{"id":2830,"date":"2025-10-31T15:54:20","date_gmt":"2025-10-31T15:54:20","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/?p=2830"},"modified":"2025-10-31T15:54:22","modified_gmt":"2025-10-31T15:54:22","slug":"le-debemos-una-vida-a-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/le-debemos-una-vida-a-la-muerte\/","title":{"rendered":"Le debemos una vida a la muerte"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>S\u00f3lo tuve una afici\u00f3n verdadera a los lugares donde se piensa en paz en la muerte, las iglesias, las sepulturas, los lechos de sue\u00f1o y amor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Murras (citado por Philippe Ari\u00e9s)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>El amor y la muerte constituyen los dos mayores raptos que los humanos puedan conocer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Pascal Quignard (La noche salvaje)<\/em>}<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi primer libro, publicado hace 22 a\u00f1os, lleva por t\u00edtulo <em>Ficciones sobre la muerte<\/em>. Comparto aqu\u00ed algunas reflexiones que all\u00e1 entonces, y a\u00fan ahora, me causaban asombro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigmund Freud, el inventor del psicoan\u00e1lisis, nos advirti\u00f3 que no dejamos de hablar de aquello de lo que nada puede decirse en definitivo: el amor, Dios (el padre), la mujer y, sobre todo, la muerte. Sobre la muerte se ha dicho mucho y se seguir\u00e1 diciendo mucho, representando mucho, y no se dir\u00e1 nunca nada en definitivo. Al abordar el fen\u00f3meno de la muerte se escucha el profundo silencio de todo lo dicho. Sobre la muerte no nos queda m\u00e1s que hacer ficciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre la muerte y el morir se han pronunciado, de una u otra forma, casi la totalidad de los sistemas de pensamiento: la muerte est\u00e1 presente en el parto mismo de la humanidad y es quiz\u00e1s el misterio sobre el que m\u00e1s discursos se han producido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La muerte llegar\u00e1, se sabe, pero se ignora cu\u00e1ndo y en qu\u00e9 condiciones. Las diversas cosmovisiones le han otorgado un lugar especial al enigma de la muerte. Hay incluso culturas que de manera expresa han construido sus formas de vida y organizaci\u00f3n social en torno a sus concepciones sobre la muerte y el morir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante esta evidencia, Sigmund Freud se\u00f1al\u00f3 que es precisamente la cultura lo que se erige como defensa contra la muerte. En este sentido, las nociones que se tengan de la muerte determinan las formas de vida. De esta manera, la iglesia cat\u00f3lica, por ejemplo, reconoce que en torno al misterio de la muerte gira la vida entera del hombre, seg\u00fan se consigna en el documento conciliar <em>Gaudium et Spes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a su car\u00e1cter de certeza absoluta, o quiz\u00e1 por ello, resulta dif\u00edcil acercarse a la noci\u00f3n de <em>muerte<\/em>; pese a su recurrencia, es complejo siquiera establecer una definici\u00f3n de ella que nos auxilie de manera definitiva. De entre los muchos intentos, encontramos algunas definiciones que poco dicen. Un cl\u00e1sico diccionario de medicina conocido como Dorlan define a la muerte de la manera siguiente: \u201cCesaci\u00f3n de la vida. Suspensi\u00f3n permanente de todas las funciones corporales vitales [&#8230;] cesaci\u00f3n irreversible de los siguientes datos: funci\u00f3n cerebral total, funci\u00f3n espont\u00e1nea del aparato respiratorio\u201d. Seg\u00fan esta definici\u00f3n de la medicina, el hombre es un ente f\u00edsico y, por tanto, la muerte se especifica por la cesaci\u00f3n de las funciones vitales. Pero, \u00bfser\u00e1 la f\u00edsica (biol\u00f3gica) la \u00fanica muerte?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para algunos te\u00f3ricos que conciben al hombre como una integraci\u00f3n de factores bio psicoculturales, adem\u00e1s de espirituales, como Babb Stanley, la definici\u00f3n de muerte recibe otro tratamiento. Se concibe en una dimensi\u00f3n m\u00e1s integral: fundamentalmente a partir de la p\u00e9rdida del alma. Siendo aquello que parte al \u00faltimo y por tanto requiere de prolongados rituales espirituales, tiempo de duelo tambi\u00e9n del alma, es la esencia de ese ser como individuo \u00fanico. Paralelo a la partida del alma se reconoce la p\u00e9rdida del flujo de las sustancias vitales: ox\u00edgeno y sangre. Y con ello, la p\u00e9rdida de la integridad corporal como unidad bio-psico-sociocultural y espiritual. Adem\u00e1s de la p\u00e9rdida de la conciencia y de la capacidad para interactuar socialmente, as\u00ed como de las funciones integrales del individuo. La suma de estas cuatro p\u00e9rdidas es igual a la muerte como un proceso vital y final.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En torno al oc\u00e9ano de ideas que se han escrito sobre la cuesti\u00f3n de la muerte, el tono ha sido m\u00e1s bien oscuro, donde acaso brilla con algo de claridad la certeza de que la muerte en t\u00e9rminos humanos es la posibilidad m\u00e1s propia. No s\u00f3lo termina con el organismo, su llegada, siempre s\u00fabita, cuestiona de manera profunda los lazos de uni\u00f3n entre los sujetos. La muerte, de muchas maneras, impacta en el colectivo. Aunque le ocurre de uno a uno, se trata de un fen\u00f3meno social (intersubjetivo) que tiene manifiestas repercusiones subjetivas en cada sujeto que sabe de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre resulta parad\u00f3jico que de la \u00fanica certeza que tenemos, la certeza de que moriremos, no sabemos nada en definitiva. No sabemos nada de nuestra muerte, por tanto, s\u00f3lo podemos hacer ficciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La filosof\u00eda es parte fundamental de las construcciones culturales sobre la muerte, dado que, como dec\u00eda S\u00f3crates, sobre la muerte es la pregunta por excelencia. La muerte, dice Edgar Morin, es \u201cuna idea sin contenido, o, si se quiere, cuyo contenido es el vac\u00edo del infinito\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los seres humanos no podemos nunca quitarnos de encima el fantasma de la muerte, se nos confiere al ser nombrados; por esto, vale destacar la importancia que Jacques Derrida concede el asunto del nombre al hablar de la muerte. Dice el fil\u00f3sofo franc\u00e9s en su libro <em>Dar la muerte<\/em>: \u201cel nombre es ya portador de la muerte de su portador, la memoria anticipada de su desaparici\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fantasma que se elabora ante la certeza de la muerte no se puede eliminar, surge de la conciencia de muerte. El ser humano est\u00e1 marcado por la condici\u00f3n de ser mortal, por ser vivo, por portar un nombre y, con ello, una deuda de vida con lo social, con el otro. Le debemos una vida a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sujeto est\u00e1 marcado por la condici\u00f3n de ser mortal a partir de estar constituido en el campo del lenguaje. Tener conciencia de muerte, de finitud, es, en consecuencia, condici\u00f3n de humanizaci\u00f3n (de cultura), sin embargo, la adquisici\u00f3n de esta conciencia es fuente generadora de diversas actitudes y posturas, m\u00e1s a\u00fan, es resorte de diversas expresiones subjetivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisamente, en las actitudes ante la muerte queda expresado su primer misterio. En un recorrido por las actitudes ante la muerte seguramente nos encontraremos con abundancia de matices. \u00c9stos est\u00e1n determinados por los par\u00e1metros establecidos desde la cultura, de acuerdo con lo que dentro de ella se ha considerado como \u201cbuena\u201d y \u201cmala\u201d muerte, seg\u00fan consigna Philippe Aries en su libro <em>Morir en occidente<\/em>. Sabemos que en la antig\u00fcedad la buena muerte era la que avisaba, tan buena era que nos daba tiempo de poner \u201cel alma\u201d en paz; la mala muerte, por lo contrario, era s\u00fabita, sin anuncio, como un castigo divino. En la actualidad, dice Aries, la relaci\u00f3n est\u00e1 invertida: se considera buena muerte a la que llega sin sufrimiento, sin agon\u00eda, mientras que la mala muerte ser\u00eda la que se tarda en llegar, como si ni la muerte quisiera al moribundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La muerte es lo m\u00e1s propio del organismo vivo, en los animales es su condici\u00f3n, pero en los humanos, adem\u00e1s, hay que agregarle la muerte por intenci\u00f3n propia, el suicidio. Una de las muchas ense\u00f1anzas que me dejaron sorprendido, con la hechura de <em>Ficciones sobre la muerte<\/em> fue constatar que la muerte llega s\u00f3lo de tres maneras: o bien se trata de un accidente, o bien de un homicidio o bien un suicidio. La muerte natural no tiene lugar entre los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De las tres maneras, el suicidio es quiz\u00e1 la que m\u00e1s desconcierta a la sociedad y tambi\u00e9n la que m\u00e1s fascinaci\u00f3n genera. Horror y fascinaci\u00f3n. Le debemos una muerte a la vida y el suicidio es una forma de pagar, entre otras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El suicidio en todas las \u00e9pocas ha ocupado lugares ambiguos: lo mismo se le ha prodigado la m\u00e1s alta condena moral que una exaltaci\u00f3n casi absoluta. Albert Camus, en <em>El mito de S\u00edsifo<\/em>, eleva el suicidio a la categor\u00eda de problema filos\u00f3fico y expresa: \u201cno hay sino un problema filos\u00f3fico realmente serio: el suicidio.\u201d Aunque esta afirmaci\u00f3n de poco vale si no se lee a la luz de la frase que sigue y que le confiere total sentido al planteamiento: \u201cJuzgar que la vida vale o no la pena de ser vivida equivale a responder a la cuesti\u00f3n fundamental de la filosof\u00eda\u201d. El suicidio, dice Jacques Lacan, es \u201cel \u00fanico acto de \u00e9xito sin fracaso\u201d. Le debemos una vida a la muerte, existe otra forma de pagar, involucra al deseo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3lo tuve una afici\u00f3n verdadera a los lugares donde se piensa en paz en la muerte, las iglesias, las sepulturas, los lechos de sue\u00f1o y amor. Murras (citado por Philippe Ari\u00e9s) El amor y la muerte constituyen los dos mayores raptos que los humanos puedan conocer. 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