{"id":3157,"date":"2026-03-17T17:36:57","date_gmt":"2026-03-17T17:36:57","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=3157"},"modified":"2026-03-17T17:36:59","modified_gmt":"2026-03-17T17:36:59","slug":"roland-barthes-en-la-obra-de-laurent-binet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/roland-barthes-en-la-obra-de-laurent-binet\/","title":{"rendered":"Roland Barthes en la obra de Laurent Binet"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Laurent Binet,<em> La s\u00e9ptima funci\u00f3n del lenguaje<\/em>, Seix Barral. Biblioteca Formentor, 2016, 448 pp.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un hecho que todo est\u00e1 repleto de signos y, como quiere Cort\u00e1zar: \u201chasta el parpadeo es lenguaje\u201d. Todo esto se complementa con la ret\u00f3rica, que es el discurso, la forma con la que influenciamos el mundo a trav\u00e9s de la palabra. En su novela <em>La s\u00e9ptima funci\u00f3n del lenguaje<\/em> (2016), Laurent Binet (Par\u00eds, 1972) encuentra un s\u00edmil de estos dos fen\u00f3menos con un juego de tenis que se debate entre lo ofensivo y lo defensivo entre dos tenistas conocidos: McEnroe y Borg: Bj\u00f6rn Borg es defensivo, es decir, es semi\u00f3logo, analiza, interpreta, decodifica, el m\u00ednimo gesto del oponente es una se\u00f1al. John McEnroe es ret\u00f3rico: ataca, es contundente, lo suyo es el puro instinto animal, busca aplastar al oponente, primero dispara y despu\u00e9s pregunta. Semiolog\u00eda y ret\u00f3rica, dos posturas que refuerzan mutuamente. Ambas son necesarias y complementarias. Las dos estrategias ten\u00edsticas tienen un s\u00edmil en el estudio de los signos y han sido usadas como mecanismos de control pol\u00edtico y social: formas que adopta el periodismo, la publicidad, el discurso pol\u00edtico, la mercadotecnia. Lenguaje es poder, as\u00ed lo descubre Orwell cuando concibe el <em>newspeak<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Michel Foucault afirma que entendemos el mundo a trav\u00e9s de una serie de conceptualizaciones, de c\u00f3digos impuestos por un poder invisible que nos domina. Quien define una lengua le da forma a la realidad, crea una serie de mitos e impone un conjunto de valores que forman la vida social y las estructuras pol\u00edticas y econ\u00f3micas. El sistema de signos que forma el lenguaje hablado y escrito ejerce tal influencia que basta la frase que amenaza con otra frase: \u201cTe maldecir\u00e9\u201d, lo cual induce al destinatario al temor al mismo lenguaje y sus consecuencias. Roman Jakobson le descubre al lenguaje seis funciones y una adicional: la funci\u00f3n de car\u00e1cter performativo, aquella que permite que una oraci\u00f3n se traduzca en actos: \u201ch\u00e1gase la luz\u201d y la frase parece crear el mundo; \u201clos declaro marido y mujer\u201d y justo en ese momento, dos personas se unen en un compromiso que se presume eterno; \u201clo conden\u00f3 a cadena perpetua\u201d y la sentencia se convierte de inmediato en funci\u00f3n. Las palabras son actos. Quien tenga el poder del lenguaje performativo, tendr\u00e1 el poder de convencer y de dominar. Lenguaje es intercambio, tenis verbal. Las palabras \u2014como imagina Foucault, personaje en esta novela, \u201cson la plasticidad de la pelota que cambia de forma cuando cruza la red\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hablar de sistemas de signos, para Laurent Binet, tambi\u00e9n es hablar de la ciencia de Sherlock Holmes, es nombrar el sustento policiaco que hay en toda disciplina y en toda filosof\u00eda. El cient\u00edfico, como el investigador que busca la verdad, interpreta, busca las causas \u00faltimas, sigue indicios, se apoya en datos y en intuiciones, descubre relaciones ocultas entre dos fen\u00f3menos aislados en apariencia y adem\u00e1s crea un sistema de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser un semi\u00f3logo, para Laurent Binet, es tambi\u00e9n ser un detective. Binet retoma alguna de las ideas de la Escuela Francesa: \u201ctoda ciencia es un conjunto de hechos significantes\u201d, le hace decir a uno de los personajes de la novela. Pensar como detective supone que evitaremos creer en coincidencias, lo cual es un t\u00f3pico de cualquier serie policiaca donde el investigador se coloca en el l\u00edmite de la paranoia \u2014\u201cyo no creo en casualidades\u201d dice, mientras se quita los guantes de l\u00e1tex y reflexiona en la escena del crimen\u2014. Cree el cient\u00edfico, el investigador, el polic\u00eda, el semi\u00f3logo, que hay un conjunto de indicios presentes que ocupan el lugar de una trama invisible para quien no est\u00e1 lo suficientemente despierto. El entramado que propone Laurent Binet en su novela tiene como punto de partida un accidente: Es 1980, Roland Barthes, el m\u00e1ximo representante del estructuralismo y autor de <em>best sellers <\/em>como <em>Mitolog\u00edas<\/em> (1957)<em>, El grado cero de la escritura<\/em> (1953) y <em>Fragmentos de un discurso amoroso <\/em>(1977)<em>, <\/em>muere atropellado por un cami\u00f3n al salir de un almuerzo con el que ser\u00e1 el presidente de Francia, Fran\u00e7ois Mitterrand. Para Binet, este hecho resulta muy extra\u00f1o: le sorprende por lo r\u00e1pido de los hechos, le intriga la reuni\u00f3n con Mitterrand, piensa en sus \u00faltimos trabajos y en las teor\u00edas que estaba desarrollando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La importancia de Roland Barthes es fundamental no solo dentro de la cultura acad\u00e9mica, sino tambi\u00e9n dentro del imaginario popular. Barthes combinaba la ret\u00f3rica acad\u00e9mica y especializada con textos que pod\u00edan incidir sobre el com\u00fan de la gente. No desde\u00f1aba expresarse con sencillez y sensibilidad para llegar a un n\u00famero mayor de lectores. Para \u00e9l, la cultura burguesa hab\u00eda logrado despolitizar la significaci\u00f3n de muchos objetos y ritos cotidianos para naturalizarlos y, de alguna manera, crear la percepci\u00f3n de que estos eran \u201ceternos\u201d o hab\u00edan estado siempre ah\u00ed, como parte de naturaleza. Barthes considera que, al despolitizar un objeto, esto le da un aura de aparente inocuidad, lo \u201climpia\u201d, de sus intenciones originales y le otorga una identidad menos amenazante. Un ejemplo, la fras \u201cLos diamantes son eternos\u201d obedece a un mito creado exprofeso para inflar los precios el mercado de las joyas y crear una percepci\u00f3n artificial de escasez. El texto de Barthes, <em>Mitolog\u00edas<\/em>,busca quitar el velo o esa realidad aparente para demostrarnos que nuestros mitos cotidianos son constructos sociales, obedecen a una tendencia y representan formas de manipulaci\u00f3n ideol\u00f3gica y comercial. Para Barthes, el mito es un mecanismo de interpretaci\u00f3n impuesta, en este caso, por la clase burguesa. Al desmontar el mito, Barthes nos demuestra que siempre podemos cuestionar los usos y significaciones de nuestros rituales cotidianos. Barthes es un investigador a su manera de esta novela policiaca llamada realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed es donde los hechos se convierten en novela, es decir, en un nuevo mito de los que Barthes hablaba: nos alejamos de los datos duros y pensamos que debe haber un investigador asignado al caso de la extra\u00f1a y desafortunada muerte de Barthes, o dos, como en las novelas de Conan Doyle. El nombre del investigador ser\u00e1 Bayard. Ahora ya estamos dentro del terreno de la ficci\u00f3n, no hay que confundirse. Bayard no parece estar muy enterado de la vida del personaje, sabe que es alguien famoso, un acad\u00e9mico, un escritor, un estructuralista. El detective sabe poco de ling\u00fc\u00edstica o teor\u00eda de signos, vaya, no le interesa, no es su trabajo. La muerte de Barthes parece accidental, pero hay indicios que permiten suponer que se podr\u00eda tratarse de un asesinato. Luego vienen las preguntas: \u00bfQui\u00e9n desear\u00eda su muerte? \u00bfQu\u00e9 hace aquel Citro\u00ebn negro vigil\u00e1ndonos? \u00bfPor qu\u00e9 es tan importante encontrar aquel supuesto manuscrito en que estaba trabajando? Signos que palpitan por todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bayard tiene que entrar en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, conocer las teor\u00edas en las que trabajaba Barthes, entrevistarse con sus colegas que forman el c\u00edrculo de la Escuela Francesa: Jacques Lacan, Michel Foucault, Louis Althusser, Jacques Derrida, Gilles Deleuze. El detective empezar\u00e1 de cero en este ambiente. Laurent Binet logra develarlo para los lectores del siglo XXI: tan politizado en las distintas vertientes ideol\u00f3gicas, tan antag\u00f3nico a nivel acad\u00e9mico en donde cada intelectual habla con recelo y resentimiento sobre sus pares, tan boyante en nuevas formas de comprender la realidad. Bayard tiene que apoyarse en un joven acad\u00e9mico para entender el caso, su nombre es Sim\u00f3n Herzog, una especie de Sherlock Holmes del mundo de la semiolog\u00eda. La investigaci\u00f3n ser\u00e1 un tr\u00e1nsito doble: la exploraci\u00f3n de las diversas teor\u00edas del lenguaje como si se tratara de un rito de iniciaci\u00f3n \u2014para los lectores, para los personajes\u2014: Or\u00edgenes de la ciencia semiol\u00f3gica con Saussure, clasificaci\u00f3n de las funciones del lenguaje por Jakobson; las sociedades de control y las m\u00e1quinas de las que hablaba Deleuze; las ideas de Foucault con respecto a los cambios en el discurso y sus teor\u00edas sobre el lenguaje\u2026 Simon Herzog es una m\u00e1quina de descubrir relaciones ocultas, cree vivir en una especie de sue\u00f1o, est\u00e1 cercado por su propia inteligencia y talento deductivo, pero el autor le ha adherido cierta multidimensionalidad que le permite mirar hacia afuera del mismo texto que leemos y pensar en s\u00ed mismo como un personaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Binet logra un firme trenzado en el que todo est\u00e1 relacionado: si Althusser enloquece y estrangula a su mujer hay que establecer un v\u00ednculo con el manuscrito perdido de Barthes, fue ella quien lo destruy\u00f3; si uno de los detectives tiene que asistir a Cornell a una conferencia de Derrida, leer\u00e1 <em>Lector in fabula<\/em> (1979) de Umberto Eco durante el trayecto en el avi\u00f3n, y Umberto Eco a su vez, ser\u00e1 visitado en Bolonia para un interrogatorio en relaci\u00f3n con su amistad con Barthes. En <em>La s\u00e9ptima funci\u00f3n del lenguaje<\/em> todo es pretexto para la intertextualidad y la b\u00fasqueda de relaciones ocultas que hace que por momentos la escritura resulte un tanto barroca. Definida como metanovela, al igual que su anterior trabajo <em>(HHhH<\/em>, 2010)<em>,<\/em> la obra parece ser un homenaje al sabio de Bolonia. En esta \u2014a veces\u2014 disparatada b\u00fasqueda de relaciones, de indicios y de afinidades, me doy cuenta como lector, que no puedo evitar pensar que el mismo a\u00f1o en que muri\u00f3 Roland Barthes apareci\u00f3 <em>El nombre de la rosa <\/em>(1980), obra que rinde culto a la inteligencia, la deducci\u00f3n y la b\u00fasqueda de la verdad m\u00e1s all\u00e1 de los dogmas y las supersticiones. Para Umberto Eco, el fil\u00f3sofo es un detective y viceversa, y en ese universo medieval en donde se atesora el conocimiento como una fuente de privilegios para una clase. El personaje guardi\u00e1n de la biblioteca ser\u00e1 un homenaje a Jorge Luis Borges, lo cual me da pretexto para recalcar lo metaliterario que hay en la obra borgeana. Mientras, dejamos que los lectores y el autor sigan con su deportivo intercambio de pelotas en ese esforzado <em>match<\/em> con sus lectores \u2014que parece no terminar nunca\u2014 mientras se resuelve el misterio de la muerte de Barthes y logramos averiguar qui\u00e9nes son los culpables.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Laurent Binet, La s\u00e9ptima funci\u00f3n del lenguaje, Seix Barral. Biblioteca Formentor, 2016, 448 pp. Es un hecho que todo est\u00e1 repleto de signos y, como quiere Cort\u00e1zar: \u201chasta el parpadeo es lenguaje\u201d. 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