{"id":2702,"date":"2025-09-23T13:44:44","date_gmt":"2025-09-23T13:44:44","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/09\/23\/amores-desiertos\/"},"modified":"2026-04-30T16:28:58","modified_gmt":"2026-04-30T16:28:58","slug":"amores-desiertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/amores-desiertos\/","title":{"rendered":"Amores desiertos"},"content":{"rendered":"<p><em>Si volviera el amor<\/em><\/p>\n<p><em>Si tuviera un hermano, un amigo, un sue&ntilde;o en la mano<\/em><\/p>\n<p><em>Morir&iacute;a ese dolor <\/em><\/p>\n<p><em>de buscar el calor en el cruel laberinto <\/em><\/p>\n<p><em>de este vaso de alcohol<\/em><\/p>\n<p><em>de estas calles sin sol&hellip;<\/em><\/p>\n<p>Rockdrigo Gonz&aacute;lez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es indiscutible: Jos&eacute; Agust&iacute;n leg&oacute; a la literatura mexicana algunos de los libros que marcaron a generaciones de lectores en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. <em>La tumba<\/em> (1964), <em>De perfil <\/em>(1966), <em>Tragicomedia mexicana<\/em> (1990), <em>La panza del Tepozteco<\/em> (1992), entre otros. Todos grandes &iacute;conos culturales que dieron voz a un estilo y una soltura narrativa propia de la juventud, de la adolescencia ef&iacute;mera. A&uacute;n en la actualidad, sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s de publicados, los adolescentes se deleitan con las obras del maestro acapulque&ntilde;o. Cuando se las presto a mi sobrino, noto su genuina emoci&oacute;n al leerlas. Como si en la &eacute;poca del Tiktok y las redes sociales el eco de las letras agustinas siguiera habl&aacute;ndole al t&uacute; por t&uacute; a la chaviza.<\/p>\n<p>Podr&iacute;a redactar un ensayo acad&eacute;mico sobre la literatura de La Onda, de sus influencias musicales, del rock y del desmadre que los autores Parm&eacute;nides Garc&iacute;a Salda&ntilde;a y Gustavo Sainz compartieron con Jos&eacute; Agust&iacute;n. Tambi&eacute;n es conocida su meloman&iacute;a o la irreverencia de sus personajes contraculturales. Sin embargo, solo hablar&eacute; de una obra, mi favorita: <em>Ciudades desiertas<\/em> (1982).<\/p>\n<p><em>Ciudades desiertas<\/em> es un <em>buildungsroman<\/em>, t&eacute;rmino alem&aacute;n que la teor&iacute;a literaria utiliza para definir obras que narran las peripecias de personajes adolescentes o j&oacute;venes adultos en periodo de transici&oacute;n, que buscan por todos los medios respuestas a su educaci&oacute;n sentimental. Es decir, este tipo de novelas relatan eventos que forjan el car&aacute;cter y transforman el destino de los individuos influyendo en sus vidas para bien y para mal. En este sentido, &iquest;acaso existir&aacute; un estudiante mexicano de literatura que a sus veinte a&ntilde;os ojee <em>Ciudades desiertas<\/em> sin estremecerse ante la noci&oacute;n de amor y ruptura que quiz&aacute;s es similar a la que est&aacute; atravesando con m&aacute;s o menos los mismos elementos? Es una novela acerca de la vida, de los sentimientos, de las emociones, de las broncas que generan las primeras experiencias amorosas fallidas. Pura pinche desolaci&oacute;n, pura desertificaci&oacute;n entre las costillas.<\/p>\n<p>La historia trata de Susana y Eligio, un matrimonio joven que se fragmenta debido a las m&uacute;ltiples infidelidades de &eacute;l. Durante los d&iacute;as aciagos, Susana gana una beca para asistir al centro de escritores de una universidad en Estados Unidos en la peque&ntilde;a ciudad de Arcadia, Illinois, y deja atr&aacute;s su matrimonio frustrado. Eligio la sigue, cruza la frontera y llega a la academia donde Susana estudia; pero la dulce amada no est&aacute; sola: otro becario, un gigantesco polaco de nombre Slawomir, mantiene relaciones sexuales con la mujer. Con esta descripci&oacute;n, Jos&eacute; Agust&iacute;n confronta a sus lectores mexicanos nacidos y formados en una cultura que a veces niega la libre sexualidad femenina. Eligio se entera que su esposa coge delicioso con un hombre m&aacute;s grande, m&aacute;s prol&iacute;fico, y probablemente m&aacute;s fuerte que &eacute;l. El protagonista enloquece de celos y desamor. Pero el ego herido no se rinde tan f&aacute;cil, se reh&uacute;sa a dejarse vencer. El esposo enfrenta al polaco, lo apedrea en la nuca, lo insulta&hellip; no se resigna a aceptar que ni siquiera esa brutalidad traer&aacute; de regreso el amor de Susana. No obstante, los esposos lo intentan, parece que las cosas se compondr&aacute;n, que resolver&aacute;n la infidelidad y superar&aacute;n el problema. Sin embargo, cuando todo indica una reconciliaci&oacute;n, Susana escapa con Slawomir a Chicago. Eligio los sigue subrepticiamente solo para comprobar que la infidelidad f&iacute;sica es demasiado intensa. Slawomir penetra a Susana mientras Eligio los observa a trav&eacute;s de la ventana de un motel. Su coraz&oacute;n se rompe. Y aqu&iacute; se presenta una de las grandes cr&iacute;ticas que la obra agustina hace del, en aquel entonces (1982), machismo mexicano. Susana es la esposa de Eligio, pero eso no la convierte en un objeto; ella es libre de disfrutar su sexualidad con quien le plazca. &iexcl;Vaya bomba para una sociedad donde los matrimonios eran para siempre! En la cual las infidelidades masculinas eran el pan de cada d&iacute;a, estaban normalizadas, pero las femeninas eran impensables. Los matrimonios duraban d&eacute;cadas quiz&aacute; porque en aquellos a&ntilde;os las esposas aguantaban todo tipo de enga&ntilde;os sin rechistar. En la centuria pasada era popular el dicho: tengo catedral (la esposa) y capillitas (las novias fuera del matrimonio). Ante el panorama adverso Eligio se sabe vulnerable, poco importante, sufre una derrota f&iacute;sica y cultural. Los cimientos de su mundo ideol&oacute;gico se derrumban.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese momento Susana abri&oacute; los ojos y se dio cuenta claramente de que Eligio la miraba por detr&aacute;s del vidrio empa&ntilde;ado. En ese momento tambi&eacute;n el polaco empuj&oacute; contra ella salvajemente y Susana ahog&oacute; un grito y se desmadej&oacute; entre convulsiones, con la boca abierta, salivante, los ojos totalmente blancos. Eligio apenas repar&oacute; en que la mirada que le dedic&oacute; Susana hab&iacute;a sido la m&aacute;s terrible, un destello de luz neutra, sin coloraci&oacute;n, que penetr&oacute; sin obstrucciones hasta lo m&aacute;s profundo de &eacute;l (&hellip;) Apenas pudo darse cuenta de que hab&iacute;a perdido el equilibrio y estaba a punto de caer; trat&oacute; de sujetarse como pudo pero no lo logr&oacute; y cay&oacute; pesadamente, de espaldas, sobre la nieve. (Jos&eacute; Agust&iacute;n. <em>Ciudades desiertas<\/em>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El placer intenso de Susana, su calor vaginal experimentado como un refugio por Slawomir, y la derrota total de Eligio representada t&aacute;citamente con el suelo invernal cubierto de nieve. &iexcl;Vaya composici&oacute;n simb&oacute;lica!<\/p>\n<p>Seguro existen lectores varones de la obra que comparten el mismo trauma<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> con su protagonista: la sensaci&oacute;n de convertirse repentinamente en el otro, el segundo, el no querido, el suplente. La mujer amada deja de ser amiga y c&oacute;mplice para ser c&oacute;mplice de otro, jugar en el equipo de otro, abre su cuerpo para amparar a otro hombre, nunca m&aacute;s a ti. En tal situaci&oacute;n lo mejor ser&iacute;a apretarse los huevos<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> y huir de ah&iacute; con el rabo entre las patas, pero Eligio, ep&iacute;tome del machismo mexicano, se queda para llorar, para rogar, para no perder al <em>objeto<\/em> de culto de su deseo. Al verlo disminuido, derrotado, humillado, Susana se aleja, la pierde en cuerpo y alma, lo manda a la fregada.<\/p>\n<p>La novela desacraliza el amor. Al final, las relaciones amorosas no son, ni siquiera para los machistas, un cuento de hadas. El amor no solo se alimenta de buenos deseos, necesita acciones, compromisos, construcci&oacute;n permanente. El amor de pareja intenta oponerse a la entrop&iacute;a en la que se desenvuelve toda experiencia humana, pero al final es la pulsi&oacute;n er&oacute;tica la que impone sus reglas.<\/p>\n<p>Esta historia est&aacute; enmarcada en un aprendizaje extranjero multicultural. &iquest;Qu&eacute; escritor en ciernes no sue&ntilde;a con ir becado a otro pa&iacute;s para escribir? Lo grandioso y lo desolador. Los dos polos del <em>bildungsroman<\/em>.<\/p>\n<p>La novela tiene una versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica titulada <em>Me est&aacute;s matando, Susana<\/em> (2016), dirigida por Roberto Sneider y protagonizada por Ver&oacute;nica Echegui, Gael Garc&iacute;a Bernal y Bj&ouml;rn Hlynur Haraldsson, muy poco recomendable para ver durante una ruptura amorosa debido a que, entre otras cosas, es tan buena que hace llorar. Con un <em>soundtrack<\/em> espectacular y una fotograf&iacute;a impecable, la recomiendo a los lectores. La disfrutar&aacute;n tanto como si hubieran le&iacute;do la novela pues es una gran adaptaci&oacute;n. Sin embargo, ya se sabe: el libro es infinitamente superior en todo sentido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>AGUST&Iacute;N, Jos&eacute; (2010) <em>Ciudades desiertas<\/em>. M&eacute;xico. Ed. Mondadori<\/p>\n<p>Videocine (19 de agosto de 2016) <em>Me est&aacute;s matando Susana &ndash; Trailer Oficial.<\/em> (Archivo de video) Youtube. <a href=\"https:\/\/youtu.be\/dyYJmRERVpQ?si=8M5GD1b59ik-yNip\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/youtu.be\/dyYJmRERVpQ?si=8M5GD1b59ik-yNip<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>En el sentido etimol&oacute;gico de la palabra.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> As&iacute; se refieren los machistas a tener dignidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si volviera el amor Si tuviera un hermano, un amigo, un sue&ntilde;o en la mano Morir&iacute;a ese dolor de buscar el calor en el cruel laberinto de este vaso de alcohol de estas calles sin sol&hellip; Rockdrigo Gonz&aacute;lez &nbsp; Es indiscutible: Jos&eacute; Agust&iacute;n leg&oacute; a la literatura mexicana algunos de los libros que marcaron a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":198,"featured_media":2703,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-2702","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2702","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/198"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2702"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2702\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3240,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2702\/revisions\/3240"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2703"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2702"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2702"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2702"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}