{"id":2724,"date":"2025-10-14T16:15:42","date_gmt":"2025-10-14T16:15:42","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/10\/14\/los-dos-freud\/"},"modified":"2025-10-14T16:15:42","modified_gmt":"2025-10-14T16:15:42","slug":"los-dos-freud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/los-dos-freud\/","title":{"rendered":"Los dos Freud"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>si el arte imita, es una sombra de una sombra, una imitaci&oacute;n de una imitaci&oacute;n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Lacan comentando a Plat&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El hombre tr&aacute;gico se empez&oacute; a dibujar con la modernidad, desde Descartes, y pasando por la Iluminaci&oacute;n y el Renacimiento, se dej&oacute; ver esa figura antropoc&eacute;ntrica que se sabe solo (sin dios, sin cielo) y que encuentra su sost&eacute;n en el surgimiento de la raz&oacute;n y de la ciencia como nuevos dispositivos de saber y poder, aunque, sabemos, desde entonces no hemos dejado ser una tragi-comedia. El hombre tr&aacute;gico es el hombre moderno.<\/p>\n<p>El <em>Hombre<\/em>, en t&eacute;rminos g&eacute;nericos, como objeto de estudio, pese a lo que podr&iacute;a pensarse, es una preocupaci&oacute;n m&aacute;s bien reciente. Antes, el mundo se preocup&oacute; por la naturaleza, el cosmos, los dioses, incluso la verdad o las matem&aacute;ticas, pero no el hombre.<\/p>\n<p>El <em>hombre<\/em> aparece en la historia de las ideas s&oacute;lo hasta principios del siglo XVII, seg&uacute;n Michel Foucault. Vivir&aacute;, este <em>hombre<\/em>, como idea de estudio privilegiada, un r&aacute;pido ascenso, alcanzando su fortalecimiento en el siglo XIX, aunque parad&oacute;jicamente encuentra ah&iacute; mismo, y fundamentalmente en el siglo XX, su ocaso y su muerte. Foucault, en <em>Las palabras y las cosas<\/em>, sostiene que el hombre es un enunciado reciente que no cesa de desaparecer. Parece que pensar lo humano va dejando de estar de moda.<\/p>\n<p>Este nuevo <em>hombre<\/em> <em>solo<\/em>, en condici&oacute;n de perenne abandono, se enfrenta al mundo con todos sus apetitos e inquietudes; el ser humano llega al mundo en un estado de desamparo, ya no es un reflejo de los misterios del cielo; sus venas ya no son los r&iacute;os del mundo ni sus brazos y piernas las cuatro estaciones, como se menciona en el <em>Tratado de medicina del Emperador Amarillo<\/em>. La modernidad nos dej&oacute;, en fin, la imagen del hombre como un animal que no tiene lugar, como dec&iacute;a Nietzsche.<\/p>\n<p>Sigmund Freud, al inventar el psicoan&aacute;lisis (all&aacute; en la <em>Viena de fin de siglo<\/em>, en el cl&iacute;max rom&aacute;ntico de la modernidad), justamente lo que inventa es un dispositivo (quiz&aacute; el &uacute;nico en nuestra era) donde es posible escuchar a ese hombre singular, abandonado, sin lugar y sin un dios que pueda darle un lugar. Mediante ese singular dispositivo cl&iacute;nico llamado psicoaan&aacute;lisis se posibilita escuchar las desgarraduras del ser en la modernidad; el psicoan&aacute;lisis escucha al sujeto en estado de incertidumbre que se hace carne, abandonado por los dioses y el destino, desgarraduras producidas por su propia raz&oacute;n, validadas en su propia palabra. El psicoan&aacute;lisis escucha al enfermo de su raz&oacute;n.<\/p>\n<p>En fin, el psicoan&aacute;lisis es el dispositivo de donde habr&iacute;a de emerger un sujeto a partir de escuchar, sin coartadas, como dice Jacques Derrida, la angustia del hablante-ser y lo vacilante del andar del hombre moderno. El psicoan&aacute;lisis, visto de esta manera, ha resultado ser un oasis para el hombre moderno: un espacio donde hablar&aacute; del ocaso de su ser y as&iacute;, justo con ello, le sea posible otra forma de ser. Un dispositivo que quiz&aacute; sea ahora, en tiempos de capitalismo salvaje, como sostiene iek, m&aacute;s necesario que nunca.<\/p>\n<p>El precio que Freud pag&oacute; por su invenci&oacute;n fue alto y lo sigue siendo (Freud mismo, en su propia voz, reconoce que nada le ha sido f&aacute;cil). Al igual que en el mito de la caverna de Plat&oacute;n, Freud vivi&oacute; en carne propia el rechazo de una sociedad reticente a pensarse a s&iacute; misma; enfrent&oacute; la resistencia del sujeto a verse las propias miserias, a desnudarse el alma para ver que no hay alma sino un inconsciente que opera como un lenguaje. El psicoan&aacute;lisis se inventa con Freud, un hombre de la modernidad; s&iacute;, el psicoan&aacute;lisis nace con la modernidad, pero para se&ntilde;alar sus fracturas; hace un dibujo con la escucha de un cuerpo otro, distinto al de la medicina, un cuerpo que habla, un cuerpo hecho de palabras. Un cuerpo de palabras y sexuado se muestran en la paleta del psicoanalista.<\/p>\n<p>En pleno ocaso de la modernidad, otro Freud, ahora Lucian Freud, nieto del doctor Sigmund Freud, un pintor que tambi&eacute;n tuvo que luchar con el rechazo de la cr&iacute;tica ilustrada de su tiempo, a&uacute;n hoy su obra resulta intratable para muchos sectores de la cr&iacute;tica y para la sociedad en su conjunto. Lucian Freud realiza una obra gr&aacute;fica donde la figura humana recupera la intensidad expresiva de los pintores cl&aacute;sicos y, sin embargo, en sus retratos y composiciones, el rostro y el cuerpo se van haciendo cada vez m&aacute;s desnudos, como si quisiera expresar con su pincel las profundidades laber&iacute;nticas del ser, esas que ense&ntilde;o a escuchar su muy famoso abuelo.<\/p>\n<p>El pintor Lucian Freud emigr&oacute; a Londres con su padre, Ernst Freud, con s&oacute;lo 11 a&ntilde;os de edad. Fue alumno de Cedric Morris, quien lo alej&oacute; de los paisajes y bodegones donde Lucian pretendi&oacute; esconder su talento. En la vida de este Freud, como en toda vida, ocurre un hecho fortuito, un accidente donde, por un descuido, el joven provoca un incendio en el instituto de Morris. La sanci&oacute;n lo lleva a conocer la muy dura vida del marinero. A su retorno, se form&oacute; en la escuela de Suffolk, y a los 22 a&ntilde;os realiz&oacute; su primera exposici&oacute;n en solitario.<\/p>\n<p>Desde sus primeros trazos muestra una incesante b&uacute;squeda de los misterios de la expresi&oacute;n humana, se concentra en los enigmas del cuerpo (herencia obliga). En su obra busca hacer visibles los pliegues de lo humano, como si intuyera que hay un desnudo bajo el desnudo, como lo podemos ver en <em>Mujer con perro blanco<\/em> de 1952 o <em>Mujer en manta<\/em> de 1953:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/1_d9e5072f3b.jpg\" alt=\"\" width=\"562\" height=\"419\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/2_131f235dd9.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"285\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pronto en su obra los desnudos se van haciendo m&aacute;s contundentes y, con ello, la afirmaci&oacute;n de la condici&oacute;n sexuada de los cuerpos desnudos que poco a poco ocupar&aacute;n el primer plano en su realizaci&oacute;n art&iacute;stica.<\/p>\n<p>Durante 1954, junto con Francis Bacon y Ben Nicholson, Lucian Freud representa a Gran Breta&ntilde;a durante la 27&ordf; bienal de Venecia. La cr&iacute;tica se muestra un tanto severa con su obra. David Sylvester, por ejemplo, habla ya de una declinaci&oacute;n de un arte que floreci&oacute; demasiado pronto como, dice el cr&iacute;tico, puede verse en <em>Hotel Bedroom<\/em> de ese a&ntilde;o 1954:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/3_013fd257ea.jpg\" alt=\"\" width=\"273\" height=\"408\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, su obra sufre un giro en esta &eacute;poca para darle lugar a esa parte muy particular del cuerpo que es la carne. Inicia aqu&iacute; la b&uacute;squeda del desnudo en el cuerpo, en particular en el rostro. Su paleta de colores se transforma y sus poderosos trazos directos a la tela adquieren car&aacute;cter original, en el pintor algo se ha sublimado y empieza el esplendor que su obra alcanzar&aacute; en los a&ntilde;os 80s. Este esplendor lo podemos ver en <em>Retrato de Rosa<\/em> de 1978-79, o <em>Desnudo de un hombre con su amigo<\/em> de 1978-19980.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/4_654690c54f.jpg\" alt=\"\" width=\"346\" height=\"400\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/5_c0ed99258d.jpg\" alt=\"\" width=\"473\" height=\"429\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sus modelos eran an&oacute;nimos, en su mayor&iacute;a, pero tambi&eacute;n le da por pintar a sus familiares, su madre (en su lecho de muerte), sus esposas, sus hijos y sus amigos e incluso a personas c&eacute;lebres. El cuerpo, siempre el cuerpo, los gestos, la mirada, lo a&ntilde;ejo de la carne. Quiz&aacute; busca recorrer todos los laberintos del cuerpo, lo va desnudando mientras lo pliega, para alcanzar con sus pinceles el alma en el cuerpo.<\/p>\n<p>El cuerpo nos lleva al linde con lo siniestro: nos resulta al mismo tiempo lo m&aacute;s propio y lo m&aacute;s desconocido de cada cual. El cuerpo, en fin, representa nuestra mayor alteridad. Una sensaci&oacute;n insoportable y angustiante se nos instala al saber que resulta imposible tener una mirada de nuestro cuerpo completo. No es posible ver nuestro cuerpo completo. La expresi&oacute;n misma de &ldquo;cuerpo completo&rdquo; se sostiene en una unidad ilusoria. Lo que yo veo de mi cuerpo es siempre parcial, lo que el Otro ve de mi cuerpo est&aacute; habitado por un enigma.<\/p>\n<p>Siempre parcial, el cuerpo es fuente inevitable de sufrimiento. No importa c&oacute;mo se viva, si se tiene un cuerpo se sufrir&aacute; por ello, sentencia Freud en <em>El malestar en la cultura<\/em>. Tampoco se sabe de sus alcances: &ldquo;Nadie, hasta ahora, ha determinado lo que puede un cuerpo&rdquo;, como dec&iacute;a Baruch Spinoza en el escorial de su <em>&Eacute;tica<\/em>. En el umbral de la Edad Media, el papa Gregorio Magno considera al cuerpo como la &ldquo;abominable vestimenta del alma&rdquo;. El hablante ha hecho del cuerpo instrumento, de trabajo y de placer, incluso para el antrop&oacute;logo Marcel Mauss el cuerpo es &ldquo;el primero y m&aacute;s natural instrumento del hombre&rdquo;.<\/p>\n<p>Censurado, reprimido, ocultado, denigrado, silenciado, pero al mismo tiempo exaltado, alabado, divinizado, el cuerpo es territorio siempre abierto a la contradicci&oacute;n. La gula y la lujuria, por ejemplo, son pecados que est&aacute;n ligados al cuerpo. El pecado original mismo es aut&eacute;ntico desaf&iacute;o del hombre hacia Dios, es un pecado sexual, un pecado que pasa y pesa sobre el cuerpo. Los primeros castigos recaen sobre el cuerpo, a Ad&aacute;n y a Eva se les impone el trabajo y el dolor, el sudor y el sufrimiento del cuerpo. Adem&aacute;s, con la desobediencia que les lleva a salir del para&iacute;so, la desnudes del cuerpo se vuelve oprobiosa y debe ser cubierta.&nbsp;<\/p>\n<p>En la obra pict&oacute;rica de Lucian Freud el cuerpo adquiere estatus de extimidad (concepto propuesto por Jacques Lacan), es decir, nos conecta con una exterioridad &iacute;ntima. Con Lucian Freud, en particular con sus retratos, nos podemos plantear las preguntas que Lacan se hac&iacute;a en el seminario sobre <em>La &eacute;tica del psicoan&aacute;lisis<\/em> al interrogarse sobre la finalidad del arte: &iquest;el fin del arte es o no imitar? &iquest;El arte es una imitaci&oacute;n de lo que representa?. Es conocida la postura de Plat&oacute;n al respecto. El fil&oacute;sofo hace caer al arte al grado &uacute;ltimo de las obras humanas dado que para &eacute;l, para Plat&oacute;n, todo lo que existe es ya una imitaci&oacute;n de un m&aacute;s-que-real, de un supra real. Escribe Lacan con respecto a Plat&oacute;n y la imitaci&oacute;n: &ldquo;si el arte imita, es una sombra de una sombra, una imitaci&oacute;n de una imitaci&oacute;n&rdquo;. En este sentido, hay una especie de vanidad en la obra de arte, lo mismo que algo de vacuidad en tanto que apuesta a lo imposible: imitar lo inimitable.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>si el arte imita, es una sombra de una sombra, una imitaci&oacute;n de una imitaci&oacute;n. &nbsp; Jacques Lacan comentando a Plat&oacute;n. &nbsp; &nbsp; El hombre tr&aacute;gico se empez&oacute; a dibujar con la modernidad, desde Descartes, y pasando por la Iluminaci&oacute;n y el Renacimiento, se dej&oacute; ver esa figura antropoc&eacute;ntrica que se sabe solo (sin dios, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":2725,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-2724","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2724","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2724"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2724\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2724"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2724"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2724"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}