{"id":2958,"date":"2025-12-09T21:50:25","date_gmt":"2025-12-09T21:50:25","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=2958"},"modified":"2025-12-09T21:50:27","modified_gmt":"2025-12-09T21:50:27","slug":"la-voz-la-pulsion-invocante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/la-voz-la-pulsion-invocante\/","title":{"rendered":"La voz: la pulsi\u00f3n invocante"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>El compa\u00f1ero imaginario es la voz m\u00e1s antigua que uno mismo [&#8230;] De all\u00ed el lazo indivisible entre la m\u00fasica y el pensamiento.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Pascal Quignard (\u00daltimo reino IX)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz es uno de los mayores enigmas del cuerpo, linda en sus bordes; la voz es territorio de la pulsi\u00f3n, eso que hace borde entre soma y ps\u00edque, se trata a la vez de algo tan f\u00edsico como incorp\u00f3reo. Para el psicoan\u00e1lisis, se trata de un \u201cobjeto parcial\u201d, una fuente de satisfacci\u00f3n, un reducto del erotismo y un v\u00ednculo esencial con el Otro. La voz es el n\u00facleo fundante del deseo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un hermoso canto, o bien un profundo discurso, lo mismo que una exclamaci\u00f3n, un suspiro, incluso un gemido, son experiencias donde, de alguna manera, la voz est\u00e1 involucrada, y todas ellas pueden desencadenar lo mismo el m\u00e1s sublime sentimiento de amor que ser la puerta de entrada al horror. La voz es un despertador de la pasi\u00f3n (tensi\u00f3n) que subyace a toda relaci\u00f3n con el Otro, y con el otro. La voz promueve un aut\u00e9ntico \u201cflechazo vocal\u201d, algo del orden de lo real aparece justo cuando quien la profiere est\u00e9 fuera del alcance de la mirada, o alcanza tonos insospechados, como se\u00f1ala Paul-Laurent Assoun en su libro <em>La mirada y la voz. <\/em>En un efecto meton\u00edmico, la voz nos conduce de la parte al todo y as\u00ed, aquel que no se conoce, el locutor, ser\u00e1 amado como portador de ese <em>objeto voz<\/em> y por ello, despertado la pasi\u00f3n, o bien el temor o el terror, en ambos sentidos, la voz alcanza el estatus del falo. La voz del Otro es amada o es odiada, repudiada, con la voz del Otro la subjetividad entra en tensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sujeto afectado por la voz entrar\u00e1 en una aventura pasional que le conducir\u00e1 a la incesante b\u00fasqueda de La voz inicial, fuente de satisfacci\u00f3n, la voz nos hace presas de la repetici\u00f3n. El sujeto, en su constituci\u00f3n queda prendado no de lo que ve, c\u00f3mo puede ocurrir en el flechazo amoroso o <em>amor a primera vista<\/em>, no, el sujeto queda seducido en principio por Eso que habla y es aquello que se anhela volver a escuchar, y que cuando <em>se<\/em> escucha horroriza. Se trata de la voz, s\u00ed, pero no cualquiera, ser\u00e1 aquella voz que tenga toda \u201cla energ\u00eda de su acci\u00f3n\u201d, como se\u00f1ala Descartes al hablar de <em>La admiraci\u00f3n<\/em>, que es propuesta como la primera de las pasiones en su libro <em>Las pasiones del alma<\/em>: \u201csu fuerza depende de dos cosas, a saber, su novedad y el hecho de que el movimiento que causa tenga desde el inicio toda su fuerza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin duda, en el objeto parcial que es la voz, (la voz que se tiene y la voz que se escucha), pulsi\u00f3n invocante le llama Jacques Lacan, es posible reconocer el valor de fetiche, seg\u00fan nos ense\u00f1a Freud, como el signo de una falta; la voz encarna algo que se espera del otro (el Otro) quien lo porta: el s\u00edntoma neur\u00f3tico es un llamado, una invocaci\u00f3n del Otro. Y si algo es posible destacar como s\u00edntoma en la neurosis (en tiempos de Freud era un cl\u00e1sico) es la p\u00e9rdida de la voz. Se trata de una histeria de conversi\u00f3n que toma a la voz como un objeto a paralizar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Freud hace referencia a la afon\u00eda o p\u00e9rdida de la voz en por lo menos dos ocasiones. Primero, en <em>Estudios sobre la histeria,<\/em> ah\u00ed nos habla de cierta Rosalie H., una joven que est\u00e1 empe\u00f1ada en ser una cantante famosa, sin embargo, se queja con frecuencia de que su voz no le obedece en ciertas tonalidades. Cuando aparecen esos \u201cfallos de la voz\u201d, ella vive una sensaci\u00f3n de estrangulamiento y cerraz\u00f3n de la garganta. M\u00e1s tarde, la voz vuelve a ser clara y brillante, pero ante la m\u00e1s ligera excitaci\u00f3n la constricci\u00f3n de la voz reaparece. Por otro lado, en el famoso caso Dora, la se\u00f1orita experimenta entre sus muchos s\u00edntomas \u201caccesos de tos con p\u00e9rdida de la voz\u201d. Freud se\u00f1ala que este s\u00edntoma aparece cuando el se\u00f1or K, a quien, seg\u00fan Freud, ella ama en secreto. El psicoanalista destaca que es \u201cla presencia o la ausencia de un objeto lo que determina secretamente la llegada y la desaparici\u00f3n de los fen\u00f3menos patol\u00f3gicos\u201d. Es decir, en los casos de afon\u00eda que sobrevienen peri\u00f3dicamente, hay que postular la existencia de \u201cun amado provisionalmente ausente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ovidio, en <em>La metamorfosis<\/em> nos cuenta la historia de la pasi\u00f3n de Eco, la ninfa que ama a Narciso y que, sin embargo, se queda sin poder decir su amor, dado que es presa de una maldici\u00f3n que la condenada a s\u00f3lo repetir las \u00faltimas palabras que escucha. El castigo es en represalia a que Eco era muy parlanchina. Por otro lado, con respecto al origen de Narciso, cuenta la mitolog\u00eda que el adivino Tiresias le suelta una profec\u00eda a la ninfa Liriope, quien hab\u00eda concebido al peque\u00f1o Narciso, forzada por el r\u00edo Cefiso. Liriope le pregunta al adivino si el ni\u00f1o llegar\u00eda a viejo y el adivino sentencia que s\u00f3lo llegar\u00eda a viejo \u201csi no se viese nunca a s\u00ed mismo\u201d porque entonces caer\u00eda presa de su imagen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ocurre que Eco se encontr\u00f3 a Narciso vagando por el campo y al instante se enamor\u00f3 de la belleza del muchacho y lo empez\u00f3 a seguir a hurtadillas. Lo segu\u00eda y lo amaba cada vez m\u00e1s, pero por la maldici\u00f3n nunca pudo hablarle. En alguna ocasi\u00f3n, el bello joven se hab\u00eda apartado de sus compa\u00f1eros y pregunt\u00f3 en alta voz \u201c\u00bfqui\u00e9n est\u00e1 presente?\u201d, y Eco repiti\u00f3 esta \u00faltima palabra. Pasmado al o\u00edrla, Narciso grit\u00f3 \u201cVen\u201d, y ella le contest\u00f3 con la misma voz, \u00a1Ven! Enga\u00f1ado por la enigm\u00e1tica voz, seducido, el joven sigui\u00f3 hablando y le dice a Eco: \u201c\u00a1Junt\u00e9monos!\u201d Eco le contest\u00f3 con la misma palabra y sali\u00f3 de la selva dispuesta a abrazarlo. Narciso entonces sale huyendo y dice \u201cmorir\u00e9 antes que tengas poder sobre nosotros\u201d. Ella, despreciada, vuelve a ocultarse en la selva y ah\u00ed permanecer\u00e1, cubierto el rostro de follaje y solitaria, rechazada, ama a\u00fan con mayor intensidad a Narciso, y su cuerpo enflaquece y pierde toda belleza. De ella s\u00f3lo quedaron huesos y voz, despu\u00e9s sus huesos se hicieron piedra y queda s\u00f3lo voz. Un sonido repetido que a\u00fan podemos escuchar. El final de la historia de Narciso tambi\u00e9n la conocemos: huyendo de Eco se encuentra frente a un arroyo y al verse, como estaba dicho en la profec\u00eda, se arroba en su propia imagen y por quererse alcanzar muere ahogado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que para Freud la afon\u00eda es un hecho cl\u00ednico fundamental, para Lacan la voz est\u00e1 ligada a la invocaci\u00f3n. La <em>pulsi\u00f3n invocante<\/em> es catalogada por Lacan como lo m\u00e1s pr\u00f3ximo a la experiencia de lo inconsciente, y lo es porque expresa un modo de comunicaci\u00f3n sumamente parad\u00f3jico. El encuentro del sujeto con el Otro, el lugar de la palabra, es un encuentro con la voz del Otro primordial que le habla. Desde el origen el sujeto sabe que el Otro habla, es voz, lugar de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay fen\u00f3menos como el espanto o las pesadillas donde se experimenta quedarse mudo, sin voz, un aut\u00e9ntico roce de lo real, vivencia de angustia; all\u00ed, lo que se pierde es la voz. En el espanto, la voz es el objeto que cae y lleva al sujeto al encuentro con el goce de lo indecible, roce con la muerte, donde se pierde justamente la voz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos que la afon\u00eda es, en t\u00e9rminos m\u00e9dicos, una p\u00e9rdida parcial o total de la voz que puede ser causada por una lesi\u00f3n o por una par\u00e1lisis del \u00f3rgano de la fonaci\u00f3n. Sin embargo, casi todos tenemos la experiencia de que, frente al Otro, ante el encuentro con la alteridad, experimentamos una ausencia de voz, \u201cquedarse mudo\u201d, la palabra se ausenta aunque est\u00e9 en la mente o, como se dice, en \u201cla punta de la lengua\u201d. La voz, m\u00e1s all\u00e1 de una patolog\u00eda m\u00e9dica, puede faltar en el encuentro con la \u201chora de la verdad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz es aquella funci\u00f3n del cuerpo que ha sido exaltada e incluso se le considera como el primer y m\u00e1s sofisticado instrumento musical. La voz, como expresi\u00f3n de la pulsi\u00f3n invocante, en su dimensi\u00f3n significante, sostiene la relaci\u00f3n del sujeto con el Otro. La funci\u00f3n de la voz va m\u00e1s all\u00e1 del \u00f3rgano, no es natural, depende de la funci\u00f3n del Nombre del Padre (es decir un significante que ordene y al mismo tiempo falte) lo que permite que la voz permanezca articulada al habla. En el seminario sobre <em>La angustia,<\/em> Lacan va a decir de la voz: \u201cque creemos conocer bien bajo el pretexto de que conocemos sus desechos, sus hojas muertas, bajo la forma de las voces extraviadas de la psicosis, su car\u00e1cter parasitario bajo la forma de los imperativos interrumpidos del supery\u00f3\u201d. La voz es quiz\u00e1s el compa\u00f1ero imaginario m\u00e1s antiguo, como dice Pascal Quignard: \u201c&#8230;es por su voz, su timbre, su intensidad, su caudal, su ritmo, que el reci\u00e9n nacido reconoce a su madre\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El compa\u00f1ero imaginario es la voz m\u00e1s antigua que uno mismo [&#8230;] De all\u00ed el lazo indivisible entre la m\u00fasica y el pensamiento. 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