{"id":298,"date":"2021-03-05T14:23:26","date_gmt":"2021-03-05T14:23:26","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/03\/05\/leones-y-corderos\/"},"modified":"2021-03-05T14:23:26","modified_gmt":"2021-03-05T14:23:26","slug":"leones-y-corderos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/tinta-insomne\/leones-y-corderos\/","title":{"rendered":"Leones y corderos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>&ldquo;Porque hay dos tipos de personas en este mundo: la <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>gente que aprovecha y aquellos de los que se <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>aprovechan. Depredadores y presas. Leones y corderos. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Mi nombre es Marla Grayson y no soy un cordero&rdquo;.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La pel&iacute;cula <em>I Care A Lot<\/em>, traducida al espa&ntilde;ol como &ldquo;Descuida, yo te cuido&rdquo; y puesta recientemente en la plataforma Netflix, inicia con una voz en off: &ldquo;Crees que eres una buena persona, pero no lo eres. Conf&iacute;a en m&iacute;, no existen las buenas personas. Sol&iacute;a ser como t&uacute;, pensaba que esforzarme y hacer las cosas bien me garantizar&iacute;an el &eacute;xito y la felicidad, pero no es as&iacute;. Hacer las cosas bien es un chiste inventado por los ricos para mantener pobres al resto. Y yo fui pobre. No va bien conmigo&rdquo;. Como muchos otros cin&eacute;filos, me mantuve al borde del sill&oacute;n durante al menos la mitad de la pel&iacute;cula. El director Jonathan Blakeson (ya con algunos largometrajes, entre ellos <em>La quinta ola<\/em>) nos ofrece una pel&iacute;cula catalogada dentro del g&eacute;nero Thriller, pero que tambi&eacute;n se puede incorporar sin ning&uacute;n problema dentro de la comedia o pel&iacute;cula c&oacute;mica. Aunque es entretenida la mayor parte del tiempo, hay escenas que la hacen poco cre&iacute;bles, sin embargo la actuaci&oacute;n de la protagonista Marla Grayson (interpretada por Rosamund Pike, nominada al &Oacute;scar y ganadora de los Globos de oro 2021 por esta actuaci&oacute;n) y los giros inesperados que da la la historia, rescatan la atenci&oacute;n de la audiencia.<\/p>\n<p>Marla Grayson es una tutora que, aprovechando las lagunas legales del sistema americano, tiene bajo su custodia a docenas de ancianos, a quienes les arrebata su capital con astucia y enorme cinismo por medios dudosos pero &ldquo;legales&rdquo;. Junto con su socia y amante Fran (la actriz mexicana Eiza Gonz&aacute;lez), dirige su estrategia contra una nueva v&iacute;ctima: Jennifer Peterson (interpretada por Dianne Wiest), una rica jubilada que en apariencia no tiene familiares o herederos. Pero la dulce dama Peterson resulta no ser una d&eacute;bil presa, pues tiene secretos turbios y conexiones peligrosas. Jennifer es madre de Roman Lunyov (Peter Dinklage), l&iacute;der de una mafia que busca a toda costa &mdash;primero por medios legales, luego m&aacute;s desesperados y crueles&mdash; recuperar a su madre del asilo. Y es aqu&iacute; donde se presenta un giro en la trama. Grayson, como la mujer determinada y pretenciosa que hemos visto en las escenas previas, se resiste a morir y busca la venganza, a&uacute;n a expensas de su vida y la de su pareja. Sobreviviendo a un atentado, la tutora muestra de lo que est&aacute; hecha: de la m&aacute;s ardiente ambici&oacute;n, mostrando que su idea de &ldquo;Yo no pierdo, yo no voy a perder&rdquo; la llevar&aacute; hasta la &uacute;ltimas consecuencias frente a su adversario. La revancha, como es de suponerse, la busca, y aqu&iacute; es donde se da nuevamente un giro inesperado en la trama que nos ha tenido al borde de nervios esperando ver c&oacute;mo el mafioso recupera a la anciana madre.<\/p>\n<p>Desde que se inicia la pel&iacute;cula, uno sabe que algo no est&aacute; bien porque ah&iacute; nadie es bueno, y de que no tendr&aacute; buen final debido a que la ilegalidad reina en todas partes, incluyendo las instancias que imparten la justicia. La acidez de las frases de Marla Grayson &mdash;como la de &ldquo;Para triunfar en este pa&iacute;s, tienes que ser valiente, est&uacute;pido, despiadado y enfocado, porque jugar limpio, estar asustado, eso no te lleva a ninguna parte&rdquo;&mdash; ocultan un demonio de enormes dimensiones. La fusi&oacute;n de Marla Grayson y de Roman Lunyov se pacta bajo la sentencia de &ldquo;Si nos hacemos ricos el uno al otro, la confianza vendr&aacute; por a&ntilde;adidura&rdquo;; y se&ntilde;ala que para el sistema actual en el que sobrevivimos no s&oacute;lo las personas son &uacute;nicamente vistas como mercanc&iacute;as, sino adem&aacute;s se aprueba la m&aacute;xima maquiav&eacute;lica de que el fin (en este caso la riqueza) justifica los medios. &nbsp;<\/p>\n<p>Zygmunt Bauman, en su libro <em>Vida de consumo<\/em>, afirma que en una sociedad consumista como la nuestra, &ldquo;nadie puede convertirse en un sujeto sin antes convertirse en un producto&rdquo; y bajo esta premisa observamos que el sistema neoliberal etiqueta a las personas con id&eacute;ntico valor que los objetos. El neoliberalismo &ldquo;considera al hombre como un objeto, medio, instrumento o recurso, en vez de concebirlo como un sujeto y fin en s&iacute; mismo&rdquo; haci&eacute;ndolo perder as&iacute; toda dignidad humana, supeditado a las leyes del mercado. El estado se abre tambi&eacute;n como un instrumento para facilitar la acumulaci&oacute;n de riquezas y perpetuador del sistema econ&oacute;mico a favor de unos cuantos. El desempleo, el aumento de pobreza rural y urbana, la incapacidad de los gobiernos para procurar lo necesario a sus ciudadanos, el empleo informal, el aumento exponencial de la violencia e inseguridad, la migraci&oacute;n, la desigualdad entre hombres y mujeres, la contaminaci&oacute;n y degradaci&oacute;n son s&oacute;lo algunas de las consecuencias y efectos del sistema neoliberal.<\/p>\n<p>Aunque es dif&iacute;cil hablar de todos ellos en el arte, <em>I Care A Lot<\/em> lo hace bien a trav&eacute;s de su cr&iacute;tica a factores propios de nuestra &eacute;poca, como la ambici&oacute;n desmedida, el ego&iacute;smo, la indiferencia ante el dolor ajeno, la crueldad y el culto al dinero.<\/p>\n<p>Por eso <em>Descuida, yo te cuido<\/em> resulta tan inc&oacute;moda para nosotros, porque es el espejo mismo de este sistema acumulador de riquezas en manos de unos cuantos sin importar destruir a la mayor&iacute;a en su dignidad humana. Un cristal que muestra una propiedad privada, libre mercado y comercio, un &ldquo;dejar hacer&rdquo; (<em>laissez faire<\/em>) que deja fuera todo discurso moral y &eacute;tico. Vemos la corrupci&oacute;n que corroe hasta las mismas ra&iacute;ces de las instituciones que deben salvaguardar a los ciudadanos, dej&aacute;ndonos en una situaci&oacute;n de orfandad y b&uacute;squeda de justicia por nuestras propias manos y medios, tal y como ocurre al final de la pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>No hay nada nuevo bajo el sol en este filme. S&oacute;lo una historia que encarna la mentalidad de todo empresario internacional con grandes ambiciones, el feroz sistema de depredadores y presas que vivimos a diario. Un juego de leones y corderos cuyo final es inesperado y brutal, pero s&oacute;lo tal vez el m&aacute;s justo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&ldquo;Porque hay dos tipos de personas en este mundo: la gente que aprovecha y aquellos de los que se aprovechan. 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