{"id":2712,"date":"2025-10-07T19:25:00","date_gmt":"2025-10-07T19:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/10\/07\/jacques-lacan-y-el-amor\/"},"modified":"2025-10-07T19:25:00","modified_gmt":"2025-10-07T19:25:00","slug":"jacques-lacan-y-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/jacques-lacan-y-el-amor\/","title":{"rendered":"Jacques Lacan y el amor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>El amor s&oacute;lo se escribe gracias a la abundancia, a la proliferaci&oacute;n de desv&iacute;os, de enredos, de elucubraciones, delirios, locuras -&iquest;por qu&eacute; no decirlo, no es cierto?- que ocupan un lugar enorme en la vida de cada quien<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Lacan (30 de marzo de 1974)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jacques Lacan es un enigma de amor y odio. El pasado 9 de septiembre conmemoramos y lamentamos la muerte de uno de los pensadores m&aacute;s complejos y controversiales del siglo XX, el psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan (abril 1901-sep 1981). Si bien su obra se desarroll&oacute; a partir de una puntual revisi&oacute;n de los trabajos del fundador del psicoan&aacute;lisis, Sigmund Freud, sin embargo, su apuesta (vali&eacute;ndose del saber de otras disciplinas como la ling&uuml;istica, la antropolog&iacute;a, la topolog&iacute;a, la f&iacute;sica, la &oacute;ptica, las matem&aacute;ticas, adem&aacute;s de la filosof&iacute;a, el arte, etc.) es ir m&aacute;s all&aacute; del maestro fundador hasta plantear una radical subversi&oacute;n del sujeto y, desde ah&iacute;, colocar al psicoan&aacute;lisis como una teor&iacute;a y disciplina fundamental para pensar lo singular de la condici&oacute;n humana, desde la construcci&oacute;n del sujeto, es decir, desde la subjetividad y su cl&iacute;nica, hasta las coordenadas para leer, incluyendo la dimensi&oacute;n inconsciente, las relaciones sociales y el lazo pol&iacute;tico que les sostiene.<\/p>\n<p>Formado en principio como psiquiatra, el joven Jacques Lacan, a partir de 1932, en su tesis doctoral, reconoce el valor de los aportes de las teor&iacute;as de Sigmund Freud, y lo coloca como un pilar esencial para escudri&ntilde;ar el alma del sujeto y su tratamiento. Como un reconocimiento m&aacute;s claro a&uacute;n, Lacan se declara en alg&uacute;n momento como freudiano, diciendo a sus disc&iacute;pulos que ellos, si lo prefieren, pudieran declararse lacanianos. Y m&aacute;s radical a&uacute;n, declarar&aacute; que &eacute;l es el &uacute;nico que ha le&iacute;do a Sigmund Freud.<\/p>\n<p>De entre todos los temas que Lacan aborda hay uno que se constituye, desde Freud, como nuclear para el psicoan&aacute;lisis, me refiero al amor. Jean Allouch, en su libro <em>El amor Lacan<\/em>, reconstruye y clarifica un muy enriquecedor recorrido por el amor visto desde Lacan que lo lleva, a Allouch, a forjar un nombre propio para las formulaciones que Lacan desarrollar&aacute; sobre el amor y le llama precisamente: &ldquo;Amor Lacan&rdquo;.<\/p>\n<p>Lacan habla del amor en distintos tramos de su ense&ntilde;anza. Analiza el surgimiento y juego del amor en diferentes momentos de la historia de Occidente.<\/p>\n<p>Sabemos que tres libros se han destacado como fuentes para pensar el Amor en Occidente: <em>La Biblia<\/em>, con <em>El cantar de los cantares<\/em>; <em>El Banquete o sobre la er&oacute;tica<\/em>, de Plat&oacute;n, y <em>El arte de amar<\/em>, de Ovidio, este &uacute;ltimo escrito el siglo I antes de Cristo. Entre esos textos, muchos otros mitos de amor han regido la historia de la humanidad, sin embargo, parece que <em>si algo no anda<\/em> entre los sexos, en nuestros d&iacute;as, es que justamente vivimos en una &eacute;poca de amor sin mitos, no tenemos ahora un mito que nos oriente sobre &iquest;qu&eacute; hacer con el amor?<\/p>\n<p>Buscando clarificar el valor del amor para el psicoan&aacute;lisis, es decir, el amor de transferencia, Jacques Lacan hace un recorrido por los diversos mitos y ficciones que se han construido sobre el amor: el amor rom&aacute;ntico, el amor plat&oacute;nico, el amor loco, el amor cort&eacute;s, el amor homosexual, etc.&nbsp; Hace ese largo recorrido para destacar la singularidad de dos ficciones sobre el amor de nuestro tiempo, ambas, productos del psicoan&aacute;lisis:&nbsp; el amor narcisista y el amor er&oacute;tico o sexual.<\/p>\n<p>De igual manera en que Freud, formado en el positivismo, se define en el ep&iacute;grafe de Virgilio que utiliza en <em>La interpretaci&oacute;n de los sue&ntilde;os<\/em>: <em>&ldquo;Flactere si nequeo superos, Acheronta movebo&rdquo;<\/em>: apel&eacute; a los dioses del cielo (la ciencia) y no tuve respuesta, mover&eacute; entonces a los dioses de los infiernos (la mitolog&iacute;a, la literatura, la ficci&oacute;n). As&iacute;, Lacan se propone ir m&aacute;s all&aacute; de los saberes sobre el amor y para ello recurre a los escritores, a los poetas en particular, para acercarse al amor de transferencia. Sabemos que Freud, hay que decirlo, presionado por sus hist&eacute;ricas y su sed de saber, inventa un dispositivo que da lugar al surgimiento de una experiencia cl&iacute;nica inaudita y sostenida en el amor.<\/p>\n<p>Tres formulaciones, complejas y enigm&aacute;ticas, sobre el amor podemos retomar aqu&iacute; con Lacan. La primera se ubica en el Seminario 5, <em>Las formaciones del inconsciente<\/em>, donde dir&aacute; que: <em>&ldquo;El amor es dar lo que no se tiene&rdquo;<\/em>, lo que tendr&iacute;a que ver, en t&eacute;rminos generales, con el hecho de que el amor est&aacute; vinculado con la falta, amar es mostrar la falta y, eso que falta, quiere alcanzarse en la relaci&oacute;n con el otro. El amor, entonces, involucra a la castraci&oacute;n, s&oacute;lo se puede amar desde la falta. Por tanto, el soberbio no puede amar, dado que amar es, de alguna manera, experimentar la falta: el que ama sufre y el que no ama enferma, dice Freud.<\/p>\n<p>De las tres fuentes del amor mencionadas arriba: <em>La Biblia<\/em>, <em>El arte de amar de Ovidio<\/em>, y <em>El Banquete<\/em>, Lacan se detendr&aacute; en el tercero, lo recorre en el Seminario 8 <em>La transferencia<\/em>. El texto de Plat&oacute;n se refiere a una reuni&oacute;n entre amigos que andan celebrando el triunfo de Agat&oacute;n en una olimpiada de poes&iacute;a. Se re&uacute;nen, comen, beben, y poco despu&eacute;s de varias horas de festejo, se proponen moderarse y hacer elogios al amor. Dentro de aquellos cantos, en el desarrollo del texto, Lacan destaca <em>el amor aristofanesco<\/em> (pronunciado por Arist&oacute;fanes) que hace del amor Uno, de ah&iacute; el mito del Andr&oacute;gino, quiz&aacute; de alguna manera un vigente. El n&uacute;cleo de este mito, y que persiste hasta nuestros d&iacute;as es que en alg&uacute;n lugar existe aquel, aquella, el otro que me complete, mi otra mitad, aquella media naranja o el complemento de mi alma con quien, al encontrarle, ya no sentir&iacute;a ni frio, ni soledad, ni tristeza.<\/p>\n<p>Para Lacan, tambi&eacute;n resulta fascinante el mito del nacimiento del amor; ah&iacute; se dice que Eros, el amor, es hijo de Poros (la abundancia) y Penia (la penuria, la pobreza). Por ello el amor es carencia y abundancia, nos lleva al cielo y nos manda al infierno. Nos hace y nos deshace. Sin embargo, resulta a&uacute;n m&aacute;s relevante el hecho de que cuando, en la ronda de elogios al amor, tiene que hablar S&oacute;crates, decide que para hablar del amor, hablar&aacute; sobre lo que le ense&ntilde;&oacute; una mujer, una sacerdotisa: Di&oacute;tima: coloca el amor del lado femenino. Es Di&oacute;tima quien le dir&aacute; que en el amor s&oacute;lo se puede desear aquello que no se tiene, pero que se supone a alguien su posesi&oacute;n, es decir, amar es suponer que el otro un saber sobre lo que me falta, as&iacute;, ense&ntilde;a Lacan: amo a aquel a quien supongo un saber sobre m&iacute; que desconozco.<\/p>\n<p>En el muy rico seminario 8, Lacan tambi&eacute;n hace del amor una met&aacute;fora que consiste en la producci&oacute;n de una inversi&oacute;n donde <em>el er&oacute;menos<\/em> (el amado) devenga amante (<em>Erast&eacute;s<\/em>), algo de esa naturaleza se produce en la experiencia de an&aacute;lisis.<\/p>\n<p>En una tercera formulaci&oacute;n, que nos remite al Seminario 10, <em>La angustia<\/em>, Lacan nos dir&aacute; que el amor es lo que enga&ntilde;a en tanto que el amor es la experiencia donde se juega una ilusi&oacute;n consistente en que dos puedan ser Uno. Es por esto que el amor es el lazo que anuda el saber y el inconsciente. Desde aqu&iacute; no podemos cerrar sin mencionar aqu&eacute;l fruct&iacute;fero aforismo de Lacan justo en el seminario que trabaja sobre la Angustia durante los a&ntilde;os 1962-63: <em>&ldquo;S&oacute;lo el amor permite al goce condescender al deseo&rdquo;<\/em>, aqu&iacute; el amor aparece como mediador (ya en El Banquete de Plat&oacute;n es visto, el amor como un demiurgo, un medium, un mediador) entre el goce -autoer&oacute;tico, el goce del Uno, el goce de lo Mismo, el goce de la fijaci&oacute;n y la repetici&oacute;n- y el deseo que apunta al campo del Otro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El amor s&oacute;lo se escribe gracias a la abundancia, a la proliferaci&oacute;n de desv&iacute;os, de enredos, de elucubraciones, delirios, locuras -&iquest;por qu&eacute; no decirlo, no es cierto?- que ocupan un lugar enorme en la vida de cada quien. Jacques Lacan (30 de marzo de 1974) &nbsp; Jacques Lacan es un enigma de amor y odio. 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