{"id":2676,"date":"2025-09-02T15:31:10","date_gmt":"2025-09-02T15:31:10","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/09\/02\/freud-y-la-literatura\/"},"modified":"2025-09-02T15:31:10","modified_gmt":"2025-09-02T15:31:10","slug":"freud-y-la-literatura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/freud-y-la-literatura\/","title":{"rendered":"Freud y la literatura"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Flectere si nequeo Superos, Aqueronta movebo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Virgilio,<em> La Eneida<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el mundo posmoderno e individualista que nos ha tocado transitar, vemos que la especializaci&oacute;n del saber ha producido &ldquo;profesionales&rdquo; con una formaci&oacute;n intelectual y cultural absolutamente deficiente. En muchos casos, y de manera estructural, la cultura general de estos profesionistas, como se dice, es escasa y eso reduce su trabajo a la simple y mec&aacute;nica aplicaci&oacute;n de una t&eacute;cnica, un accionar acr&iacute;tica y &aacute;grafa. Quiz&aacute;s en varias disciplinas pudiera justificarse esta falta de inter&eacute;s por saberes que no correspondan estrictamente a su especialidad, sin embargo, esto no podr&iacute;a ocurrir en aquellas pr&aacute;cticas profesionales que se proponen trabajar con lo humano. No puede ser as&iacute; en las llamadas disciplinas &ldquo;Psi&rdquo;: las psicolog&iacute;as y la psiquiatr&iacute;a fundamentalmente.<\/p>\n<p>Sigmund Freud es un hombre de su tiempo, con una amplia cultura y con una formaci&oacute;n muy s&oacute;lida y rigurosa en la tradici&oacute;n cient&iacute;fica de finales del siglo XIX. La ciencia es el cielo para el mundo de Freud. El inventor del psicoan&aacute;lisis apela a los dioses de su cielo, sin embargo, no encuentra en el discurso de la ciencia elementos para explicar los enigmas de la vida an&iacute;mica que le muestran los cuerpos sufrientes de sus hist&eacute;ricas. Los cuerpos de las mujeres hablan en sus s&iacute;ntomas, en sus convulsiones, sus par&aacute;lisis y sus conversiones, dejando al cient&iacute;fico Freud desarmado para poder escuchar los s&iacute;ntomas que emanan de su sexualidad negada. La ciencia no le ayuda para poder profundizar en lo que se juega en los s&iacute;ntomas hist&eacute;ricos, y en las formas en que el inconsciente y sus formaciones se muestran, por lo que se ve llevado a buscar otros saberes que le auxilien. Como Eneas, en la <em>Eneida<\/em>, Freud buscar&aacute; conmover a los dioses del infierno.<\/p>\n<p>Aunque la formaci&oacute;n intelectual de Freud es vasta (antropolog&iacute;a, Historia, biolog&iacute;a, mitolog&iacute;a, teor&iacute;a del derecho, etc.), es en la literatura donde Freud buscar&aacute; la chispa con la cual encender su linterna de curiosidad. El doctor vien&eacute;s hace una analog&iacute;a entre las obras literarias y los casos cl&iacute;nicos. El psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan reconocer&aacute; a Freud como a quien encontr&oacute; en S&oacute;focles el nombre de un h&eacute;roe condenado, <em>Edipo<\/em>, cuyo destino permite explicar algunos fen&oacute;menos universales. Por su parte, Lacan encontrar&aacute; en el mismo S&oacute;focles las peripecias de <em>Ant&iacute;gona<\/em> y la inversi&oacute;n de la &eacute;tica, el brillo f&aacute;lico, el valor de la tragedia y el colocarse entre-dos-muertes. En fin, desde Freud y con Lacan se percibe que los s&iacute;ntomas de los analizantes est&aacute;n organizados como un texto escrito. La verdad, la verdad del sujeto, se presenta a modo de ficci&oacute;n. Freud mismo escrib&iacute;a, sobre todo los casos cl&iacute;nicos, con un estilo literario. Vamos, lo hac&iacute;a a tal grado que el primer reconocimiento que Freud recibi&oacute; fue el Premio Goethe de la ciudad de Frankfurt en 1930, se dice que el principal postulante y defensor, en reconocimiento a su prosa, es el notable escritor Thomas Mann.<\/p>\n<p>Sabemos que el psicoan&aacute;lisis tiene un origen fuertemente ligado a la literatura, incluso en algunos temas, como el amor, Freud reconoce que el escritor, y los poetas en particular, llevan la delantera. En <em>La interpretaci&oacute;n de los sue&ntilde;os<\/em>, libro que es considerado como <em>princeps<\/em> del psicoan&aacute;lisis, en el mism&iacute;simo ep&iacute;grafe, Freud mismo hace un reconocimiento a este origen citando la <em>Eneida <\/em>de Virgilio: <em>&ldquo;flectere si nequeo superas, Acheronta movebo&rdquo;. <\/em>Que podr&iacute;a traducirse as&iacute;:<em> &ldquo;si no puedo doblegar a los dioses de los cielos, sacudir&eacute; el Aqueronte (los infiernos):<\/em><\/p>\n<p>Como no encuentra respuesta en los dioses celestiales para poder acceder a la comprensi&oacute;n del inconsciente y los efectos en los s&iacute;ntomas, entonces, acudir&aacute; a los dioses infernales.<\/p>\n<p>En realidad, lo que lo seduce de Virgilio, as&iacute; se lo comenta Freud a su amigo Fliess, es el viaje imaginario que emprende al interior del infierno personal. En este viaje, lo primero que recomienda, en sentido contrario a esa expresi&oacute;n popular que dice <em>por ver los &aacute;rboles se pierde el bosque<\/em>, se trata no s&oacute;lo ver el bosque sino de detenerse en los &aacute;rboles. En su recorrido por los casos cl&iacute;nicos, como ocurre con el viaje a &Iacute;taca de Kavafis, Freud apuesta de inicio por lo singular, por los detalles, por las ocurrencias, que nos muestran las desgarraduras y bemoles de la vida interior del paciente y, m&aacute;s a&uacute;n, escuchaba como si estuviera leyendo una ficci&oacute;n literaria. Freud concibe su obra cl&iacute;nica como si fuera un largo di&aacute;logo con la literatura y otros saberes, constituy&eacute;ndose en un viaje inici&aacute;tico, con sus pruebas, sus dudas, sus vueltas en c&iacute;rculo, con sus obst&aacute;culos y miedos. Si alguna cualidad se reconoce en el inventor del psicoan&aacute;lisis es su valent&iacute;a intelectual, no se frena en su curiosidad, busca constantemente ir m&aacute;s all&aacute; que todos en la exploraci&oacute;n del alma humana, no retrocede incluso ante el afecto potente que se produce en la relaci&oacute;n con el enfermo. En este sentido, el verso de Virgilio citado arriba es una constataci&oacute;n, casi un lugar com&uacute;n del gesto de una voluntad que no cede ante ning&uacute;n obst&aacute;culo.<\/p>\n<p>En <em>L<\/em><em>a interpretaci&oacute;n de los sue&ntilde;os<\/em> Freud se lamenta incluso no poder ir m&aacute;s directo en la interpretaci&oacute;n, pero con ello marca un estilo de abordaje de lo humano. Y ese abordaje se va a diferenciar radicalmente de otras apuestas terap&eacute;uticas en el sentido en que le da el peso al significante, a la palabra y a la letra. La verdad tiene estructura de ficci&oacute;n, dir&aacute; Lacan. Lacan mismo recurre a la literatura tanto para ilustrar alguna cuesti&oacute;n de la teor&iacute;a como en el sentido de referencia cl&iacute;nica; as&iacute;, pasan por su ense&ntilde;anza Edgar Allan Poe, Genet, Gide, Marguarite Duras, Sade, Joyce, pero tambi&eacute;n Plat&oacute;n, Arist&oacute;teles o Ant&iacute;gona o Hamlet mismo, entre muchas otras referencias literarias.<\/p>\n<p>Volviendo. Las referencias literarias son frecuentes en Freud. No podr&iacute;a ser de otra manera, incluso utiliza si amplio conocimiento literario para explorar las pasiones humanas. La literatura se ha visto con frecuencia como una posibilidad de viajar a otros mundos, en otros tiempos, eso mismo es el psicoan&aacute;lisis. Freud lo mismo se refiere a Schiller, o Goethe o Shakespeare, lo mismo a Cervantes (aprende espa&ntilde;ol para poder leer al autor de <em>El Quijote<\/em>); en la literatura encuentra a los dioses del infierno, a los que recurre para poder alumbrase en el oscuro y tr&aacute;gico mundo interior. En ellos encuentra lo que la ciencia no le pudo proporcionar. Sin embargo, si continuamos con la analog&iacute;a con el viaje de Virgilio, el recorrido a las profundidades infernales encuentra un s&iacute;mil en Freud con el trabajo del arque&oacute;logo: el trabajo cl&iacute;nico va descubriendo las &ldquo;viejas ciudades&rdquo; que expresan su arcaica presencia en la actualidad de un sufrimiento. Roma misma es el paradigma de coexistencia de diversas superposiciones en el aparato ps&iacute;quico. As&iacute; como los vestigios de antiguas ciudades persisten en las actuales, nada de lo que se produjo una vez en la vida de un sujeto se ha perdido, de esta manera la infancia convive con la actualidad del sujeto. &ldquo;Toda neurosis es neurosis infantil&rdquo;, nos dice el maestro vien&eacute;s. Es el drama de la infancia lo que lleva al sujeto a crear, porqu&eacute; no, &ldquo;la novela familiar del neur&oacute;tico&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Flectere si nequeo Superos, Aqueronta movebo. Virgilio, La Eneida &nbsp; En el mundo posmoderno e individualista que nos ha tocado transitar, vemos que la especializaci&oacute;n del saber ha producido &ldquo;profesionales&rdquo; con una formaci&oacute;n intelectual y cultural absolutamente deficiente. 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