{"id":272,"date":"2021-02-19T15:30:44","date_gmt":"2021-02-19T15:30:44","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/02\/19\/un-tipo-destructivo-y-horrible\/"},"modified":"2021-02-19T15:30:44","modified_gmt":"2021-02-19T15:30:44","slug":"un-tipo-destructivo-y-horrible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/cronica\/un-tipo-destructivo-y-horrible\/","title":{"rendered":"Un tipo destructivo y horrible"},"content":{"rendered":"<p>Al regresar de Portugal, donde, por mediaci&oacute;n del Instituto Goethe, he dado conferencias en las universidades sobre mi obra y<em> <\/em>he discutido con los estudiantes, resulta imposible para mi persona y, dicho m&aacute;s exactamente, para mi cabeza, en relaci&oacute;n con la responsabilidad de los austriacos en el extranjero, no revelar al canciller federal y a la opini&oacute;n p&uacute;blica mis experiencias de viaje en relaci&oacute;n con la embajada austriaca y, especialmente, con Weinberger, embajador austriaco en Lisboa, y tengo sencillamente el deber de comunicar los siguientes hechos:<\/p>\n<p>El director del Instituto Goethe alem&aacute;n de Lisboa, destacado y con toda raz&oacute;n mundialmente famoso traductor de literatura latinoamericana y por consiguiente portuguesa y espa&ntilde;ola Curt Meyer-Clason, estaba invitado conmigo a cenar, al terminar mi primera conferencia en Lisboa, en casa de una familia austriaca all&iacute; residente, cena a la que deb&iacute;a asistir tambi&eacute;n el embajador austriaco. Poco antes de mi conferencia en Lisboa, Meyer-Clason me comunic&oacute; de pronto que el embajador austriaco no aceptar&iacute;a esa invitaci&oacute;n si yo, y en ese contexto hab&iacute;a dicho el embajador muy claramente, si &ldquo;ese tipo destructivo y horrible&rdquo; estaba presente, y, como la que invitaba era una familia austriaca residente en Lisboa, se me insinuaba con toda cortes&iacute;a, temiendo probablemente alguna presi&oacute;n del embajador, que no apareciera en esa cena, y como es natural no aparec&iacute;.<\/p>\n<p>Con ese motivo, me enter&eacute; en el campus de la universidad de que la atenci&oacute;n del Instituto Goethe alem&aacute;n y de la embajada alemana en Lisboa de comunicar a la embajada austriaca mi estancia en Lisboa y mis conferencias en Lisboa y Coimbra, mediante invitaciones y prospectos cort&eacute;smente impresos y no impresos, hab&iacute;a sido recibida con un abrupto rechazo de mi persona, y hab&iacute;a sido utilizada con toda decisi&oacute;n por la embajada austriaca y, sin lugar a dudas, por el embajador austriaco para denigrarme y ofenderme claramente ante la colonia austriaca de Lisboa y en Portugal, ya que el embajador austriaco hab&iacute;a dicho en p&uacute;blico que yo era &ldquo;un tipo destructivo y horrible&rdquo;, aunque no conozco en absoluto al embajador austriaco en Lisboa y aunque ese embajador, como me consta, no haya le&iacute;do hasta la fecha una sola l&iacute;nea m&iacute;a. El embajador Weinberger habl&oacute; tambi&eacute;n de m&iacute; a los representantes del Instituto Goethe alem&aacute;n y de la embajada alemana, es decir, a mis anfitriones, que hab&iacute;an cre&iacute;do que la embajada austriaca en Lisboa estaba de alg&uacute;n modo interesada en Thomas Bernhard, como de &ldquo;ese tipo destructivo y horrible&rdquo;, lo que debo calificar como m&iacute;nimo de falta de tacto.<\/p>\n<p>El d&iacute;a siguiente a la cancelaci&oacute;n de mi invitaci&oacute;n a la cena antes mencionada y despu&eacute;s de que el embajador austriaco hubiera utilizado varias veces ampliamente la posibilidad de denigrarme ante los austriacos y alemanes de Lisboa, estuve, invitado por el embajador alem&aacute;n Caspari a su domicilio privado fuera de Lisboa, en una mesa redonda con Cunhal, Soares y el ex rey Umberto y por consiguiente, en esos momentos, en el contexto m&aacute;s curioso que cabe imaginar, y de pronto, no sin malicia en los ojos, Meyer-Clason hizo notar que el embajador Weinberger, en el curso de su denigraci&oacute;n de mi persona, hab&iacute;a cambiado continua e insistentemente para sus fines mi verdadero nombre de <em>Bernhard <\/em>por el, sin duda no carente de atractivo, de <em>Bernfeld<\/em>. La factura se sald&oacute;, como tantas otras veces, con las risas de los alemanes. Mis experiencias con los representantes austriacos en el extranjero son desde hace muchos a&ntilde;os de lo m&aacute;s grotesco, es decir, no las mejores, pero hoy me pregunto, al terminar ese viaje por lo dem&aacute;s muy &uacute;til e ins&oacute;lito, por qu&eacute;, realmente, tienen que ser las peores. La ofensa a mi persona en este caso, dado que, prescindiendo de otras invitaciones alemanas, fui invitado con toda cordialidad por el embajador alem&aacute;n, aunque no como &ldquo;un tipo destructivo y horrible&rdquo;<em> <\/em>sino sencillamente como <em>Thomas Bernhard<\/em>, es tambi&eacute;n, como es natural, una ofensa al personal del Instituto Goethe alem&aacute;n y la embajada alemana de Lisboa.<\/p>\n<p>Con toda modestia y, como es natural, tambi&eacute;n con consternaci&oacute;n, me pregunto si es tarea de un embajador austriaco en el extranjero, aunque sea Lisboa, en lugar de ser &uacute;til a los austriacos en el extranjero, como es natural, o simplemente de dejarlos tranquilos, denigrarlos y, lo que es peor a&uacute;n, denigrarlos p&uacute;blicamente y dejar a Austria en rid&iacute;culo en el extranjero y convertirla en una inagotable y a la larga tambi&eacute;n deprimente fuente de rid&iacute;culo.<\/p>\n<p>Ohlsdorf<\/p>\n<p>[<em>Die Presse<\/em>, Viena, 2 de junio de 1976]<\/p>\n<p>&mdash;&mdash;<\/p>\n<p>Traducci&oacute;n de Miguel S&aacute;enz Sagaseta, Alianza Literaria (Madrid, 2014).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al regresar de Portugal, donde, por mediaci&oacute;n del Instituto Goethe, he dado conferencias en las universidades sobre mi obra y he discutido con los estudiantes, resulta imposible para mi persona y, dicho m&aacute;s exactamente, para mi cabeza, en relaci&oacute;n con la responsabilidad de los austriacos en el extranjero, no revelar al canciller federal y a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":132,"featured_media":273,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-272","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/272","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/132"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=272"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/272\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/273"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}