensi\u00f3n agresiva que en principio se encauza por el amor y el ideal narcisista, cuando esta funci\u00f3n declina el odio resurge y toma la direcci\u00f3n en contra de quien fuera amado. Se le ama por el saber que se le supone, y se le odia cuando ese saber se le de-supone.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos los d\u00edas te quiero y te odio irremediablemente Jaime Sabines Si el amor aspira al desarrollo del ser del otro, el odio aspira a lo contrario: a su envilecimiento, su p\u00e9rdida, su desviaci\u00f3n, su delirio&#8230; Jacques Lacan Algo no anda en la relaci\u00f3n entre los sexos, es una evidencia que se muestra en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":3180,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-3179","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3179","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3179"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3179\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3181,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3179\/revisions\/3181"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}