{"id":2942,"date":"2025-12-03T23:31:35","date_gmt":"2025-12-03T23:31:35","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=2942"},"modified":"2025-12-03T23:31:37","modified_gmt":"2025-12-03T23:31:37","slug":"la-llamada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/narrativa\/la-llamada\/","title":{"rendered":"La llamada"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La se\u00f1orita Lourdes beb\u00eda un t\u00e9 verde en la terraza, recostada sobre una reposera de alberca. Disfrutaba la vista de su entorno envuelta en su bata favorita color fucsia, obsequio de un pretendiente por su cumplea\u00f1os. El d\u00eda amaneci\u00f3 agradable para ella: nublado. Por momentos suspiraba sin motivo. Cuando le daba por pintar, echaba un vistazo a su entorno para inspirarse en la naturaleza, en los campesinos que circulaban por las calles angostas, arreando ovejas, en las mujeres llevando un chiquihuite con pan artesanal o rollos de flores en el reboso sobre la espalda. Formaba un cuadro con los dedos de ambas manos buscando el mejor \u00e1ngulo, alej\u00e1ndolo y acerc\u00e1ndolo a su ojo. Invert\u00eda el pincel y med\u00eda el objetivo a trav\u00e9s de la punta y lo llevaba al cuadro para proceder. Cada tercer domingo se llevaba su caballete al parque con sus utensilios. Lourdes observaba primero su entorno con una mirada cazadora, buscaba se\u00f1oritas atractivas para abordarlas y convencerlas de dejarse pintar en su estudio. Se acercaba el mes del arte. Hab\u00eda visto a una se\u00f1orita alta, api\u00f1onada, de cabello negro con rayitos plateados, vestida con saco negro y falda gris con tablillas: era la secretaria del banco central. Por las ma\u00f1anas, atravesaba la calle principal haciendo sonar sus zapatillas oscuras. Sonri\u00f3 para sus adentros al sentirse identificada con el cuerpo de la chica. Le gust\u00f3 como modelo. La comitiva, cada a\u00f1o, le enviaba a Lourdes una invitaci\u00f3n para que participara. Ella declinaba, con cualquier pretexto. Esta vez no iba a dejar pasar la oportunidad para ser galardonada en su propia ciudad. Su idea era pintar a la secretaria del banco desnuda, acostada bocabajo sobre una cama libros, con las piernas elevadas, y mostrando una sonrisa p\u00edcara. Su cabellera negra, semi recogida por dos palillos y mechones plateados y negros colg\u00e1ndole alrededor. Lourdes estudi\u00f3 pintura en la UNAM. No acept\u00f3 casarse con ninguno de los varios pretendientes que se le acercaron. Firme en sus convicciones, siempre les hallaba alg\u00fan defecto. Atend\u00eda una llamada de larga distancia desde la terraza, sonre\u00eda y manoteaba muy alegre de la vida. Conversaba con un hombre maduro que conoci\u00f3 en una exposici\u00f3n de sus cuadros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chonita hab\u00eda llegado a la casa gracias a su prima Claudia, que trabajaba con Stefany, amiga de Lourdes y quien hablaba muy bien de su empleada todas las veces que se ve\u00edan para tomarse el caf\u00e9: su casa estaba en buenas manos. Por ello, Lourdes le sugiri\u00f3 que le consiguiera una empleada a trav\u00e9s de Claudia, pues sus anteriores empleadas eran complicadas: una se la pasaba platicando con todo el mundo y la otra ten\u00eda varios pretendientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lourdes estaba feliz con Chonita, joven delgada y hacendosa, porque cumpl\u00eda las cosas al pie de la letra y no era amiguera. Pero ten\u00eda un inconveniente: confiaba en las personas que le hablaban bonito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lourdes sal\u00eda en su coche a sus citas importantes de cada lunes, puntual en la hora. Se reun\u00eda con sus amigas para desayunar y contarse sus intimidades. Luego pasaba a hacer las compras de la semana. Por eso Chonita deb\u00eda entrar a la una de la tarde, le recomendaba Lourdes, porque a esa hora ya habr\u00eda llegado. La segunda semana laboral, Chonita la inici\u00f3 completa. Tuvo que esperar a Lourdes afuera de la casa porque ella se tard\u00f3 m\u00e1s de lo convenido en el desayuno. Ante la paciencia de su empleada, que aguant\u00f3 por horas sin retirarse, Lourdes le hizo entrega de una copia de llave del port\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero las indicaciones que le dej\u00f3, al momento de entregarle la llave, fueron claras: deb\u00eda atender cada llamada telef\u00f3nica, ya que podr\u00eda tratarse de una emergencia. Y, sobre todo, no deb\u00eda permitir el acceso a ninguna persona, bajo ninguna circunstancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese lunes, llamaron al tel\u00e9fono. Chonita arreglaba la rec\u00e1mara de Lourdes. Respondi\u00f3 al llamado. Tras intercambiar palabras con la otra persona y revelar que se hallaba sola, la voz se torn\u00f3 grave y dominante en el auricular: s\u00f3lo deb\u00eda seguir las instrucciones y a su patrona, no le suceder\u00eda nada malo. Mientras, Lourdes andar\u00eda distray\u00e9ndose luego de haberse tomado el cl\u00e1sico caf\u00e9 con sus amigas, pasar\u00eda a hacer algunos pagos y las compras. Les daba tiempo de hacer de las suyas a los malandrines. La voz al tel\u00e9fono exigi\u00f3 saber qu\u00e9 hab\u00eda de valor a la mano. Chonita, con titubeo, abri\u00f3 las dos hojas del armario y daba detalles sobre lo que ve\u00eda: vestidos largos con encajes est\u00e9ticos y brillantes sobre el pecho, y al otro extremo, abrigos de piel de mink. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s hab\u00eda de valor?, le volvieron a preguntar con presi\u00f3n. Prosegu\u00eda Chonita con un fr\u00edo recorri\u00e9ndole sobre la espalda y pensando que estuviera bien su patrona. Sobre el tocador hab\u00eda un alhajero con anillos de oro, una gargantilla de plata y un collar de perlas. Fue reaccionando: la voz le parec\u00eda familiar, como la del hombre que algunas veces lleg\u00f3 a ver en compa\u00f1\u00eda de Lourdes en su estudio. Llevaba d\u00edas en la casa y m\u00e1s o menos se iba dando cuenta sobre algunas cosas, laboraba hasta medio d\u00eda y se retiraba. Le aclaraba el hombre con voz r\u00edgida que espec\u00edficamente deb\u00eda entregar un cuadro: \u201cEl nacimiento de Venus\u201d, se hallaba en el estudio, frente a la entrada. Una copia que hab\u00eda sido mandada hacer para Lourdes por el director de un museo donde expuso sus pinturas. Algunas veces le acept\u00f3 tomarse la copa de vino. Era un hombre culto y agradable. La segunda vez que la invit\u00f3 a exponer, le hizo entrega del cuadro en su oficina luego de haberle dedicado unas palabras a su trabajo y persona. Brindaron con vino espumoso. Chonita desempolv\u00f3 dos maletas que se hallaban arriba del armario y procedi\u00f3 a guardar los vestidos en una y, en la otra, los abrigos con los alhajeros. No deber\u00eda de perder mucho tiempo, la volver\u00edan a llamar en diez minutos para que entregara las cosas a las personas de la entrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre hab\u00eda sido contratado por un pretendiente dolido, quien le di\u00f3 informaci\u00f3n suficiente para que supiese manejar la situaci\u00f3n. En la casa, cuando fue invitado a conocer su estudio, hab\u00eda visto la pintura ostentosa. De entrada, presum\u00eda el cuadro con todos y hablaba maravillas sobre la pintura y el amigo que se la hab\u00eda obsequiado. Sinti\u00f3 hincharse su coraz\u00f3n de celos por aquel hombre que la pretend\u00eda. Vino a su mente cuando la hab\u00eda invitado a un club de variedades, iba con su vestido largo y oscuro, peinada de chongos y zapatillas blancas con tirantes que envolv\u00edan los muslos. Bastante atractiva se ve\u00eda. Mientras beb\u00edan su copa de vino le iba declarando su amor. Ella le hizo saber que era demasiado pronto. Dej\u00f3 pasar algunos d\u00edas. Y volvi\u00f3 a invitarla al mismo club. El hombre era persistente, hostigoso. Por tal motivo lo vet\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chonita hab\u00eda cumplido sin p\u00e9rdida de tiempo ante la amenaza sobre su patrona. No deb\u00eda fallarle. En la casa se sent\u00eda a gusto, pero ahora el panorama le era diferente, inseguro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvi\u00f3 a sonar el tel\u00e9fono sac\u00e1ndola de sus pensamientos. La se\u00f1orita Lourdes la llam\u00f3 desde la terraza para que le preparara una limonada y se la subiera, junto con el cargador del tel\u00e9fono. Lourdes, hab\u00eda avisado a sus amigas que faltar\u00eda a la siguiente reuni\u00f3n porque recibir\u00eda una llamada importante del director del museo, que la cortejaba. Chonita, no alcanz\u00f3 a ponerla sobre aviso de la situaci\u00f3n, la se\u00f1orita hab\u00eda colgado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Subi\u00f3 a la terraza deprisa, hab\u00eda un rictus de preocupaci\u00f3n en su rostro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lourdes vio de reojo a Chonita, le se\u00f1al\u00f3 que ah\u00ed dejara las cosas sobre la mesita y continu\u00f3 en la l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante la presencia de su trabajadora, que no se mov\u00eda, se sinti\u00f3 un poco perturbada. Le hizo se\u00f1as con la mano que se retirara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chonita decidi\u00f3 acercarse para prevenirla sobre el agravio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Esp\u00e9rame, d\u00e9jame ver qu\u00e9 quiere mi empleada, todav\u00eda hay cosas que no conoce de la casa \u2013avis\u00f3 Lourdes a su amigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00bfDime, qu\u00e9 es lo que pasa? \u2013al verla con el semblante en blanco, cambi\u00f3 de parecer y le pregunt\u00f3 preocupada&#8211;. No me digas que est\u00e1s enferma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Unas personas van a venir por sus maletas \u2013respondi\u00f3, entrecortadas las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Tranquila, tranquila. \u00bfQu\u00e9 personas van a venir y, sobre todo, qu\u00e9 maletas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Me dijeron por tel\u00e9fono que juntara todo lo de valor y lo echara en las maletas, y tambi\u00e9n; un cuadro importante de su estudio, porque la ten\u00edan secuestrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lourdes solt\u00f3 una carcajada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Esp\u00e9rame tantito, Chonita. Hacemos una pausa, \u00bfs\u00ed? \u2013y se dirigi\u00f3 a la l\u00ednea que luego le regresaba la llamada, ten\u00eda un asunto complicado, le ir\u00eda explicando despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Dime c\u00f3mo te contactaron esas personas \u2013le prest\u00f3 toda su atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le fue explicando d\u00f3nde se encontraba y c\u00f3mo le fueron exigiendo las cosas bajo amenazas. Sin protestar, acept\u00f3 las condiciones del hombre para protegerla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lourdes descendi\u00f3 las escaleras aprisa. Ambas maletas se hallaban en el corredor y el cuadro apoyado sobre ellas. Al ver su cuadro, su cejo se arque\u00f3 y ambas manos se las llev\u00f3 al rostro llena de furia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La l\u00ednea de la cocina empez\u00f3 a sonar, insistente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Avanz\u00f3 r\u00e1pido Lourdes a tomar la llamada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00bfQui\u00e9n habla? \u2013pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00a1Chonita ya tiene instrucciones! \u2013respondi\u00f3 un hombre, tajante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00a1Aqu\u00ed no vive ninguna Chonita! \u2013como si se dirigiera a otras personas mencion\u00f3 Lourdes con mucha seguridad\u2013: Ustedes, disparen a las personas que est\u00e1n detr\u00e1s de esa puerta en cuanto abra \u2013la llamada se cort\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lourdes agarr\u00f3 un palo para defenderse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chonita busc\u00f3 a los costados algo que le sirviera para hacer de su uso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambas se asomaron a la puerta con precauci\u00f3n, no hab\u00eda nadie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las personas de la calle circulaban tranquilamente en diferentes direcciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La se\u00f1orita Lourdes beb\u00eda un t\u00e9 verde en la terraza, recostada sobre una reposera de alberca. Disfrutaba la vista de su entorno envuelta en su bata favorita color fucsia, obsequio de un pretendiente por su cumplea\u00f1os. El d\u00eda amaneci\u00f3 agradable para ella: nublado. Por momentos suspiraba sin motivo. 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