{"id":2662,"date":"2025-08-26T13:12:21","date_gmt":"2025-08-26T13:12:21","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/08\/26\/nietzsche-una-historia-de-un-amor\/"},"modified":"2025-08-26T13:12:21","modified_gmt":"2025-08-26T13:12:21","slug":"nietzsche-una-historia-de-un-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/nietzsche-una-historia-de-un-amor\/","title":{"rendered":"Nietzsche, una historia de un amor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>&iquest;No deber&iacute;amos conmovernos, en lugar de estremecernos, al saber que pudo haber alcanzado su grandeza solo a trav&eacute;s de sus debilidades?.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Lou Andreas-Salom&eacute;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fiedrich Nietzsche, qui&eacute;n muri&oacute; el 25 de agosto de 1900, se encontraba a&uacute;n trabajando en su libro <em>La voluntad de poder<\/em> cuando devino el colopaso mental y despu&eacute;s el derrumbe subjetivo. Para el 1888, en Tur&iacute;n, el fil&oacute;sofo ya se hab&iacute;a armado con el <em>martillo <\/em>de su filosof&iacute;a, y por tanto ya puede hacer operaciones quir&uacute;rgicas destruyendo, mejor a&uacute;n, transvalorando, y con ello radicalizando, la posici&oacute;n del ser ante la vida. Su colapso se ha interpretado tambi&eacute;n como la expresi&oacute;n m&aacute;xima de la ternura y amor por el sentir animal. Se dice que el derrumbe mental del fil&oacute;sofo, el deslizamiento en el tobog&aacute;n de la locura, ocurri&oacute; despu&eacute;s de un evento inesperado: Nietzsche se encuentra ante una escena: ve a un caballo exhausto que se desploma y es golpeado a latigazos por el cochero. Nuestro fil&oacute;sofo se acerc&oacute; al caballo, lo abraz&oacute; y llor&oacute; junto a &eacute;l, y le pidi&oacute; perd&oacute;n, era un perd&oacute;n no s&oacute;lo a la bestia sino a la humanidad.&nbsp; Pero era m&aacute;s que eso, se trata tambi&eacute;n de una declaratoria de libertad radical. Es sin duda un acto de amor. Aunque bien podr&iacute;amos decir que fue una historia de amor lo que lo llev&oacute; a su m&aacute;xima intensidad de reflexi&oacute;n y de sensibilidad.<\/p>\n<p>La vida er&oacute;tica, amorosa-sexual de Nietzsche siempre ha sido objeto de especulaciones, se sabe incluso que se hablaba de relaciones incestuosas con su hermana Elisabeth.<\/p>\n<p>En 1882 el m&eacute;dico y fil&oacute;sofo Paul R&eacute;e, amigo de Nietzsche al que admiraba, conoce a Lou Salom&eacute;, una joven rusa de 20 a&ntilde;os, bella, muy bella y muy dotada de inteligencia. Seg&uacute;n R&uacute;diger Safranski y su libro <em>Nietzsche<\/em>, el joven R&eacute;e se enamor&oacute; de la inteligente mujer y deseando que Nietzsche se embriagara de su vivencia, le escribe que tiene que conocerla por encima de todo, sin embargo, es la invitaci&oacute;n de otra amiga mutua, Malwida von Meysenburg, quien le dec&iacute;a al fil&oacute;sofo nihilista: &ldquo;es una muchacha muy sorprendente [&#8230;], en el pensamiento filos&oacute;fico me parece que ha llegado aproximadamente a los mismos resultados que usted hasta ahora [&#8230;] R&eacute;e y yo coincidimos en el deseo de verlo alguna vez junto a ese extraordinario ser&rdquo;. Despu&eacute;s de peripecias y equ&iacute;vocos, se conocen en abril en la catedral de San Pedro en Roma. Dice Safransky que en el encuentro con Lou Salom&eacute;, las primeras palabras del fil&oacute;sofo fueron: &ldquo;De qu&eacute; astros hemos ca&iacute;do aqu&iacute; el uno para el otro&rdquo;. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de conocerla, Nietzsche le propone por primera vez matrimonio. No ser&aacute; la primera.<\/p>\n<p>&iquest;Pero qui&eacute;n es ese extraordinario ser de quien se enamor&oacute; Paul R&eacute;e y el mismisimo Nietzsche?.<\/p>\n<p>Lou-Andr&eacute;as Salom&eacute; es la protagonista de esta historia de amor de Nietzsche, y es adem&aacute;s una figura imprescindible de la historia del psicoan&aacute;lisis. Sigmund Freud, inventor del psicoan&aacute;lisis, mantuvo relaci&oacute;n epistolar por 25 a&ntilde;os con Lou. En su primer intercambio con el Dr. Freud, el 27 de septiembre de 1912, desde G&ouml;ttingen, la joven rusa le escribe: &ldquo;Muy estimado se&ntilde;or profesor: Desde que en oto&ntilde;o pasado tuve la oportunidad de asistir al Congreso de Weimar, el estudio del psicoan&aacute;lisis se ha adue&ntilde;ado de m&iacute; y me cautiva tanto m&aacute;s cuanto m&aacute;s voy penetrando en &eacute;l&rdquo;. Despu&eacute;s de semejante declaraci&oacute;n, Freud le solicita que, en una pr&oacute;xima visita a Viena, siga sus ense&ntilde;anzas y sumarse al selecto grupo que los mi&eacute;rcoles se reun&iacute;an en su casa.<\/p>\n<p>Lou Andreas-Salom&eacute; era portadora de una belleza deslumbrante, adem&aacute;s de una potente inteligencia que le vali&oacute; granjearse la amistad, en muchos casos &iacute;ntima, de los m&aacute;s connotados intelectuales de la &eacute;poca. Su formaci&oacute;n acad&eacute;mica le permite romper los paradigmas que se establec&iacute;an para una mujer en su San Petersburgo, donde naci&oacute; en 1861. Hija &uacute;nica, despu&eacute;s de seis hermanos varones, de un general del Estado Mayor Zarista, a los 14 a&ntilde;os se niega a confirmarse en la fe protestante, lo que fue forjando su car&aacute;cter independiente y voluntarioso, mismo que se ve enriquecido sobretodo un a&ntilde;o despu&eacute;s, tras conocer al te&oacute;logo liberal Hendrick Gillot, del que adquiere una vast&iacute;sima cauda de conocimientos en materia de filosof&iacute;a, teolog&iacute;a y literatura. Con este pastor holand&eacute;s tambi&eacute;n conoce el v&iacute;nculo tan poderoso entre la inteligencia y la pasi&oacute;n que la llevar&iacute;a a vincularse amorosamente con una pl&eacute;yade de intelectuales de esa riqu&iacute;sima &eacute;poca conocida como <em>La Viena del fin de siglo.<\/em><\/p>\n<p>Antes de acercarse al psicoan&aacute;lisis, sale huyendo de la rusia zarista para llegar a Roma, donde conoce al fil&oacute;sofo Paul Re&eacute; quien, am&aacute;ndola, le presenta a Nietzsche.<\/p>\n<p>Nietzsche, al poco tiempo de conocer a Lou Salom&eacute;, le propone matrimonio. Ella lo rechaza, sin embargo, le propone vivir en una especie de comuna entre los tres, as&iacute; se imaginaba Lou la estancia y convivencia entre sus enamorados y ella, como una &ldquo;agradable estancia de trabajo, llena de libros y flores, flanqueada por dos dormitorios y, movi&eacute;ndose de aqu&iacute; para all&aacute; entre nosotros, compa&ntilde;eros de trabajo, unidos en un c&iacute;rculo ameno y serio&rdquo;.<\/p>\n<p>Vivir&iacute;a as&iacute;, en comuna por m&aacute;s de un a&ntilde;o, despu&eacute;s se separan. M&aacute;s tarde, durante un viaje al lago de Orta, al norte de Italia, en el monte Sacro, Nietzsche se la volvi&oacute; a encontrar&#8230; el fil&oacute;sofo recuerda ese encuentro como un suceso sagrado, esa noche cargada de secretas esperanzas propicia que el fil&oacute;sofo le vuelva a proponer matrimonio a la hermosa joven rusa. Escribe Safransky: &ldquo;Lou, que se siente simult&aacute;neamente atra&iacute;da y repelida por Nietzsche, lo rechaza de nuevo&rdquo;. Nietzsche, ante este nuevo rechazo vulve a albergar la idea de una vivencia en com&uacute;n entre los tres, con R&eacute;e. Nietzsche expresa su deseo de que Lou se vuelva su disc&iacute;pula, incluso, su heredera intelectual. M&aacute;s tarde, Lou acepta la invitaci&oacute;n de Nietzsche para pasar el verano en Tautenburg, ah&iacute; conoce a Elisabeth, hermana del fil&oacute;sofo. Visitan los salones de fiesta y se empieza a gestar una relaci&oacute;n de envidia entre ellas; a Elisabeth le molestaba el brillo de la joven rusa, pero, fundamentalmente, le reclama que no defendiera a su hermano de las calumnias que se expand&iacute;an en los mundillos culturales. El verano en Tautenburg se vuelve un infierno entre los tres. Pero ah&iacute;, entre los sentimientos adversos de los tres, ah&iacute;, el amor de Nietzsche para Lou se volvi&oacute; a encender, Lou narra algunos momentos que pasa con Nietzsche, los largos paseos por las ma&ntilde;anas, escribe Lou, &ldquo;Durante estas tres semanas hablamos casi hasta morir [&#8230;]. Hemos elegido siempre caminos de cabras y si alguien nos hubiera escuchado, habr&iacute;a cre&iacute;do que estaban conversando dos diablos&rdquo;.<\/p>\n<p>Es en esas semanas de encuentros y desencuentros de verano, donde se dice que hablaron largamente sobre la muerte de Dios y la religi&oacute;n. La relaci&oacute;n se vuelve tan profunda como dispar ya que no comparten afectos. Nietzsche terminar&aacute; escribiendo una carta al hermano de R&eacute;e donde dir&aacute; de Lou: &ldquo;Esta seca, sucia y maloliente mona, con sus falsos pechos. &iexcl;Una fatalidad!&rdquo;.<\/p>\n<p>Nietzsche no acepta que Lou no lo ame como &eacute;l desear&iacute;a, ella no descarta pensar que eventualmente pudieran devenir enemigos. Nietzsche termina pensando (&iquest;alucinando?) que todo ha sido maquiav&eacute;licamente planeado para hacerle da&ntilde;o, el ser llamado por R&eacute;e para que la conociera en Roma, el que su amigo R&eacute;e no le haya dicho de sus sentimientos para con Lou. El mundo se desmorona, es presa del desprestigio social, la triple difamaci&oacute;n de Lou: la de ser un ego&iacute;sta, perseguir intenciones sexuales bajo un manto idealista y la de que su obra es fruto de un medio loco, estas afirmaciones se le hacen una carga insoportable. Pero el ermita&ntilde;o amoroso logra darle la vuelta por la v&iacute;a de la voluntad de poder y coloca bajo sospecha sus propias percepciones y coloca nuevamente a Lou en un lugar de objeto a, es decir, la vuelve a dotar de un brillo que lo sublima, entonces escribe de ella como: &ldquo;un ser del m&aacute;s alto nivel, y su ausencia ser&aacute; siempre una l&aacute;stima [&#8230;]. La echo de menos a&uacute;n con sus malos atributos.<\/p>\n<p>En diciembre de 1882 escribe a Franz Overbeck: &ldquo;Ahora estoy totalmente solo ante mi tarea. Necesito un baluarte contra lo m&aacute;s insoportable&rdquo;. Ese baluarte lo encuentra donde se encuentra cuando el amor desfallece, es decir, en el trabajo. Durante los siguientes diez d&iacute;as, con frenes&iacute; y casi delirante, escribe la primera parte de <em>As&iacute; habl&oacute; Zaratustra<\/em>, sin duda, Lou fue para &eacute;l, la gran partera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;No deber&iacute;amos conmovernos, en lugar de estremecernos, al saber que pudo haber alcanzado su grandeza solo a trav&eacute;s de sus debilidades?. 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