{"id":3048,"date":"2026-01-27T12:29:47","date_gmt":"2026-01-27T12:29:47","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=3048"},"modified":"2026-01-28T21:32:27","modified_gmt":"2026-01-28T21:32:27","slug":"la-maratonista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/narrativa\/la-maratonista\/","title":{"rendered":"La maratonista"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor trabajaba en la tienda de abarrotes del barrio desde muy chavito. Ten\u00eda una sonrisa bonita y siempre fue muy extrovertido. Platicaba con los se\u00f1ores y coqueteaba con las se\u00f1oras, porque pensaba que as\u00ed vend\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La se\u00f1ora Dominga pasaba todas las ma\u00f1anas por un yogurt y un Yakult. Le dec\u00eda a V\u00edctor que se estaba cuidando y en cada visita le preguntaba si ya la ve\u00eda m\u00e1s delgada. La se\u00f1ora Carmen iba dos veces a la semana y siempre le dec\u00eda \u201ccoraz\u00f3n\u201d. Dame medio kilo, coraz\u00f3n. \u00c9chame dos pesitos m\u00e1s, coraz\u00f3n. C\u00f3rtala m\u00e1s gruesa\u2026 coraz\u00f3n. Insinuaciones, no. Eufemismos, tampoco. Directas, todas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor estaba seguro de que todas las se\u00f1oras del barrio quer\u00edan con \u00e9l. \u00c9l sab\u00eda que no era que estuvieran enamoradas, pero pensaba: me quieren agarrar. Qu\u00e9 ser\u00eda de sus d\u00edas si no me vieran. Todo el tiempo viendo puro se\u00f1or feo, panz\u00f3n y borracho aqu\u00ed en las esquinas. Existir era su obra de caridad para todas las mujeres de la colonia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda, do\u00f1a C\u00e1ndida entr\u00f3 a la tienda. Era tarde noche, la mejor hora de ventas en la tiendita, pero esa vez no hab\u00eda nadie m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 le voy a dar, do\u00f1a? Do\u00f1a C\u00e1ndida se le qued\u00f3 viendo, primero sin expresi\u00f3n y despu\u00e9s le sonri\u00f3. \u00bfQuiere probar la pechuga que me acaba de llegar? Est\u00e1 bien buena. Do\u00f1a C\u00e1ndida no respondi\u00f3 con palabras. Agach\u00f3 un poco la cabeza y sonri\u00f3 m\u00e1s. Sin ense\u00f1ar los dientes, solo levant\u00f3 las comisuras de los labios sin perder el contacto visual. Lo que empez\u00f3 pareciendo un coqueteo, se estaba convirtiendo en una escena de terror.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor se puso nervioso y sonri\u00f3. Cort\u00f3 un pedazo de la pechuga y se la ofreci\u00f3 con la mano temblorosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, C\u00e1ndida? \u00bfSe qued\u00f3 muda por tanta belleza que le manejo? \u2014dijo V\u00edctor sin poder sostenerle la mirada a la se\u00f1ora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a C\u00e1ndida se acerc\u00f3 despacio al mostrador, sonri\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s y solt\u00f3 un manotazo sobre el refrigerador. \u00a1Tras! Las gelatinas se sacudieron, las lechitas de chocolate se sacudieron y V\u00edctor se sacudi\u00f3 m\u00e1s. El miedo lo inmoviliz\u00f3 y lo dej\u00f3 con la mano estirada ofreciendo la pechuga de pavo. C\u00e1ndida acerc\u00f3 la cara, abri\u00f3 la boca r\u00e1pido y cuando estuvo lo suficientemente cerca de la mano de V\u00edctor, se detuvo. Ten\u00eda el gesto de un perro que est\u00e1 por soltar una mordida. La mano de V\u00edctor segu\u00eda temblando y la saliva de C\u00e1ndida se escurr\u00eda. C\u00e1ndida tom\u00f3 la pechuga y gran parte de los dedos de V\u00edctor en algo que no fue una mordida, sino una babeada monumental. Un momento de cinco segundos que se sinti\u00f3 como un a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">C\u00e1ndida sali\u00f3 de la tienda soltando una carcajada y se qued\u00f3 parada de espaldas afuera. V\u00edctor no pod\u00eda respirar, segu\u00eda con el brazo estirado y los dedos mojados, quer\u00eda gritarle que se fuera, pero no pudo. C\u00e1ndida comenz\u00f3 a correr a toda velocidad. No ten\u00eda la agilidad de una se\u00f1ora de 73 a\u00f1os, ten\u00eda la de un chamaco de 16 que se escapa por la ventana en la madrugada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor intent\u00f3 seguir la jornada, pero no se sacaba a C\u00e1ndida de la cabeza. Estaba fuera de s\u00ed, sent\u00eda que todo hab\u00eda cambiado para siempre. Un rato despu\u00e9s, entr\u00f3 la se\u00f1ora Rosa. Ella siempre pagaba con monedas y V\u00edctor pensaba que lo hac\u00eda a prop\u00f3sito para pasarle el cambio y rozarle los dedos. V\u00edctor a veces se re\u00eda para sus adentros y pensaba: seguro es el \u00fanico contacto f\u00edsico que ha tenido en toda la semana. Qu\u00e9 suerte que fue conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosa hizo un pedido grande: queso, jam\u00f3n, latas de garbanzo, frijoles, Fabuloso morado y hasta se llev\u00f3 d\u00e1tiles a granel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Son 672 pesos \u2014dijo V\u00edctor, casi sin voz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 tienes, mijo? \u2014le contest\u00f3 Rosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Naa&#8230; nada \u2014dijo V\u00edctor carraspeando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Andas ronco. Es que siempre andas con esas playeritas sin mangas. Ya te dio un aire.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No se preocupe, se\u00f1o. Estoy bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Bueno. Si te sientes mal en la noche, ya sabes. Miel con lim\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, gracias, se\u00f1ora Rosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta vez, Rosa pag\u00f3 casi todo con monedas de 5 pesos y cada que le pasaba una, V\u00edctor se imaginaba que no solo le rozaba los dedos, tambi\u00e9n le rozaba la palma de la mano, la mu\u00f1eca, el antebrazo, la axila y lo que alcanzara. V\u00edctor se qued\u00f3 inm\u00f3vil, otra vez. Empez\u00f3 a creer que las se\u00f1oras ya no estaban conformes solo con el coqueteo, darle consejos y verle la espalda cuando les pasaba las latas de frijoles que estaban en el estante m\u00e1s alto. Ahora se lo quer\u00edan comer. Quer\u00edan hacerle brujer\u00eda. Quer\u00edan turnarse para llev\u00e1rselo a sus casas y cada una quedarse con una parte de su cuerpo de recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, la imagen de C\u00e1ndida sonriendo ya no era la \u00fanica en su mente. Tambi\u00e9n se le apareci\u00f3 la imagen de la se\u00f1ora Dominga esparci\u00e9ndoleyogurten el hombro para despu\u00e9s lamerlo. La se\u00f1ora Carmen dici\u00e9ndole coraz\u00f3n al o\u00eddo, sin el diente de enfrente, escupiendo un poco como escupe cuando le pide dos pesitos m\u00e1s de queso panela. La se\u00f1ora C\u00e1ndida sonriendo. La se\u00f1ora C\u00e1ndida acerc\u00e1ndose al mostrador. La se\u00f1ora C\u00e1ndida babe\u00e1ndole los dedos. V\u00edctor no pudo m\u00e1s. Empez\u00f3 a hiperventilar y sali\u00f3 corriendo sin bajar la cortina de la tienda. Cuando dio la vuelta a la cuadra, se encontr\u00f3 a C\u00e1ndida sentada con su nieta en un par de sillitas que hab\u00edan sacado a la calle. Ambas tomaban de la misma caguama, por turnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 V\u00edctor? \u00bfC\u00f3mo te va? \u2014dijo la nieta de C\u00e1ndida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor ten\u00eda miedo, pero quer\u00eda respuestas. No se acerc\u00f3, pero s\u00ed respondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Bien, bien, Ale, aqu\u00ed nom\u00e1s. Hace rato vi a C\u00e1ndida. \u00bfVerdad, C\u00e1ndida? \u2014dijo V\u00edctor casi sin voz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Te hablan, abue \u2014dijo la nieta, d\u00e1ndole un empujoncito con el brazo a su abuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">C\u00e1ndida se qued\u00f3 en silencio. No volte\u00f3 a ver ni a su nieta ni a V\u00edctor y le dio un sorbo a la caguama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ya casi no habla. Hace rato la mand\u00e9 por unas papitas contigo y se perdi\u00f3 \u2014dijo la nieta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ah, pues pas\u00f3 muy r\u00e1pido por la tienda. No creas que estuvo mucho tiempo conmigo \u2014dijo V\u00edctor defendi\u00e9ndose de una acusaci\u00f3n que nadie le estaba haciendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No, ya s\u00e9. Me la encontr\u00e9 corriendo en la calle de ac\u00e1 abajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ahhh, corre bien r\u00e1pido, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, eso s\u00ed. Corre rapid\u00edsimo. Da miedo. T\u00fa la ves aqu\u00ed sentada y parece que anda con bast\u00f3n, pero no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ahhh, bueno. \u00bfY hace mucho eso? Yo nunca la hab\u00eda visto \u2014respondi\u00f3 V\u00edctor con un poco de alivio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pues, no mucho. Tiene unos d\u00edas que le agarr\u00f3 por echarse a correr. De haber sabido, la met\u00edamos a correr los maratones esos de Reforma, \u00bfa poco no, mi Candi?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">C\u00e1ndida no respondi\u00f3, le dio un sorbo a la caguama y sonri\u00f3 con la misma sonrisa tenebrosa que le hab\u00eda compartido a V\u00edctor en la tienda un rato antes. Se levant\u00f3 y se ech\u00f3 a correr.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1P\u00e9rate, C\u00e1ndida! \u2014grit\u00f3 su nieta mientras le daba un \u00faltimo trago a la caguama y tomaba vuelo para correr tras ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor respir\u00f3. Pens\u00f3 por un momento que ese no era su problema y que no se trataba de \u00e9l, que lo que hab\u00eda pasado solo era obra de una se\u00f1ora confundida y que cualquiera podr\u00eda ser v\u00edctima de las cosas raras que estaba haciendo. Record\u00f3 que dej\u00f3 la tienda abierta y camin\u00f3 hacia all\u00e1, pero cuando lleg\u00f3, no estaba solo. Ah\u00ed estaban los tres: C\u00e1ndida, V\u00edctor y un ataque de p\u00e1nico que regresaba con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor y C\u00e1ndida se vieron a los ojos. V\u00edctor sinti\u00f3 un escalofr\u00edo en la espalda que lo sac\u00f3 disparado de la tienda. C\u00e1ndida le dio ventaja, disfrut\u00f3 verlo correr aterrado y unos segundos despu\u00e9s, se lanz\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l con la emoci\u00f3n de una maratonista que ve la meta cerca. V\u00edctor comenz\u00f3 a escuchar las carcajadas de C\u00e1ndida casi en el o\u00eddo, solo unos cent\u00edmetros atr\u00e1s. A lo lejos, escuchaba tambi\u00e9n los gritos de la nieta: \u00a1Pinche C\u00e1ndida, vas a ver! \u00a1Te voy a agarrar!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor trabajaba en la tienda de abarrotes del barrio desde muy chavito. Ten\u00eda una sonrisa bonita y siempre fue muy extrovertido. Platicaba con los se\u00f1ores y coqueteaba con las se\u00f1oras, porque pensaba que as\u00ed vend\u00eda m\u00e1s. La se\u00f1ora Dominga pasaba todas las ma\u00f1anas por un yogurt y un Yakult. 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