{"id":3079,"date":"2026-02-10T15:48:54","date_gmt":"2026-02-10T15:48:54","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=3079"},"modified":"2026-02-10T15:48:55","modified_gmt":"2026-02-10T15:48:55","slug":"el-silencio-en-psicoanalisis-un-discurso-sin-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/el-silencio-en-psicoanalisis-un-discurso-sin-palabras\/","title":{"rendered":"El silencio en psicoan\u00e1lisis: un discurso sin palabras"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Ludwig van Beethoven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>\u00bfCu\u00e1ndo se advertir\u00e1 que lo que yo prefiero es un discurso sin palabras?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Jacques Lacan<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al deseo s\u00f3lo se puede acceder por la v\u00eda de la palabra, sin embargo, parad\u00f3jicamente, resulta imposible que el deseo pueda ser dicho. Entonces, entre el deseo y la palabra nos encontramos con el <em>impasse<\/em> del silencio. En el silencio nos encontramos con la ausencia de lo que falta. Si seguimos al genial escritor franc\u00e9s Pascal Quignard, que en su texto <em>La imagen que falta <\/em>nos dice: \u201cCicer\u00f3n define la palabra deseo: <em>Desideriumest libido vivendi ejus qui non adsit<\/em>. Palabra por palabra: deseo es la libido de ver alguien que no est\u00e1 all\u00ed\u201d, podr\u00edamos parafrasear a Quignard y decir que deseo es la libido de escuchar lo que no est\u00e1 all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar es siempre un imperativo: lo que se dice se muestra, aunque no se sepa nunca lo que se muestra. Lo que se muestra, en lo que se dice, es \u201c<em>esa cosa<\/em>\u201d, pero que siempre es \u201c<em>otra cosa<\/em>\u201d. Se dice y se muestra a la vez que se oculta. Con el silencio se muestra eso que no alcanza a <em>decirse todo<\/em> con el lenguaje. El lenguaje nunca alcanza para decir aquello que nos habita; el lenguaje falla para decir la verdad: le hacen falta palabras. Por eso el silencio, el silencio que no resulta ser silente, est\u00e1 lleno de lenguaje, de impotencia de lenguaje. El grito es el paradigma de lo que produce el silencio, el grito como aquello que surge del silencio y le pone l\u00edmite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los poetas saben de esa impotencia del lenguaje, por ello tienen que hacer neologismos, ir a los m\u00e1s profundos abismos para poder encontrar la palabra que posibilite decir lo imposible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El psicoanalista lo sabe (quiz\u00e1 no sepa otra cosa), sabe que quien guarda silencio se habla, habla con el Otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 es el silencio? Es ni m\u00e1s ni menos la esencia del descubrimiento freudiano, el silencio es la esencia del inconsciente, lo propio de la represi\u00f3n, como se\u00f1ala Sigmund Freud: \u201cel proceso de represi\u00f3n propiamente dicha [\u2026]se cumple mudo\u201d. Si ya antes hemos dicho que el deseo en psicoan\u00e1lisis es siempre deseo inconsciente, bien se podr\u00eda ensayar aqu\u00ed una f\u00f3rmula, ahora parafraseando a Georges Bataille, cuando habla del erotismo: el silencio (como el erotismo) es lo propio de lo humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La posibilidad de que algo sea escuchado es que haya silencio, el silencio posibilita la funci\u00f3n del Otro, es escenario del mensaje. Los griegos dec\u00edan que para que un discurso se pudiera sostener requer\u00eda que el cuerpo adquiriera control. Con esto tambi\u00e9n, y por extensi\u00f3n, podr\u00edamos decir que para que la palabra pueda fluir se requiere del silencio. Si no hay silencio, no hay significaci\u00f3n de la palabra, ni la imagen, ni nada. El silencio es fundante y fundamental. Pero tambi\u00e9n el silencio es defensa, defensa contra la muerte. Si el silencio es fundante no puede ser sino fundante de la conciencia y toda conciencia es conciencia de muerte. Freud no puede ser m\u00e1s claro cuando llega a decir, en <em>De guerra y muerte<\/em>: \u201cHemos manifestado la inequ\u00edvoca tendencia a hacer a un lado la muerte, a eliminarla de la vida. Hemos intentado matarla con el silencio\u201d. Tambi\u00e9n para Freud la pulsi\u00f3n de destrucci\u00f3n o de muerte trabaja sin ruido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien guarda silencio manifiesta un deseo: escuchar lo que el otro (el Otro) dice. Ser\u00eda fant\u00e1stico tener una casa de escucha. Sin restricci\u00f3n, sin censura ni prejuicios, una casa como el rinc\u00f3n donde <em>Momo<\/em>, aquella entra\u00f1able ni\u00f1a, personaje de Michel Ende, que se especializaba en escuchar el sufrimiento de los dem\u00e1s sin querer remediarlo: escuchaba para que quien le hablaba se escuchara. En esto \u00faltimo radica el secreto. Quien escucha est\u00e1 abierto a la voz de Otro, pero otro como diverso, quien escucha s\u00f3lo lo que quiere escuchar no escucha nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es como los maestros que asienten con la cabeza si el alumno dice lo que esperan, pero con esa misma cabeza sanciona severamente todo lo que su alumno diga en contra; simplemente no escucha nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saber no decir nada, sin dejar de decir, es un arte. Saber no decir nada cuando la ocasi\u00f3n no lo exige es una manera de recordar en acto que de <em>eso<\/em>, esencial para quien habla, no se sabe nada. En psicoan\u00e1lisis, guardar silencio, en el momento preciso, es hacer funci\u00f3n de semblante. Se trata de un simulacro de mutismo, pero desde luego que no se hipostasiar, como dec\u00eda Emmanuel Levinas, no es un fingimiento sino una plena oportunidad de que el analizante hable desde lo profundo de su sufrimiento. Jacques Lacan lo destaca: \u201cEl analista es ese semblante de residuo [\u2026] El silencio corresponde al semblante de residuo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El silencio es, potencialmente, lo contrario a hablar. El hablar, en este caso el escribir, es una forma de decisi\u00f3n; cada signo, cada significante, ubica a un sujeto ah\u00ed donde se dice. Hablar es cosa seria. Hablar es mantener la Cosa (<em>das Ding<\/em>) viva. Hablar es entrar en tensi\u00f3n; quiz\u00e1 por ello se recurra, en algunos casos, al silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se impone hacer una distinci\u00f3n entre lo que com\u00fanmente llamamos silencio, que, por un lado, tiene que ver con lo que pulsionalmente nos acicatea, digamos, el silencio interno, eso que no nos revelamos y tampoco revelamos a los dem\u00e1s y que, sin embargo, nos impele, nos interroga, <em>un silencio que nos habla<\/em> (seg\u00fan Freud, \u201clo que no podemos decirnos, ni a los dem\u00e1s, lo que reprimimos, es el silencio de la muerte que nos habita\u201d), y que en lat\u00edn se llama <em>sileo<\/em>. Por otro lado, encontramos el callar, que se dice <em>taceo<\/em>, que tiene que ver m\u00e1s con aspectos propiamente psicol\u00f3gicos como inseguridad, ignorancia o cualquiera de esas pavadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las hist\u00e9ricas de Freud, las que convulsionaban, las que se paralizaban, eran enfermas de silencio; se enfermaban por ser obligadas a callar, por no poder decir de su sufrimiento sexual. El psicoan\u00e1lisis se invent\u00f3, hay que decirlo, como un puente entre el silencio y la palabra. Se trata de un dispositivo para dejar de callar (<em>taceo<\/em>) y sumergirse en el silencio que habla (<em>sileo<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPodr\u00edamos hablar de enfermedades del silencio? Sabemos que muchos padecimientos circulan en silencio, el cuerpo habla ah\u00ed donde las palabras no alcanzan: alcohol, exceso de alimentos, tabaquismo, drogas duras, ciberadicciones, v\u00ednculos destructivos, etc., son formas de hablar en acto de aquellas cuestiones que, por reprimidas, no se pueden poner en palabras. Manifestaciones del silencio, s\u00ed, pero quiz\u00e1 tambi\u00e9n llamados desesperados a la escucha. La adicci\u00f3n, como podemos deducir, es a-dicci\u00f3n, es decir, <em>sin palabra<\/em>. Sin embargo, si al principio ligamos el deseo a la palabra, entonces, la adicci\u00f3n es un llamado a la palabra, eso que nos humaniza, las adicciones son silencios dolorosos que nos convocan a escuchar. La palabra es la potencia negada por el silencio de la adicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas expresiones no lo son sino de violencia, dicho de otra manera, si la palabra no adviene, como ocurre en la adicci\u00f3n, entonces no hay espacio sino para el acto. La violencia es el sucumbir de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, surge un problema con el uso de la palabra. Si hemos dicho que la violencia es el sucumbir de la palabra, entonces, en ese sentido \u00bfhablar mucho es el ant\u00eddoto contra la violencia? \u00bfen el hablar demasiado, sin ton ni son, como se dice, no habr\u00eda violencia y ser\u00eda garante de la sanidad? La religi\u00f3n se ha valido de ese efecto hipn\u00f3tico y quiz\u00e1 terap\u00e9utico que, sin duda, conlleva la confesi\u00f3n; el hablar y hablar y hablar en realidad es una forma de enmascarar el silencio (<em>sileo<\/em>) que no se deja escuchar, incluso para quien habla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo. Ludwig van Beethoven. \u00bfCu\u00e1ndo se advertir\u00e1 que lo que yo prefiero es un discurso sin palabras? Jacques Lacan Al deseo s\u00f3lo se puede acceder por la v\u00eda de la palabra, sin embargo, parad\u00f3jicamente, resulta imposible que el deseo pueda ser dicho. 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